Características de los Bebés Mulatos Recién Nacidos

Cuando un bebé mulato nace, una de las primeras cosas que notarás son las particularidades de su piel. Es importante comprender que el color de la piel de un recién nacido mulato puede cambiar con el tiempo.

Al nacer, los bebés con padres de piel oscura suelen tenerla bastante más clara que ellos. Esto ocurre porque “la producción de melanina aumenta progresivamente, oscureciendo la piel del bebé y proporcionándole protección a los rayos ultravioletas del sol”, explica BabyCenter, un recurso digital para padres sobre el embarazo y la maternidad, en este artículo revisado por la experta en ginecología y obstetricia Emily Holthaus. El tono definitivo, añaden, se habrá desarrollado por completo alrededor de los seis meses.

Según pasan los días estas variaciones de color en la piel van dejando de darse, hasta que el tono de piel se estabiliza. El Dr. Baca aclara que "un concepto importante en el recién nacido es que, desde el pigmento de coloración con el que nace el niño hasta el color definitivo pasan varios meses, unos tres o cuatro meses".

La diferencia más marcada se ve en aquellos casos en los que los padres presentan distintos fototipos de piel (uno más claro y otro más oscuro). En este contexto, es más común que los bebés nazcan con niveles aún más bajos de melanina y, por lo tanto, con la piel más clara, y que se vaya oscureciendo en los siguientes días o semanas. La cantidad final dependerá de la mezcla de genes, lo mismo que sucede con el color de ojos o de pelo: “Puede tener la del padre, la de la madre o una mezcla de ambas. Que salga, por ejemplo, más oscuro que uno y más claro que otro. Incluso en hermanos de los mismos padres, uno puede nacer más oscuro que otro”, indicaba Pérez.

El color de piel que tendrá el bebé en el futuro puede preverse al nacer, pero no asegurarse. “En ciertas partes del cuerpo sí que se nota que la melanina está en la cantidad en la que va a encontrarse en el resto del cuerpo cuando crezca. Por ejemplo, en los genitales, detrás de la oreja y en la base de las uñas. Seguramente sea esa tonalidad a la que llegue la piel del resto del cuerpo”, concluía la matrona.

Recién Nacido negrito con su gorro de color mostaza.

Coloración Común en Recién Nacidos

Es común que los recién nacidos presenten ciertas coloraciones en la piel debido a diversos factores:

  • Rojo amoratado: Después de romper aguas y el posterior nacimiento del bebé, verás que tiene este color amoratado que se debe al esfuerzo que ha realizado para atravesar el canal del parto. Pero tranquila, va a ir desapareciendo en las horas siguientes, hasta dar lugar a un tono rosado.
  • Manos y pies azulados: En algunos casos el bebé puede seguir teniendo amoratados los pies y las manos, debido a que la circulación sanguínea todavía no está bien establecida, pero este color debe corregirse en cuanto cumpla sus primeras 24 horas de vida. Si no ocurre así y el tono permanece hay que comentárselo al neonatólogo.
  • Piel amarillenta: A algunos recién nacidos el tono de piel se les torna amarillento. Puede ponerse así entre el segundo y el séptimo día de vida. Se debe a la ictericia, que es la acumulación de bilirrubina en la sangre. Para solucionarla bastará con exponer al niño a la luz solar 10 minutos al día. Si no mejora, ve al pediatra.
  • Uñas y labios amoratados: Ante una bajada de temperatura, el cuerpo mantiene calientes los órganos vitales, en detrimento de las partes más “prescindibles”, como uñas y labios que adquieren un color amoratado.
  • Piel enrojecida: La piel del bebé se pondrá colorada cuando llore o se esfuerce en hacer caca (no tiene importancia) y también cuando permanezca mucho tiempo echado en la misma posición.
  • Palidez extrema: Si la piel del bebé adquiere una palidez grisácea extrema, ve inmediatamente a urgencias. Este es el tono más alarmante, pues suele denotar infección.

Los niños que nacen por cesárea son una excepción: llegan al mundo con un color estupendo, sonrosadito y nada amoratado, porque se han ahorrado el esfuerzo del parto.

Además del color, otra peculiaridad sorprendente de la piel del recién nacido es que es tan fina y tiene tan poca grasa que permite ver las venas y los capilares a través de ella. Esta característica está muy acentuada en los prematuros, que poseen una piel casi transparente. A medida que los niños van ganando peso, la piel se les va engrosando y las venas dejan de apreciarse a simple vista.

