Existen numerosos mitos y trucos caseros que intentan adivinar el sexo del bebé mientras aún está en el vientre materno, antes de que las ecografías puedan revelarlo. Entre estos se incluyen la forma de la barriga, la suma de la fecha de concepción y la edad de la madre (como en la tabla maya o china), y los antojos de la embarazada.
Es importante señalar que estos trucos no tienen base científica. Sin embargo, si te interesa divertirte intentando adivinar, aquí te presentamos algunas diferencias que la sabiduría popular atribuye a los embarazos de niñas y niños.
11 Trucos caseros para adivinar el sexo del bebé
- Las náuseas
- La forma de la tripa
- La prueba del espejo
- El vello corporal
- Los latidos del bebé
- El test de la col roja
- La prueba del anillo
- La temperatura de los pies
- La fórmula gitana
- El color de los pezones
- La forma de tu cara
Las náuseas: Se dice que las madres de niñas sufren náuseas con mayor frecuencia durante el primer trimestre, e incluso más avanzado el embarazo. Un estudio de la Universidad de Columbia confirmó esta proporción, aunque los científicos suecos se centraron en la hiperémesis gravídica, una condición extrema de náuseas y vómitos que a veces requiere hospitalización.
La forma de la tripa: Un clásico es la tripa "redondita" para las niñas y la tripa "en punta" para los varones. No hay rigor científico en esta creencia, mantenida viva por generaciones de abuelas. La forma de la tripa depende del cuerpo de la madre y de la posición del bebé.
¿Qué te dice el espejo?: Según la sabiduría popular, la embarazada que espera un niño se verá radiante. Si te notas apagada, es tu niña que está robando tu esplendor.
El vello corporal: Se dice que las embarazadas que esperan un niño experimentan más crecimiento de vello, incluso en lugares donde antes no les crecía. Para un embarazo de varón, el cuerpo debe generar más testosterona. También se dice que el cabello más brillante y grueso es característico de los embarazos de niño.
Los latidos del bebé: Si los latidos del corazón del bebé son menos de 140 veces por minuto, se dice que es un niño, y si late más rápido, es una niña. Sin embargo, otros factores además del sexo pueden alterar los latidos del bebé.
Antes de decorar el cuarto de tu bebé y gastar en ropa rosa o celeste, ¡mejor espera a la ecografía!
Dicho esto, ya sea niño o niña, lo más importante es que el bebé llegue en las mejores condiciones y que la madre se recupere de la mejor manera.
12 DIFERENCIAS entre el Embarazo de NIÑO Y NIÑA 🤫🔍 ¡Descúbrelo HOY!
La cantante Evaluna ha vuelto a estar en el ojo de la actualidad al sufrir una caída en su sexto mes de embarazo. ¿Están bien ella y su bebé?
Sabemos de la peligrosidad de que una embarazada sufra una caída, independientemente del mes de gestación en el que se encuentre. Es por eso que los fans de Evaluna han activado todas sus alarmas después de que la cantante compartiese el sábado en sus redes sociales que había sufrido una caída. Recordemos que está en el sexto mes de embarazo y que, además, es un embarazo con algo de riesgo, pues los médicos le dijeron que no podría tener hijos.
Aunque no ha vuelto a dar ninguna última hora sobre su estado de salud, sus historias y la publicación que ha compartido posteriormente a esta pueden servir de tranquilizante a todos los preocupados: está igual de feliz que siempre, así que suponemos que ni ella ni el bebé han sufrido con esta aparatosa caída.
A los miles de mensajes mostrando su preocupación por Evaluna e Índigo, se han sumado otros de algunos fans que echan manos de los mitos sobre el embarazo, el parto y el sexo del bebé. “Dicen que cuando te caes y estás embarazadas es porque es una nena”, “Las abuelas decían que si te caes hacia delante tu bebé será varón y si te caes para atrás será niña” o “Dicen que cuando la embarazada cae de rodillas, trae una nena”. Por supuesto, no hay ciencia detrás que respalde ninguna de estas afirmaciones así que hay que tomarlas como lo que son: mitos.
Cuando la embarazada llega al final del segundo trimestre y al tercer trimestre (en el que se encuentra Evaluna), la tripa creciente modifica la curvatura de la columna vertebral, alterando el equilibrio. Además, a medida que la tripita crece, la gestante deja de verse los pies y, por ende, todos los factores aumentan el riesgo de caídas.
