¿Cómo saber si mi bebé está satisfecho con la lactancia? Señales clave

Una de las mayores preocupaciones de los padres, tanto si alimentan a su bebé con leche materna como con leche de fórmula, es saber si está tomando la cantidad adecuada de leche o si se está quedando con hambre. El comienzo de la lactancia materna suele ser una sucesión de dudas. En este artículo, te guiaremos para que puedas identificar las señales que te indican si tu bebé está satisfecho y bien alimentado.

Cómo saber si mi bebé tiene hambre - Nestlé Bebé

Lactancia materna a demanda

Cada vez está más aceptado que la lactancia materna debe ser a demanda: tu bebé tomará pecho cuando lo necesite y durante el tiempo que necesite para sentirse satisfecho. Dale de comer a demanda, cuando te pida y durante el tiempo que quiera.

Lactancia con fórmula también a demanda

La lactancia artificial debe ser también a demanda, no solamente el cuándo, sino también el cuánto. Las cantidades y los tiempos que a veces os indicamos son orientativos, podemos guiarnos de ellas para preparar biberones. Sin embargo, igual que los adultos: no todos los bebés son iguales a la hora de comer: algunos comen más que otros. Unos hacen tomas más cortas y cada menos tiempos, otros las hacen más largas y espaciadas.

Poco a poco, a medida que vayas conociendo a tu bebé, aprenderás a "acertar" con las cantidades. Si algún día sentimos que "nos quedamos cortos" se le puede ofrecer más leche. Y si en otro momento rechaza continuar con la toma (está saciado), ¡no le forcéis!. La lactancia (materna o con fórmula) no tiene horarios. Debe ser a demanda, de acuerdo a las necesidades de tu bebé. Debe depender del hambre y la saciedad de cada niño, variable en función de cada etapa de crecimiento e incluso a lo largo del día. No siempre tendrá el mismo hambre, y por tanto no siempre tomará la misma cantidad de biberón/pecho.

Señales de que tu bebé tiene hambre

Poco a poco aprenderéis a detectar las señales que tu bebé mostrará cuando tiene hambre. Es fácil reconocer las señales con las que el bebé nos dice que tiene hambre:

  • Abre y cierra los ojos, abre y cierra la boca.
  • Saca la lengua y mueve la cabeza hacia los lados. Si está en brazos se gira hacia el pecho.
  • Se chupa los labios y hace chasquidos.
  • Se chupa sus manos.

Si no se le da el pecho, poco a poco comienza a moverse más, a “buscar” con más nerviosismo y a mover la cabeza más agitado hasta que termina llorando.

¿Es bueno esperar a que llore?

Muchas mamás creen que el llanto de un bebé casi siempre quiere decir que tiene hambre. Y al revés, pueden pensar que si el bebé no llora, es que no tiene hambre. Pero no siempre es así. El llanto es la forma en que el bebé nos comunica que algo no va bien. Puede que sea por hambre, pero también puede ser porque tiene calor, porque tiene el pañal mojado, porque le duele algo… O, simplemente, porque quiere que lo tomen en brazos.

No hay que olvidar que los bebés necesitan la cercanía y el contacto de su madre, independientemente de la forma en que se alimenten. Cuando un bebé llora por hambre, es que tiene “demasiada hambre”. El llanto del bebé es un signo de sufrimiento y estrés y con ello el bebé gasta más energía. Así que, a la larga, el bebé que tiene que llorar para que lo alimenten, necesita más alimento.

Es mucho mejor adelantarse y aprender a reconocer pronto otras señales con las que el bebé nos dice que quiere comer. Porque algunos bebés no se agarrarán al pecho hasta no estar calmados y cuando el bebé ya está llorando, es probable que le sea más difícil tomar el pecho.

¿Cómo saber si mi bebé alimentado al pecho toma lo que necesita?

El único signo fiable de que el bebé toma todo lo que necesita es su peso. Todo lo demás sólo sirve como orientación. Si el bebé está ganando peso de forma adecuada y llora, hay que buscar otra causa. Es casi seguro que no llora por hambre. Pero siempre es bueno ofrecerles el pecho en primer lugar. Muchos bebés se calman así porque el pecho también proporciona confort y tranquilidad. El ser humano nace con un fuerte instinto de succión (chupar). Por eso el bebé se calma al succionar (aunque no tomará leche si no tiene hambre).

Mientras tanto, el cuerpo de la madre recibirá las señales adecuadas para producir leche en la cantidad justa para las necesidades de su bebé. Otras veces, puede que no sea eso lo que quiere. Si sigue llorando habrá que tratar de buscar otra causa. Por otra parte, algunos bebés parecen tranquilos, “buenecitos”. Pero si no ganan peso o lo pierden, algo va mal y hay que buscar la causa. A veces, están demasiado débiles para llorar y pedir alimento (sobre todo si han nacido antes de tiempo, en la semana 35, 36 o 37).

En las primeras semanas, después de los 3-4 días de vida, un bebé que come lo suficiente, hará varias deposiciones al día, amarillas y líquidas y la orina será clara y abundante, casi una por toma. Cacas verdes, escasas o pipí escaso en un bebé que no gana bien de peso, pueden indicar que está comiendo poco. Y el pipí del bebé no debe ser naranja ni rojo a partir del 4º día de vida. Pasadas las primeras semanas, los bebés son capaces de pedir pecho claramente. Entonces será más fácil saber qué quieren en cada momento.

