Cáncer de Mama y Maternidad: Información Esencial

El cáncer de mama es uno de los tumores más frecuentes que padecen las mujeres, pero también uno de los que más tasas de supervivencia tiene. En 2020, el cáncer de mama se convirtió en el cáncer más diagnosticado entre la población y, a su vez, en la principal causa de muerte en mujeres, según datos de la Organización Mundial de la Salud.

Gracias a los avances médicos y la detección precoz, las cifras de mortalidad han ido bajando, permitiendo que las tasas de curación sean más alentadoras. Cuando una paciente es diagnosticada, comienzan a surgir muchísimas preguntas que son sumamente normales: ¿existe cura?, ¿qué me pasará tras someterme a una quimioterapia?

Existen diversos tipos de cáncer de mama y, cada uno, con sus determinados tratamientos, pero es muy importante tener en cuenta que el tipo de cáncer será determinado por el tipo de células afectadas. Adicionalmente, se debe diferenciar por su extensión en el cuerpo. Se habla de cáncer in situ cuando el cáncer sólo se encuentra en un conducto de la leche y no se ha propagado al resto de tejido mamario.

A continuación, exploraremos la relación entre el cáncer de mama y el embarazo, abordando los riesgos, tratamientos y opciones disponibles para las mujeres que desean ser madres después de superar la enfermedad.

¿Se considera el embarazo un factor de riesgo para sufrir cáncer de mama?

El diagnóstico de cáncer de mama durante el embarazo puede ser muy abrumador y angustiante, pero tienes que saber que el cáncer de mama durante el embarazo es poco común. En España se estima que una de cada 3.000 a 10.000 mujeres gestantes son diagnosticadas con cáncer de mama, según datos de la Asociación Española contra el Cáncer.

Debido a que la mujer embarazada está viviendo diversos cambios hormonales, la detección de un posible caso de cáncer de mama es aún más difícil, ya que los principales cambios que se presentan tienen lugar en los senos.

Existen diversos estudios que permiten detectar el cáncer de mama durante el embarazo. Para determinar qué tratamiento elegir se deberán considerar diversos factores tales, como, los meses de gestación, la edad, características y estadio del tumor, y, especialmente, los deseos de la paciente.

Los tratamientos quirúrgicos son una de las alternativas que se ofrecen para combatir el cáncer y consiste en la extirpación del tumor. Aquí el médico puede optar por mantener los senos con el tejido sano que queda (cirugía conservadora) o, bien, por extirpar todo el seno (mastectomía).

Por otro lado, desde hace bastantes años que la quimioterapia se ha podido contabilizar como una muy buena alternativa de tratamiento a mujeres gestantes.

Cáncer de Mama Posparto (CMPP)

Hoy en día, los investigadores tienen un nombre para estos casos de cáncer de mama que surgen entre 5 y 10 años después de dar a luz: cáncer de mama posparto (CMPP). Varios estudios sugieren que las personas diagnosticadas dentro de los cinco años posteriores al parto tienen un riesgo entre dos y tres veces mayor de desarrollar cáncer de mama metastásico y de morir por esta causa, en comparación con las que no han dado a luz. Otros estudios sugieren que la ventana de riesgo podría extenderse hasta diez años después del parto.

“Hemos descubierto que este grupo con diagnóstico de cáncer de mama posparto destaca por tener peores resultados, en comparación con personas de su misma edad a quienes se diagnostica el mismo subtipo y estadio de cáncer de mama pero que no han tenido hijos”, dice Borges.

Un mejor conocimiento del cáncer de mama posparto podría transformar el tratamiento de las personas a quienes se le diagnostica. Actualmente, las directrices que utilizan los médicos para tomar decisiones sobre el tratamiento del cáncer de mama no tienen en cuenta si la paciente ha tenido un embarazo reciente. Así que, para las personas con diagnóstico de cáncer de mama posparto, esas directrices pueden no ser tan precisas para recomendar tratamientos o predecir el riesgo de que el cáncer reaparezca o se extienda.

Afortunadamente, Borges y sus colegas han descubierto pistas intrigantes sobre lo que alimenta es cáncer de mama posparto, relacionadas con los cambios naturales que se producen en la mama después del parto.

Infografía sobre la autoexploración mamaria

El papel del embarazo y la lactancia

Durante décadas se ha creído que el embarazo y la lactancia reducen el riesgo de cáncer de mama. Sin embargo, estudios recientes han revelado un panorama más complicado: Un embarazo a término y la lactancia materna, especialmente antes de los 30 años, proporcionan cierto grado de protección a largo plazo frente al cáncer de mama posmenopáusico. Sin embargo, durante los 10 primeros años posteriores al parto, existe un pequeño aumento en el riesgo de desarrollar cáncer de mama, tanto si se amamanta como si no.

