Encontrar un bulto en la axila puede generar alarma, especialmente cuando aparece de forma repentina, provoca dolor o cambia de tamaño con rapidez. Por ello, es fundamental no alarmarse y acudir a que un médico especialista lo examine y explore en consulta para orientar el diagnóstico y, si fuera necesario, su tratamiento. Los bultos dolorosos en la axila pueden deberse a varios factores, en la mayoría de casos por causas que no suponen un problema grave.
Un bulto en la axila no tiene por qué ser maligno, ya que puede surgir por muchos motivos diferentes. Por lo que si detectas un bulto en la axila no te asustes, puede deberse a varios factores.
Causas Comunes de Bultos en la Axila
Ante la aparición de un bulto en la axila, lo primero es descartar que se trate de un quiste sebáceo, un lipoma o un golondrino. Si no se trata de nada de eso entonces hay que pensar en una inflamación de alguno de los ganglios (adenopatía) que se encuentran en la zona de la axila.
Hay que ser consciente de que los ganglios linfáticos cumplen una labor fundamentan en la defensa del organismo frente a las enfermedades infecciosas y otras patologías como el cáncer. De hecho, en la exploración que se recomienda hacer de forma rutinaria a las mujeres para la detección de este tipo de cáncer en sus fases iniciales, la palpación de los ganglios axilares es una parte importante.
Los bultos en la axila pueden surgir de una susceptibilidad genética, un desequilibrio inmunológico e infecciones bacterianas y la gravedad variará en función de si se trata de nódulos, abscesos o quistes inflamatorios.
Algunas de las causas más comunes incluyen:
- Que se trate de un proceso inflamatorio de la piel o el tejido subcutáneo, como una hidrosadenitis, conocido popularmente como golondrinos, que son la inflamación y posterior infección de glándulas sudoríparas situadas en la piel de la axila, por obstrucción de los conductos por donde se elimina el sudor y produce inflamación y abscesos (acumulación de pus).
- Que exista un ganglio linfático inflamado en la axila. Los ganglios axilares pueden estar inflamados por procesos infecciosos bacterianos (como, por ejemplo, una infección en el brazo o en la mama), víricos (como la mononucleosis), procesos alérgicos (por ejemplo tras una vacuna) o por procesos malignos como cáncer de mama o tumores hematológicos como en linfoma.
- Comúnmente llamado “golondrino” se trata de la inflamación de un folículo debido a una infección de la glándula productora de sudor. Estas glándulas suelen infectarse por algún vello enquistado. Son dolorosos y más o menos grandes.
- Se trata de la inflamación de un ganglio. Los ganglios forman parte del sistema linfático, encargado de protegernos de infecciones por medio de la linfa. En ocasiones estos ganglios se inflaman, habitualmente después de haber sufrido alguna infección.
- Forúnculo: infección profunda de un folículo piloso, causada habitualmente por Staphylococcus aureus.
- Golondrino: término coloquial usado en España para referirse a la hidradenitis supurativa, una enfermedad crónica que provoca nódulos inflamados y recurrentes en zonas con glándulas sudoríparas (axilas, ingles, pliegues mamarios).
- No. Un absceso en la axila es una acumulación de pus dentro de una cavidad creada por una infección. Puede comenzar como un grano en la axila o un pequeño bulto que con el tiempo se inflama y crece. Por tanto, aunque están relacionados, no todos los forúnculos se convierten en abscesos, y no todos los abscesos son forúnculos. En ambos casos puede aparecer dolor, calor local y limitación de movimientos.
Bultos en la Axila y Embarazo
Las primeras semanas del embarazo son emocionantes… y al mismo tiempo llenas de inquietud. Solo quieres que todo vaya bien y dentro de unas 40 semanas (o 9 meses) tener a tu bebé en brazos. Desde el momento que el test de embarazo es positivo, te haces muchas preguntas.
Durante la lactancia y el embarazo, los cambios hormonales estimulan la glándula mamaria para producir leche. Por eso puede aumentar de tamaño, inflamarse, doler e incluso producir leche.
Durante el embarazo y la lactancia, los cambios hormonales estimulan la glándula mamaria para producir leche. Por eso puede aumentar de tamaño, inflamarse, doler e incluso producir leche.