¿Se puede dar demasiada comida a un bebé?

Es difícil que un bebé se alimente en exceso cuando toma pecho. Cuando un bebé toma leche artificial en biberón y los padres siempre interpretan el llanto como hambre, es fácil que esté sobrealimentado. Los bebés tienen el reflejo de succión. Por ello chupan cualquier cosa que se les pone en la boca, el pecho, una tetina o un dedo. Al contrario de la alimentación al pecho, cuando un bebé toma el biberón obtiene siempre una cantidad de leche constante. Esta leche, además, tiene la misma composición a lo largo de toda la toma.

Este hecho, junto con el mencionado reflejo de succión, pueden hacer que el bebé continúe tragando leche hasta quedar completamente lleno y muchas veces dormido (lo mismo que cuando uno termina una gran comilona), sobre todo si se insiste hasta que se termina todo el biberón.

¿Y si toma biberón, cómo sé que tiene suficiente?

Pues lo mismo que si toma el pecho. La alimentación de un bebé siempre es “a demanda”. Eso sí, cuando el bebé toma biberón hay que estar atento para saber cuándo ya no quiere más. La leche artificial se prepara de 30 en 30 ml. pero es muy probable que el bebé no quiera exactamente la cantidad preparada. Unas veces tomará 50, otras 90 y otras 105 ml. Así que es importante saber las señales que muestra el bebé cuando ya no quiere más (se aparta del biberón, deja de succionar, se queda dormido…) y nunca insistir para que se tome toda la cantidad preparada. Las “rayitas” del biberón sirven para preparar la leche de forma exacta. No debe ser para controlar lo que el bebé toma.

Otras señales importantes

Si tu peque tiene un aspecto saludable, gana peso y hace pipís de forma frecuente… no te preocupes. Que tu bebé tome suficiente leche materna para estar bien alimentado en sus primeros días de vida va a depender en parte de varias "buenas costumbres" que empiezan en el mismo momento del parto. Lo ideal es comenzar la lactancia materna en el mismo momento del parto, aprovechando el contacto precoz piel con piel que haremos con el bebé en el mismo momento del nacimiento.

Las dos primeras horas de vida el bebé estará muy despierto, habrá muchos estímulos y todo le llama la atención así que aprovecharemos para iniciar la lactancia materna. El bebé pide muchas tomas al día: entre 8 y 12 tomas. Ten en cuenta que aunque tu hijo pase bastante tiempo en el pecho, la cantidad de leche que toma es muy poca. Su estómago es muy pequeño y además el recién nacido se para mucho porque necesita descansar en la toma. El bebé está enganchado al pecho mientras quiera y no se lo quitamos salvo que lo suelte espontáneamente o se duerma al pecho.

En los primeros días nuestra leche es el calostro, una leche con todo lo necesario para que el recién nacido esté bien nutrido e hidratado, de fácil digestión para que el aparato digestivo del bebé empiece a funcionar. Sujeta al bebé frente a ti. La tripita del bebé debe estar contra tu abdomen, con su cabeza a la altura del pecho y su boca frente a tu pezón. Estimula con el pezón su boca y cuando la abra bien, acércale, de manera que introduzca en su boca todo el pezón y la parte de areola que sea posible.

A partir de las 72 horas de vida del bebé, aproximadamente, tendremos la subida de la leche. Ahora el bebé ya se sacia, pero, de momento, tendremos que seguir ofreciendo el pecho con frecuencia, siempre que quiera. A medida que pasen los días, tomará más leche en cada toma y recuperará el peso del nacimiento. No hay que esperar a que el bebé llore desconsolado. Entonces ya no se querrá agarrar, habrá que calmarle antes.

Problemas en la lactancia

En la lactancia materna a veces pueden surgir dificultades que pueden hacer fracasar que la madre amamante a su bebé, aunque todos tienen solución. La mastitis, el dolor al dar el pecho, las grietas del pezón o la ingurgitación son algunos de los problemas que pueden surgir. En el primer trimestre de lactancia, las madres pasan su primera prueba de fuego: el bebé aprende a engancharse al pecho, a extraer la leche, tragarla y digerirla. La madre sufre las primeras molestias en los senos. Y también le asaltan muchas dudas.

Señales adicionales a tener en cuenta

  • Hace caca y pis con regularidad: La orina debe ser clara y debe hacer pis entre 6 y 8 veces al día. Las cantidades y número de cacas con lactancia materna es muy variable, pero los primeros días serán bastantes. A partir de las 3 o 4 semanas puede variar y unos bebés hacen caca todos los días, mientras que otros la hacen cada varios días. Por lo general, las deposiciones son blandas y pasan, en los primeros cinco días, de un color negro (meconio) a marrón y después a amarillo mostaza.
  • Se oye como traga leche.
  • Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio. Escucha la frecuencia con la que traga y dará indicaciones de sus ritmos normales.

Consejos adicionales

  • Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.
  • Si has probado aumentar la frecuencia de las tomas y estimular los pezones, consulta con un experto para que pueda analizar tu caso.

Como ves, no tienes que preocuparte en exceso por si tu bebé se sacia con el pecho. Lo normal es que sí sea así. Si tienes un bebé muy demandante pero está creciendo de forma adecuada y le ves sano y feliz, no te preocupes.

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