A veces es solo una sensación. ¡Y otras es de verdad! "¿Por qué mi hijo/a tiene fiebre?" Una de las causas más frecuentes de la fiebre en niños, aunque no la única, son las infecciones.
¿Qué es la fiebre?
La fiebre es un aumento de la temperatura corporal que supera la temperatura normal (37ºC axilar o 37,5ºC rectal), originada como mecanismo de defensa del organismo. El aumento de temperatura indica que el cuerpo está luchando contra una enfermedad, y aunque es preocupante ver al bebé con fiebre, eso significa que su sistema inmunitario está funcionando de la forma en que debería.
¿Cómo medir la fiebre?
El instrumento utilizado para medir la fiebre es el termómetro. Para tomar la fiebre a tu hijo o hija, usa un termómetro digital. La zona más recomendada para medirla es la axila.
¿A qué temperatura mi hijo tiene fiebre?
Se considera que el niño/a tiene fiebre a partir de los 38ºC. Se considera fiebre a partir de los 38ºC. Entre 37ºC y 38ºC se le denomina febrícula. La febrícula es una fiebre ligera que suele ser de larga duración pero sin superar los 38°C. A partir de los 39ºC se considera fiebre alta.
Es necesario acudir al pediatra si la temperatura del niño supera los 40ºC, si la fiebre dura más de 3 días y si es menor de 5 meses.
Fases de la fiebre
¿Qué fases presenta la fiebre?
- Fase 1. 34-35ºC. La piel se pone pálida y los pies, manos y labios, morados. Las manos y los pies están fríos y la cabeza está caliente.
- Fase 2. 36º-37ºC. Empieza a temblar.
- Fase 3. 38ºC-40ºC. La piel se enrojece cuando el cuerpo quiere eliminar el calor acumulado.
- Fase 4. 35-37ºC. El niño suda desprendiendo agua que, al evaporarse, enfría la piel.
¿Cuándo y qué tratamiento debo seguir?
Entonces es el momento adecuado para iniciar el tratamiento. Los medicamentos utilizados son los antitérmicos como el paracetamol y el ibuprofeno a partir de los 38ºC. Consulta a tu pediatra. Darle un baño con el agua aproximadamente a 3ºC menos de su temperatura corporal.
Golpes de Calor en Bebés
Los golpes de calor en bebés y niños menores de 6 años son más comunes debido a que son más propensos a las alteraciones de temperatura y presentan una mayor dificultad para regular la temperatura corporal, por lo que se recomienda extremar las precauciones en estas fechas. Es conveniente que los padres y madres conozcan qué es un golpe de calor, cuáles son sus síntomas y cómo actuar ante un golpe de calor si se presenta alguna de estas señales de alerta.
¿Qué es un golpe de calor?
El golpe de calor se produce cuando hay un aumento excesivo de la temperatura corporal como consecuencia de la exposición a altas temperaturas, falta de hidratación o ejercicio físico demasiado intenso. Cuando el organismo no es capaz de eliminar el calor por sus propios medios, se deshidrata debido a la pérdida de líquidos corporales y se da el llamado golpe de calor. Es importante ser conscientes de que se trata de una urgencia extrema que puede tener consecuencias fatales.
Los golpes de calor en niños son más frecuentes puesto que tienen menos reservas de agua, su temperatura aumenta más rápido que en un adulto y su aparato respiratorio no está tan desarrollado, por lo que son más sensibles al calor. Este aumento de la temperatura corporal es aún más frecuente en bebés, especialmente en menores de un año.
Síntomas de un golpe de calor en bebés y niños
Los principales síntomas de un golpe de calor en niños son vómitos y mareos, dolor de cabeza, fiebre mayor a 39-40ºC, irritabilidad y taquicardia. Cuando el golpe de calor alcanza un estado más grave puede causar incluso desmayos y pérdida de conciencia.
Estos otros síntomas también pueden ser señales de alerta en bebés y niños:
- Aturdimiento
- Piel seca y muy caliente
- Respiración superficial y rápida
- Calambres musculares o convulsiones
Como los bebés no son capaces de expresarse bien, la Asociación Española de Pediatría hace hincapié en que observar su estado de ánimo en los días de calor, además de otros síntomas más evidentes, es fundamental para actuar a tiempo, evitando consecuencias fatales.
