La lactancia materna es el alimento ideal durante los primeros 6 meses de vida del niño. Toda mujer, salvo contraindicación médica, puede dar el pecho. Aun así, la decisión de cómo alimentar al recién nacido es de la madre. La decisión de comer durante la lactancia materna es sólo tuya.
Tras el nacimiento, el bebé debe crecer, pero también completar la maduración de los principales sistemas de su organismo (sistema nervioso, inmune, digestivo…), y de ello dependerá su salud futura. Aquí entran en juego los valiosos nutrientes y demás componentes que le aportara la leche materna (bacterias beneficiosas, defensas, ), y para que este periodo se desarrolle de manera óptima son necesarios un adecuado estado de salud y nutrición maternos.
La lactancia está llena de mitos y de consejos erróneos que en vez de ayudar ponen trabas a las madres que desean amamantar. En muchos casos, la lactancia fluye y todo va genial, ¡ideal! Pero la lactancia no es instintiva, hay que aprender a dar el pecho y es necesario entender y saber qué está pasando en cada momento.
A continuación, exploraremos algunos aspectos importantes relacionados con la alimentación de la madre durante la lactancia, los gases en los bebés y cómo aliviarlos, así como los mitos más comunes sobre la lactancia materna.
👶🏼MITOS y VERDADES sobre la LACTANCIA🤱🏽
Dieta de la Madre Durante la Lactancia
Sana y equilibrada. Así debe ser la dieta de cualquier madre que alimenta a su hijo solo con leche materna. Los especialistas insisten en que la mujer que lacta puede comer “lo que quiera y cuando quiera”, aunque debe atender a algunas recomendaciones, como se recuerda en este artículo: evitar los pescados con alto nivel de mercurio, limitar la ingesta de bebidas con cafeína y alcohólicas y observar la reacción del bebé ante determinados alimentos que alteran el sabor de la leche.
Es importante que tu dieta sea variada durante la lactancia materna ya que sí se ha demostrado que los alimentos que la madre consume afectan al sabor de la leche materna, lo que permite que el bebé se acostumbre a diferentes sabores y, así, será más fácil introducir alimentos en su dieta cuando comience la alimentación complementaria, consiguiendo que acepte más sabores y que su dieta sea más variada.
Cuando tomes este tipo de alimentos o alguno diferente de tu dieta habitual, observa la aceptación de tu bebé en la toma siguiente. Si rechaza el pecho por el sabor o está alterado, deja de tomarlo unos días y prueba más adelante.
Al principio, evita eliminar alimentos de tu dieta. Algunos alimentos pueden variar el color o el sabor de la leche materna: alcachofas, cebolla, espárragos, nabos, apio, puerros, ajos, pimientos, coles y legumbres.
No tomes bebidas gaseosas y azucaradas. Evita el humo del tabaco, fuera y dentro de casa. Se ha demostrado que el bajo peso al nacer en hijos de progenitores fumadores presentan, con mayor frecuencia, algunas enfermedades que los de los no fumadores, como asma, otitis (infección del oído), etc.
La doctora Rosa Merlos, comenta que la composición, el sabor e incluso el olor de la leche materna cambian en función de lo que coma la madre. Sin embargo, esto no tiene por qué suponer ningún problema para el bebé y, de hecho, puede ayudarle a conocer nuevos sabores, lo que irá bien para el inicio de la alimentación complementaria, sobre los seis meses.
Existen alimentos considerados flatulentos como las coles, las legumbres o las bebidas con gas. Estos alimentos provocan gases en la persona que los consume, pero no llegan a la leche materna y, por lo tanto, no habría por qué eliminarlos en la dieta de la madre. El único caso en el que sí se restringe la alimentación de la mujer durante la lactancia es cuando el bebé sufre alergia a las proteínas de la leche de vaca. Cuando esto ocurre, la madre podría tener que eliminar de su dieta todos los productos con proteínas de leche de vaca para evitar que lleguen al bebé a través de la leche.
Además, hay bebés que sufren gases si son alérgicos a ciertos alimentos o intolerantes a la lactosa, por ejemplo.
Alimentos a Considerar en la Dieta Materna
- Evitar pescados ricos en mercurio: Pez espada, atún rojo y lucio.
- Limitar las bebidas con cafeína: Café y refrescos de cola.
- Consumo de bebidas alcohólicas: Limitar su consumo durante la lactancia a cantidades «moderadas y de forma esporádica».
