La berenjena es una deliciosa planta de la familia de las solanáceas. A lo largo de los siglos, esta hortaliza se ha convertido en un ingrediente esencial en muchas cocinas tradicionales, como la mediterránea, la china y la india. Su característica más destacada es la forma oblonga y el color morado intenso de su fruto. A menudo, se considera el "rey de las verduras" debido a su versatilidad y sabor único.
Además de ser un ingrediente delicioso, la berenjena es una fuente de beneficios para la salud. Es baja en calorías y rica en fibra, lo que favorece la digestión y ayuda a mantener el peso corporal. También contiene una gran cantidad de antioxidantes, como el ácido clorogénico, que ayuda a proteger las células del cuerpo contra los daños causados por los radicales libres.
La historia de la berenjena se remonta a milenios, originaria de la India, se extendió rápidamente por Asia, Europa y finalmente llegó a América durante la época de los exploradores. El nombre "berenjena" tiene una interesante historia que se remonta a los orígenes de su introducción en Europa. Esta palabra tiene su origen en el árabe, concretamente proviene de la expresión árabe "al-badinjan," que fue introducida en varias lenguas europeas durante la Edad Media a través de las interacciones comerciales y culturales.
Esta hortaliza tiene una textura carnosa y suave que se vuelve seductora con cada bocado. Su sabor es inigualable y se caracteriza por ser ligeramente dulce con un toque sutil de tierra. Este sabor único la convierte en un ingrediente ideal para absorber los sabores de los demás ingredientes con los que se combina en la cocina.
La berenjena pertenece a la familia de las Solanáceas, que incluye alrededor de 75 géneros y unas 2.300 especies de plantas productoras de alcaloides tóxicos, entre las que se incluye la belladona, la mandrágora y el beleño. Son escasas las Solanáceas comestibles. Entre ellas se encuentran la berenjena, el tomate, el pimiento y la patata.
En la actualidad, la berenjena se considera en muchas partes del mundo un alimento de pobres, lo que explica su baja popularidad en algunos países. Sin embargo, en regiones como China, India (los mayores países productores de berenjena del mundo), Irán, Egipto y Turquía, la berenjena es muy popular y su cultivo y consumo están muy extendidos.
Las berenjenas soportan mejor el calor y son sensibles al frío, por lo que su cultivo abunda en verano. No obstante, gracias a la producción en invernadero, está disponible siempre en el mercado.
Por ser un alimento perecedero (aguanta poco más de diez días), conviene manipularla con cuidado y refrigerarla hasta su consumo. Es aconsejable mantenerla aislada del resto de verduras y frutas, ya que reacciona con el etileno producido por la respiración de otros vegetales y se estropea antes.
Comparada con otras verduras y hortalizas, contiene una cantidad intermedia de fibra, más abundante en la piel y en las semillas.
Las propiedades dietéticas saludables atribuidas a la berenjena se deben a sus componentes antioxidantes, responsables de su ligero sabor amargo. Uno de esos componentes, es la nasunina, una antocianina que se encuentra en la piel de la berenjena.
Además de ello, la berenjena contiene cierta cantidad de un alcaloide tóxico llamado solanina, que aparece mucho más en las partes verdes de la planta y en los frutos pocos maduros.
Es buena la berenjena, que cuenta con una cantidad considerable de antioxidantes. Ésta es ideal para favorecer el funcionamiento del hígado y, además, favorece la digestión.
La berenjena es una verdura muy beneficiosa en la alimentación tanto de los grandes como de los pequeños.
Además, posee un contenido elevado de nutrientes y de minerales: magnesio, zinc, cobre, manganeso, pro-vitamina A, vitamina B (B3, B6 y B9), C y E.
La berenjena es muy rica en fibras y facilita la digestión del bebé, sobre todo si se cocina al vapor.
La piel de la berenjena es comestible: contiene un número importante de antioxidantes, sobre todo cuando su color es intenso.
Es aconsejable elegir berenjenas con una piel lisa, tersa y brillante: no tendrá un sabor amargo y solo contendrá unas pocas semillas. Además, el bebé la aceptará de mejor grado.
