Estreñimiento en Bebés: Causas, Síntomas y Soluciones Detalladas

El estreñimiento en bebés es una de las preocupaciones más frecuentes entre padres primerizos. Aunque en muchos casos es un proceso fisiológico normal, en otras ocasiones puede reflejar una necesidad de adaptar la alimentación o acudir al pediatra. Se habla de estreñimiento cuando el bebé presenta dificultad para evacuar, deposiciones poco frecuentes, heces duras o secas, o signos visibles de malestar al defecar.

En los primeros meses de vida, la frecuencia de las deposiciones puede variar mucho sin que ello implique un problema. Los bebés alimentados con lactancia materna exclusiva suelen tener deposiciones más blandas y frecuentes. El pediatra puede recomendar fibra o tratamientos específicos si el estreñimiento es crónico.

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¿Cómo deben ser las heces del bebé?

La defecación en los bebés va cambiando conforme va creciendo. Para determinar si la consistencia, el color, la frecuencia y la cantidad de sus heces es la normal, es importante tener en cuenta diversos factores como la edad o la alimentación, por ejemplo. Generalmente, los bebés que se alimentan de leche materna presentan heces bastantes líquidas y de color amarillento. Otra característica de este tipo de heces es su olor ácido.

Sin embargo, los bebés que toman alimentos sólidos, expulsarán heces cuyo color dependerá del alimento ingerido. Pese a ello, cabe destacar que cada bebé tiene su ritmo intestinal, pero si surgen dudas, lo mejor será consultar al especialista.

Cuando el bebé toma el pecho, las heces suelen tener un color amarillo, con una parte semilíquida y algunos grumos consistentes. En cambio, si el pequeño ya empieza a ingerir alimentos sólidos, el color dependerá del tipo de alimentos que ingiera. Ciertamente, la flora intestinal cambiará y las deposiciones se harán variables y algo más consistentes. Sea como sea, mientras las heces sean blandas no se puede considerar estreñimiento. Cada niño tiene su propio ritmo intestinal y no hay que alarmarse si no evacua todos los días.

Causas del Estreñimiento Infantil

El principal motivo del estreñimiento en el bebé está relacionado con el tipo de alimentación. El estreñimiento es un problema bastante frecuente en los primeros meses de vida, pero que suele desaparecer entre el cuarto y el sexto mes cuando comienzan a alimentarse a base de purés o papillas.

La leche materna, además de protegerlo contra infecciones, es más fácil de digerir para el pequeño y como consecuencia, es menos frecuente el estreñimiento. Normalmente, los primeros meses de vida casi cada vez que se alimenta el pequeño defeca, aunque puede ocurrir que, en ocasiones, pueden pasarse varios días sin evacuar.

Uno de los principales problemas de la leche materna con respecto al estreñimiento es que, como no podemos controlar la cantidad de alimento que consume el pequeño, en ocasiones cuando éste no evacua con normalidad puede ser que no se esté alimentando correctamente porque no está comiendo lo suficiente.

Por su parte, la leche artificial suele provocar más problemas de estreñimiento que la leche materna. Con este tipo de alimentación, la frecuencia con la que el bebé defeca no suele superar las dos veces diarias. Para este problema, algunos especialistas recomiendan añadir un poco de agua extra al biberón. Respecto a la lactancia artificial, algunos laboratorios ya han trabajado en leches especiales antiestreñimiento.

En los lactantes, el cambio de leche materna a la artificial disminuye el número de las deposiciones y esto provoca consultas y demandas de tratamiento para un problema inexistente. La introducción de la alimentación complementaria es otro hito que disminuye la frecuencia de las deposiciones, por lo que también va a ocasionar este tipo de consultas. Debemos distinguir estas situaciones de la disquecia del lactante, que consiste en que un niño menor de 6 meses sano, llora o empuja con gran esfuerzo, al menos, 10 minutos antes de realizar una deposición blanda, sin que exista ninguna otra causa que lo provoque.

