Cáncer de Mama y Lactancia: Información General

El cáncer de mama es el tumor más diagnosticado en mujeres embarazadas, lactantes o en etapa de postparto y, por lo general, suele detectarse en estadios avanzados. Esta es una enfermedad frecuente pero muy variable, lo explico diciendo que es un nombre para muchas enfermedades diferentes. Su origen es multifactorial: genético, pero también ambiental.

En 2020, se diagnosticó cáncer de mama a 2,3 millones de mujeres en todo el mundo, lo que lo convierte en uno de los tipos de cáncer más comunes. Según los estudios, se calcula que una de cada diez mujeres sufrirá cáncer de mama a lo largo de su vida.

El cáncer de mama representa la primera causa de muerte por cáncer entre las mujeres en nuestro entorno y desgraciadamente, su incidencia va lentamente en aumento. El cáncer de mama puede afectar a mujeres de todas las edades, aunque el 25% de estos cánceres se desarrollan antes de los 50 años, por lo que suele aparecer durante la etapa fértil.

Las madres ahora tienen más edad, y por tanto un riesgo mayor de tener cáncer de mama.

¿Cómo prevenir el cáncer de mama? ¡Lactancia materna!

Factores de Riesgo y Prevención

Aunque existen factores de riesgo de cáncer de mama que no podemos controlar (como la edad o el que existan antecedentes de este tipo de cáncer en la familia), hay otros que sí y que por tanto deben ser tenidos en cuenta.

Hay factores modificables para disminuir el riesgo de cáncer de mama. Se ha demostrado científicamente que cada mujer podría reducir su riesgo de forma individual realizando pequeños cambios en su estilo de vida como por ejemplo, controlando su peso (para evitar la obesidad), llevando a cabo una dieta adecuada o practicando ejercicio de forma regular.

La lactancia materna reduce el riesgo de sufrir cáncer de mama, según el Código Europeo Contra el Cáncer. Si la lactancia es una opción para ti, es aconsejable que la consideres.

Según datos de los últimos estudios realizados, el drástico incremento de los tumores de mama en los últimos años está estrechamente relacionado con la correspondiente disminución en la tasa de natalidad, así como de períodos más cortos de lactancia.

Los resultados obtenidos llegaron a evidenciar que el riesgo relativo de padecer cáncer de mama disminuyó en un 7,0% por cada nacimiento, al que se añade otra disminución del 4,3% por cada 12 meses de lactancia materna.

Además de que posiblemente disminuya tu riesgo de padecer cáncer de mama, la lactancia le proporciona anticuerpos a tu bebé a través la leche materna, los cuales pueden protegerlo de infecciones virales y bacterianas.

La lactancia materna reduciría un 4% el riesgo de padecer la enfermedad por cada 12 meses acumulados. Durante la lactancia hay más ciclos anovuladores, es decir en los que el ovario no produce óvulos. Cuando no se ovula se disminuyen los niveles hormonales de estrógenos. La lactancia es una motivación extra para evitar otros tóxicos como alcohol y tabaco.

Los expertos en salud recomiendan que los bebés tomen solo leche materna durante los primeros seis meses de vida y que continúen tomando leche materna mientras comen otros alimentos durante dos años. La mayoría de estas razones tienen que ver con la salud del bebé, pero la lactancia también beneficia a la madre.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna debe ser exclusiva durante los primeros seis meses de vida del bebé. Tras este período, se recomienda continuar con la lactancia materna complementada con otros alimentos hasta los dos años o más.

En particular, reduce el riesgo de desarrollar algunos tipos de cáncer de mama. También hay indicios de que, en el caso de las mujeres que amamantan y desarrollan tumores, estos pueden ser más pequeños y menos agresivos que los de las mujeres que no amamantan.

La lactancia materna es otro aspecto a investigar, en tanto que pruebas crecientes muestran que las mujeres que amamantan reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Si bien es cierto que, a largo plazo, la protección ofrecida por la lactancia materna es mayor en las mujeres pre-menopáusicas.

Algunos de los aspectos que podrían explicar tales efectos protectores son la reducción de los estrógenos y la eliminación de líquidos a través de la mama, esto es, la excreción de agentes cancerígenos a través del tejido mamario durante el proceso de la lactancia materna.

