La música clásica ocupa un lugar esencial en el repertorio de cualquier pianista, no solo por tradición, sino porque su influencia es fundamental en todos los géneros musicales. Aprender música clásica te ayudará a ampliar tu conocimiento sobre distintos géneros y mejorar drásticamente tu técnica con el piano. Por simplificar, usaremos el término clásica para referirnos a la música de las épocas barroca, clasicista o romántica.
Aquí te presentamos una exploración de una pieza icónica que ha trascendido generaciones: la Canción de Cuna de Johannes Brahms. Esta melodía, conocida mundialmente por su capacidad para arrullar a los bebés, esconde una historia y un significado que vale la pena descubrir.
Una Melodía con Historia
La Canción de Cuna de Johannes Brahms es un hit en todos los rincones del mundo a la hora de arrullar a los bebés. Lo que quizá no sepas es que Brahms la compuso para el nacimiento del segundo hijo de una amiga de su infancia, de quien Brahms estuvo enamorado, por lo que incluyó una contramelodía oculta basada en una canción que ella le cantaba cuando eran jóvenes.
Aprendiendo la teoría 1: Johannes Brahms Wiegenlied - Canción de cuna Op. 49 nº4
Disponibilidad de Partituras
A continuación, se presenta una lista de partituras y materiales relacionados con la música clásica, incluyendo obras de Brahms y otros compositores destacados:
- Johannes Brahms: Sonatas op. 120 (para clarinete y piano) - Partitura de piano y partichela solo (Urtext)
- Johannes Brahms: Concierto en re mayor op. 77 (para violín y piano) - Reducción de piano y partichela (Urtext)
- Johannes Brahms: Klavierstücke op. 118 - Partitura (Urtext)
- Johannes Brahms: 3 Intermezzi op. Edición con comentarios en francés y español.Para: pianoPartitura (Urtext)
- Varios compositores: Mis Primeros Clásicos, Vol. 2 (incluye la Canción de Cuna de Brahms en una transcripción fácil para piano)
Además de la Canción de Cuna de Brahms, existen numerosas piezas clásicas que son accesibles y agradables para pianistas de todos los niveles. Aquí tienes algunas sugerencias:
- Canon en re mayor - Johann Pachelbel
- Preludio n.º 1 en do mayor - Johann Sebastian Bach
- Sonata en do mayor - Mozart
- Eine kleine Nachtmusik - Serenata n.º 13 - Mozart
- Sonata “Claro de luna” - Beethoven
- Para Elisa - Beethoven
- Preludio en mi menor, Op. 28 - Frédéric Chopin
- Liebestraum n.º 3 - Franz Liszt
- El lago de los cisnes - Piotr Ilich Chaikovski
- En la gruta del rey de la montaña - Edvard Grieg
- Claro de luna - Claude Debussy
- Gymnopédie n.º 1 - Erik Satie
- Vals n.º 2 - Dmitri Shostakóvich
Estas piezas ofrecen una variedad de estilos y desafíos técnicos, lo que te permitirá expandir tu repertorio y disfrutar del mundo de la música clásica.
Beneficios de Tocar Música Clásica
Aprender a tocar alguna pieza de Bach es esencial, no solo por su maestría con las teclas, sino por su habilidad para inspirar a generaciones de nuevos pianistas, incluso hoy. El Preludio n.º 1 en do mayor es la primera obra de su colección El clave bien temperado, compuesta según el autor "para el provecho y disfrute de los jóvenes músicos deseosos de aprender". Tocar esta pieza te ayudará a desarrollar un sentido natural del ritmo y a mejorar tu digitación. Es mucho más que un simple ejercicio; el fluir de esta pieza, compuesta de acordes rotos ascendentes, es de una hipnótica belleza.
Mozart fue un niño prodigio y creció hasta convertirse, probablemente, en uno de los compositores clásicos más respetados de todos los tiempos. Tuvo una vida frenética que se apagó a los 35 años; y muchas piezas, como esta, se quedaron sin publicar hasta décadas después de su muerte. La combinación de acordes rotos que toca la mano izquierda con la melodía que toca la derecha te ayudará a mejorar la coordinación entre ambas manos, por no hablar de que es una delicia de pieza.
Beethoven también se considera como uno de los compositores más célebres de todos los tiempos, considerando que compuso gran parte de su obra después de haberse quedado sordo. Para Elisa es una bagatela, definida en el Diccionario histórico de la lengua española como una "composición escrita en un género ligero y sin importancia aparente". Esta pieza dulce, con arpegios escurridizos que necesitan una perfecta coordinación entre ambas manos, encaja perfectamente en esta descripción.