- Alimentos que alteran el sabor de la leche: Ajo, espárragos, cítricos, picantes o cebolla.
Uno de los mitos más extendidos respecto a la alimentación materna durante el periodo de lactancia es que se deben evitar ciertas verduras y legumbres flatulentas, como garbanzos, brócoli, coles de Bruselas o alubias, y las bebidas gaseosas. El motivo argumentado es que pueden producir gases al bebé y en consecuencia cólicos.
El pediatra Jesús Martín-Calama, autor de ‘Manual de lactancia materna’ (Editorial Médica Panamericana, 2008), aclara que «ningún alimento consumido por la madre provoca gas en la leche o en el niño». La explicación es sencilla: los gases que pueden producir estos alimentos se originan a partir de la digestión en el intestino materno, por tanto, no es posible que se transmitan a la leche que beberá el bebé.
Los únicos alimentos que se deben evitar si tu hijo tiene gases son los estimulantes y la leche de vaca. Entre los primeros encontramos la cafeína, la teína o el cacao que, al ser excitantes, pueden poner nervioso al bebé, lo cual puede aumentar los cólicos ya que el factor emocional es fundamental en su aparición.
¿Sigues la dieta mediterránea? Huye de una alimentación caprichosa y deficiente. Consume fruta a diario. Consume huevos, siempre cocidos. Consume la carne completamente hecha y el pescado suficientemente cocinado. Algunas opciones seguras y con bajo contenido de mercurio son el salmón, camarón, bacalao, sardinas, anchoas y el atún enlatado. Aumenta el consumo de verduras y hortalizas, para favorecer el tránsito intestinal.
A no ser que exista una indicación médica fundada (ejemplo: una alergia del bebé a algún alimento concreto) no es recomendable que la madre lactante siga una dieta estricta y mucho menos que se eliminen grupos de alimentos de un día para otro. En resumen, por si no ha quedado claro: no hay que seguir una dieta especial, exenta de muchos alimentos.
No, no hay alimentos ni bebidas que aumenten la producción de leche. La única manera de conseguir aumentar la producción de leche es estimular el pecho y sacar la máxima cantidad de leche del pecho y esto se consigue ofreciendo más el pecho a tu bebé.
Este mito viene a decir que si bebes agua mientras amamantas, la leche se volverá aguada o producirás un exceso de leche. Evidentemente, no tiene ninguna base este consejo. Para aumentar la producción de leche, lo que hay que hacer es estimular el pecho poniendo al bebé a mamar más veces.
Para que esto sucediera, el gas tendría que estar en la sangre de la madre y en el caso que esto ocurriera, le produciría una embolia que le causaría la muerte. Los alimentos que contienen vitamina C son ácidos al paladar de quien los consume y si mezclamos en un vaso leche de vaca y zumo de limón la leche se va cortar y va a formar grumos.
La lactancia materna es el alimento ideal durante los primeros 6 meses de vida del niño. La leche materna es personalizada y se adapta a las necesidades del niño, siempre está disponible, colabora con el sistema inmunológico infantil y previene enfermedades cardiovasculares.
Sin embargo, hay que saber diferenciar hasta qué punto una madre que amamanta puede comer y satisfacer sus antojos o esperar a hacerlo en otro momento. Otro componente que genera dudas dentro de la dieta de la madre y el lactante es la cafeína ¿se puede consumir esta sustancia durante la lactancia materna? la respuesta es depende. Si se toma en cantidades moderadas, no es perjudicial para el niño, pero vale aclarar que sí puede dejar rastro en la leche materna (Sanitas). Algunas bebidas como el café y la Coca Cola contienen cafeína.
Igualmente, es normal que una madre se pregunte si su dieta afecta o no la calidad de la leche materna que produce para su hijo. El cuerpo humano es tan sorprendente, que aunque una madre se alimente mal, la leche materna seguirá siendo excelente para su bebé. Se recomienda una alimentación equilibrada y balanceada por cuestiones de salud, pero no hay ninguna contraindicación para el lactante si la madre come alimentos fritos como patatas o altos en azúcares como postres o dulces.
Si una madre necesita tomar medicación durante el embarazo o tras el parto, puede consultar con su médico de cabecera. No todos los fármacos pasan a la leche y en general, prácticamente en todas las circunstancias pueden ofrecerse alternativas si el fármaco elegido conlleva algún tipo de riesgo.
