Con la llegada del calor, muchas familias se preparan para disfrutar del verano con sus bebés. La piscina se presenta como un lugar ideal para refrescarse, jugar y crear recuerdos inolvidables. Sin embargo, para muchas madres y padres, estas vacaciones con su hijo están llenas de incógnitas: ¿Cuándo se puede bañar un bebé en la piscina? ¿Debes hacerlo con bañador o es mejor dejarle el pañal? ¿Es bueno que un bebé entre al agua? ¿Qué pasa con el cloro? ¿Cómo proteger su piel? ¿Y si se resbala?
Es tu primer verano con tu peque y estás deseando bañarte con él en la piscina, pero… ¿puede un bebé bañarse en una piscina de verano? Dado que su sistema inmune todavía se está desarrollando, es importante tener claras algunas medidas de seguridad. En este artículo, te damos algunos consejos para que el primer baño de tu bebé sea un momento especial y seguro para todos.
¿Cuándo se puede meter a un bebé en la piscina?
La mayoría de expertos recomiendan que la edad para meter a un bebé a la piscina o al mar se haga a partir de los 6 meses. La realidad es que en España no existe un criterio único. De hecho, algunas corrientes promueven la matronatación cuando todavía son muy pequeños. Estas actividades buscan estrechar el vínculo entre el bebé y la madre.
No hay una edad exacta para que los bebés comiencen a disfrutar del agua, pero muchas voces expertas recomiendan esperar al menos hasta los seis meses. La razón es sencilla: su piel aún es extremadamente sensible, y su capacidad de regular la temperatura corporal es limitada. Además, la exposición solar y el cloro pueden resultar agresivos para su organismo.
Si bien no se recomienda meter al agua de mar a los recién nacidos, ni tampoco hacerlo en una piscina, no es tanto una cuestión de edad sino de salubridad del entorno. ¡Por no hablar del sol! Antes de los 6 meses, los bebés son muy vulnerables a la radiación solar.
Consideraciones importantes antes del primer baño
Antes de sumergir a tu pequeño en el agua, es importante considerar varios factores para asegurarte de que sea una experiencia segura y placentera para todos. Estos son algunos puntos clave a tener en cuenta al bañar a tu bebé en la piscina:
- Control de temperatura: El agua de la piscina debe estar a una temperatura agradable para tu bebé, idealmente entre 30 y 32 grados centígrados. Si el agua está demasiado fría, el bebé podría enfriarse rápidamente. Si notas que sus labios o piel se tornan azulados o si comienza a temblar, sácalo del agua de inmediato.
- Productos químicos en la piscina: Las piscinas suelen tratarse con cloro u otros productos químicos para mantener el agua limpia. Aunque estos productos son seguros en bajas concentraciones, pueden irritar la piel y los ojos sensibles de un bebé. Es recomendable enjuagar bien al bebé con agua limpia después del baño para eliminar cualquier residuo químico.
- Supervisión constante: Nunca debes dejar solo a tu bebé en la piscina, ni siquiera por un momento. Siempre debe haber un adulto supervisando y sosteniéndolo en todo momento.
- Flotadores y dispositivos de seguridad: Pueden ofrecer un apoyo adicional, pero no sustituyen la supervisión de un adulto. Además, verifica que estos dispositivos sean apropiados para la edad y el peso de tu bebé. Un chaleco flotador es una herramienta que ayuda a los bebés a adaptarse con los entornos acuáticos, sin embargo, no garantizan su seguridad en el agua.
- Duración del baño: El momento de bañar a tu bebé en la piscina por primera vez debería ser breve, de unos 10 a 15 minutos.
Protección solar: un escudo imprescindible
El sol es un aspecto clave que debes tener en cuenta durante los primeros baños de tu bebé. ¿Sabías que los recién nacidos pueden tener la piel hasta 10 veces más fina que un adulto? Por este motivo, es imprescindible que evites su incidencia directa. También se recomienda emplear barreras físicas.
Protección solar, antes que nada. Una crema SPF50 específica para bebés, aplicada 30 minutos antes y reaplicada cada dos horas, es el mínimo. Las camisetas con protección UV y los gorros de ala ancha complementan este escudo imprescindible contra el sol.
El mejor momento para disfrutar con tu hijo de un divertido rato en la playa o en la piscina es hacerlo a primera hora del día o última de la tarde. Con ello, garantizarás que la radiación solar no es tan fuerte.