El papel de la leche como desencadenante del estreñimiento ha sido objeto de numerosos estudios; hay diferencias entre la leche materna y la artificial que pueden influir en la defecación. Los niños que reciben lactancia materna presentan el reflejo gastrocólico más repetido, ya que realizan las tomas con mayor frecuencia, lo que favorece la deposición. En cambio, los péptidos gastrointestinales provocan un enlentecimiento del tránsito gastrointestinal en los niños que reciben lactancia artificial. Las fórmulas infantiles han procurado equiparar su contenido en ácidos grasos saturados y probióticos a la leche materna, intentando así mejorar la consistencia de las heces.

Existen numerosos estudios que asocian la leche de vaca al estreñimiento. En cambio, si el pequeño ya empieza a ingerir alimentos sólidos, el color dependerá del tipo de alimentos que ingiera.

También lo son las dudas sobre cuándo son muchas y cuándo hay pocas deposiciones. Como regla general, es difícil que un bebé alimentado con lactancia materna tenga estreñimiento, algo que suele ser más frecuente en aquellos que toman biberones de fórmula. Los bebés alimentados con lactancia materna comienzan sus deposiciones a partir del tercer o cuarto día de vida, dependiendo de la subida de leche de la madre. Lo normal en los dos primeros meses de vida en bebés amamantados es que realicen “de 4 a 6 deposiciones al día.

La experta también recuerda que “si bien a partir del primer mes, los bebés pueden dejar de defecar durante varios días, cuando realizan la deposición, esta será más abundante, pero igualmente blanda. La causa de este aparente estreñimiento puede deberse a que la leche materna apenas contiene residuos”. De hecho, los bebés pueden realizar una deposición líquida tras cada toma (llegando hasta 10-12 deposiciones al día). Pero también puede ser que tengan “una frecuencia deposicional muy baja, realizando deposiciones incluso cada 3 ó 5 días o más, pero de consistencia blanda y que no se acompañan de esfuerzo defecatorio”.

La respuesta es afirmativa. “En diferentes estudios científicos se ha demostrado que todo lo que la madre ingiere influye en la composición, sabor y olor de la leche materna. El estreñimiento suele ir asociado a la inmadurez de los intestinos, lo que provoca “lentitud en las deposiciones”. Para facilitar el tránsito intestinal es muy importante seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a la cantidad de agua que hay que añadir a la leche de fórmula para asegurarnos de que el bebé está adecuadamente hidratado. ¿Y si aun así mi bebé está estreñido? Olcina recuerda que “existen fórmulas de preparados lácteos para contrarrestarlo”.

Síntomas del estreñimiento en bebés

Como en la mayoría de problemas relacionados con el bebé, la causa de los síntomas casi nunca es fácil de determinar. Algunas de las reacciones que puede tener el bebé ante este problema gastrointestinal son los siguientes:

  • El bebé levanta constantemente las piernas.
  • Su rostro se enrojece.
  • Llora con más frecuencia y con llanto nervioso.
  • El bebé está más irritable.
  • Defecaciones duras, en poca cantidad y con escasa frecuencia.
  • Su estómago se endurece.

Los padres deben controlar, especialmente en sus primeros meses de vida, la textura y frecuencia de las defecaciones del recién nacido. Ante un caso de estreñimiento, es recomendable acudir cuanto antes al pediatra en aras de evitar que se convierta en un problema crónico o se complique provocando graves molestias al niño o algún tipo de fisura anal.

No importa tanto el número de veces que el bebé haga caca, sino su consistencia y la forma de expulsarla. María Ascensión Olsina insiste en que “lo primero es tranquilizar a los padres, detallando la fisiología y la naturaleza benigna del estreñimiento de su bebé”.

Escala de Bristol para bebés

Recomendaciones para aliviar el estreñimiento

Los especialistas ofrecen a los padres algunos consejos que pueden ayudar al pequeño cuando padece estreñimiento. A continuación, se enumeran algunas de las recomendaciones habituales para afrontar el estreñimiento infantil:

  • Ejercer presión en el abdomen con sus piernas. Hay que tener en cuenta que es más complicado defecar estando la mayor parte del tiempo acostado con lo cual colocarlo en una postura como en cuclillas también puede ayudar.
  • Añadir un poco de agua extra al biberón si se opta por alimentar al bebé con leche artificial.
  • Masajear el abdomen o la espalda.
  • Realizar baños templados.