¿Cómo actuar ante un posible golpe de calor?
Un golpe de calor se produce en cuestión de minutos y, si no se interviene rápidamente, puede evolucionar de forma drástica. Hay que tener presente que un golpe de calor en niños es una urgencia médica extrema y, aunque es importante saber cómo actuar hasta recibir asistencia médica, la prioridad es trasladar al niño o niña a un hospital.
Estos son los pasos a seguir ante un golpe de calor mientras esperamos asistencia médica:
- Colocar al niño o niña tumbado hacia arriba, en un sitio fresco, ventilado y a la sombra.
- Quitar todas las prendas innecesarias.
- Poner compresas de agua fría en cabeza, cara, nuca y pecho, nunca hielo.
- No sumergir al niño o niña en agua helada, ni realizar friegas con alcohol.
- Si se encuentra consciente y sin vómitos, darle agua fría o una bebida isotónica.
- Si está inconsciente, avisar al 112 inmediatamente e iniciar la reanimación si es preciso.
En los bebés menores de un año, cuando el golpe de calor se hace evidente es porque ha alcanzado un alto grado, por lo que es vital la vigilancia para actuar a tiempo y, en los días de mucho calor, es fundamental controlar su hidratación. Si percibimos que el bebé puede estar sufriendo un golpe de calor se recomienda dar suero oral comprado en farmacia y, si el bebé es aún lactante, ofrecerle el pecho. Aunque mejore, es importante acudir a urgencias para que sea valorado por un especialista.
En todo caso, si el bebé pierde la consciencia hay que llamar a emergencias inmediatamente e iniciar la reanimación si es necesaria.
¿Cómo prevenir un golpe de calor en niños?
En estos días de verano en los que encadenamos una ola de calor con otra es muy importante tener en cuenta las medidas de prevención de golpes de calor cuando realicemos actividades al aire libre con niños, vayamos a la playa o al campo.
- Hidratarles suficiente. Ofrecer agua a los niños con frecuencia y, en el caso de los bebés lactantes, el pecho.
- Estar fresquitos. Es aconsejable ducharse varias veces al día o meterse cada cierto rato en el mar o en la piscina para refrescarse. Además, es importante mantener a los niños en lugares a la sombra, con aire acondicionado o ventiladores en las horas más calurosas del día.
- Comer ligero. Las comidas más pesadas aumentan la temperatura corporal durante el proceso de digestión, por lo que lo mejor es preparar comidas ligeras, frescas y con abundantes frutas y verduras.
- Usar ropa adecuada. En los días de calor se debe optar por ropa transpirable, ligera, holgada y de colores claros, mucho mejor si es de algodón. Además, no podemos olvidarnos de proteger la cabeza de los pequeños con gorras y sombreros.
- Evitar ejercicio intenso. Hay que evitar el ejercicio físico demasiado intenso en las horas centrales del día. Para esos momentos podemos bañarnos en la piscina cuando sea posible o jugar a juegos de mesa u otras actividades en un lugar fresco y a la sombra.
- Precaución especial en el coche. Si viajamos en coche durante las horas de sol es importante hacer paradas con frecuencia. Y, especialmente, no dejar a los niños solos en el coche bajo ningún concepto, ni al sol, ni a la sombra, aunque se dejen las ventanillas abiertas. Desgraciadamente, esta es la causa de golpes de calor fatales todos los veranos.
Sudoración Excesiva en Bebés
Quizás esto es algo que te ha sorprendido en más de una ocasión. Despertarte de madrugada para ir a buscar a tu pequeño y descubrir que tiene la cabeza empapada en sudor. ¿Es algo que debería preocuparme? El sudor es un mecanismo para regular la temperatura corporal.
La sudoración de los pequeños es algo normal que, si no se produce de manera muy exagerada, no debería preocuparte. Además, debes tener en cuenta que los bebés tienen un Índice de Masa Corporal más elevado que el de los adultos. Es decir, que, en relación a su tamaño, su peso es mucho más elevado que el de los adultos.
Si tu bebé se despierta muy sudado puede deberse a que el entorno en el que duerme es excesivamente caluroso o, incluso, la ropa de cama que utiliza es muy gruesa. Dale un baño relajante antes de dormir. Hidrátalo correctamente. Lógicamente, cuando son tan pequeños los bebés no son lo suficientemente autónomos como para hidratarse por su cuenta. Revisa su ropa cada poco tiempo y adecúala a la temperatura ambiente. El exceso de sudor de los más pequeños es algo completamente normal.