La lactancia mantiene bajos los niveles de estrógeno y progesterona. Además, los componentes de la propia leche materna pueden tener efectos anticancerígenos, como células inmunitarias y anticuerpos que ayudan al sistema inmunitario y pueden ser capaces de eliminar células potencialmente cancerosas de la mama.

En la actualidad, la incidencia en todo el mundo se estima en 720.000 casos por año, lo que equivale aproximadamente al 20% de todos los cánceres. De hecho, en los países desarrollados, el cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer en mujeres de 35 a 64 años de edad.

Tipos de Cáncer de Mama y Lactancia

Las investigaciones dejan claro que la lactancia materna reduce el riesgo general de desarrollar cáncer de mama. Pero la lactancia materna puede proteger contra algunos tipos de cáncer de mama más que otros.

  • La lactancia materna y el cáncer de mama negativo para receptores de hormonas: La lactancia materna es más protectora contra los tipos de cáncer de mama negativos para receptores de hormonas, que suelen ser más agresivos y tienen menos opciones de tratamiento. En una revisión, un análisis descubrió que la lactancia materna reduce las probabilidades de desarrollar cáncer de mama negativo para receptores de hormonas en un 10 %, mientras que, según otro estudio, las probabilidades son de un 22 %.
  • La lactancia y el cáncer de mama positivo para HER2: Las investigaciones también han descubierto que la lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para HER2.
  • La lactancia materna y el cáncer de mama triple negativo: Se necesitan más investigaciones para comprender los efectos de la lactancia materna en el riesgo de desarrollar cáncer de mama triple negativo, pero los estudios que se han realizado sugieren que la lactancia materna también reduce el riesgo de desarrollar este tipo de cáncer de mama, afirma Hoskins.
  • La lactancia materna y el cáncer de mama positivo para receptores de hormonas: No está tan claro si la lactancia materna reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para receptores de hormonas. Algunas investigaciones muestran que puede reducir un poco el riesgo, y otras que no lo reduce en absoluto.

Lactancia y Mutaciones Genéticas

Algunos factores pueden cambiar la forma en que la lactancia afecta al riesgo de desarrollar cáncer de mama. Las mutaciones en el gen BRCA1 aumentan sobre todo el riesgo de desarrollar cáncer de mama triple negativo.

Un estudio reveló que las mujeres que presentan una mutación en el gen BRCA1 que dan de mamar durante más de un año presentan entre un 22 % y un 50 % menos de probabilidades de desarrollar cáncer de mama que las que nunca lo hacen. El estudio también descubrió que la lactancia materna no reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mujeres que tienen una mutación en el gen BRCA2, que aumenta especialmente el riesgo de desarrollar cáncer de mama positivo para receptores de estrógeno.

Duración de la Lactancia y Riesgo de Cáncer de Mama

Muchos estudios demuestran que los beneficios se aprecian sobre todo si se ha amamantado durante al menos 12 meses. Pero puede que no tengas que hacerlo durante tanto tiempo para reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Por ejemplo, un pequeño estudio de mujeres con diagnóstico de cáncer de mama reveló que un mínimo de tres meses de lactancia materna estaba relacionado con una edad más tardía al momento del diagnóstico. Esto sugiere que la lactancia materna durante al menos tres meses tiene un efecto protector contra el cáncer de mama.

En general, cuanto más tiempo se da de mamar, más se reduce el riesgo de desarrollar cáncer de mama. La lactancia materna como única alimentación durante los primeros seis meses o más puede reducir el riesgo de desarrollar cáncer de mama en mayor medida que la alimentación con papillas.

Diagnóstico y Tratamiento Durante la Lactancia

Muchas mujeres se encuentran que durante el embarazo o la lactancia, los profesionales de la salud les retrasan las pruebas de detección, diagnóstico y tratamiento debido a que algunos signos de cáncer de mama pueden parecerse al desarrollo normal de la glándula mamaria o a problemas relacionados con la lactancia. Además, hay una falsa creencia de que las pruebas pueden no ser adecuadas o suficientemente sensibles para diagnosticar correctamente un tumor.

Durante la lactancia, uno de los signos de cáncer de mama puede ser un nódulo parecido al que aparece en una obstrucción de conducto galactóforo. El conducto obstruido debe responder en un plazo de 72 horas, aproximadamente, a un tratamiento conservador (frío local, masajes, cambios en la posición del bebé, uso de antiinflamatorios). Debe sospecharse de la existencia de un cáncer de mama en las mujeres con mastitis recurrentes en el mismo lugar o con mastitis afebril que no se resuelve con antibióticos.