No se sabe mucho sobre lo que impulsa el desarrollo de los casos de cáncer de mama que se producen durante el embarazo y en los 10 años posteriores. Los cambios hormonales relacionados con el embarazo probablemente desempeñan un papel en al menos algunos de estos casos, pero los científicos no tienen claro cómo ocurre este fenómeno. Una teoría es que el aumento de los niveles hormonales podría estimular el crecimiento de una célula cancerosa o precancerosa que ya se encuentre en la mama.

Schedin calcula que aproximadamente la mitad de todos los diagnósticos de cáncer de mama en mujeres menores de 45 años en EE. UU., es decir, unos 13.500 al año, son casos de cáncer de mama posparto. Se calcula que el número de casos en todo el mundo oscila entre 150.000 y 350.000, y se espera que estas cifras aumenten en el futuro.

Involución Inducida por el Destete

Afortunadamente, Borges, Schedin y sus colaboradores han encontrado pistas importantes sobre lo que hace que algunos casos de cáncer de mama posparto sean más peligrosos: los cambios que se producen en la mama después del parto. Durante el embarazo, la cantidad de células mamarias se multiplica hasta por diez, ya que el cuerpo se prepara para producir leche.

Cuando esas células productoras de leche dejan de ser necesarias (ya sea porque la persona no amamantó o porque ya no lo hace), mueren. Este proceso de extinción (denominado “involución inducida por el destete”) es un proceso natural que ocurre en todas las personas que dan a luz, tanto si amamantan como si no lo hacen, ya que las mamas vuelven a su estado anterior al embarazo.

“Cuando todas esas células productoras de leche de la mama mueren, como hojas que caen de un árbol, el cuerpo reacciona de forma similar a la cicatrización de una herida”, explica Schedin. “Hay una afluencia de células inmunitarias, un aumento de la inflamación, y parte del tejido normal puede ser sustituido temporalmente por tejido cicatricial”.

Schedin y Borges creen que este entorno temporal, similar a una herida en la mama, puede darle la oportunidad a una sola célula cancerosa para crecer e incluso hacer metástasis. En estudios con roedores, descubrieron que colocar una célula tumoral en este entorno provoca su propagación.

“No creemos que la involución esté creando células cancerosas. Lo que creemos que puede hacer es permitir que las células mutantes que ya estaban en la mama escapen a la detección del sistema inmunitario y se transformen potencialmente en un cáncer más agresivo de lo que habría sido de otro modo”, afirma Schedin. “Estas células pueden sufrir cambios permanentes en el entorno de cicatrización de la herida que las hagan comportarse de forma más agresiva”, añade.

La involución inducida por el destete se produce a lo largo de varios meses. Comienza justo después del parto en las personas que no dan el pecho, o cuando se produce el destete en las que sí lo hacen. Algunos de los cambios relacionados con la involución pueden ocurrir en personas que siguen amamantando pero están destetando lentamente. Schedin señala que un cáncer que se desarrolla durante la involución puede acabar detectándose poco después o mucho más tarde. Algunos casos pueden esconderse en el cuerpo durante años.

Sorprendentemente, podría haber una forma relativamente sencilla de reducir la inflamación de la mama y disminuir el riesgo de cáncer de mama posparto. Schedin y Borges han descubierto, en una serie de estudios con roedores, que el tratamiento con un antiinflamatorio no esteroideo (AINE) común, como el ibuprofeno podría reducir la gravedad del cáncer de mama posparto.

Ahora están listas para empezar a probar la estrategia en personas. Están recaudando fondos para un ensayo clínico que administraría AINE a mujeres sanas durante el destete o inmediatamente después de este. El estudio probaría si el tratamiento es seguro y podría reducir los cambios inflamatorios en la mama. Si se demuestra que es seguro, el siguiente paso será realizar un ensayo con un mayor número de mujeres y hacer un seguimiento de cómo la toma de un AINE durante el destete afecta a la incidencia del cáncer de mama y a los resultados a lo largo del tiempo.

“El cáncer de mama posparto es un problema mundial. En otros países, las tasas de mujeres jóvenes diagnosticadas en los primeros años de maternidad son incluso superiores a las de Estados Unidos”, afirma Borges. “Así que sabíamos que queríamos hacer pruebas con un fármaco que estuviera disponible en todo el mundo, que fuera económico y que no pasara a la leche materna”.

Cáncer de mama: síntomas, factores de riesgo y prevención

Tratamientos Personalizados y Terapias Dirigidas

En la actualidad, no existen directrices para que los médicos adapten el tratamiento a las personas con diagnóstico de cáncer de mama posparto. Según la Dra. Megan Tesch, MPH, oncóloga médica del Instituto Oncológico Dana-Farber de Boston (Massachusetts), especializada en el tratamiento de adultos jóvenes con diagnóstico de cáncer de mama, es probable que la situación cambie a medida que los científicos vayan adquiriendo más conocimientos.