Todos los expertos coinciden en que el uso de protección solar nunca debe hacerse en bebés menores de 6 meses. Si, por cualquier motivo, tu bebé ha de permanecer al sol, para evitar quemaduras solares opta por filtros físicos. En tiendas de deportes puedes encontrar ropa para la playa o piscina con protección solar. También sombrillas e iglús para poner en el suelo.
Otros consejos para proteger a tu bebé del sol:
- Evitar las horas de mayor sol: es recomendable bañar a tu bebé en la playa temprano por la mañana o al final de la tarde, cuando el sol no es tan intenso, evitando las horas con los rayos solares más fuertes.
- Ropa adecuada: viste a tu bebé con un sombrero de ala ancha y ropa ligera que cubra la mayor parte de su piel. También puedes optar por un traje de baño con protección UV para mayor seguridad.
- Mantener al bebé fresco: proporciónale sombra con una sombrilla o una tienda de playa y asegúrate de ofrecerle líquidos con frecuencia para mantenerlo hidratado.
El cloro y la piel del bebé
El agua de las piscinas suele contener cloro y otros productos químicos que podrían irritar la piel de tu bebé. Por ello, trata de evitar las piscinas públicas o con gran afluencia.
La idoneidad de las piscinas con agua con cloro para los bebés y en general para las personas con piel sensible está muy cuestionada ya que el cloro puede irritar la piel infantil que aún es muy fina. Por eso es importante duchar al niño con agua limpia después de bañarse. Puedes hacerlo con un champú y gel de ducha suave que limpia el cuerpo y el cabello con suavidad. Para que la piel del niño no se reseque se recomienda aplicar una leche corporal que proporciona un valioso cuidado natural.
A diferencia de la piscina, el agua del mar no es tan perjudicial para la piel de los bebés. Aun así, conviene comprobar que tu hijo tolera el salitre antes de sumergirlo en el mar. La sal podría producir irritaciones o picazón.
¿Qué hacer si tu bebé tiene dermatitis atópica?
Si tu bebé sufre dermatitis atópica o presenta algún eccema en su piel, no es aconsejable bañarlo en la piscina ni en el mar. Es muy importante cuidar la piel de los pequeños, sobre todo si tu bebé sufre de piel atópica. La dermatitis atópica es uno de los problemas de piel en bebés más comunes, que suele causar enrojecimiento en la piel, así como picor y piel seca.
Normas y consejos para disfrutar de la piscina con seguridad
Cuando tu hijo sea más mayor y quiera desfogarse en el agua deberás tener en cuenta una serie de normas y medidas de precaución. Pero ya se las puedes ir explicando al pequeño cada vez que vayáis a la piscina. La seguridad es siempre lo primero y cuando estés en el agua toda tu atención tiene que estar centrada en el niño.
Normas de seguridad en una piscina:
- Ante todo hay que seguir el sentido común y no dejarlos solos ni un solo momento, como es obvio
- Si la piscina es exterior debes tener cuidado con el sol, siempre mantenerlo a la sombra, bien protegido con crema y ponerle gorra
- Otro punto clave recae en el agua de la piscina. Cabe decir que es mucho más sano para la piel del bebé el agua del mar, ya que las piscinas tienen alto contenido de químicos como el cloro. Por ello, no es seguro meterlos en ese tipo de aguas cuando son muy pequeños
- Además, recordemos que la piel de los bebés es muy delicada, de hecho hay algunos que sufren dermatitis atópica; por ello, deberás esperar unos meses para meterlo en la piscina
- Cuando el bebé sea más grande recuerda coger siempre flotador, manguitos u otros elementos parecidos para que el pequeño esté seguro al 100%
Diez consejos para un baño seguro:
- Comprobar que las piscinas reúnen los permisos y las condiciones adecuadas.
- Impedir el baño del niño cuando la intensidad del olor del agua haga sospechar un exceso de cloro o un mantenimiento inadecuado de las condiciones higiénicas.
- Tratar de que los pequeños no traguen agua.
- Evitar baños y exposiciones demasiado prolongadas al cloro.
- Duchar a los niños antes de bañarse y demandar que los demás también lo hagan.
- Usar y exigir el uso de pañales específicos (preparados para absorber la orina en el agua) para el baño de bebés y niños pequeños.
- Tener especial cuidado con los menores de tres años y con niños predispuestos (atópicos) al asma.
- Fomentar el deporte en los menores asmáticos y suministrar información sobre cuáles son los más apropiados y en qué condiciones se deben desarrollar. La natación es un deporte adecuado, pero hay situaciones y condicionantes en los que puede resultar perjudicial, sobre todo en sitios con alta concentración de cloro u otras sustancias irritantes.