Está claro que en la gestación, sobre todo al final de la misma, la mujer no es tan ágil como siempre y, por tanto, hay que tener mucho más cuidado. De hecho, cuando está llegando la recta final, el médico recomienda no hacer movimientos bruscos, ni actividades que lleven implícitos ciertos riesgos; entre otros, por este factor.
Una caída durante el embarazo merece más atención pues, además de estar en peligro la madre, también puede afectar al bebé que crece dentro de ella. Por suerte, la mayoría de las veces nos encontramos ante caídas pequeñas, sin apenas importancia, que se limitan a un raspón o una magulladura como la que tiene Evaluna en la rodilla.
Eso sí, si tras una caída notas salida de líquido amniótico, sangrado vaginal, dolor en el vientre o contracciones, hay que acudir inmediatamente a urgencias.
Dentro de las encías se están empezando a formar los 20 dientes (10 en la mandíbula superior y otros tantos en la inferior), aunque cuando nazca, no habrán brotado aún. Todos los órganos ya están en su sitio, aunque continúan su desarrollo.
Los pulmones en la vida fetal no tienen ninguna función: el feto no respira y el oxígeno le llega a través de la sangre del cordón umbilical. El hígado ocupa un gran espacio. En realidad, es tremendamente grande con respecto a su tamaño en una persona adulta. "El hígado alcanza hasta el 10% del peso del cuerpo en la semana 10 de desarrollo fetal y tiene una función principalmente hematoyopética, es decir, la formación de las células sanguíneas.
El bebé ya cuenta con todas las articulaciones: codos, rodillas, muñecas y tobillo, y los dedos de manos y pies se han separado. Además puede moverse, gracias a que su sistema nervioso empieza a mandar las primeras señales. “Los embriones empiezan a moverse desde las 6 semanas de embarazo. Los movimientos fetales en la primera mitad de la gestación son más bien reflejos”.
Si es una madre primeriza es posible que a partir de ahora compruebe (¡al fin!) que su tripa está algo abultada y que ha perdido su cintura… Es probable que las faldas y pantalones no le abrochen. Las mujeres que ya han tenido hijos notan crecer su tripa enseguida. No es que hayan engordado más que en sus otros embarazos.
"Muchas mujeres no notan ningún síntoma de embarazo, al margen de la ausencia de la menstruación. No notan náuseas, no se encuentran mareadas ni cansancio. Eso puede también preocupar a la futura madre: como no nota su gestación, piensa que algo va mal".
Muchas mujeres al quedarse embarazadas dan rienda suelta a sus apetencias y siguen fielmente el mito de que hay que comer por dos. Sin embargo, esta afirmación no es cierta. En los primeros tres meses -están a punto de concluir- la mujer embarazada no debería engordar más de 500 gramos, y la mayor parte de esa ganancia corresponde a las mamas, ya que el feto es muy, muy pequeño. Es probable, incluso que llegue a perder algún que otro kilo, debido a las náuseas y a los vómitos.
"Nunca se debe caer en el error o mito de comer por dos durante la gestación. El aumento de peso durante el embarazo va a depender de varios factores. Uno importante es el peso con el que la mujer empezó el embarazo. Es decir: si parte de un bajo peso, es normal que aumente más que una mujer que parte de un normopeso (peso normal) o de un sobrepeso".
"De hecho, en algunas ocasiones, como por ejemplo si padece muchas náuseas y vómitos en el primer trimestre, pueden que la mujer llegue a perder peso. En el embarazo, el estreñimiento es frecuente en parte por las concentraciones de algunas hormonas, la falta de ejercicio físico… Para combatirlo conviene “consumir alimentos ricos en fibra como las frutas, verduras, frutos secos y cereales completos y limitar los alimentos que no contienen fibra o que endurecen las heces como el azúcar, caramelos, quesos curados o arroz.
Una de tus preocupaciones ahora que estás embarazada es el correcto desarrollo de tu bebé. Y en tu alimentación tienes una aliada. Ya sabes que todo lo que tú comas repercute en la salud de tu bebé, ahora y cuando sea mayor. Las investigaciones así lo aseguran.
El desarrollo del cerebro de tu bebé es un proceso complejo que comienza ya en las primeras semanas del embarazo continúa a lo largo de la gestación y no finaliza en el parto, sino años después de su nacimiento.
Durante el embarazo, tu bebé recibe algunos estímulos: notará cómo acaricias tu tripa, podrá oír tu voz, “degustar” sabores… Al nacer, llega a un mundo lleno de luz, ruido, olores….