Lo que parece insólito tiene explicación médica: se trata de tejido mamario accesorio, una condición poco conocida pero relativamente frecuente durante el embarazo y la lactancia.
Su origen está en el desarrollo embrionario, cuando el cuerpo forma la llamada “línea mamaria”, que recorre desde las axilas hasta la ingle. Aunque se hable poco del tema, no es un fenómeno excepcional.
Conocidas las patologías más comunes de tumores benignos de la mama, desde Clínica Pedrosa te aconsejamos acudir al especialista cuando:¿Te gusta lo que estás leyendo? Como hemos dicho, no todos los tipos de tumores benignos de la mama van a comportarse de la mima forma o ser un cáncer. Por eso, lo más importante es no perder la calma y acudir cuanto antes a tu médico, o al ginecólogo habitual. Ellos realizaran las pruebas necesarias para el diagnóstico correcto de la patología.
Durante las más o menos 40 semanas de embarazo, tu bebé se encuentra inmerso en el líquido amniótico, nadando, como pez en el agua. ¿Cómo es esta sustancia tan desconocida y sin embargo imprescindible para el desarrollo de tu hijo y del embarazo?
¿Es Peligroso un Bulto en la Axila Durante el Embarazo?
En general, no se trata de algo peligroso. En algunos casos, el tejido accesorio no causa problemas y no requiere tratamiento. En otros, puede generar dolor recurrente, incomodidad al vestir o episodios de congestión durante la lactancia.
¡IMPORTANTE! Aunque la mayoría de los cambios que ocurren en la mama durante el embarazo y después de este son benignos, es importante saber que el cáncer de mama puede aparecer, y de hecho aparece, en mujeres embarazadas y madres recientes. Se debe informar al médico cualquier síntoma inusual, como una zona irritada o un bulto, de inmediato. Siempre es mejor exagerar en la precaución y hacerse examinar.
Diagnóstico
Para saber con seguridad si el bulto que tenemos en la axila es benigno o maligno, debemos recurrir a un médico especialista para que estudie de manera correcta la situación. En el caso de un ganglio axilar, hay que valorarlo en conjunto con los síntomas asociados y realizar una ecografía para estudiar su forma y características, con el objetivo de sugerir un origen benigno o no.
Si sientes una masa en la mama, es probable que el médico la examine y te indique hacerte una o más pruebas por imágenes. La mamografía con protección abdominal (o una protección especial para resguardar al feto de la exposición a los rayos X) se considera segura. Sin embargo, la ecografía, que utiliza ondas de sonido en lugar de rayos X, es lo que se suele indicar. Esta prueba puede ayudarle al médico a diferenciar entre un quiste (que tiene líquido en su interior) y un nódulo con alguna parte sólida.
Es posible que el quiste deba aspirarse (drenarse con una aguja fina) y que la masa sólida requiera ser analizada mediante una biopsia con aguja gruesa para descartar cáncer. Puedes obtener más información en Detección del cáncer de mama durante el embarazo.
Tipos de Nódulos Benignos en la Mama Durante la Gestación
Los principales nódulos benignos detectados durante la gestación en la mama son los quistes simples y los fibroadenomas. En general, ante un nódulo palpable en una mujer gestante o lactante, es necesario acudir a un facultativo especializado.
Los quistes suelen tener una superficie lisa, son móviles al tacto y pueden ser dolorosos.
Se presentan como nódulos ovalados o redondeados, lisos y firmes, a veces ligeramente dolorosos. Su contenido es líquido y se forman en la unión ducto-lobulillar. No aumentan el riesgo de cáncer de mama, y se consideran cambios fibroquísticos de la mama que ocurre en el 60% de las mujeres premenopáusicas. La actitud ante los quistes simples en las gestantes (al igual que en las mujeres no embarazadas) es conservadora, es decir, no es necesaria la cirugía.
Durante el embarazo hay que tener en cuenta que la PAAF debido a los cambios gestacionales que sufre el pecho podría dar lugar a falsos positivos de atipia citológica (resultado citológico del aspirado del quiste atípico).
Aparece en mujeres jóvenes, y aunque puede presentarse en todas las edades, es más frecuente su aparición antes de los 30 años. Su nombre se lo debe a que está formado por dos componentes (bifásico): componente glandular y epitelial.
