Ourense, una ciudad con una rica historia y tradiciones arraigadas, ha sido cuna de personajes y eventos que han dejado una huella imborrable en su identidad. Desde actos de altruismo hasta innovaciones gastronómicas, Ourense ofrece un mosaico de experiencias que merecen ser exploradas.
Obdulia Díaz Picouto: Un Ángel de la Guarda en Ourense
Obdulia Díaz Picouto nació en 1907 y vivía en la zona antigua de Ourense, concretamente al final de la calle Cervantes lindando con la calle Pelayo, en una casa muy vieja con unas escaleras que crujían al pisarlas.
En este contexto, además de una situación socioeconómica de miseria y represión en el país, y siendo madre de tres hijos, en 1950 comenzó su labor altruista al hacerse cargo de los bebés de las prostitutas que ejercían en la zona.
Algunas de ellas aportaban medios económicos para sus hijos, pudiendo así también contribuir para toda la prole. Todos estos niños, la mayoría de los cuales llamaban a la señora Obdulia “abuela” y algunos también “mamá», sobrepasaron la cantidad de 200 entre 1950 y 1988, año en el que murió esta gran mujer ourensana.
Franchuti: El Fotógrafo Esquivo de Auria
En las búsquedas de datos de fotógrafos ourensanos, hay uno que se muestra esquivo en exceso, y son escasisimos los datos que de el tengo. Fotografías ya esperaba que no fueran muchas las que consiguiera localizar, máxime cuando su especialidad era sacar las fotos sin usar carrete, lo cual generó que las que existen en papel sean muy escasas.
Os hablo de Franchuti, (o Franchutit). Estos días el amigo Adolfo Rego recordó un par de detalles y rápidamente me llamo, (es para mi un privilegio contar con un asesor que conoce nuestro ourense desde el año 1922 de primera mano). Eran datos personales, pero ayudan a ir completando su perfil; en esta ocasión Adolfo me asegura que nuestro personaje se casó con Dolores Blanco, una chica que había sido compañera de Adolfo en el parvulario de doña África, una pequeña academia que estaba en la calle del Villar; Franchuti se enamoró perdidamente de ella siendo muy jóvenes y tan pronto pudo la llevo al altar.
Su primera residencia de casados fue también en la calle del Villar, aunque por mis datos años después vivieron en la calle del Baño 2; y hay quien lo sitúa también viviendo en el ultimo tramo de la calle Juan de Austria.
Lo que llama poderosamente la atención es que tres de las instantáneas que se conservan de este autor, eran propiedad de Don Ramón Otero Pedrayo, y recogían el entierro de la madre del patriarca Doña Eladia Pedrayo Ansoar el 4 de febrero del 1957 , una de ellas escrita de puño y letra del propio don Ramón y quizás debido a la tribulación que le había provocado esta tan sensible perdida, por error cambia dos números en la anotación, escribiendo 5 de febrero del 47. Las tres tienen el sello del fotógrafo no dejando lugar a dudas. En esta ocasión Franchutit si que uso carrete porque sabia que don Ramón seria generoso para conservar ese aunque doloroso, muy intimo recuerdo. Hoy se conservan en la fundación Penzol.
Me gustaría seguir completando la biografía de este personaje de nuestra Auria, así que si alguien sabe algo o conoce algún pariente???.
El Bar Sanmiguel: Un Icono Gastronómico con Estrella Michelín
El iniciador esta aventura empresarial fue Julio Martínez González, originario de Quenlle (Toen), donde regentaba un bar. Su hijo Santiago Martínez señala que fue en 1950 cuando vio en un anuncio en La Región que se traspasaba el Bar Sanmiguel y se hizo con él. Ahí comenzó una aventura que se prolongaría más de 60 años.