La Mancha Mongólica

Tras el nacimiento del bebé, se pueden observar mejor algunas afecciones en la piel del bebé como puede ser la conocida mancha mongólica en el bebé. Sobre todo, porque la piel de los bebés es muy delicada y siempre es necesario ofrecer un total cuidado. La mancha mongólica en un recién nacido se trata de una marca de nacimiento con mayor pigmentación que el resto de piel.

El nombre concreto de esta afección es melanocitosis dérmica congénita y es causada debido a la acumulación de melanocitos en las capas intermedias de la piel. Esto hace que una zona de la piel cuente con mayor pigmentación que el resto de la piel, dando lugar a un color entre azulado y grisáceo.

Localización clásica de la mancha mongólica en la región lumbosacra y las nalgas.

Como padres puede que este tipo de mancha os asuste, pues la mayoría de veces suelen medir entre 2 y 8 cm. No hay que preocuparse por la aparición de una mancha mongólica en el bebé, pues se trata de una condición benigna de la piel sin importancia y que suele desaparecer a los pocos años.

Su nombre no está relacionado con ninguna enfermedad, sino que el adjetivo “mongólica” está relacionado con el país de Mongolia, puesto que la mayoría de bebés recién nacidos presentan esta mancha azulada. Y es que esta mancha azul en la piel del bebé, suele aparecer entre el 80% y el 90% de veces en bebés de piel oscura, es decir, los de raza asiática y negra.

Este tipo de mancha puede aparecer tras el nacimiento o durante las primeras semanas de vida del bebé y su diagnóstico es totalmente clínico. Como otras afecciones, la mancha azul del bebé no tiene un tratamiento concreto, sino que tiende a ir desapareciendo con la edad. En la mayoría de los casos, la mancha pasa desapercibida cuando el niño llega a los 10 años. Así que no se necesitan cremas ni protecciones especiales para reducir el pigmento de la mancha. Por lo que tan solo deberás utilizar los productos de cosmética del bebé necesarios para el cuidado de la piel del bebé en sus primeras semanas de vida.

La mancha mongólica (MM), también llamada melanocitosis dérmica congénita, suele aparecer en el nacimiento o durante las primeras semanas de vida. Aumenta en los 2 primeros años y después desaparece de modo gradual. A los 10 años la mayoría de estas manchas han remitido; si la mancha se mantiene en la edad adulta, se denomina MM persistente (3-4% de los orientales). Su frecuencia, similar en ambos sexos, varía entre los distintos grupos raciales.

El término «mancha mongólica» se debe a su frecuencia elevada en las razas orientales, sobre todo en los mongoles, en quienes aparece en el 90% de los recién nacidos. La localización clásica es la región lumbosacra y las nalgas. Se conoce como MM aberrante cuando se presenta en áreas atípicas, como la espalda, los hombros, el cuero cabelludo y las extremidades. Ésta es más probable que persista en la edad adulta.

Clínicamente, se presenta como una o varias máculas de morfología angulada, redonda u ovalada. El tamaño varía entre 1 y 20 cm y los bordes están mal definidos (las más grandes están mejor delimitadas). Tienen una coloración homogénea azul grisácea que no se acentúa en la exploración con lámpara de Wood. En personas de piel oscura adopta un tono verdoso.

Mancha mongólica aberrante en un paciente de piel oscura.

El estudio histológico muestra melanocitos dendríticos fusiformes dispersos entre los haces de colágeno de los tercios inferiores de la dermis. Esta melanocitosis dérmica se debe a que no se ha completado el proceso de migración de los melanocitos desde la cresta neural a la unión dermoepidérmica. Normalmente no hay melanocitos dérmicos desde la semana 20 de gestación. Las diferencias raciales podrían indicar la existencia de factores genéticos implicados en este proceso. No se han descrito casos de malignización de las MM.

Dado que las máculas desaparecen con el paso de los años, no suelen necesitar tratamiento. La mayoría de las MM no tienen significación patológica.

