Beneficios de la Lactancia Materna Después de los 6 Meses para el Bebé y la Madre

La lactancia materna exclusiva es la forma óptima de alimentar a los bebés desde su primera hora de vida hasta los seis meses. Se recomienda comenzar a amamantar al bebé en su primera hora de vida y continuar con la lactancia materna exclusiva durante los primeros seis meses de vida.

La superioridad de la leche materna sobre la leche de fórmula artificial ha quedado demostrada en numerosos estudios científicos. La leche materna salva miles de vidas al año porque proporciona al recién nacido su primera inmunización, fortaleciendo su sistema inmunológico y reduciendo el riesgo de contraer una enfermedad infecciosa. Además, aumenta la inteligencia de los bebés, asociada con el desarrollo cognitivo y el coeficiente intelectual, y no perjudica al medio ambiente porque no produce desechos, no necesita envasado, transporte ni proceso de elaboración.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda que la leche materna sea el alimento exclusivo desde el nacimiento hasta los seis meses de vida y después se mantenga, complementada con alimentos adecuados, oportunos y seguros, hasta los dos años de edad o más, si la madre y el niño así lo quieren.

Durante estos años la alimentación juega un papel fundamental en el crecimiento de los bebés, motivo del que deriva la recomendación de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en su Estrategia Mundial para la Alimentación del Lactante y Niño Pequeño de alimentar a los recién nacidos con leche materna hasta los 2 años o más de edad.

Beneficios Nutricionales y para la Salud del Bebé

Entre los 6 y los 24 meses la lactancia materna continúa aportando múltiples beneficios a los niños. Su combinación con alimentos sólidos completa sus necesidades nutricionales para un correcto desarrollo físico y mental.

Según diversos estudios, los bebés que con 2 años aún toman al menos 448 ml al día de leche materna están cubriendo el 29% de su ingesta calórica diaria por medio de la lactancia. Las tomas se reducen desde 5 al día a los 12 meses hasta 3 al día superados los 2 años. Esta pequeña cantidad de leche materna aporta a los bebés el 43% de las proteínas que necesitan, así como el 60% de vitamina C, el 75% de Vitamina A, el 76% de ácido fólico y el 94% de vitaminas B12. Además de ser componentes clave en su desarrollo cumplen funciones vitales del organismo, como es el caso del ácido fólico que ayuda a la formación de glóbulos rojos y al crecimiento de los tejidos.

A su vez, los componentes de la leche materna protegen al bebé de enfermedades y refuerzan su sistema inmune. La evidencia científica demuestra que, a largo plazo, la leche materna protege contra infecciones del tracto respiratorio inferior e infecciones del oído medio, además de proteger a los bebés frente a la diarrea, la leucemia linfocítica aguda, el linfoma de Hodgkin’s y contra la obesidad. En los países subdesarrollados se ha demostrado incluso que los bebés que no son alimentados con leche materna entre los 6 y los 24 meses tienen mayores probabilidades de morir por culpa de una infección que los niños que si han sido amamantados hasta una edad más tardía.

Las madres que amamantan a estas edades expresan a menudo como su hijo calma sus temores y miedos al pecho. A partir de los 12 meses, el pediatra puede aconsejar que se ofrezcan los alimentos antes que el pecho para que el niño comparta las costumbres familiares, pero se siga beneficiando de las ventajas de la leche materna que, en el segundo año de lactancia, tiene características cada vez más parecidas al calostro, es decir, menor función nutritiva y mayor función protectora y moduladora del sistema inmunitario.

Entre las razones para recomendar la lactancia materna prolongada están:

  • Menor número de diarreas, infecciones respiratorias, episodios de otitis media, etc. y prevención de las enfermedades alérgicas por el efecto protector sobre el sistema inmunitario del niño, que tarda entre 2 y 6 años en desarrollarse.
  • Menor riesgo de sobrealimentación y desarrollo de obesidad en el futuro.
  • Protección de enfermedades cardiovasculares en la edad adulta.
  • Facilita un desarrollo mandibular y dental adecuado.
  • Ventajas en el desarrollo psicomotor (habilidades motoras, lenguaje y agudeza visual).
  • Favorece el apego del niño a su madre, esa relación cálida e íntima, que influye positivamente en el desarrollo de la autoestima y en la futura independencia del niño.

Niños con Mayor Coeficiente Intelectual

Una lactancia prolongada en el tiempo no solo repercute beneficios a corto plazo, sino que mejora la salud de los niños a futuro. Ejemplo de ello es el aumento del coeficiente intelectual de los pequeños en hasta 3 puntos por encima de los niños que no han recibido leche materna. La investigación avala que este incremento no solo se materializa en un mejor rendimiento escolar, sino que también influye en la salud mental de los futuros adultos.

