Si hubiera que definir con una sola palabra a Bibiana Fernández, esa sería PASIÓN, con mayúsculas. Pasión para conseguir ser la mujer que siempre soñó, pasión por sus amores, por sus amigos, por la vida en general: “Yo creo que he nacido para el placer”, ha sido una de esas contundentes declaraciones de la artista que nunca ha tenido problemas para decir lo que piensa.
Pero hasta conseguir el momento de plenitud que ahora disfruta, al llegar a los 70, ha tenido que quemar muchas naves.
Primeros Años y Traslado a España
Nació en Tánger. Su padre era taxista y su madre costurera, pero se separaron cuando solo tenía seis años. Entonces se fue a vivir con su padre y comenzó una etapa muy dura de su vida: "Estábamos en una portería y durmiendo en una habitación por turnos porque mi padre trabajaba por la noche. A las ocho de la mañana me recogía para ir al cole y, si no venía, iba a buscarle por los bares", reconoció en el programa de televisión de Bertín Osborne.
También la mala relación entre sus progenitores fue la culpable de una infancia poco feliz. Su padre no quería que viera a su madre, aunque se las ingeniaba para estar con ella y al salir del colegio iba corriendo a su casa para comer juntas.
El Camino Hacia una Nueva Vida
Con 13 años se marchó a Málaga para estudiar formación profesional, pero también para ser la mujer que ya tenía entonces muy claro que quería ser: “Todo el mundo susurraba a mi paso. Esa decisión es un camino que no tiene marcha atrás. Llegó un momento en que si había que sacrificar lo que fuera, no importaba nada. Tienes que elegir entre el mundo y tú.
Y de la ciudad andaluza a Barcelona, para abrirse paso en el mundo del espectáculo, aunque antes tuvo que ganarse la vida haciendo camas en un hotel y vendiendo libros.
Cambio de Sexo y Salto a la Fama como Bibi Andersen
Bajo el nombre de Bibi Andersen se inició en el mundo del cabaret y la revista, de la mano de la compañía de Juanito Navarro, una etapa dura que no le gusta recordar. En 1977, en plena época del destape, dio el salto al cine a las órdenes del director Vicente Aranda en la película 'Cambio de sexo', al lado de una jovencísima Victoria Abril.
Almodóvar, el Gran Amigo y Mentor
👑 Bibi Andersen 1977 & Bibiana Fernández 2023
'Cambio de sexo' fue todo un éxito, pero no sería hasta tres años después cuando su vida dio un giro tanto en el plano personal como profesional al conocer al Pedro Almodóvar. Junto a él vivió los intensos años de la movida y pasó a ser una de las emblemáticas ‘chicas Almodóvar’, trabajando en títulos como Matador, La ley del deseo, Tacones lejanos y Kika. Incluso sin participar en sus películas, Bibiana ha formado parte de la troupe del manchego por los estrenos, festivales y alfombras rojas de todo el mundo.
Al margen de la relación laboral, Almodóvar también ha sido uno de los hombres más importantes de su vida. La persona que la ha acompañado en su felicidad, pero también en los momentos de dolor, desgarro y crisis, muchas de ellas por culpa del amor. Bibiana y Pedro Almodóvar se conocieron en 1980.
Con el paso de los años Bibiana Fernández se hizo habitual en distintos programas de televisión y hasta llegó a tener un efímero éxito como cantante con canciones como 'Call me lady Champagne' y 'Sálvame', que mucho tiempo después se convirtió en la sintonía del programa de Telecinco.
Una Vida Sentimental Marcada por la Pasión
Si su vida personal ha sido una historia de lucha y superación, en el terreno sentimental también ha vivido ajena a los convencionalismos y guiada por la pasión.
Son pocos los amores que se le conocen, pero muy intensos. El primero se llamaba Alfredo y ella lo definió como "guapo a morir y con adicciones peligrosas". Años más tarde llegaría el modelo cubano Asdrúbal, veintitrés años más joven que ella, a quien conoció en la isla caribeña. Un amor pasional que terminó en boda en el 2000, pero también en separación solo tres años después. Con el modelo cubano Asdrúbal, 23 años más joven que ella, vivió una apasionada historia de amor.
Pasión por la Estética y la Moda
Y de la pasión del amor a otra de sus pasiones… A Bibiana siempre la hemos conocido con un impresionante físico, sobre su 1,84 metros de estatura, que la convirtió en una de las artistas más deseadas de la década de los 80 y 90, en su momento profesional de mayor plenitud. En su permanente lucha con el tiempo, la cirugía estética ha sido su mejor aliada, sin que, a diferencia de otras famosas, haya tenido problemas en contar todos y cada uno de sus pasos por el quirófano o sus pinchazos de bótox. Ha perdido la cuenta del dinero que ha invertido en transformar su cuerpo, pero cada euro ha merecido la pena.
