No es ningún secreto que a los niños les encantan los dulces. Para los niños, el consumo excesivo de azúcar es incluso más perjudicial que para los adultos. Durante esta fase de crecimiento, cualquier factor nutricional afectará a su correcto desarrollo y también propiciará la formación y mantenimiento de determinados hábitos en el futuro. Por ello, es importante prestar atención a las recomendaciones de la Organización Mundial de la Salud y aplicarlas en tu vida diaria para que toda la familia se alimente adecuadamente.
El azúcar es un nutriente natural en los alimentos. Sin embargo, no lo encontramos en la naturaleza en niveles tan elevados como en los postres que comemos hoy en día. Si los niños consumen mucha azúcar en su dieta, su nivel de azúcar en sangre siempre será más alto de lo normal. Valores superiores a 125 mg/dl pueden provocar diversos grados de daño al organismo.
Hoy en día, la incidencia de diabetes en los niños ha aumentado significativamente y el riesgo sigue aumentando. Todo porque los niños pequeños tienen fácil acceso a alimentos azucarados que les encantan y a los que no pueden resistirse. Los padres, sin saberlo, sirven a sus hijos alimentos que tienen un sabor tentador pero que contienen más azúcar de la que deberían. Pero incluso algunos alimentos que consideramos «saludables» no lo son. Estos azúcares en los alimentos afectan gradualmente a los niños.
Para evitar que los niños sufran hiperglucemia, o niveles altos de azúcar en sangre, es importante controlar su dieta. No se trata de demonizar el azúcar, sino de consumirlo de forma responsable y consciente, sabiendo que este nutriente, aunque necesario, puede tener efectos muy negativos para la salud.
El azúcar es necesario en la dieta porque es la principal fuente de energía para el cerebro y algunos otros tejidos y órganos del cuerpo. En lugar de utilizar azúcares simples, los nutricionistas infantiles recomiendan consumir azúcares complejos, que se encuentran en alimentos integrales en lugar de alimentos procesados.
A veces ni siquiera sabemos que muchos alimentos contienen azúcares libres o azúcares simples ocultos en ellos. Se presentan como ingredientes no fácilmente identificables, como: jarabe, glucosa, sacarosa, galactosa, fructosa, melaza o néctar. Cada vez hay más en el mercado papillas para bebés que los contienen.
Fíjate en zumos, yogures, panes, batidos, refrescos, incluso derivados de frutas y dulces etiquetados como “naturales”. Según las recomendaciones, los niños menores de 2 años no deben consumir ningún tipo de azúcar.
La forma más eficaz para los niños es darles un buen ejemplo. Como adulto, es posible que estos días te hayas vuelto un poco adicto al azúcar, eso es totalmente normal; Pero vigile la dieta de su hijo, ya que aún así puede evitar comer dulces con demasiada frecuencia.
No le dé a los niños jugos comerciales. En lugar de beber jugo, prueba beber fruta entera, que aporta menos azúcar concentrada y más fibra, vitaminas y minerales. Haz tus propios postres bajos en azúcar en casa. Si tu hijo ya tiene cierta adicción al azúcar y es goloso, empieza a educar el paladar reduciendo poco a poco la cantidad de azúcar de la dieta hasta un nivel adecuado.
Realmente se trata de un consumo más responsable y de buscar alternativas lo más naturales posibles, incluyendo una dieta equilibrada. Como ya hemos comentado, la mejor solución para que los niños sigan disfrutando de sus dulces favoritos es centrarse en los alimentos integrales. Las frutas, los cereales y otros alimentos que contienen azúcar de forma natural son igual de deliciosos y pueden «satisfacer» a los golosos.
Aunque nos dicen que el azúcar moreno, la miel, el azúcar moreno y otros derivados del azúcar son más saludables, no dejan de ser azúcares simples y también pueden elevar los niveles de azúcar en sangre. En cuanto a los edulcorantes artificiales como la sacarina, el eritritol, el acesulfamo potásico, el aspartamo e incluso la stevia, no son los mejores sustitutos del azúcar en la dieta infantil. Claro, pueden ser una solución única, pero nunca deben usarse regularmente.
