Los caballos son animales increíbles y fascinantes que han acompañado al ser humano desde hace siglos. Cuidar la reproducción del caballo es crucial para garantizar la salud y bienestar del espécimen y sus padres.
El Apareamiento: Un Ritual de Cortejo y Aceptación
Los caballos se aparean, generalmente, en la época de primavera y verano, cuando las yeguas entran en celo y liberan feromonas que atraen a los machos. Las yeguas son poliéstricas estacionales, lo que significa que tienen ciclos reproductivos regulares solo en ciertas épocas del año, principalmente en primavera y verano.
Durante el celo, las yeguas muestran signos de receptividad sexual, como la vulva hinchada, la secreción mucosa y la micción frecuente. También se quedan quietas y abren y cierran la vulva cuando están cerca de un macho. Recuerda que el apareamiento es un proceso natural producto de la evolución biológica. Aunque claro, supervisar con especialistas y aprovechar la tecnología es crucial para garantizar que los potros nazcan adecuadamente.
Una vez inicia el celo, los caballos machos detectan las feromonas que liberan las yeguas a través de su orina. Al acercarse a una hembra fértil, el macho adopta una postura imponente y altiva, arqueando el cuello y dando manotazos en el suelo. También olfatea el aire levantando el labio superior y relincha para llamar su atención. Además, el macho intenta agradar a la hembra con un baile de cortejo.
Si a la yegua le gusta el caballo, esta la permitirá montarla. El macho se apoyará sobre las patas traseras de la hembra y la sujetará con los dientes por la crin o el cuello. El apareamiento dura entre 15 y 30 minutos.
El apareamiento de los caballos es un proceso delicado que requiere de ciertos cuidados y precauciones. No todos los caballos tienen el mismo ciclo reproductivo, por lo que es importante conocer al caballo, su proceso biológico y estado de salud. El lugar donde se realiza el apareamiento debe ser seguro, cómodo y tranquilo para los caballos. El apareamiento de los caballos no debe ser forzado ni apresurado, sino que debe respetarse el ritmo y la voluntad de los animales. Aunque se debe respetar la naturalidad del proceso, es conveniente que haya una persona responsable que supervise el apareamiento y que intervenga en caso de necesidad.
Gestación: 11 Meses de Desarrollo
Tras quedar preñada, la gestación durará unos 11 meses aproximadamente. Durante la época de reproducción, desde marzo a octubre, las yeguas manifiestan períodos regulares que duran entre 4 y 6 días. Estos se repiten 14 o 16 días después del final del período anterior. Para los caballos un embarazo normal dura aproximadamente 11 meses, alrededor de 340 días.
Un poco antes de los 3 años se considera que una yegua ha terminado su etapa de desarrollo y crecimiento y a partir de entonces ya podría gestar un feto, ya que éste absorbería las proteínas, nutrientes, minerales y calcio que le harían falta para crecer. En esta etapa inicial, el embrión se desplaza a la pared uterina y crece unos 4mm cada día. En este momento, el veterinario le hará la primera ecografía y podrá sentir el feto con un examen rectal.
El futuro potro pesa poco más de 2kg y no tiene pelaje, pero sí cuenta con pezuñas y genitales formados. El potro va creciendo, aumenta de peso y sus patas se desarrollan rápidamente. En tan solo un mes, el potro multiplica por cuatro su peso y, después, se alarga el cuello y empiezan a crecer la crin y la cola.
La mayor parte del desarrollo de una cría dentro del útero de su madre se produce en los últimos tres meses del embarazo. Las yeguas pueden ser montadas sin sufrir ningún riesgo durante los primeros 6 meses del período de gestación, pero después de esta fecha puede incluso provocar la pérdida de la cría que está por nacer. El ejercicio regular es importante para mantener a una yegua en buenas condiciones, ya que el embarazo a veces interfiere con la circulación en las patas traseras.
Como afirma el teniente coronel, "la gestación de las yeguas dura 11 meses, y casi inmediatamente después se las vuelve a inseminar. Suelen tener un parto al año fácilmente. Una yegua pare y a los ocho o nueve días ya puede tener un celo, que se intenta aprovechar. El primer parto lo pueden tener a los 5 años, y seguir estando preñada hasta los 18 o 20...".
El Parto: Un Momento Crucial
¿Cómo es el parto de una yegua?
El parto suele ocurrir de noche o al amanecer, cuando hay menos ruido y estrés para la madre. El momento del parto de una yegua es siempre tenso para los propietarios. Los caballos suelen tener partos rápidos y con un breve periodo de recuperación para yeguas y potros. El parto es un momento de alegría para cualquier propietario, pero también es un momento de nervios e incertidumbre por los riesgos que existen durante el proceso. El parto es un proceso que los caballos saben gestionar de forma natural y, además, al tratarse de “animales presa” se trata de un proceso rápido y que no suele dar problemas.