Y unida a la estética, también encontramos otra pasión (una más en su vida) por la moda. Diva absoluta, exagerada, barroca, exuberante, sexy, atrevida… los calificativos podrían ser infinitos para su personal estilo. La moda es otra de las pasiones de Bibiana.
Deuda con Hacienda y Proyectos Actuales
La tranquilidad de la que ahora goza Bibiana Fernández solo se ve perturbada por su millonaria deuda con Hacienda. “Me fascina su potencia escénica, es como una matrioska, tiene mil mujeres dentro”.
Pablo Quijano, actor y director de 28 años, describe así a Bibiana Fernández (Tánger, 1954), quien a sus 70 estrena La señora, obra del joven dramaturgo e inspirada en Las criadas de Jean Genet. La artista da vida a una actriz olvidada que guarda un gran secreto, y sus dos hijos, interpretados por Xoán Fórneas y César Vicente, completan el reparto de esta arriesgada obra intergeneracional.
Tabla Resumen de la Vida de Bibiana Fernández
| Año | Acontecimiento |
|---|---|
| 1954 | Nace en Tánger |
| 1977 | Salto al cine con 'Cambio de sexo' |
| 1980 | Conoce a Pedro Almodóvar |
| 2000 | Boda con Asdrúbal |
| Actualidad | Actriz en 'La Señora' y figura televisiva |
Reflexiones sobre la Vida y la Ficción
Esta obra aboga por la ficción como arma para soportar la realidad. Vivimos el ascenso de la extrema derecha en España y en Europa. Soy hija o hermana de la democracia, estuve en la primera Diada en 1977 y viví un parlamento en el que coincidieron el señor Roca Junyent, Manuel Fraga, Dolores Ibárruri y Blas Piñar. Hoy no existe diálogo. Pero desde las desavenencias también se puede dialogar. La educación es como el carnet de identidad: obligatoria.
Nunca me ha preocupado la edad, he vivido mucho. Las calles me echaban, no me querían ver más… Dice Maruja Torres que hay que ser más valiente para envejecer que para ir a la guerra, porque el que va al frente cree que puede volver vivo. Pero de la vejez sabes que no vas a volver.
Moda, Identidad y Reinversión Constante
El pasado 13 de febrero, Bibiana Fernández cumplía 67 años sobre el escenario del Teatro Calderón haciendo La última tourné, su espectáculo con Mario Vaquerizo y Alaska. Y antes de empezar el espectáculo se tiñó de platino como Marilyn Monroe: "Porque creo que las vedettes tienen el alma rubia".
Aunque todo en su estilo tiene un punto de origen claro y una razón de ser, la identidad también es susceptible de reinventarse sobre la marcha: "Me produce mucho miedo la gente que no tiene dudas, los grandes dictadores no tienen dudas. Yo tengo dudas existenciales cada día", cuenta en una conversación para la firma Yolancris.
"Siempre cuando ha habido algo que no me ha gustado he intentado cambiarlo, y si no he intentado vivir con ello. Vivo en un proceso de cambio permanente y la moda siempre ha estado al servicio de eso. El mundo de la moda últimamente va a mucha velocidad".
"Yo tengo más años que la tarara, tengo mil años, tengo un porrón de años, pero tengo curiosidad desde que eché los dientes", explica Bibiana, que siente pasión por la moda desde mucho antes de convertirse en el fenómeno que fue Bibi Andersen. En la entrevista remite a su humilde infancia en Tánger: "Mi padre era taxista, yo vivía en un patio de vecinos, no era una señora que tuviera cultura o acceso a la moda. Pero lo que sí tenía era una curiosidad tremenda".
Legado y Reflexiones Finales
Si se escribiese un gran libro sobre la educación de género en España, la historia de Bibiana Fernández ocuparía un capítulo destacado. Probablemente, muy a su pesar. Porque, aunque debutó en el cine con la cinta Cambio de sexo, en 1977, a las órdenes de Vicente Aranda, demoró años (décadas, diríase) en hablar públicamente de su experiencia personal con la identidad de género.
La de Bibiana Fernández es una de las más públicas historias de superación personal que se pueden contar en España. En 30 años pasó de ser objeto de conjeturas, a menudo con preguntas humillantes a convertirse en uno de los más queridos personajes de televisión, siempre agradable de ver en tertulias o magazines. Consiguió, al fin, ser vista como la mujer que siempre ha sido, y verse reclamada por su talento. La distancia que separa un punto de otro, aunque doloroso para la propia Bibiana, ha ayudado a pavimentar la trayectoria de los que vinieron.
Más de cuarenta años después de su primera aparición pública, Bibiana Fernández ha hecho las paces con el personaje que le ha tocado interpretar en este camino a la normalidad. Y, aunque dicen que no le ha gustado que se emitiese un especial de Hormigas blancas sobre su figura (ya desaparecido de la web de Telecinco), no rehuye hablar del tema.