La berenjena combina bien con el tomate, la carne, los pimientos morrones, el ajo, el aceite de oliva y las hierbas.
La berenjena puede cocerse al horno, frita, al vapor, con agua, en la sartén o en el microondas. El tiempo de cocción dependerá del modo elegido para cocinarla.
El bebé puede consumir la berenjena a partir de sexto mes, pelada y sin semillas, y entera a partir del octavo mes rallando la piel durante la transición.
HAMBURGUESA para BEBÉS y NIÑOS 🍔 | Receta APTA BLW 👶 | BERENJENA, AVENA y POLLO
El puré de berenjena y tomate es un excelente acompañamiento para cualquier plato principal, como carne asada, pollo a la parrilla o pescado. La berenjena es una excelente opción para introducir a tu bebé a partir de los 6 meses de edad, cuando comienzan a comer alimentos sólidos. Además, el puré de berenjena es fácil de digerir y tiene una textura suave que es ideal para los bebés que están comenzando a comer alimentos sólidos.
El tomate se puede introducir en la dieta del bebé a partir de los 6 meses de edad, siempre y cuando no haya antecedentes de alergia a los alimentos en la familia, porque es potencialmente alergénico. Por lo tanto, es recomendable introducir los nuevos alimentos de uno en uno y en pequeñas cantidades para detectar cualquier reacción alérgica o intolerancia.
Antes de cocinar, lava bien la berenjena y corta los extremos. A continuación, córtela en rodajas o en cubos, según lo que vayas a cocinar.
Si prefieres cocinar la berenjena al horno, primero córtala en rodajas y luego colócala en una bandeja para hornear con un poco de aceite y sal.
En Pequerecetas tenemos multitud de recetas con berenjenas para aprovechar esta deliciosa y saludable verdura. También están deliciosas las berenjenas rellenas de carne, o en forma de lasaña como la Moussaka griega.
Baby-Led Weaning (BLW): Una Alternativa a los Purés
¿Qué quiere decir baby-led weaning (BLW)? Es la alimentación guiada por el bebé. De esta forma se enseña al bebé a dirigir la alimentación complementaria y a comer por sí solo, desde el inicio del destete.
Consiste en ir ofreciendo, en trozos, los alimentos que toma la familia. El niño los coge con su mano, los chupa y mordisquea, en función de su apetito y preferencias. No son necesarios purés y triturados dados por un adulto.
La Organización Mundial de la Salud recomienda la lactancia materna exclusiva hasta los 6 meses y mantenerla junto con una apropiada alimentación complementaria hasta los 2 años. El sabor de la leche materna cambia según la dieta de la madre. Los bebés amamantados se acostumbran a esos cambios de sabor y algunos son familiares.
Hacia los 6 meses, la mayoría de los bebés se mantienen sentados, tienen interés por lo que les rodea y pueden coger cosas con la mano y llevárselas a la boca. El reflejo de extrusión ya ha desaparecido. La mayoría también puede aplastar alimentos blandos con la lengua y las encías y tragarlos después.
Si se cumplen estas premisas, se les puede ofrecer alimentos en trozos. Si no lo han masticado lo suficiente, les da una arcada, el alimento vuelve la parte anterior de la boca y lo vuelven a aplastar hasta que ya lo pueden tragar.
Con el BLW, cada niño sigue su propio ritmo. No le viene impuesto desde fuera (el calendario del pediatra o la cantidad de puré o papilla que otros deciden…).
¿Cuándo se puede empezar?
No es una cuestión de edad ni calendario. Hay que esperar a que el bebé tenga las habilidades necesarias para esta transición.
El bebé está preparado si:
- Puede mantenerse sentado casi sin apoyo.
- Muestra interés por la comida de los demás.
- Es capaz de coger trozos de alimento del tamaño de un dedo y llevárselos a la boca por sí mismo.
- Ha desaparecido el reflejo de extrusión y ya no empuja la comida con la lengua hacia fuera automáticamente.
- Puede aplastar el alimento con la lengua y hacer movimientos laterales con las mandíbulas y lo puede tragar
- Puede girar la cabeza para decir que ya no quiere más.