5 Señales para Saber si un Bebé Tiene Fiebre
A medida que tu bebé comienza a interactuar con el mundo, no es extraño que de vez en cuando tengan algo de fiebre. La fiebre no es realmente una enfermedad y puede estar causada por muchas cosas, incluyendo un simple resfriado o las primeras vacunas de su bebé. Muy a menudo la fiebre del bebé desaparecerá en pocos días sin más complicaciones.
- Escalofríos: Sentir escalofríos puede ser una indicación de fiebre.
- Frente, espalda y estómago calientes: Cuando el bebé tiene fiebre, su frente, espalda y estómago pueden estar calientes al tacto. Para una lectura precisa de la temperatura de tu bebé, deberías usar un termómetro.
- Cambios en el llanto o letargo: Tú conoces bien a tu bebé, así que confía en tu instinto maternal/paternal. Llorar más de lo normal o un llanto que suena diferente podría indicar que el bebé tiene fiebre. De igual forma, si el bebé parece aletargado esto podría estar asociado con la fiebre. Vigila al bebé y controla su temperatura regularmente con un termómetro. Para más tranquilidad, habla con su médico o farmacéutico.
- Disminución del apetito: Si observas que tu bebé no come o bebe tanto como suele hacerlo, podría significar que algo no está del todo bien. Intenta alimentarlo regularmente para mantenerlo hidratado y anota cuánto come el bebé, para que puedas hablar con su médico si su estado le preocupa.
Fiebre sin Foco en Bebés
Como los bebés no hablan, es difícil determinar qué síntomas tienen en cualquier enfermedad. Por ello, los padres deben seguir una serie de pautas a la hora de averiguar qué es exactamente lo que le ocurre al niño.
En el caso de los estados febriles, la fiebre no siempre es consecuencia de una causa conocida. Esto es lo que se denomina fiebre sin foco. Se trata de un aumento de la temperatura por encima de los 38°C sin causa aparente que la produzca. Además, esta fiebre de causa desconocida no suele durar más de 72 horas o 3 días.
Según las estadísticas, la fiebre sin foco representa entre el 10 y el 20% de las consultas por fiebre en la edad pediátrica y son más frecuentes en niños entre los 3 y los 36 meses de edad.
Causas del síndrome febril sin foco en el bebé
El síndrome febril sin foco (FSF) o fiebre sin foco del bebé es una alteración aguda de causa desconocida. Normalmente, se considera fiebre sin foco a partir de los 38 grados de temperatura corporal y que se mantienen durante máximo 3 días. Sin embargo, no es posible determinar el motivo del periodo febril tras realizar una exploración del bebé.
La fiebre por sí misma no es una enfermedad, sino una manifestación clínica de la lucha del organismo frente a alguna infección o inflamación.
La mayoría de casos de fiebre sin foco en los pequeños ocurren por infecciones víricas autolimitadas. Estas infecciones no requieren tratamiento y en la mayoría de las veces son producidas por los siguientes microorganismos:
- Herpes humano tipo 6: supone aproximadamente el 10% de los casos.
- Adenovirus.
- Enterovirus: supone casi el 50% de los casos.
- Virus respiratorio sincitial.
- Virus de la influenza.
Sin embargo, en una pequeña proporción, la fiebre sin foco ocurre por una enfermedad bacteriana potencialmente grave, como a meningitis, la neumonía, la bacteriemia oculta o la infección del tracto urinario (siendo ésta última la más frecuente). Por ello, es imprescindible consultar con un médico si el bebé presenta fiebre.
El síndrome febril sin foco también puede ocurrir por causas no infecciosas, pero es menos habitual. Además, este síndrome varía notablemente en función de la edad del lactante, ya que la capacidad de respuesta de su cuerpo y el origen de la fiebre son diferentes.
Fiebre en bebés de 0 a 3 meses
Los recién nacidos menores de 28 días son un grupo de alto riesgo para la fiebre sin foco. Alrededor de un 10-15% de los bebés tienen una enfermedad bacteriana grave debido a que aún su sistema inmune es inmaduro y, por tanto, no tiene capacidad para combatir infecciones.