“En el futuro, cuando comprendamos mejor la biología única de la enfermedad, creo que podremos tratar estos casos de cáncer de mama de forma más individualizada”, afirma Tesch. Los investigadores están desarrollando nuevas terapias dirigidas para bloquear moléculas específicas de las células del cáncer de mama posparto que las hacen más agresivas. También están estudiando cómo atacar estas moléculas con nuevos regímenes de tratamiento que incluyan fármacos contra el cáncer de mama ya en uso.

Y están avanzando en la determinación de quiénes tienen más riesgo de desarrollar cáncer de mama posparto. Por ejemplo, McDonald realizó un estudio en el que se descubrió que las personas con un riesgo mayor que el promedio de padecer cáncer de mama por tener una mutación genética como BRCA1 o BRCA2 también tienen un riesgo elevado de CMPP. Otros factores que se cree que aumentan el riesgo de CMPP incluyen haber tenido más embarazos a término y haber dado a luz por primera vez a los 26 años o más.

“Lo que me hace ser optimista es que ahora hay muchos más grupos de investigación intentando responder a estas preguntas que hace 10 o 15 años”, afirma Borges. “El ritmo de aprendizaje es cada vez más rápido, y espero que pronto se entienda mucho mejor el cáncer de mama posparto”.

¿Me puedo quedar embarazada después de superar un cáncer de mama?

Los tratamientos contra el cáncer de mama afectan principalmente a la reserva ovárica, incidiendo directamente en la fertilidad de la mujer. A pesar de ello, una mujer sí se puede quedar embarazada después de superar un cáncer de mama, siempre y cuando tome ciertas precauciones antes de iniciar su tratamiento.

El escenario ideal es que, cuando se haya detectado precozmente el cáncer, acuda a la preservación de la fertilidad mediante la congelación de óvulos o de la corteza ovárica.

La congelación de óvulos, o también conocida como la vitrificación de ovocitos, es una muy buena alternativa que ofrece la Reproducción Asistida a mujeres que acaban de ser diagnosticadas con cáncer de mama, ya que les permite congelar los óvulos que tienen en ese momento para poder utilizarlos después de su tratamiento oncológico.

Esta alternativa tendrá más posibilidades de éxito si la paciente cuenta con óvulos de buena calidad y es fértil.

Si estás interesada en obtener más información acerca de la congelación de óvulos u otro tipo de tratamiento de Reproducción Asistida, te invitamos a escribirnos, ¡la primera visita es gratuita!

Opciones para ser madre después del cáncer de mama

Ante el diagnóstico de cáncer de mama, una de las primeras opciones que se deben ofrecer a las pacientes es la congelación de ovocitos. La técnica de preservación comienza con una estimulación ovárica para conseguir los óvulos que posteriormente se congelarán. Para ello, empleamos dosis diarias de hormonas subcutáneas durante unos 8-10 días. Cuando comprobamos que la respuesta ovárica es adecuada, realizamos la recogida de ovocitos vía vaginal guiada por ecografía.

Los óvulos maduros obtenidos en la punción ovárica se congelan ese mismo día, quedando perfectamente conservados a la espera de que la paciente pueda utilizarlos cuando esté lista para intentar un embarazo.

Una vez superada la enfermedad, si la paciente ha vitrificado sus ovocitos previamente, podemos llevar a cabo la fecundación in vitro de esos óvulos.

Un último recurso para aquellas mujeres que desean ser madres tras un cáncer de mama y no disponen de sus propios ovocitos o son de escasa calidad, es la FIV con ovodonación.

Preservación de la fertilidad en pacientes con cáncer de mama

Cáncer de mama diagnosticado durante el embarazo

En algunas situaciones, el cáncer de mama puede ser diagnosticado durante el embarazo. Durante el primer trimestre del embarazo, es posible realizar la cirugía para extirpar el tumor. A partir del segundo trimestre, se pueden administrar tratamientos de quimioterapia que no afectan al feto. Es importante destacar que el tratamiento del cáncer de mama no debe retrasarse debido al embarazo.

Lactancia materna después del cáncer de mama

En general, la lactancia materna no está contraindicada para las mujeres que han pasado por un cáncer de mama, aunque tengan una sola mama. No obstante, las circunstancias individuales pueden variar.

En Tambre sabemos que, ante un diagnóstico de cáncer de mama, el camino hacia la maternidad se complica. Por ello, ofrecemos una atención integral y personalizada. Ya sea a través de la congelación de óvulos, la fecundación in vitro o la ovodonación, en Tambre siempre vamos a priorizar tu bienestar y seguridad.


Riesgo de Cáncer de Mama Posparto
Tiempo después del parto Riesgo relativo
Dentro de los 5 años 2-3 veces mayor riesgo de metástasis y muerte
Hasta 10 años Posible extensión de la ventana de riesgo

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