Los bebés prematuros o los que tienen alguna dificultad en su desarrollo tardarán más en conseguir esas habilidades y necesitarán comer con ayuda durante más tiempo.
También hay que tener precaución con los niños que tengan alguna enfermedad crónica o con riesgo de desnutrición.
¿Qué ventajas tiene?
Comodidad. No hay que cocinar doble menú. El bebé come alimentos que ya hay en la mesa. No hace falta comprar otros, ni cocinarlos de modo especial. Come al mismo tiempo que la familia y lo mismo que los demás. Se evita el paso intermedio de papillas y purés (aunque no es incompatible) y facilita la aceptación de la comida de casa y de su cultura.
Hay estudios que sugieren que puede disminuir el riesgo de obesidad en el futuro, aunque no se considera aún un beneficio probado. El bebé come a su ritmo, según sus habilidades. Autorregula la cantidad según su apetito y preferencias. Al no forzar el bebé, no come más de lo que necesita.
Favorece el desarrollo de las habilidades del niño: masticación, deglución, pinza, etc.
¿Qué alimentos puede tomar?
El alimento de inicio debe ser suave para que el bebé pueda aplastarlo entre la lengua y el techo de la boca, antes de tragarlo. Se tiene que poder cortar de forma fácil en palitos o tiras que quepan en su mano.
Se puede iniciar con:
- Verduras cocinadas al vapor o un poco cocidas, asadas o fritas. Pueden estar enteras (judías verdes, ramitos de brócoli o coliflor) o cortadas en trozos del tamaño de un dedo (calabacín, zanahoria, calabaza, patata, berenjena, etc.).
- Frutas y verduras crudas, cortadas en forma de “palitos”: pera, plátano, mango, ciruela, aguacate, pepino…
- Carne guisada, cocida o a la plancha, cortada en tiras o con una parte larga para poder agarrarlo: pollo, ternera, pavo, cordero, cerdo, hamburguesa…
- Igual con el pescado.
- Otros: taquitos alargados de queso, pan o tostadas, colines, tortas de arroz, bolas de arroz o arroz cocinado de cualquier forma, macarrones, huevo cocido picado, mini sándwiches (las dos partes de pan se pegan con queso de untar, jamón cocido…), etc.
Poco a poco podrá probar todas las demás comidas.
Es bueno ofrecer un poco de agua durante estas comidas.
¿Qué riesgos puede tener?
Riesgo de atragantamiento. Hay que evitar los alimentos duros y pequeños como los frutos secos, las aceitunas, los caramelos, la zanahoria o la manzana crudas y las salchichas. Los niños han de estar siempre acompañados mientras comen.
Es bueno que los padres sepan qué hay que hacer en caso de atragantamiento así como maniobras de reanimación cardiopulmonar básicas. En muchos centros de salud se ofrecen actividades formativas en este sentido.
Falta de nutrientes o energía. Es importante dar cuanto antes alimentos ricos en hierro (legumbres, carne…). Los guisos caseros deben ser más bien espesos. No hay limitación con el consumo de grasas en esta etapa.
Otras recomendaciones sobre la alimentación durante el primer año
- Los bebés no deben tomar azúcar. Y esto incluye a los postres lácteos, yogures, galletas, helados… y sobre todo los zumos envasados.
- La sal: como todos debemos tomar poca, cocinemos con poca sal para todos.
- Acompañar siempre al bebé cuando come, para poder ayudarle y para poder actuar rápido en caso de atragantamiento.
- Mantener la calma si le da una arcada. Una arcada no es un atragantamiento. Es un movimiento reflejo que devuelve un trozo de comida hacia la parte anterior de la boca, para que el bebé pueda aplastarla otra vez.
- Almacenar y cocinar de forma segura los alimentos para evitar las infecciones transmitidas por los alimentos.
- Evitar dar miel a los bebés menores de un año por el riesgo de botulismo infantil y por su alto contenido en azúcar.
- Continuar ofreciendo el pecho a demanda o bien formula artificial. Entre los 6 y 9 meses la cantidad de alimentos distintos de la leche que toma el bebé es pequeña. Luego irá aumentando de poco a poco. Cuando tenga un año podrá comer como todos los demás.