En caso de tener más dudas acerca de qué comer durante la lactancia, consulta con tu médico o especialista de cabecera. Las recomendaciones anteriores provienen de nuestro equipo médico y de especialistas sanitarios con el fin de transmitir ciertas pautas para mejorar tu calidad de vida y la de tu bebé.
Gases en Bebés
La gran mayoría de los bebés sufren de gases durante los tres primeros meses de vida, así como de otro tipo de alteraciones gastrointestinales. En el caso de los gases, se trata de una dolencia normal, pero molesta para el lactante. Sin embargo, los gases no revisten ninguna gravedad y con el tiempo desaparecen. Por tanto, los gases no tienen ningún tipo de consecuencia negativa para el futuro del niño.
Es importante entender los factores que contribuyen a la acumulación de gases en los bebés para poder prevenirlos y aliviarlos. Los gases son una parte normal del sistema digestivo de los bebés y ocurren cuando el aire se acumula en el estómago o los intestinos.
Los gases no deben confundirse con el síndrome del cólico del lactante.
¿Qué Causa los Gases del Bebé?
La causa más frecuente de los gases en el bebé es tragar aire durante la alimentación. Los bebés pueden tragar aire mientras comen o lloran, lo que puede causar una acumulación de gases en su sistema digestivo. A diferencia de lo que sucede en los adultos, la acumulación de gases en el bebé suele deberse a la ingesta de aire. Esto es lo que se denomina como aerofagia.
Por ello, uno de los principales causantes de los gases en el pequeño es él mismo, ya que desconoce la técnica de succión necesaria para su alimentación. Por tanto, el bebé toma mucho aire durante la lactancia, independientemente de que sea lactancia artificial o materna. En cada una de las tomas, el lactante traga una cantidad de aire con la leche que es la que le produce los molestos gases.
Otra de las causas para los gases en el bebé puede ser que el orificio del biberón (por donde pasa la leche) no tenga el tamaño correcto. Esto provoca que se deje pasar una cantidad de aire superior. En ocasiones, la rapidez con la que coma el bebé puede ser un factor determinante para los gases, que aumentan si el pequeño come demasiado deprisa.
No obstante, el origen de los gases en el bebé no siempre está relacionado directamente con la alimentación del recién nacido. Hay veces que el llanto hace que el pequeño trague más aire de lo normal e incluso los gases pueden surgir cuando el bebé padece algún tipo de estrés.
Además de tragar aire durante la alimentación, otras causas incluyen:
- Intolerancia a la lactosa: Algunos bebés pueden tener dificultades para digerir la lactosa, el azúcar presente en la leche materna o en la fórmula.
- Alimentación inadecuada: Si estás amamantando, los alimentos que consumes pueden afectar a tu bebé a través de la leche materna.
- Movimiento insuficiente: La falta de movimiento puede contribuir a la acumulación de gases en los bebés.
Síntomas en los Bebés con Gases
Reconocer los gases en el recién nacido no siempre es sencillo, ya que la sintomatología puede significar muchas otras cosas y puede incluso darse también en bebés sanos. Sin embargo, entre los indicadores más frecuentes de la presencia de gases en el recién nacido podemos encontrar:
- Irritabilidad: el bebé llora constantemente con rabia y sin motivo aparente y muestra, además, una expresión de dolor en su rostro.
- Tripa hinchada: los gases producen cierta hinchazón en el vientre del bebé. Abdomen distendido.
- Flexión de las piernas hacia el pecho: Esto es una señal de que el bebé, por sí mismo, está intentando expulsar los gases.
Todos estos síntomas muestran el malestar que los gases provocan en el bebé, pero también podrían ser indicativo de hambre, sueño, cambio de pañal, etc.
Otras manifestaciones de que el bebé puede tener gases es la expulsión de eructos y ventosidades, así como regurgitación o dificultad para tragar.
Recomendaciones para Aliviar los Gases
Algunas de las recomendaciones para expulsar los gases del pequeño pasan por utilizar distintas posturas tras la toma o incluso, si el bebé es propenso a tener gases, es recomendable proceder a la expulsión de los mismos en la mitad de la misma.
Algunas de las posturas que pueden ayudar a que el bebé expulse los gases son las siguientes:
- Tumbar al bebé boca abajo y darle suaves golpecitos en la espalda.