Aunque la mayor parte de ellos son múltiples y asintomáticos, en caso de presentar síntomas pueden ser la aparición de un nódulo palpable, dolor o cambio en la morfología de la mama (en caso de ser muy superficiales o voluminosos). Generalmente se presentan como nódulos móviles, bien delimitados y no adheridos a planos profundos.
La biopsia del nódulo (análisis histológico) es el método diagnóstico definitivo, es lo que se denomina la BAG ( biopsia con aguja gruesa), que puede ser realizada bajo control ecográfico. La mamografía no es la primera prueba de imagen ante una embarazada con un nódulo mamario no sospechoso de entrada.
Las pruebas de imagen a realizar en la gestante en primer lugar es una ecografía mamaria, donde los fibroadenomas se presentan como imágenes nodulares sólidas, hiperecoicos y homogéneos y de contornos regulares.
Tipos de fibroadenomas:
- Fibroadenomas simples. Pueden presentarse en todas las edades, pero es más frecuente su aparición alrededor de los 30 años. No suele sobrepasar los 3-4 centímetros.
- Fibroadenomas complejos. Se producen debido a un exceso de crecimiento celular (hiperplasia), debido a lo cual pueden crecer rápidamente.
- Fibroadenomas juveniles. Se presentan en niñas y adolescentes de 10 a 18 años de edad.
- Fibroadenomas gigantes. Aparecen en edades jóvenes. Pueden medir 5 o más centímetros.
Tratamiento
El tratamiento que se lleve a cabo ante un bulto en la axila dependerá del motivo y de la gravedad del mismo. El tratamiento dependerá del tamaño del bulto, su evolución, el dolor que cause y si hay fiebre u otros síntomas asociados.
En algunos casos, un galactocele se puede drenar para aliviar los síntomas. Las compresas frías o las bolsas de hielo y un sostén cómodo pueden ayudar. Si un galactocele regresa, se puede volver a drenar. En algunos casos no frecuentes, puede provocar infección que requiere tratamiento con antibióticos.
Dolor Mamario
En general, el dolor en las mamas no suele ser síntoma de alguna dolencia grave. Pero ¿cómo podemos clasificar el dolor mamario? Principalmente, por su origen.
A grandes rasgos, hablaremos de dolor mamario y dolor extramamario, es decir, generado en la propia mama o generado fuera de ella. Y es que este dolor no siempre tiene su origen en la propia mama, sino que, a veces, puede nacer en una región cercana e irradiarse, es decir, extenderse hacia la mama.
Si bien, la única forma de cerciorarnos de que todo está correcto es valorarlo en consulta ginecológica, realizando una exploración física y una prueba de imagen mamaria, si fuera necesaria, de forma que podamos asegurar el diagnóstico.
Tipos de dolor mamario:
- Se trata del dolor mamario relacionado con el ciclo menstrual, por eso se llama cíclico, aunque también se le conoce como mastodinia. A lo largo del ciclo menstrual la glándula mamaria sufre ciertos cambios por efecto de las hormonas sobre el tejido mamario. Desde el momento de la ovulación, la mama tiende a acumular líquido, apareciendo turgencia (seno más hinchado) y cierta nodularidad que, a veces, se acompaña de molestias que pueden llegar a ser intensas. La mastodinia suele ser bilateral, en las dos mamas al mismo tiempo, aunque en algunas ocasiones puede afectar a una sola mama o, a una más que a la otra, dependiendo de cómo sea el tejido mamario de cada mujer. La mastodinia no reviste gravedad, se considera normal siempre y cuando los síntomas sean leves y duren pocos días.
- Aparición de un proceso inflamatorio a nivel axilar, de la piel o el tejido subcutáneo, como podría darse en el caso de una hidrosadenitis (los conocidos “golondrinos”).
- Provocado por un ganglio inflamado en la axila, pudiendo, en ocasiones, ser doloroso. Este tipo de afección puede tener su origen en causas diversas y, por ello, es necesaria su valoración médica a través de una ecografía, de manera que podamos estudiar la forma y características del ganglio y sus signos de benignidad o no.