La gestación de las yeguas suele durar entre 320 y 360 días, lo que significa que el tiempo medio de gestación es de aproximadamente 11 meses. La primera fase del parto, o fase de presentación, suele comenzar con contracciones suaves que sirven para dilatar los tejidos con el fin de permitir que el potro pueda salir. Una vez que el potro se coloca correctamente, con la cabeza posicionada hacia la cola de la madre, es cuando la yegua “rompe aguas”.
La segunda fase del parto, o fase de expulsión, se caracteriza por contracciones fuertes y muy eficientes que hacen que el potro salga al exterior. Primero salen las patas delanteras y la cabeza y poco a poco va saliendo el resto del cuerpo. Por último, el ptro nace envuelto en una membrana que debe romperse para que pueda respirar.
Finalmente, la tercera fase del parto, o fase de alumbramiento, consiste en la expulsión de la placenta. La placenta es una estructura vital para el desarrollo del feto, ya que conecta la circulación sanguínea de la madre con la de la cría.
La duración de un parto puede oscilar entre 5 y 45 minutos, aunque lo normal es que dure entre 15 y 30 minutos. Durante la primera fase del parto el problema más frecuente es el desprendimiento prematuro de la placenta (red bag). Si esto sucede observaremos por la vulva un saco de color rojo intenso, lo que significa que el potro no está obteniendo oxígeno. Se trata de una circunstancia que hay que resolver de forma urgente, ya que el potro puede morir por asfixia.
Por otro lado, durante la fase de expulsión dos son los problemas más frecuentes. El primero es la distocia, la imposibilidad de expulsar el potro al encontrarse mal colocado en el canal. El veterinario suele tener que recolocarlo dentro del útero para que pueda salir. El segundo problema es la torsión del útero, que se produce cuando el órgano con el potro dentro gira sobre sí mismo. Finalmente, durante la fase de alumbramiento el problema más frecuente es la retención de la placenta.
Los Primeros Pasos del Potro
El último día veremos como la yegua prefiere quedarse sola y sus ubres son prominentes y más grandes de lo normal, llegando a salir la primera leche. El potro debe ponerse de pie en menos de una hora después de nacer y mamar el calostro de su madre. La primera leche de yegua se llama calostro. Solo una hora después de nacer, un potro es capaz de ponerse de pie.
Cría y Crecimiento del Potro
"Los potros", cuenta Gómez Pascual, "están con sus madres hasta que cumplen seis meses. Después, a los machos los trasladamos con los sementales al Cortijo de Garrapilos, a pocos kilómetros de aquí, mientras que las hembras se quedan en Vicos". Cada año nacen aquí unos 90 potros, cuya doma comienza a los 3 años. Sin embargo, por la delicadeza que requiere este proceso, es a partir de los seis meses cuando se dan los primeros pasos. "El destete se realiza en tres semanas. Durante los primeros siete días el propósito es que el potrillo admita tener una cabezada puesta. La segunda semana se intenta que la cría, aparte de aceptar la cabezada y el ronzal, aguante atada a una pared durante cierto tiempo. En una tercera semana conseguimos que una persona sea capaz de conducirlo. A todo esto, el potro de seis, siete meses, ya pesa ciento y pico kilos", explica Gómez Pascual.
El teniente coronel añade que "es necesario ser muy suave con este animal, acariciarlo mucho... Desde los seis meses hasta los 3 años todos los días se les pone una cabezada, se les ata a una argolla y se les echa pienso... De vez en cuando se les coge de un ronzal y se les conduce. Es persistencia".
Los potros ya son sexualmente maduros a los 18 meses de edad y pueden reproducirse a los 2 años de edad; sin embargo, a esta edad todavía están creciendo y el embarazo puede dificultar su crecimiento.
Yeguada Militar de Jerez: Un Ejemplo de Cría Selectiva
La mañana está soleada y templada en este día de marzo. El teniente coronel jefe Antonio Gómez Pascual, director y responsable del Centro Militar de Cría Caballar de Jerez de la Frontera, se ha prestado a enseñarnos el Cortijo de Vicos, donde está ubicada la yeguada. Existen otras en el país (las de Écija, en Sevilla, Lore Toki en San Sebastián o Mazcuerras, en Cantabria), pero esta es referencia en la cría de caballos de pura raza española y de pura raza árabe. Una hilera de eucaliptos podados, a ambos lados del camino de entrada, nos escolta hasta las cuadras donde se encuentran las yeguas con sus potros, algunos recién nacidos. El espectáculo es fascinante.
El siguiente paso consiste en conseguir cogerles manos y pies y que trabajen atados a la cuerda. Finalmente los caballos se sueltan, y una vez acabado el trabajo, se distribuyen. Se trata de suministrar ejemplares a las Fuerzas Armadas del Estado, en primer lugar, repartiendo caballos sementales entre los distintos centros militares de cría caballar; también a la Guardia Real (la gran mayoría proceden de aquí), a la Guardia Civil, al Cuerpo Nacional de Policía (todo esto a través de convenios con el Ministerio del Interior).