Si observamos una ecografía de las primeras semanas de embarazo, cuando el bebé es un embrión de cuatro o cinco semanas, a ambos lados de lo que en pocos días se convertirá en su cabeza, ya se perciben unas diminutas manchas negras.
Algunas áreas de nuestro cuerpo son más susceptibles a desarrollar condiciones dolorosas debido a su constante uso y la presión que soportan. El cóccix es una de estas zonas vulnerables, que puede verse afectada por afecciones dolorosas como la coccigodinia.
La coccigodinia, también llamada coccidinia, se refiere al dolor localizado en el cóccix, es decir, la parte más baja de la columna vertebral. Normalmente, esta condición aparece tras un traumatismo directo en el cóccix.
La prevalencia de esta patología es 4-5 veces más alta en mujeres que en hombres.
La sínfisis sacrococcigea es la articulación que conecta el sacro con el cóccix. Esta articulación está reforzada por los ligamentos sacrococcígeos, que encierran el último foramen intervertebral de la salida de la raíz S5. Además, el cóccix está vinculado a importantes estructuras musculares.
El músculo elevador del ano y los músculos del cóccix se insertan en esta zona, proporcionando soporte al cóccix durante la defecación y parto.
La coccigodinia puede surgir debido a múltiples factores, que abarcan desde los traumatismos directos hasta factores anatómicos y posturales. Una de las causas más comunes son los traumatismos directos, como golpes en la zona del cóccix que pueden ocurrir al caer o durante la práctica de deportes. A su vez, los problemas posturales y las enfermedades degenerativas también pueden contribuir a la aparición de este dolor. Además, las infecciones en la zona del cóccix o la presencia de tumores en dicha área también pueden contribuir a esta condición.
El dolor del cóccix está localizado en los laterales de su vértice final. El tipo de dolor es normalmente crónico en la base y más agudo durante actividades físicas que agravan los síntomas. La sintomatología tiende a intensificarse al sentarse sobre superficies duras, pasar periodos prolongados en posición sentada y al cambiar de sentado a de pie. Generalmente, los síntomas se alivian al quitar la presión del cóccix.
La coccigodinia también ha sido asociado con otros trastornos, como dispareunia, disquinesia, dismenorrea y el síndrome del piramidal.
En primer lugar, se deberá realizar un diagnóstico médico llevando a cabo un estudio radiológico tanto sentado como de pie, en una visión lateral y oblicua. Las radiografías y resonancias magnéticas son test estáticos, por lo que no son tan útiles a la hora de diagnosticar una hipermovilidad o subluxación.
En cuanto a la exploración fisioterápica: palparemos la zona del cóccix, valoraremos la movilidad del sacro y de la articulación sacrococcígea. Palparemos también los ligamentos sacrococcígeos y pubococcígeos.
En cuanto a la actividad física, evitaremos deportes de impacto, bicicleta, deportes a caballo, actividades que puedan sobrecargar la zona lumbar y glútea. Esta primera fase puede estar acompañada de un tratamiento antiinflamatorio si el médico lo prescribe.
A nivel visceral, es importante saber si el paciente tiene problema de estreñimiento, ya que esto puede provocar dolor por inestabilidad de la articulación sacrococcígea.
Una vez el umbral del dolor haya disminuido y el paciente tenga mayor tolerancia al tratamiento, se iniciarán las sesiones de fisioterapia para tratar la coccigodinia en nuestra clínica de Madrid. Estas sesiones se centrarán en relajar las zonas musculares que pueden estar afectando por compensaciones, movilizar/manipular articulaciones que puedan tener una hipo/hipermovilidad a partir de este dolor, o incluso manipular la vía interna el cóccix.
Para complementar el tratamiento se pueden incluir terapias complementarias, como la electroterapia.
Una vez el paciente se sienta mejor, se comenzará de manera suave y progresiva a ejercitar suelo pélvico, CORE, zona glútea y lumbar. Gradualmente, se aumentará la dificultad de los ejercicios según la tolerancia del paciente, hasta que poco a poco consiga llevar a cabo todas las actividades que realizaba antes de la lesión.
Con el objetivo de mejorar el confort y comodidad al sentarse los cojines en forma de “U” o “donut” suelen ayudar a reducir la presión del cóccix.
| Mito | Niño | Niña |
|---|---|---|
| Náuseas | Menos frecuentes | Más frecuentes |
| Forma de la tripa | En punta | Redonda |
| Apariencia de la madre | Radiante | Apagada |
| Crecimiento del vello | Aumenta | Normal |
| Latidos del bebé | Menos de 140 lpm | Más de 140 lpm |