Es importante recordar que los bebés no necesitan ningún tipo de edulcorante en su dieta, ya que obtienen todo el azúcar que necesitan de forma natural a través de la leche materna o la fórmula.
¿Cómo sustituir el azúcar para bebés?
La mejor manera de sustituir el azúcar para bebés es utilizando endulzantes naturales como frutas secas y miel. Estos endulzantes proporcionan sabor dulce y nutrientes importantes para la salud de tus hijos.
Además, cuando se trata de endulzar alimentos y bebidas para bebés y niños pequeños, es importante elegir endulzantes naturales que no solo proporcionan sabor dulce, sino también nutrientes importantes como potasio y vitaminas.
Listado de los endulzantes más recomendados para bebés:
- Miel: Un endulzante natural muy popular, ideal para endulzar postres, batidos y otros alimentos. Aunque es una fuente de azúcar natural, la miel también posee casi las mismas calorías que el azúcar refinada. Por lo tanto, debemos consumirla con moderación.
- Dátiles o Pasas de uva: Las pasas de uvas son frutas secas deshidratadas que pueden ser una alternativa saludable al azúcar en muchas preparaciones. Son ricas en fibra, potasio y otros nutrientes que los hacen ideales para endulzar postres, galletas y otros alimentos procesados.
- Fruta fresca: La fruta fresca es una excelente alternativa para endulzar los alimentos de tus hijos. Además del sabor dulce, las frutas son ricas en nutrientes y vitaminas del complejo B, por lo que son ideales para la nutrición infantil.
- Stevia: La stevia es un edulcorante natural que se utiliza para endulzar postres, batidos y otros alimentos. No tiene calorías y es una excelente alternativa para las personas que quieren controlar su peso o tienen diabetes.
- Higos: Los higos son una excelente fuente de azúcares naturales, fibra y otros nutrientes esenciales. Pueden ser utilizados para endulzar postres, batidos y otros alimentos, y también son ideales para la alimentación complementaria.
Alternativas naturales para endulzar la comida de tu bebé.
Galletas sin azúcar para bebés: ¿una opción saludable?
Si bien para los mayores, tener galletas en casa no es el mejor aliado, nuestros niños son eso, niños, por Dios y no soy tan estricta con ellos. Hago galletas en casa con ingredientes que puedan comer Fresa y los mellizos, poco azúcar o ninguno si llevan fruta (como en el caso de las galletas de plátano y avena) y preferiblemente con harina integral o harinas de espelta, trigo sarraceno, harina de almendra..etc.
Pero a veces el tarro de galletas vuela y siempre viene bien tener un paquete en casa para resolver un antojo de desayuno o un blw saludable. Pero ¿qué galletas son mejores para mi bebé?
Si vamos a los supermercados, encontraremos galletas enfocadas para el público infantil, sorprendentemente avaladas por la Asociación Española de Pediatría, ricas en azúcares, malos aceites y pésimas harinas. Las galletas de Almirón, por ejemplo, están hechas con aceite de palma, que, además de la deforestación y el desastre ecológico que está resultando de su producción, son grasas saturadas poco saludables. Otras galletas, como las de Nestlé Junior, llevan el azúcar como segundo componente, lo cual indica un alto contenido de azúcar procesado: nuevamente aprobado por la AEP, cuando sanidad pide no dar azúcares añadidos a los bebés. Las Hero Nanos vuelven a tener el azúcar en segundo lugar y también encontramos el aceite de palma en sus ingredientes.
Lo cierto es que Hero y Nestlé se cubren las espaldas al aconsejar las galletas a partir de los doce meses, con lo que se evitan el complicado primer año de vida del bebé a nivel alimenticio. Las de Almirón, que sí pueden tomar desde bebés, llevan azúcar en segundo lugar aunque ¡espera! ¿cómo la llaman aquí? ah sí, SACAROSA.