En el caso de tratarse de un dolor mamario no cíclico, ya sea de origen mamario o extramamario, puedes utilizar un antiinflamatorio de manera tópica (en crema) durante unos días, mientras esperas tu cita en la consulta. Muchas veces, este dolor no cíclico suele ser de origen muscular, por una contractura de los músculos adyacentes; en este caso, también será de utilidad administrar calor local y utilizar un sujetador de tipo deportivo que haga que la mama quede bien sujeta y no se desplace con los movimientos. Ten en cuenta que usar una talla correcta de sujetador es algo que también te evitará tener este tipo de molestias mamarias: es muy importante utilizar un sujetador que se ajuste bien a la mama.
Si por el contrario sufres una mastodinia, dolor cíclico, además de las medidas descritas para el dolor no cíclico, hay otras alternativas. Los tratamientos fitoterápicos (derivados de las plantas) serían el primer escalón de tratamiento, tales como el Sauzgatillo o el Aceite de Onagra. Si con todo ello no fuera suficiente, existen otros tratamientos farmacológicos más agresivos.
Y ¿el dolor mamario se puede relacionar con el cáncer de mama?
Durante la lactancia, un problema todavía más común es la infección, que puede producir dolor, enrojecimiento e inflamación. Las infecciones en las mamas pueden ser bastante persistentes, pero la mayoría responde al tratamiento con antibióticos. Si los síntomas no mejoran, el médico debe descartar cualquier posibilidad de cáncer de mama inflamatorio. Esta es una forma agresiva, pero rara, de cáncer de mama, que aparece primero como un zona de enrojecimiento e irritación de la piel en lugar de un bulto distinguible. El médico puede indicarte una biopsia de piel o tejido para asegurarse.
No es inusual que los pezones se irriten o se agrieten durante la lactancia, en especial, si estás comenzando a amamantar. Se pueden multiplicar bacterias en la mama e ingresar al cuerpo a través del pezón, lo que causa una infección conocida como “mastitis”. A medida que el cuerpo intenta combatir la infección, la mama se puede poner roja o sensible e inflamarse.
Otros síntomas posibles:
- fiebre
- dolor de cabeza
- sensación de malestar general
- un bulto en la zona
- secreción blanquecina y espesa por el pezón
- un absceso o una acumulación de pus en la zona
La mastitis se trata con antibióticos. Debería mejorar dentro de los 10 días posteriores o entre las 2 a 3 semanas siguientes, como mucho. Para aliviar el dolor, algunos analgésicos de venta libre, como el paracetamol (marca comercial: Tylenol) o ibuprofeno (marcas comerciales: Advil, Motrin) pueden ayudar, además de la aplicación espaciada de compresas calientes.
En la mayoría de las mujeres, los cambios en las mamas durante el embarazo y la lactancia resultan ser benignos. Cualquiera de las afecciones benignas incluidas en esta sección puede aparecer en mujeres embarazadas. Las siguientes son afecciones benignas asociadas específicamente al embarazo y la lactancia. Ninguna de ellas está vinculada con un aumento del riesgo de cáncer de mama.
El adenoma de la lactancia es la causa más común por la que puede aparecer una masa en las mamas de mujeres embarazadas o lactantes. Un adenoma es un tumor que está compuesto, en su mayoría, por tejido glandular. Las hormonas asociadas al embarazo y la lactancia pueden ser las responsables de la aparición del tumor. Se puede tener un adenoma de la lactancia o varios. Los nódulos se mueven libremente, tienen bordes bien definidos y, por lo general, contienen varios lóbulos (lobulado).
Durante el embarazo o la lactancia, muchas mujeres experimentan secreciones de sangre por el pezón. Esto se puede deber a un traumatismo o a algún tejido interno que puede ser necesario examinar. Es posible que el médico tome una muestra de la secreción para analizarla con el microscopio y registre qué conducto es el afectado. No se suele encontrar nada anormal, y el médico puede continuar controlándote durante las consultas de seguimiento. Si se detectan células anormales en la muestra, o hay una masa en la mama, se pueden indicar más pruebas por imágenes o una biopsia. El médico y tú decidirán lo mejor para tu caso.
Un bulto en la axila puede deberse a un forúnculo simple, un absceso o una hidradenitis supurativa. Aunque muchas veces es benigno, siempre debe valorarse la evolución y los síntomas asociados.