El local apenas medía 200 metros cuadrados y abordó su modernización. Santiago estudió en la Escuela de Hostelería de Madrid -"Allí tuve como compañero a Juan Mari Arzak"-. En las décadas de los 70 y 80 el local alcanza su apogeo, compran varios locales que tenían alrededor y se amplió hasta la calle Cardenal Quiroga, en la que abrió otro acceso. El Sanmiguel ocupaba ahora 3.000 metros cuadrados en pleno corazón de la ciudad y en 1984 lograba la primera Estrella Michelín de Galicia.
Ya avanzado el nuevo milenio, surgen desavenencias familiares y en 2010 inicia el declive. Una nieta del fundador intenta ría mantenerlo a flote, pero la crisis no le da tregua y se lo lleva por delante.
Estrellas Michelín | Curiosidades e Historia
Ceibe: La Cocina Gallega Renovada con Estrella Michelín y Sol Repsol
La calle San Miguel, en el corazón de Ourense, ejerce desde siempre como la arteria gastronómica de la ciudad de As Burgas, hoy mucho más cercana a la Meseta gracias a las comunicaciones ferroviarias.
En lo que había sido una peletería de larga tradición en la localidad abrió sus puertas en el verano de 2020 Ceibe (“libre” en gallego), el restaurante desde donde Xosé Magalhaes y Lydia del Olmo (pareja personal y profesional de treintañeros que se conocieron durante sus primeros pasos en Casa Solla, el restaurante de Pepe Solla en Poio-Pontevedra), ofrece al mundo su peculiar visión gastronómica, profundamente ligada a la tierra y a los productos que la representan.
Partiendo de materias primas generalmente humildes y muy vinculadas al rural, y rigurosos devotos del mercado y la temporada, los chefs de Ceibe exhiben su galleguismo en cada palabra y sobre todo, en cada uno de sus actos culinarios.
Lydia y Xosé escriben en la minuta de Ceibe: “La cultura y la tradición hacen que cada uno de nuestros bocados sean una representación de nuestra amada Galicia”. Para comprobarlo, nada mejor que dejarse llevar por la excelencia de una propuesta que ha merecido una estrella Michelin y un sol Repsol y que se inicia con dos elementos que ya marcan la pauta, una delicada queimada fría (los finales, al principio) y una simple y poderosa patata frita a la gallega, procedente de Xinzo de Limia, paraíso de la Pataca de Galicia y tierra de origen de Xosé.
Ceibe demuestra también su oficio con las maduraciones de carnes y pescados, para las que se destina un espacio anexo a la cocina, con las que consiguen resultados excelentes, y con un sutil y logrado homenaje a la huerta en la parte central del menú. En ambos casos exhiben tanto sensibilidad como técnica.
Un Menú de Otoño de Xosé y Lydia en Ceibe
- Bienvenida: Queimada y Patata a la gallega
- Técnicas de Conservación: Jurel, Kombu, Rape, Kombu, Mejillón, Escabeche, Corzo, Bocata, Bacalao, “Morcilla de ciervo” y Picaña Madurada
- Homenaje al Cocido
- Mantequilla y Pan de Cea: Homenaje al Galo Celta
- Vegetal: Repollo, Pil-Pil, Pimiento rojo de Arnoia, Oreja, Boletus Edulis, Huevo, Pino, Tupinambo, San Simón y Panceta
- Pescados y Mariscos: Vieira, Beurre Blanc, Dorada, Mantequilla Negra y Lubina, Pil-Pil
- Carnes: Castaña, Escabeche, Empanada y Pichón, Oreja, Colágenos
- Dulces: Panacota, Queso Savel, Membrillo y “Sopas de Burro Cansado”
Schreck: Tres Generaciones de Fotógrafos en Ourense
Tres generaciones de Schreck, los tres Ernestos de la familia, han ligado estos apellidos a la fotografía y a la calidad, y han sabido hacer de su oficio un arte para orgullo de la profesión y la satisfacción de sus clientes. La historia de la fotografía casi transcurre paralela a la de la familia.