Otros nombres del azúcar son: glucosa, sacarosa, dextrosa, fructosa, lactosa, jarabe de maíz de alta fructosa, xilitol, maltitol, sorbitol, maltodextrina, sacarina, aspartamo, ciclamato, sucralosa o azúcar moreno (esta última no es más que la versión coloreada del azúcar blanco).
Ya está demostrado que los edulcorantes no son la versión noble y saludable del azúcar. Entonces ¿qué galletas le puedo comprar a mi bebé? Pues ninguna de la estantería de bebés, sino del estante normal de galletas y preferiblemente del estante bio. Lamento decirte que no las encontrarás en los lineales del supermercado. Vas a tener que ir al herbolario si quieres una galleta empaquetada saludable. Aunque seguirá siendo un procesado, no lo pierdas de vista.
La idea es escoger galletas que tengan un porcentaje elevado de harina integral, si no al 100% y, si además tienes la posibilidad, que sean harinas de producción ecológica. Observa que la manera de edulcorarlas sea lo más natural posible: miel, higos, pasas, dátiles o sirope de dátil, azúcar de coco, melaza de arroz, sirope de arce, concentrado de manzana… etc. y que no sean estas el primer ingrediente de la galleta.
En cuanto al aceite, es indispensable que no sean aceites refinados o al menos que no sean aceites hidrogenados (grasas vegetales saturadas). La marca Gullón tiene un perfil de galletas interesante. Hacerlas en casa sigue siendo la mejor opción pero puestos a comprar y sin un herbolario cerca…
Sobre todo porque tienen galletas de harina integral 100%, sin sumarle harina blanca como suelen hacer otras ‘integrales’. La versión de Gullón para Lidl se llama Sondey con idénticos ingredientes y precio inferior. Gullón tiene galletas sin azúcar blanco como la digestive sin azúcar e integral.
Son galletas grandes aptas para las manitas de los niños y los míos las consumen de vez en cuando. El lado bueno es que tienen aceite de girasol alto oleico y harina 100% integral. El lado malo es que al no tener azúcar edulcoran con maltitol e isomalt. Ambos son edulcorantes de origen químico.
El maltitol no produce caries pero puede tener un efecto laxante y debe tomarse con precaución en caso de diabetes. Del isomalt se dice que es ‘poco digestible’ y que puede producir gases y otros problemas digestivos, aunque no produzca caries ni tengo efecto en los niveles de insulina.
¿Qué quiero decir con todo esto? Pues que a veces evitar el azúcar puede traernos peores o iguales consecuencias que las que pretendíamos evitar. Sí, una vez encontré unas con formas de animalitos sin aceite de palma, sin leche, sin azúcar, sin edulcorantes, ecológicas… todo tan perfecto que mis hijos no se las comieron. Eran prácticamente como comer harina y aunque a mí me gustaron, entiendo que la palatabilidad de los productos de los supermercados es un competidor imbatible con estos productos de buena intención.
Ejemplo de galleta saludable: Harina de espelta* (39%), harina de arroz* (22,3%), sirope de arroz* (14,9%) (harina de arroz*, agua), aceite de girasol* (11,1%), bebida de arroz con calcio* (7,4%) (agua, arroz* (17%), aceite de girasol*, calcio de alga marina Lithothamnium calcareum (0,35%), sal marinho), concentrado de zumo de manzana* (3,7%), gasificantes (tartrato monopotásico, carbonato ácido de sodio, almidón de maíz) , aroma natural.
GALLETAS DE AVENA PARA BEBE | SANAS, NUTRITIVAS, SIN CONSERVADORES, SIN AZÚCAR
Yogures para bebés: ¿cuál es la mejor opción?
Otro tanto pasa con los yogures, empezando porque no es un producto imprescindible para los bebés, y tu bebé puede alimentarse perfectamente sin ellos (y tú también). No obstante, a veces (y con dos bebés ni te cuento), batir la fruta es imposible por premura o porque estemos fuera.