- Los padres deben ser modelos de alimentación saludable. Los platos preparados, la bollería, la comida rápida no son buenos para compartir con los bebés.
Para recordar
- El bebé sabe cuánta comida necesita. No hay que meter prisa ni obligar a comer.
- Es bueno darle el pecho tanto como lo pida. A partir de los 6 meses de edad, completar su dieta con trozos de alimentos de manipulación fácil.
- Si toma biberones, la cantidad de lácteos irá disminuyendo hasta alrededor de 500 ml/día al final del segundo semestre, según vaya aceptando otros alimentos.
Receta: Hamburguesas de Berenjena
Una forma creativa de introducir la berenjena es a través de hamburguesas caseras. Aquí tienes una receta:
- Asamos las berenjenas y la cebolla con el horno a máxima potencia durante unos 40 minutos.
- Le quitamos la piel a la cebolla y berenjenas (¡a estas también las semillas!). Dejamos que se enfríen para que haya perdido bastante agua.
- Añadimos el huevo, el ajo y perejil picado y mezclamos bien.
- Añadimos unas 6 cucharadas de salvado de avena y mezclamos.
- En una sartén caliente con un chorrito de aceite de oliva, vamos haciendo las hamburguesas. Les damos forma con ayuda de algún utensilio de cocina.
- ¡Listas, salen unas 6 unidades!
Otros alimentos importantes en la dieta del bebé
Tanto las legumbres, como los frutos secos y las semillas, son un alimento muy importante que no debería faltar en la dieta de ningún niño, ya que les aportan una serie de nutrientes muy necesarios para su desarrollo.
Los frutos secos: nos ofrecen una diversidad importante de vitaminas y minerales como el potasio, que ayuda a mantener la función muscular y el ritmo cardíaco, el magnesio, para mantener los huesos fuertes o el calcio, vital para la formación de huesos y dientes y para fomentar la función del sistema nervioso.
Las legumbres no se quedan atrás.
Las semillas: unas grandes olvidadas en la alimentación de los más pequeños, son también muy necesarias. Semillas de girasol, calabaza, lino, sésamo, mijo, pimienta, melón, sandía, alpiste, trigo, manzana, etc. ¡Hay una gran variedad! ¿Y por qué no deben faltar en la alimentación de los más peques? Porque les aportan ácidos grasos, lo que las convierte en un sustituto estupendo del pescado en dietas vegetarianas/veganas. También son muy ricas en calcio; un calcio mucho más fácil de absorber que el de origen animal.
Cuándo y cómo hacerlo
Lo más recomendable es introducir estos tres grupos de alimentos desde los 6 meses, justo cuando comienza la alimentación complementaria. Una buena forma de introducir las legumbres es en purés de verduras o haciendo nuestras propias crema, como el hummus, por ejemplo. Una receta muy rica es un puré de zanahoria, puerro, patata y un puñado de lentejas rojas; solo hacer falta cocerlo todo junto y triturar. Otra opción, para bebés que coman sólidos desde el primer momento, es hacer albondiguitas con una mezcla de lentejas rojas, patata y arroz integral; lo cocemos, los trituramos y formamos las bolitas.
Los frutos secos y las semillas también son fáciles de introducir en la alimentación de los bebés. Existen multitud de semillas naturales que, trituradas, complementarán a la perfección la nutrición de nuestros hijos, como las semillas de calabaza, muy ricas en hierro y magnesio. Podemos hacer mantequillas, cremas, o triturados, como el tahini y añadirlas en cualquier puré, papilla... o simplemente untarlas en una rebanada de pan.
Muy importante es que elijamos frutos secos y semillas que sean ecológicas y naturales, sin añadidos como sal, grasas o azúcar. Es necesario ofrecer estos alimentos siempre bien triturados, porque enteros existe riesgo de atragantamiento. Los pediatras recomiendan no ofrecerlos enteros a menores de 5 años, esto es por precaución, y sobre todo en el caso de los niños que han llevado una alimentación a base de papilla.