Y se ha firmado un convenio con el Ayuntamiento de Barcelona para la Guardia Urbana; también existe otro para suministrar caballos a la Real Escuela Andaluza de Arte Ecuestre (REAAE). Los potros se recrían, se doman y luego se reparten entre estos distintos destinos. Pero no todos se van, algunos caballos se quedan aquí como sementales.
"Además ofrecemos la posibilidad a todo ganadero, de que a través de unos precios públicos, puedan acceder a estos caballos. Una dosis de semen cuesta 58 euros. Una inseminación, en la que nosotros aportamos todo, incluida la ecografía, son 115 euros. El ganadero lo único que tiene que hacer es traer su yegua, cualquiera puede hacerlo", explica el teniente coronel Gómez Pascual. Las dosis están reguladas (500 millones de espermatozoides cada una). Al año se realizan en el centro unas 900 cubriciones.
En relación con las yeguas el proceso no es el mismo. Los primeros pasos de doma sí son semejantes, pero a estas no se las monta. "Se pelan y se les rapa la cola", aclara el militar, "pero para eso hay que meterlas en un potro de contención, donde al principio se resisten a entrar".
Cuentan en la yeguada con dos laboratorios: en el servicio veterinario del Cortijo de Vicos se realizan las ecografías, y todas las pruebas clínicas, y en Garrapilos se extrae y procesa el semen a los sementales. Hay días que se hacen 30 o 40 ecografías. Todo está estipulado, aquí no se deja nada al azar.
"Nosotros buscamos un caballo dentro del patrón racial (pura raza español y pura raza árabe) y lo que se pretende es que sirva para las Fuerzas Armadas. A cada yegua se le busca el ejemplar adecuado. Debemos evitar que haya un exceso de consanguinidad, porque estamos hablando de razas puras. En el Cortijo de Vicos comparten espacio más de 300 animales, entre yeguas y potros. Y en Garrapilos el Ejército dispone de 40 sementales de gran categoría que en primavera se desplazan a ciertas zonas. "Nosotros tenemos una parada en Almonte, otra en Coín, Ronda y Sevilla", señala Antonio Gómez.
Aquí no se practica la monta natural; el 100% de las yeguas son inseminadas de manera artificial. "Con ello eliminamos posibilidades de contagio de enfermedades de transmisión sexual, y por otro lado, la gestión del reproductor es mucho más eficiente. Con una extracción podemos inseminar a varias yeguas. Y nos permite, una vez extraído el semen, procesarlo y saber exactamente lo que tenemos; a la hora de venderlo se da al comprador una dosis de gran calidad.
El teniente coronel Antonio Gómez Pascual disfruta describiendo en qué consiste su trabajo. Es un sevillano abierto, cercano y cordial que asume sus quehaceres diarios como algo absolutamente vocacional. "Mi trabajo tiene muchos matices. Yo elaboro el plan de cubrición que consiste en asignar a cada yegua el semental adecuado y lo envío a la Subdirección General de Administración Periférica [dependiente en última instancia de la Subsecretaría de Defensa] para su aprobación", asegura. "Tengo buenos equipos, yo los dirijo, además de ocuparme de las labores administrativas. A todos nos gustaría contar con más recursos, pero mi labor consiste en cumplir la misión que tengo con los medios que me dan. Y estoy contento", añade.
Entre militares y civiles (dos tercios militares, cuatro de ellas mujeres, tres de tropa y una suboficial) trabajan en la yeguada 60 personas, además de las empresas de servicio. Como dato curioso, los nombres de los caballos también los decide el director. "Según la costumbre de la casa, la primera letra del nombre corresponde a su año de nacimiento, por orden alfabético. La A, a 2002... A este año, 2016, le corresponde la P. Si son caballos de pura raza española la primera vocal que tengan va a ser una e, y si son de raza árabe la primera vocal será una a. Este año tenemos a Peaje, Pereyra, a Padilla, Parrilla...". Cuando son de pura raza española pueden repetir el nombre y le añaden un número romano detrás. En pura raza árabe no se admite poner un nombre que ya esté cogido.
El Centro Militar de Cría Caballar de Jerez tiene su nacimiento en la fusión de la Yeguada Militar y el Depósito de Sementales de Jerez hace casi una década. Aunque para encontrar su verdadero espíritu nos tenemos que remontar varios siglos atrás cuando, durante la regencia la reina María Cristina, se establecieron los Depósitos de Caballos Padres, asignando uno a Jerez. Ubicado ahora en los cortijos de Vicos y Garrapilos, cuenta con más de 1.600 hectáreas de terreno dedicado a la cría de caballos de pura raza.
Cuando nace un caballo se le inscribe en el libro de registro que llevan la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Españoles y la Asociación Nacional de Criadores de Caballos Árabes. Ellos certifican que es correcto lo que se inscribe; para ello se le realiza al potro una prueba sanguínea y se mira la compatibilidad de padre y madre por ADN (control de filiación). El veterinario les inserta un microchip en el cuello, que es el número con el que estará identificado el animal toda su vida. También se les hace una reseña, donde se analizan todas sus características.