¿Y cuál es el mejor yogur para mi bebé? Igolino de Nestlé tiene azúcar en segundo puesto, pese a ser un alimento recomendado a partir de los 6 meses. Así que estamos en las mismas. No llevan ‘leche adaptada’ como se pensaba antaño, sino leche enriquecida. No lo digo solo yo, lo planteó la OCU hace algunos años: si le vas a dar un yogur a tu bebé, elige un yogur natural sin azúcar. El yogur normal, de toda la vida y sin azúcares añadidos.
Yogur natural: la mejor opción para tu bebé.
Alimentación complementaria y Baby Led Weaning (BLW)
En la primera infancia el bebé aprende a mamar, probar, masticar, tragar y manipular los alimentos, y también a descubrir diferentes olores, sabores y texturas, con la finalidad de que se incorpore, poco a poco, a la alimentación familiar. La educación de la conducta alimentaria en esta franja de edad tiene el objetivo de conseguir, además de un buen estado nutricional, por supuesto, el aprendizaje de hábitos alimentarios saludables.
La alimentación complementaria es ese periodo en la vida de un bebé que va desde los 6 hasta los 12-24 meses. Una etapa maravillosa, pero que a menudo también viene cargada de dudas y de falsos mitos. Como Dietista-Nutricionista pediátrica llevo muchos años impartiendo talleres sobre ello y acompañando a familias en este periodo.
En primer lugar, la alimentación complementaria del bebé o AC la constituyen todos aquellos alimentos diferentes a la leche materna o adaptada que se empiezan a introducir en la dieta del bebé a partir de los 6 meses de vida. Dentro de este contexto, podríamos traducir el término de “Baby-Led Weaning” (BLW) como AC autorregulada o dirigida por el bebé.
La alimentación complementaria puede ser a trozos (Baby-Led Weaning), con papillas y triturados o en formato mixto. Mejor autorregulación energética para prevenir la sobrealimentación. No se obliga al bebé a comer. El bebé disfrutará comiendo y su familia, viéndolo comer. Ahorra tiempo y esfuerzo: más económico, ya que se prepara una sola comida para toda la familia. El bebé se familiariza desde el inicio con el sabor real de los alimentos.
Seguramente tu bebé es aun muy pequeño y, si no tienes otros hijos/as más mayores quizá no te habrás dado cuenta de ello, pero el principal problema que tenemos hoy en día en nutrición infantil son las alarmantes tasas de sobrepeso y de obesidad de nuestro entorno. La obesidad infantil es un problema real de salud pública en todo el mundo. En los últimos 40 años se ha multiplicado por 10.
Entre otros beneficios que os he numerado antes, el Baby-Led Weaning aboga por este enfoque respetuoso con el mecanismo de hambre-saciedad del bebé. Y esto es mucho más importante de lo que quizá pensáis ahora. En consulta vemos a menudo pequeños/as algo más mayores que no saben discernir entre tener apetito o no tenerlo, que no saben diferenciar ambas sensaciones y que tienden a acabar siempre lo que haya dentro del plato, tengan hambre o no la tengan.
Así que, aunque todavía no existe demasiada investigación sobre el hecho de que los bebés coman por sí solos, muchos expertos coincidimos en que uno de sus beneficios principales es una mayor respuesta a la saciedad, el mecanismo que nos permite comer hasta que estamos llenos y parar antes de comer demasiado. Las necesidades de hierro en el bebé aumentan de forma exponencial a partir de los 6 meses de vida y la lactancia de forma exclusiva podría empezar a ser insuficiente para cubrir los requerimientos de este mineral en el bebé.
Las principales entidades sanitarias de referencia recomiendan la lactancia materna exclusiva durante los primeros 6 meses de vida. Madurez gastrointestinal y renal. Este aspecto damos por hecho que así es cuando el bebé llega a los 6 meses, a no ser que el pediatra nos indique lo contrario o que se trate de un bebé prematuro (con el que tendríamos en cuenta su edad corregida).