- Priorizar, siempre que sea posible, las piscinas al aire libre sobre las cubiertas. Evitar las piscinas con poca ventilación.
- Procurar bañarse en piscinas con agua más fría, pues reduce los riesgos de desarrollar síntomas de asma, aunque también es importante evitar cambios bruscos de temperatura.
¿Y la piscina hinchable?
Una buena idea para todas las familias que tengan espacio en el jardín o la terraza es colocar una piscina hinchable para refrescar al bebé en los meses más calurosos. Para no sufrir sustos hay que vigilarlo constantemente y mantenerlo en brazos si es muy pequeño, como es obvio. Asimismo, puedes pinchar la piscina con una aguja para que se vaya desinchando poco a poco sin que el pequeño se dé cuenta.
En su lugar, opta por una piscina hinchable que puedes llenar con agua más calentita del grifo. Procura que el agua esté tibia y no le dejes nunca solo ya que los bebés pueden ahogarse hasta con 5 cm de agua.
Después del baño: cuidados esenciales
La seguridad de tu bebé durante el baño es tan importante como aquella fuera del agua. Nada más salgas del agua, recuerda secar bien a tu pequeño. Si todavía es pequeño puedes usar una toalla suave y absorbente fabricada de algodón. A partir de los dos años ya es más difícil que paren quietos hasta secarse.
- Independientemente del modelo que uses, es importante que mantengas a tu bebé seco tras el baño.
- El agua de las piscinas suele contener cloro y otros productos químicos que podrían irritar la piel de tu bebé. Por ello, trata de evitar las piscinas públicas o con gran afluencia.
Otros cuidados post-baño:
- Conviene que le cambies también el bañador mojado por uno seco.
- Ofrécele beber un poco de agua tras el baño. Es esencial que mantengas a tu hijo hidratado, especialmente si hace mucho calor. También puedes ofrecerle trocitos de fruta para saciar su hambre si tiene edad para ello.
- Vuelve a vestir a tu bebé tras el baño. Tanto fuera como dentro del agua, su seguridad es tu mayor prioridad.
Habilidades vitales de supervivencia
Ir a la piscina con un bebé no tiene por qué ser una odisea. Con algo de planificación y una actitud flexible, se convierte en una experiencia que conecta a toda la familia. Cada bebé es diferente, y también lo es cada familia. Por eso siempre se recomienda observar más que seguir normas fijas. Hay quien se relaja con todo preparado y quien improvisa con una toalla y dos juguetes. Al final, lo importante no es si el bebé entró al agua cinco o quince minutos, ni si llevaba el último modelo de gafas de sol.
Además, el tiempo que los bebés y los niños pequeños pasan en el agua estimula su motricidad. Frecuentemente los pequeños olvidan todo lo demás cuando están metidos en el agua y no se dan cuenta de lo mucho que consumen sus energías. Por eso también es importante saber cuándo hay que dar por terminado el chapoteo. Para ello sirve de ayuda que los padres observen bien al niño y estén atentos a su lenguaje corporal. Si el pequeño cierra los puñitos y levanta los hombros eso significa que ya quiere salir. En realidad media hora dentro del agua ya es suficiente. Tanto en la piscina cubierta como en la descubierta hay que procurar que el pequeño no se quede demasiado frío. Es importante secarlo rápidamente en cuanto salga del agua. Cubrirlo con algo que lo mantenga caliente, un poco de tranquilidad y comer un tentempié después de bañarse ayuda a los niños a reajustar enseguida su temperatura corporal.
La natación con bebés también tiene beneficios como:
- Perfecciona su desarrollo psicomotor.
- Mejora su sistema cardio-respiratorio.
- Contribuye en su desarrollo intelectual.
- Aumenta el vínculo afectivo con los padres.
- Ayuda en la socialización.
¿Qué meter en la bolsa para la piscina con tu bebé?
¡Ha llegado el momento! Vas a ir a la piscina con tu bebé por primera vez. ¿Qué metes en la bolsa? Te dejamos una lista de básicos que no debes olvidar.
- Protector solar, mejor con filtros minerales que con químicos. Saber qué crema solar es adecuada para tu bebé es fundamental.
- Pañal para el agua.
- La hidratación de bebes es muy importante, y no debes olvidarla.
- Juguetes para que se entretenga.
- Pañales y muda para después del agua.
Esperamos que estos consejos te ayuden cuando llegue de ir a la piscina con tu bebé. En cualquier caso, es aconsejable que primero lo consultes con tu pediatra para que sea el quien te de las indicaciones oportunas.