Otro consejo para los bebés estreñidos es dales zumos de frutas, especialmente de manzana, pera o ciruela. En el caso de bebés que comienzan a tomar alimentos sólidos, también estaría indicados purés con pasas, melocotón, etc.

En cualquier caso, es muy importante la visita al médico para evitar que el problema empeore. Tal vez el especialista recomiende usar un supositorio de glicerina para facilitar la defecación al bebé.

Las recomendaciones de los profesionales de la salud tienden a tranquilizar a los padres. El masaje abdominal contribuye a aliviar el estreñimiento del bebé y favorece el apego. Para facilitar el tránsito intestinal es muy importante seguir las instrucciones del fabricante en cuanto a la cantidad de agua que hay que añadir a la leche de fórmula para asegurarnos de que el bebé está adecuadamente hidratado.

Masajes abdominales. Se ha demostrado que pueden mejorar el tránsito intestinal. Manipulación suave de las piernas. También se puede ayudar al bebé con la disquecia o falta de control de la fuerza y la capacidad de apertura del esfínter. Baño relajante. El estrés no es buen amigo a ninguna edad y aprender a evacuar, mucho más si hay dificultades, genera estrés en el lactante. Evitar las estimulaciones rectales. Hacer caca, por usar el lenguaje de los padres en consulta, es algo natural y aprender a hacerlo lleva un tiempo.

Es fundamental concienciar a los padres y cuidadores, al igual que al propio niño si tiene edad para comprenderlo, de la importancia de adquirir unos hábitos correctos a la hora de realizar las deposiciones. Puede ser por pudor o por prisa, pero cuando se interroga a muchos niños reconocen que no suelen atender la necesidad de defecar siempre que se presenta. A veces, les da vergüenza por estar fuera de casa o tienen los horarios tan apretados que no encuentran el momento. Todo ello, contribuye a que aparezca el estreñimiento y lo perpetúa.

Cuando el estreñimiento ya está instaurado, se debe reeducar la conducta, de forma que el niño dedique, al menos, diez minutos después de cada comida a sentarse en el WC, sin distracciones y bien apoyado (con un banzo para poner los pies y que no queden las piernas colgando). De la misma manera, se le debe insistir en que reconozca y atienda la necesidad en el momento y lugar que se presente, aunque al principio puede ser necesario que permanezca en los lugares que le resultan cómodos y familiares para realizar la reeducación de la defecación. Todo ello, se puede combinar con métodos de refuerzo positivo, como los sistemas de recompensas con cartulinas y pegatinas u otras similares.

Muy ligado a lo anterior, se encuentran los hábitos dietéticos, que en muchos casos son incorrectos. Se tiende a abusar de los precocinados y de los dulces, y cada vez se ingieren menos alimentos de la saludable dieta mediterránea, como son las frutas, las verduras y las legumbres. Se debe asegurar una adecuada ingesta de fibra, que se puede cuantificar conociendo la cantidad de fibra de los alimentos (Tabla V). Se recomiendan dosis de 5 gramos al día a partir de los 6 meses y, en mayores de 2 años, la dosis en gramos se obtiene al sumar 5 más la edad del niño (p. ej., 13 gramos a los 8 años).

Edad del niño Dosis de fibra recomendada (gramos)
6 meses 5 gramos
Mayores de 2 años 5 + edad del niño
8 años 13 gramos

Además de la fibra, para que esta sea efectiva, debe también realizarse una correcta hidratación, sin exceder de lo normal, lo cual permitirá que el volumen de las heces aumente y favorezca el peristaltismo intestinal. Se ha recomendado el uso de oligosacáridos que, actuando como prebióticos, pueden resultar efectivos.

Masaje abdominal para bebés

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