La respuesta febril en los bebés de 1 a 3 meses con enfermedades infecciosas es escasa, por lo que el diagnóstico clínico es complicado.
Las infecciones bacterianas más frecuentes cuando el bebé es menor de 3 meses son causadas por Estreptococo grupo B, Escherichia coli, Listeria, Salmonella o Neumococo.
Fiebre en bebés de 3 a 36 meses
A medida que los meses van pasando y los bebés creciendo, su sistema inmune también va madurando y fortaleciéndose. La causa de la fiebre sin foco en los bebés de 3 a 36 meses suele ser menos alarmante en comparación con los recién nacidos. No obstante, hay que tener especial cuidado con aquellos bebé de entre 3 y 36 meses que presenten una temperatura corporal superior a los 39°C puesto que podrían tener una infección bacteriana grave.
Si la temperatura del bebé supera los 40°C o si es mayor de 39,5°C y tiene una cantidad muy elevada de leucocitos en sangre (leucocitosis), entonces el riesgo de padecer una infección bacteriana se incrementa. Por tanto, a mayor temperatura, mayo riesgo de bacteriemia.
Cuando el bebé supera los 3 meses, lo más frecuente es que la infección bacteriana ocurra por Escherichia coli, Salmonella, Neumococo, Staphylocus aureus o Meningococo.
En la mayoría de los casos, los cuidados en bebés de 3 a 36 meses con fiebre sin causa aparente consisten en una buena hidratación y favorecer su descanso. Si la fiebre fuera acompañada de otros síntomas más preocupantes, entonces lo mejor sería acudir al especialista.
Recomendaciones ante la aparición de fiebre
Los padres ante este estado febril sin causa establecida deben tener en cuenta una serie de recomendaciones como el inicio, la duración y la temperatura máxima de la fiebre.
Además, existe una sintomatología general que determina la causa. Por ejemplo, hay que estar atento a la perfusión periférica, es decir, a si el bebé presenta un color sonrosado y está caliente, si tiene las extremidades moteadas o si, por el contrario, muestra un color más bien pálido.
Por otra parte, hay que valorar su esfuerzo respiratorio. También es necesario observar su respuesta social, si sonríe, si está irritable, pero se puede consolar y se calma o si está irritable e inconsolable.
Otro punto importante son los contactos infecciosos que haya podido tener recientemente como en la guardería, el trato con algún familiar enfermo, etc.
Además, hay que controlar el calendario de vacunas, las enfermedades que haya padecido anteriormente, un tratamiento antibiótico antes e incluso si ha realizado algún viaje en el que se hubiera podido producir el contagio.
¿Qué hacer si es fiebre sin foco?
Los especialistas recomiendan seguir un protocolo en caso de encontrarse ante un caso de fiebre sin foco. Es necesario realizar una exploración física rigurosa del paciente y controlar, especialmente, el inicio del aumento de temperatura.
Los expertos pueden realizar también otro tipo de pruebas complementarias como pueden ser: un hemograma, una punción lumbar o un análisis de orina.
Además, es necesario advertir a los padres de los signos clínicos con los que se pueden encontrar con el fin de que continúen la vigilancia desde casa. Hay que tener un especial cuidado también con su irritabilidad, ya que ésta nos indicará cual es la gravedad del problema.
Al bebé se le tratará con antipiréticos para bajar la fiebre, y según la edad y el estado del bebé el médico decidirá si es necesario administrar antibióticos.
Preguntas Frecuentes
¿Qué es la fiebre de etiología desconocida?
La fiebre de etiología desconocida o sin foco es aquella que suele aparecer en los bebés de 0 a 36 meses. Se trata de una fiebre que supera los 38ºC en menos de 3 días, pero se desconoce la causa de la fiebre.
¿Cuándo se diagnostica síndrome febril sin foco?
Se considera fiebre sin foco aparente cuando la temperatura del bebé es superior a 38 grados durante al menos 3 días y no se ha encontrado ningún motivo que cause este aumento de temperatura corporal.
¿Qué síntomas causa la fiebre sin foco en el bebé?
La fiebre sin foco puede ir acompañada de otros síntomas como los que se comentan a continuación:
- Irritabilidad.
- Falta de energía y letargo.
- Ausencia de apetito.
- Problemas para conciliar el sueño.