Diagnóstico Diferencial de la Mancha Mongólica

El diagnóstico de la MM es fácil de establecer cuando la morfología clínica y la localización son típicas. Sin embargo, es importante diferenciarla de:

  • Otras neoplasias melanocíticas benignas, como la mancha café con leche, la melanosis de Becker y el nevo melanocítico congénito. El nevo melanocítico gigante, cuando afecta a la zona baja de la espalda y las nalgas, adopta un aspecto «en traje de baño».
  • Contusiones o hematomas. Éstos, si aparecen en lactantes de menos de 9 meses de edad y se sitúan en regiones típicamente protegidas, como las nalgas o la espalda, representan los signos físicos de maltrato infantil más frecuentes. Por tanto, una MM no diagnosticada o el desconocimiento de la variante aberrante, múltiple o sobreimpuesta podrían generar una sospecha errónea de maltrato.

Cabe resaltar que el 40% de los neonatos de etnia gitana presentan MM (población con mayor incidencia de sufrir malos tratos según algunos estudios). Es curioso que el 12,5% de las madres atribuyan dichas manchas a un traumatismo durante el parto.

Condiciones Asociadas a la Mancha Mongólica

En raras ocasiones, la MM puede estar asociada a otras condiciones:

  1. Facomatosis pigmentovascular.
  2. Gangliosidosis GM1, tipo 1 o infantil.
  3. Síndrome de Hurler.
  4. Síndrome de Hunter.
  5. Labio leporino.

En conclusión, la población española actual cuenta con más grupos raciales en que es frecuente la aparición de MM.

Cómo Cuidar la Piel del Bebé Recién Nacido

Existen algunas claves para el cuidado de la piel del recién nacido. Una de ellas es, para su higiene, utilizar jabones neutros y sin perfumes y lavarle con la mano o con una esponja suave. Se deben evitar jabones alcalinos, ya que aumentan su pH y pueden provocar irritaciones en la piel.

Madre bañando a su bebé recién nacido con jabón neutro.

"La piel del niño necesita mucho cuidado, de tal manera que siempre que lo bañemos es importante hidratar su piel con la correspondiente loción. Los padres van a ir viendo cómo aparecen pequeñas grietecitas que, posteriormente, hacen que se desprendan pequeñas láminas de piel porque la piel se va regenerando. Siempre hay que utilizar un gel lo más adecuado posible al recién nacido y al bebé pequeño, especialmente todos aquellos que se han elaborado a partir de la avena", apunta el Dr. Baca.

No es necesario un baño diario. Según indica la Asociación Española de Pediatría, no es necesario limpiar todas las zonas ya que tienen mecanismo de autolimpieza. Además, como la piel del recién nacido suele estar seca y presentar descamación, es recomendable utilizar lociones humectantes después del baño.

No es necesario emplear jabones siempre que cambiemos el pañal al bebé. Son recomendables los preparados sin alcalinos con agentes aditivos grasos e indicados para el cuidado de ciertas zonas delicadas del bebé. Consulta con el pediatra o el dermatólogo cuál es el más recomendable para tu hijo.

Hay problemas que afectan a la piel del bebé con frecuencia, muchos de ellos sobre todo en verano, como son el eczema, la miliaria o sudamina (sarpullido sobre todo en tórax, abdomen y cara debido al sudor), foliculitis (erupción cutánea pruriginosa en áreas de crecimiento capilar), hiperhidrosis plantar (ampollas pruriginosas generalmente en la planta de los pies debido al uso de calcetines o calzados cerrados en días calientes) o la enfermedad mano-boca-pie.

Algo que debes tener muy en cuenta cuando se habla de piel: el recién nacido es muy vulnerable a la radiación solar. Su piel es extremadamente delicada porque presenta menos unión entre sus células y porque posee menos cantidad de melanina, que es el pigmento responsable del color cutáneo. Todo esto hace que los rayos del sol la atraviesen con facilidad. Hasta los seis meses, la piel del bebé no se debe exponer al sol.

Por ello, jamás debes exponer a tu hijo al sol directo ni llevarlo de paseo en las horas centrales del día, que es cuando más calor hace, porque se pondría muy rojo y acabaría quemándose. Como necesita que le dé la luz del sol (ayuda a sintetizar la vitamina D, que es la que fija el calcio a los huesos), sácale a diario, pero en las horas más templadas, con protección y yendo siempre por las zonas sombreadas.

Evita exponer a tu hijo al frío y a las corrientes de aire directas y elige una ropita adecuada.

Para evitar que la piel se enrojezca por la posición, cámbiale de postura de vez en cuando (eso sí, boca abajo solo cuando esté despierto; jamás le pongas así para dormir).

¿Cómo cuidar la piel de los niños? | Tu Salud Guía

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