Durante muchos años, y aún se sigue haciendo, en la consulta del pediatra se daba un calendario fijo de incorporación de alimentos: se empezaba por la fruta y los cereales sin gluten, después la verdura, etc. Y es curioso porque no había una evidencia científica detrás, así que se hacía según el criterio del pediatra y según la zona de residencia. Ahora sabemos que no hay un orden establecido en la introducción de los alimentos y que retrasar la incorporación de alimentos potencialmente alergénicos no previene alergias. Con precaución, se podrán introducir desde el principio.
Es básico también no forzarle, en todos los sentidos, dejar que sea el bebé el que se lleve el alimento a la boca, ya que nos indica que está preparado/a para ello.
Hay alimentos que no podremos ofrecer aún al bebé con el inicio de la alimentación complementaria a los 6 meses de vida:
- A partir de los 9-10 meses (no antes): se pueden ofrecer pequeñas cantidades de yogur natural o queso tierno bajo en sal.
- Leche de vaca como tal nunca daremos hasta el año de vida. Si el bebé sigue con lactancia materna llegados a este punto, lo cual sería ideal, no necesita otros lácteos.
- Alimentos ultraprocesados, ricos en sal, azúcar o grasa.
- El consumo de miel.
- Frutos secos ENTEROS.
- Bebidas y tortitas de arroz hasta los 6 años por su contenido en arsénico, otro metal pesado.
- Las especies de pescado con alto contenido en mercurio a evitar hasta (atención) los 10 años. Estas especies con alto contenido en mercurio son, según la última lista oficial de la AESAN de 2019, pez espada, emperador, atún rojo, tiburón (cazón, marrajo, mielgas, pintarroja y tintorera) y lucio.
Baby Led Weaning: Una forma de alimentación complementaria.
Consejos para introducir nuevos alimentos al bebé
Conforme crezca y se desarrolle comerá una amplia variedad de alimentos. Introducir nuevas combinaciones de sabores en las comidas para bebés puede ser divertido y gratificante. Tu peque podrá necesitar hasta ocho intentos cada vez que pruebe un alimento nuevo, ofrecido a lo largo de varios días o semanas, así que no te desanimes al principio.
Al introducir nuevos alimentos, recuerda vigilar los posibles signos de intolerancia y alergia. Aunque la leche materna seguirá siendo su principal fuente de nutrición hasta que cumpla un año, ya puedes ir ampliando su dieta. Podrás empezar a ofrecerle combinaciones cuando haya probado y acepte bien los alimentos con un solo ingrediente. Si expones ahora a nuevos sabores y texturas a tu bebé, es probable que esté más dispuesto a comer alimentos nuevos en el futuro, ¡así que sé creativa!
La verdura y la fruta son buenos alimentos para tu bebé porque son ricas en nutrientes importantes como:
- La vitamina A, para la vista y el crecimiento celular
- La vitamina C, un antioxidante que ayuda a mantener las encías sanas y a absorber el hierro si se toma al mismo tiempo que alimentos ricos en este mineral (no carnes), como los cereales infantiles enriquecidos
- El potasio, un mineral que contribuye al correcto funcionamiento del sistema nervioso y los músculos
- La fibra, para evitar el estreñimiento y facilitar el movimiento intestinal
Diez consejos para introducir nuevos sabores y texturas en la dieta de tu bebé:
- No te rindas a la primera de cambio: Los estudios han demostrado que los bebés a veces necesitan probar un alimento hasta ocho veces antes de aceptarlo. En una serie de estudios se ha demostrado que, a los bebés de siete meses que aprendieron a apreciar una verdura que antes no les gustaba (probándola varias veces), les siguió gustando esa verdura a los 15 meses, a los tres años y hasta a los seis años.