- Sentar al bebé sobre las piernas, inclinado un poco hacia adelante, y frotarle la espalda con cuidado.
- Colocar al bebé sobre el pecho y darle palmaditas en la espalda. Además, la cabeza del bebé debe estar apoyada sobre el hombro.
- Dar un suave masaje en la tripita del bebé y, si es posible, sin pañal.
- Tumbar al bebé boca arriba y mover sus piernas haciendo la bicicleta o ejerciendo una ligera presión hacia el vientre. Esto ayudará a que la expulsión de los gases se produzca por el recto.
Aunque los eructos en los bebés son bastante habituales, no todos ellos lo hacen igual. Si el bebé no ha tragado aire mientras comía, no eructará. El eructo se produce cuando la leche llega al estómago del bebé y el aire se queda arriba. Con la lactancia materna suelen tragar menos aire que con la artificial, ya que el biberón contiene, además de la leche que le alimenta, aire. En el caso de la lactancia artificial la inclinación del biberón es muy importante para evitar que el bebé no trague demasiado aire.
La tranquilidad de los padres ante el llanto desesperado del bebé es fundamental para ayudarle a expulsar los molestos aires. Normalmente, los padres entran en cierto estado de nerviosismo ante el llanto desesperado del bebé y este nerviosismo provoca a su vez estrés en el pequeño.
Trucos Adicionales para Aliviar los Gases
Además de las recomendaciones en relación a la postura, existen otras técnicas que pueden servir para ayudar a que el bebé expulse los gases. A continuación, se enumeran algunas de ellas:
- Realizar masajes suaves con movimientos circulares sobre su tripa.
- Aplicar calor local para reducir el dolor causado por los gases y facilitar su expulsión.
- Bañar al bebé con agua tibia.
- Porteo.
Existen también remedios caseros para aliviar los gases del bebé. El más conocido es el uso de infusiones de anís estrellado. Sin embargo, este remedio popular contra los gases no se aconseja en los bebés puesto que podría tener efectos negativos sobre el mismo y provocarle daños neurológicos.
Otra opción como posible solución para los gases en el bebé es recurrir a fármacos específicos. Sin embargo, nunca se debe automedicar al bebé sin consultar previamente con un especialista.
Consejos Adicionales
Además de tomar medidas preventivas, existen algunos remedios naturales que pueden ayudar a aliviar los gases en los bebés:
- Masaje en el abdomen: Realiza suaves masajes en el abdomen de tu bebé para estimular el movimiento intestinal y aliviar los gases.
- Movimientos de piernas: Realiza suaves movimientos de las piernas de tu bebé.
- Baño tibio: Darle un baño tibio a tu bebé puede ayudar a relajar los músculos y aliviar el malestar causado por los gases.
- Infusiones de hierbas: Algunas infusiones de hierbas suaves, como la manzanilla o el hinojo, pueden ayudar a aliviar los gases en los bebés.
Mitos Comunes sobre la Lactancia Materna
Existen múltiples mitos sobre cómo producir mejor o más cantidad de leche, creencias que circulan y se transmiten incluso de generación en generación, de madres a hijas. Algunas de estas creencias unas veces son contraproducentes, otras simplemente erróneas. Los mitos mas frecuentes son:
- Las mujeres con poco pecho producen poca leche: El tamaño de los pechos depende más de la grasa de éstos que de los conductos encargados de fabricar la leche. Por ello, una mujer con poco pecho puede amamantar con las mismas garantías que otra con pechos voluminosos.
- Algunos alimentos alteran el sabor de la leche: Aunque, efectivamente los espárragos, ajos, alcachofas y cebollas cambian el sabor de la leche, esto no es apreciado por el bebé y no provoca el rechazo del pecho. Algún estudio ha encontrado todo lo contrario que el ajo mejora la apetencia del niño por la leche de su madre.
- Algunos alimentos producen cólicos o gases: Ningún alimento que tome la madre provoca gas en la leche ni en el niño. En consecuencia, las madres pueden tomar todas las verduras, legumbres, frutas y bebidas gaseosas que deseen, porque ninguna produce cólicos en su hijo.
- Algunos alimentos aumentan la producción de leche: La producción de leche se mantiene independientemente de la cantidad y calidad de los alimentos que consuma su madre. No existe ningún alimento que aumente la producción de leche, ni tomar más leche o productos lácteos, porque la leche materna nada tiene que ver con la que ésta ingiere.