La interrupción de la lactancia durante la investigación no es necesaria, ni se recomienda a menos que se considere la realización de estudios nucleares específicos. Se recomienda consultar en www.e-lactancia.org la compatibilidad de estas pruebas con la lactancia. La mamografía no parece ser ni menos sensible ni menos específica durante la lactancia. La aspiración con aguja y la biopsia mamaria de masas sospechosas pueden realizarse de forma segura durante la lactancia.

Es importante recordar que una de las complicaciones que pueden aparecer en una biopsia mamaria es la fistulización láctea.

Si el nódulo se corresponde con un quiste de líquido, la primera posibilidad es un galactocele. Si el nódulo es sólido, puede necesitar estudio por punción. Se pueden hacer biopsias con aguja gruesa, tipo BAG, que extraen pequeños cilindros del tejido del que esté formado el nódulo.

Así se conocerá si se trata de una lesión benigna o maligna tras analizarlo por los médicos patólogos de mama. Esta prueba la realizan los médicos radiólogos de mama con anestesia local, de manera ambulante.

Si el diagnóstico es de malignidad, se valora cada caso para decidir si es pertinente suspender la lactancia a partir de ese momento. Hay pruebas del estudio del cáncer que obligan a mantener a la madre separada del bebé durante más de un día, como la gammagrafía ósea.

También pueden ser necesarios fármacos que sean incompatibles con seguir amamantando. Los oncólogos pueden permitirla durante unos meses, e instaurar el tratamiento más tarde. En los casos de diagnóstico durante el embarazo, suelen pautarse fármacos para completar el tratamiento nada más pasar el nacimiento.

Tras el parto se usan los quimioterápicos que se contraindican durante el embarazo y la lactancia.

Cirugía y Lactancia

Después de un diagnóstico de cáncer de mama, la lactancia materna puede ser difícil, especialmente después de una mastectomía doble, en la que es imposible.

Existen diferentes opciones quirúrgicas a considerar:

  • Conservadora, tumorectomía o cirugía parcial de la mama: Al conservar la mama siempre se asocia radioterapia al tratamiento. Aunque exista tejido mamario en la mama tratada, este no suele generar leche, por el efecto de la radioterapia.
  • Mastectomía o extirpación completa de la mama: La ausencia de tejido mamario, y casi siempre del complejo areola-pezón hacen imposible la lactancia por esa mama. Si el cáncer de mama afectó solo a uno de los lados, la lactancia se puede producir por la mama sana. El tejido se adapta a la necesidad del bebé, compensando la falta de aporte por la otra mama.

Estudio POSITIVE y Lactancia Tras Cáncer de Mama

El estudio POSITIVE -coordinado en España por el Grupo SOLTI de investigación clínica en cáncer y por el Grupo GEICAM de Investigación en Cáncer de Mama- ha demostrado que es posible hacer lactancia materna tras padecer un cáncer de mama hormonosensible, y suspender el tratamiento hormonal y conseguir un embarazo.

De las pacientes que consiguieron tener un hijo en el contexto de este estudio, más de un 60% (196 pacientes) pudieron amamantar y esto no ha influido negativamente en su pronóstico, tras un seguimiento, por ahora, de 41 meses.

Estos resultados se presentan en el congreso de la Sociedad Europea de Oncología Médica (ESMO) 2024, que se celebra en Barcelona.

Estos datos completan los presentados anteriormente y publicados por una de las revistas científicas con mayor factor de impacto del mundo, New England Journal of Medicine (NEJM), que evidenciaban que pausar la terapia endocrina para poder quedarse embarazadas -bajo control médico y durante un periodo que no superara los dos años- no incrementa el riesgo de recaída a corto plazo en pacientes jóvenes con cáncer de mama hormonosensible. Esto respondía al primer objetivo del estudio.

Un segundo objetivo, cuyos resultados se presentan ahora, era ver si aquellas mujeres que conseguían tener hijos dentro del ensayo podían hacer lactancia materna y en qué circunstancias.