- Un nuevo alimento cada tres días en las comidas para bebés: Ofrece a tu bebé un nuevo alimento cada tres días para que puedas observar si muestra signos de intolerancia o sensibilidad. Si sospechas que ha tenido una reacción, no le des más ese alimento y habla con tu pediatra.
- Comer es un acto social: Siéntate a la mesa y coloca al bebé en la trona. Sonríe, habla con él y mírale a los ojos. Utiliza palabras sencillas, sube el tono cuando le digas "otra cucharadita más" y déjale que coma a su ritmo.
- Aliméntalo con frecuencia: Los bebés tienen estómagos diminutos en comparación con los adultos, así que las porciones tendrán que ser pequeñas. Ofrécele tres comidas principales más dos o tres comidas más ligeras repartidas a lo largo del día.
- Prueba primero con los favoritos de siempre: Una vez que tu bebé ya esté tomando una buena fuente de hierro (como los cereales infantiles enriquecidos con hierro o la carne triturada) que satisfaga sus necesidades para el desarrollo del cerebro, no tengas miedo a ofrecer a tu bebé frutas y verduras con un sabor más fuerte.
- Mezcla lo nuevo con lo conocido: ¿Primera vez que va a probar un sabor nuevo? Combínalo con uno familiar que le guste mucho para que lo acepte y disfrute.
- Fruta y verduras para bebés: juega con los colores: Las frutas y verduras para bebés de distintos colores contienen distintos nutrientes, así que no dudes en ponerle cuencos coloridos durante las próximas semanas.
- No te olvides de los lácteos: Tu pequeño ya puede tomar yogur, que le aportará calcio y otros nutrientes importantes para fortalecer sus huesos según vaya creciendo a toda velocidad. Elige yogures naturales sin azúcar o bajos en azúcar, ya que se han elaborado especialmente para cubrir sus necesidades nutricionales.
- Las comidas para bebés, mejor sin azúcar: No hay que añadir azúcar a la comida para bebé ni ofrecerle bebidas edulcoradas. Algunos expertos en nutrición y salud sugieren que no se introduzcan los zumos de frutas durante el primer año porque tienen un alto contenido en azúcar natural.
- Que beba agua: Durante el primer año la leche materna es la principal fuente de nutrición y líquido de tu bebé. Ahora es buen momento para que aprenda a disfrutar del agua. Prueba a darle 30-60 ml en un vaso con las comidas y meriendas para que sacie su sed sin edulcorantes.
Riesgos del consumo de azúcar en bebés
El consumo de azúcar en bebés puede tener varios riesgos para su salud:
- Sobrepeso y obesidad: El azúcar aporta calorías vacías sin valor nutricional, lo que puede contribuir al aumento de peso y la obesidad.
- Problemas dentales: El azúcar es un factor clave en la aparición de caries dental.
- Malos hábitos alimenticios: Acostumbrar a los bebés a sabores dulces puede dificultar la aceptación de otros alimentos saludables.
- Alteraciones digestivas: El consumo excesivo de azúcar puede causar dolor abdominal, flatulencias y diarrea.
- Hiperactividad y nerviosismo: Algunos estudios sugieren una relación entre el consumo de azúcar y el aumento de la hiperactividad en niños.
Cantidades recomendadas de azúcar para niños
Las recomendaciones de la ESPGHAN y la OMS sugieren limitar el consumo de azúcares libres:
- Menores de 2 años: 0 azúcar
- Mayores de 2 años: Máximo un 5% de la ingesta calórica total (12-15gr/día)
Es fundamental leer las etiquetas de los alimentos y evitar aquellos que contengan azúcares añadidos o edulcorantes artificiales.
| Edad | Ingesta calórica diaria | Azúcar máximo (5%) |
|---|---|---|
| 2-3 años | 1000 kcal | 12.5 - 25 gr/día (4 terrones) |
| 9-13 años | 2000 kcal | 25 - 50 gr/día (6 terrones) |
| 14-18 años | 2800 kcal | 35 - 70 gr/día |