Ernesto Schreck Schültz llega a Ourense en el año 1922, procedente de un pequeño pueblo alemán a orillas del río Oder, que tras la Primera Guerra Mundial es anexionado a Polonia. En los albores de los felices años 20 Ernesto deja su Küstrin natal (hoy Kostrzyn) tras haber participado en la contienda junto a sus cuatro hermanos y haber ejercido más de fotógrafo que de soldado en las trincheras, pues si de algo se sentía orgulloso era de no haber disparado una sola vez el arma. La tremenda crisis que atraviesa el país germano tras la guerra así como las enormes dificultades para salir adelante, le hacen tomar la decisión de trasladarse a España, uno de los países que más aseguraba el porvenir en aquellas fechas, dada su no participación en la Guerra.
Casi recién casados Ernesto y Adoración se trasladan a Ourense, donde se establecen en el local que todavía ocupan en la actualidad, en la Calle Cardenal Quiroga, a diez metros escasos de la famosa Lechera (inexistente por aquel entonces, pero que hoy se ha convertido en símbolo indiscutible de referencia en el centro de la ciudad). Corre el año 1922 y la llegada a Ourense coincide con el traslado forzoso, por problemas económicos de un fotógrafo de renombre en aquella época: Samaniego, circunstancia que beneficia a los recién llegados, ya que ocupan el local que éste traspasaba.
El matrimonio supera una etapa desafortunada tras el fallecimiento de la primera hija por tifus (enfermedad para la que no existía remedio en aquella época) y pronto nacerán otros tres descendientes: Ernesto, Margarita y Ana María Schreck Muro.
Ángel López y A Taberna: Un Rincón Entrañable en Ourense
Ángel López (Maceda, 1963) no da crédito cuando se le propone protagonizar una entrevista en la sección Ourensanos en su rincón para La Voz. «¿A mí? No sé si tendré algo interesante que contar», dice. Su humildad y bondad le llegan hasta la raíz. Son parte de los valores que le inculcaron en su casa desde niño.
Ángel admite que empata con otro lugar: el restaurante A Taberna, galardonado con un Sol de la Guía Repsol. Y es que en él lleva trabajando cara al público desde hace 18 años. De hecho es un hombre entrañable en la ciudad y reconocido por muchos ourensanos, gracias a su trato amable y a su profesionalidad.
Volvieron de Suiza en el 2003, por cuestiones familiares, y Ángel no tardó ni un mes en encontrar trabajo. «Me encontré con una realidad tan distinta de lo que había vivido durante los últimos 20 años que no aguanté ni un fin de semana. Sentí que no valía para esto», admite. Pero a los pocos días, le llamó su cuñada, la que estaba casada con su amigo, y le dijo que Javier Outomuro buscaba camareros para su restaurante, O Arco da Vella, en Cudeiro.
Después de O Arco da Vella, Javier Outomuro y su mujer, Ana Isabel Ledo, decidieron coger A Taberna, en la calle Julio Prieto Nespereira, en pleno casco histórico de Ourense. Allí siguen, con el equipo intacto desde el inicio. «Somos una gran familia y este negocio es nuestra casa. La verdad es que es muy bonito lo que hemos construido», admite.
En el restaurante de la capital, Ángel vio la necesidad de formarse como metre y eso que no bebe alcohol, pero sabe mucho de vinos. «Los pruebo todos. Empecé a ir a cursos, catas, charlas... todo lo que aparecía, fuese donde fuese», dice. Era su forma de ofrecer un servicio más mimado al cliente.
«Creo que lo más bonito de mi trabajo es la relación que se forja con los clientes.
Tabla resumen de lugares mencionados
| Lugar | Descripción |
|---|---|
| Calle Cervantes | Lugar de residencia de Obdulia Díaz Picouto. |
| Calle Cardenal Quiroga | Ubicación del Bar Sanmiguel y del estudio fotográfico Schreck. |
| Calle San Miguel | Arteria gastronómica de Ourense y ubicación del restaurante Ceibe. |
| Calle Julio Prieto Nespereira | Ubicación de A Taberna. |