La Dra. Cristina Saura, coordinadora del estudio POSITIVE en España, miembro de la junta directiva de SOLTI y oncóloga de Vall d’Hebron y VHIO, afirma: “De las 518 mujeres que se incluyeron en el estudio POSITIVE, 317 consiguieron tener un hijo y, de ellas, 196 lograron hacer lactancia materna. Esto, en sí, ya es un gran resultado que no se había constatado antes, pero, además, se ha evidenciado que no empeora el pronóstico de estas pacientes. Esto es significativo puesto que el cáncer de mama con receptores hormonales positivos, que es el que hemos evaluado en este estudio, es un subtipo tumoral con el que hay que ser especialmente cautos porque puede presentar un riesgo más elevado de recaída por el aumento de estrógenos durante la gestación. No obstante, y tras un seguimiento limitado por el momento, no hay un mayor índice de recaídas en mujeres que han hecho lactancia materna después de haber conseguido un embarazo. Por supuesto, el seguimiento a largo plazo de estas pacientes será fundamental para corroborar los datos”.

Por su parte, el Dr. Manuel Ruiz Borrego, co-coordinador del estudio POSITIVE en España, miembro de la Junta Directiva de GEICAM y jefe de la unidad de Cáncer de Mama del hospital Virgen del Rocío de Sevilla, añade: “Los hallazgos preliminares del estudio POSITIVE son muy esperanzadores, pues indican que las mujeres con cáncer de mama con receptores hormonales positivos pueden ser madres y amamantar a sus hijos sin un riesgo aparente de recaída. Este resultado no solo refuerza la seguridad de no comprometer el pronóstico de las pacientes, sino que también aporta un alivio psicológico a aquellas que deseen optar por la lactancia materna”.

De las 196 pacientes que consiguieron hacer lactancia materna dentro de POSITIVE, un 66% conseguían hacerlo después de haber pasado por una cirugía conservadora del pecho afectado. De ellas, la mayoría hizo lactancia únicamente a través de la mama que no había sufrido el tumor mientras que un 30% lo hacía con las dos mamas o incluso un 1,5% de las mujeres lo lograban a través del pecho afectado únicamente. Por otro lado, de las pacientes que se habían sometido a una mastectomía (extirpación de todo el pecho afectado por el tumor), 1 de cada 3 conseguían dar el pecho con la otra mama. Así, solo aquellas mujeres que se habían sometido a una mastectomía bilateral (extirpación de los dos pechos durante el tratamiento) tuvieron que renunciar a la posibilidad de amamantar.

Esta evidencia se suma al conocimiento previo aportado por el estudio POSITIVE que demostraba la posibilidad hacer un paréntesis en el tratamiento hormonal -no superior a 2 años- para que las mujeres pudieran intentar quedarse embarazadas cuando su deseo de tener hijos no se hubiera completado antes del inicio del tratamiento oncológico.

Estos resultados supusieron ya un gran avance pues, hasta su publicación, la recomendación era empezar a buscar el embarazo pasados un mínimo de 5 años tras haber superado el cáncer de mama y siempre que no hubiera ninguna recaída; “una ventana temporal que puede dificultar la planificación familiar en muchas ocasiones por la edad de la paciente. Por eso a través de POSITIVE hemos querido buscar alternativas para aquellas mujeres que desean ser madres tras el diagnostico de un cáncer de mama localizado y no desean esperar 5 años tras el tratamiento”, apunta la Dra. Saura.

Investigación para la Detección de Cáncer de Mama a Partir de Leche Materna

Bajo esta premisa, un grupo de investigadoras, entre las que se encuentra la Dra. Carolina Ortiz, ha realizado una investigación para la detección de cáncer de mama a partir de leche materna, cuyos resultados compartimos a continuación.

El cáncer de mama diagnosticado durante el embarazo, el postparto o la lactancia suele presentar peor diagnóstico, debido a que, como explica la Dra. Ortiz, “se suele asumir que hay alteraciones consideradas normales durante la gestación y la lactancia que pueden esconder un tumor en desarrollo”.

Aunque existen diferentes formas para detectar esta enfermedad, hasta ahora no se había demostrado que el análisis de la leche materna podría ayudar a detectar el cáncer de mama en fases iniciales.

Precisamente este fue el trabajo realizado por un grupo de investigadoras del Vall d’Hebron Instituto de Oncología (VHIO), en Barcelona, liderado por las Dras. Cristina Saura y Ana Vivancos, en el que participaron las Dras. Carolina Ortiz y Miriam Sanso ambas apoyadas por la Asociación Española Contra el Cáncer. Además, la Dra. Ortiz está apoyada por Loterías y Apuestas del Estado, a través de la Asociación.

El proyecto sobre la detección de cáncer de mama a partir de leche materna nació desde la práctica clínica, a partir de una duda que tuvo una paciente, la cual ayudó a que el equipo de investigadoras se preguntara si la leche podría ser una fuente de ADN tumoral.

La paciente, diagnosticada con cáncer de mama, acudió a consulta debido a que le preocupaba haber podido transferirle el cáncer a su hija durante la lactancia, ya que le daba el pecho antes del diagnóstico.

Las doctoras la tranquilizaron al informarle que es imposible transmitir el cáncer a través de la lactancia, ya que, aunque la leche tenga rastros del ADN del tumor, “estos se degradan en el intestino del lactante”, explica la Dra. Ortiz.

En este momento surgió la pregunta de si sería posible encontrar restos del tumor en la leche materna, debido al estar en contacto con las células cancerosas, por lo que decidieron estudiarlo. Para ello, la paciente donó muestras de leche, que estuvieron congeladas durante los 18 meses previos al diagnóstico de la enfermedad, para que las analizaran.

Gracias a las muestras de leche materna donadas voluntariamente por la paciente, las investigadoras identificaron que sí había ADN del tumor en ellas y que lo podían detectar. Este hallazgo fue lo que las llevó a iniciar una línea de investigación con más pacientes.

Durante años recolectaron más muestras de pacientes diagnosticadas con cáncer de mama en el embarazo o la lactancia. Así, la investigación para la detección de cáncer de mama a partir de leche materna empezó analizando dichas muestras, tal como detalla la Dra. Ortiz: “Iniciamos por analizar el tumor y ver qué mutaciones tenía el tumor de cada paciente y luego fuimos a buscar estas mismas alteraciones en la leche materna, a través de una técnica de alta sensibilidad que se llama drop digital PCR, y la encontramos en la mayoría de las muestras de leche analizadas”.

De esta forma, las doctoras encontraron ADN con las mismas mutaciones que estaban presentes en los tumores analizados. “Nuestro siguiente paso fue entonces analizar y seguir a pacientes de alto riesgo”, indica la Dra. Ortiz.

Así, hicieron seguimiento de mujeres durante el postparto que presentaban riesgo de desarrollar cáncer de mama, lo que las llevó a confirmar que el análisis de las muestras de leche les permitía detectar el ADN tumoral incluso antes que con las mamografías.

En definitiva, las investigadoras demostraron por primera vez que el análisis de la leche materna podría permitir la detección temprana del cáncer de mama y, tal como explica la Dra. Ortiz, la ventaja de los resultados de esta investigación es que “sería una técnica no invasiva y tal vez un diagnóstico más precoz que las pruebas convencionales”.

El estudio para la detección de cáncer de mama a partir de leche materna es “una herramienta potencial en el diagnóstico precoz”, como apunta la Dra. Ortiz.

De poder detectar el tumor a través de la leche materna, el diagnóstico podría realizarse de una forma muy poco invasiva para las pacientes.

En la Asociación Española Contra el Cáncer seguimos involucrando a los médicos en la investigación para que aporten su experiencia al lado de los pacientes y, así, podamos avanzar en la investigación, trabajando en la mejora del pronóstico de las pacientes del tipo de cáncer más diagnosticado en mujeres de nuestro país.

“La investigación nos permite conocer y desarrollar herramientas que podrían impactar en el pronóstico de las pacientes”, señala la Dra. Ortiz, quien también asegura que “ninguna de estas dudas, que surgen en la práctica diaria, podrían responderse adecuadamente sin una investigación rigurosa, tampoco podrían desarrollarse sin la ayuda económica de los diferentes patrocinadores. En este caso, no podría dedicar tiempo al proyecto sin la ayuda de la Asociación Española Contra el Cáncer que ha creído en nuestro proyecto y ha apostado por ello”.

Tú también puedes colaborar en la investigación del cáncer. Descubre cómo.

Es muy importante respetar los deseos de la mujer, nadie es más o menos madre por amamantar o no a sus hijos. Las mujeres que llegan a la maternidad después de un cáncer de mama, creedme, tienen mucho pasado: incertidumbre, miedo, sensación de frustración.

Dedico este texto a todas mis pacientes que han pasado por estas situaciones. Ellas son un ejemplo de resiliencia y de valorar lo importante.

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