Al mismo tiempo, las miles de moléculas bioactivas que contiene la leche materna cumplen diferentes funciones para contribuir al correcto funcionamiento del organismo de los bebés. Desde las enzimas que facilitan la digestión de las grasas hasta las hormonas que regulan el apetito, cada molécula sigue un camino. Junto con las células, incluidas las células madre, que los bebés ingieren en cada toma, constituyen un perfecto indicador para la investigación científica actual en la búsqueda de los beneficios concretos de cada componente en los lactantes.

Lactancia materna | Clínica Alemana

Beneficios para la Madre

Desde Medela remarcan que los beneficios de una lactancia después de los 6 meses no repercuten solo en los niños, sino también en las madres que dan el pecho. A nivel inmunitario, se ha demostrado que la lactancia prolongada es más efectiva en la protección contra el cáncer de mama. Con efecto acumulativo, las madres que dan el pecho durante más meses reducen el riesgo de desarrollar cáncer de mama. Como también se ha evidenciado una mayor tasa de supervivencia en pacientes de cáncer de mama entre las mujeres que han dado el pecho. Asimismo, se habla de una protección moderada, de en torno al 30%, frente al cáncer de ovario.

La pérdida del peso acumulado durante el embarazo es una de las preocupaciones más habituales de las madres. El índice de masa corporal también se relaciona con la lactancia. Concretamente, por cada 6 meses de lactancia se pierde un 1% de masa corporal.

Otros beneficios para la madre incluyen:

  • Protección para la madre ante enfermedades, como el cáncer de mama y de ovario, la osteoporosis y las fracturas asociadas, y la artritis reumatoide.
  • Es una medida ecológica, ya que no precisa preparación ni genera residuos; y económica, al no tener que comprar leche artificial.
  • Disminuye el absentismo laboral de los padres y el uso de recursos sanitarios al disminuir el número de infecciones.

Un nuevo embarazo no contraindica continuar con la lactancia materna. La lactancia en tándem consiste en dar de mamar al hijo recién nacido sin dejar de hacerlo con el hijo mayor; es similar a amamantar a gemelos, pero de distinta edad. Se debe dar prioridad al recién nacido, para asegurar que recibe toda la leche que necesita. Parece que la lactancia en tándem ayuda al hijo mayor a aceptar la llegada del hermano y reduce los celos.

Duración de la Lactancia Materna

“Desde una perspectiva antropológica, la lactancia entre los 2 y los 7 años sería óptima, pero por motivos culturales actualmente el destete se produce mucho antes” sostiene Mitoulas. En España la duración media de la lactancia materna se encuentra en torno a los 4,2 meses, siendo una de las principales causas de su abandono el regreso a la madre a su puesto de trabajo.

No hay consenso ni evidencia científica que demuestren que, a partir de un momento dado, la lactancia materna tiene inconvenientes o pierde propiedades. Tampoco de que la lactancia prolongada cause enfermedad física o psíquica ni al hijo ni a la madre, por lo que no hay razones médicas para recomendar ni imponer el destete por motivos de edad.

El desarrollo psicomotor y físico sugieren que la lactancia prolongada es la norma biológica. El niño pequeño continúa, a lo largo de varios años, necesitando el calor y el contacto del cuerpo materno, por lo que muchos de ellos buscan el pecho cuando necesitan el contacto con la madre o tras la ausencia de ésta. El amamantamiento les da seguridad y les conforta.

El Destete

El destete es el periodo que se inicia con la introducción de alimentos diferentes a la leche materna y finaliza con el abandono completo de la lactancia. Se sabe el momento adecuado en que es necesario asociar otros alimentos a la leche materna, pero no parece existir ninguna razón médica para recomendar el destete en un momento determinado. El papel del pediatra es animar a la madre en la decisión que tome sobre la duración de la lactancia, que debe ser hasta que ella y su hijo quieran.

Cuando es el niño quien decide el momento del destete, lo suele hacer rápidamente; si la decisión es de la madre, se debe aconsejar que lo haga de una forma gradual, eliminando una toma cada 3 o 4 días. También puede recomendarse acortar la duración de las tomas, distraerlo anticipándose a los momentos o situaciones en los que, habitualmente, reclama el pecho, dar de comer de forma más frecuente para evitar que el hambre le lleve a pedir el pecho o aplazar las tomas de forma progresiva.

El Plan Padre es un sistema respetuoso para retirar el pecho en los despertares nocturnos. Consiste en colocar al bebé junto al padre al dormir, para que no huela a la madre. Si se despierta, el papá intentará calmarle con algo que le relaje (cantar una nana, chupete, masaje, caricias, etc.). Si llora y no se calma, la madre acude y le da el pecho. Poco a poco se van obteniendo resultados y se retira la lactancia materna durante la noche.

Para terminar, recordemos unas palabras del profesor Dr. Prandi: “La lactancia es la prerrogativa prodigiosa de una época radiante de la vida de la mujer, que decide ofrecer a su hijo el alimento que inicia con mayor garantía una vida nueva de salud y de felicidad”.

Publicaciones populares: