La maternidad es un viaje de transformación profundo que impacta a la mujer en muchos niveles. Este proceso de cambio está influenciado por factores como la salud emocional y física de la madre, las herramientas a su disposición y el apoyo con el que cuenta. El embarazo y la búsqueda de un bebé ya implican cambios significativos en un corto período de tiempo, a los cuales la mujer debe adaptarse.
A menudo, se espera que las mujeres se sientan inmensamente felices durante el embarazo y que lloren de alegría al ver a su bebé por primera vez. Sin embargo, la realidad no siempre coincide con estas expectativas. Es normal sentirse diferente o experimentar la maternidad de una manera inesperada.
El embarazo es un período de reflexión donde las expectativas y fantasías sobre el rol de madre y el bebé se mezclan con la realidad del día a día. En la vida, las mujeres desempeñan diversos roles, como hija, hermana, amiga y trabajadora. Con el embarazo, nace un hijo y también una mujer que debe asumir un nuevo rol: el rol materno.
La maternidad trae consigo una revolución psicológica y emocional. Las prioridades, pensamientos y emociones cambian. Este cambio se manifiesta durante el embarazo, donde el cerebro de la mujer se adapta al nuevo ser. La zona cerebral relacionada con la cognición social, la sensibilidad hacia las necesidades del otro y la empatía se vuelve más eficaz.
Este camino de transformación no es fácil. Implica renunciar a cosas que antes eran importantes y despedirse de aspectos de la propia identidad como mujer. Sin embargo, también significa dar la bienvenida a un mundo lleno de ternura, juego y un amor inmenso. Además, se establece una nueva conexión con la propia madre, ahora convertida en abuela, y con otras madres.
El bebé se convierte en guía, maestro y movilizador de emociones. Las emociones que surgen durante la maternidad son diversas y deben ser reconocidas y aceptadas, ya que todas son necesarias para avanzar y prepararse para el futuro.
Un Bebé Encontrado: Una Perspectiva Inesperada
Un bebé no buscado puede ser una de las mejores cosas que le pueden pasar a alguien en la vida. A veces, un embarazo se busca fervientemente, mientras que otras veces, simplemente sucede. Al reflexionar sobre el término "bebé no deseado", se hace evidente que este no siempre es el caso.
Un bebé puede no ser buscado en un momento específico, pero aún así ser deseado en general: deseado en el imaginario, en los sentimientos maternales y como un proyecto de familia. Aunque su llegada pueda trastocar la vida y los planes, no significa que no sea bienvenido.
Comunicar la noticia de un embarazo inesperado a la familia puede ser un desafío, ya que es posible que no todos lo reciban con alegría. Sin embargo, es importante defender la idea de que ese bebé es tan deseado y querido como cualquier otro, a pesar de no haber sido buscado.
Cuando se es madre y se conoce el amor inmenso que se siente por un hijo, no hay duda de que, a pesar de todo, se le querrá total y absolutamente. Esta perspectiva ayuda a enfocar el embarazo como una nueva oportunidad en la vida y a creer que el bebé es un milagro que equilibrará a la familia.
Aunque el embarazo no se disfrute plenamente debido a las circunstancias del momento, es importante intentar que tenga su parte especial. Un bebé se convierte en un pedacito de vida imprescindible, amado desde el primer instante.
Dar gracias por la llegada inesperada de un bebé es fundamental, ya que si se hubiera planeado, quizás no se habría buscado. Perderse la oportunidad de ser madre de ese niño sería un error, ya que trae alegría, sonrisas y amor incondicional.
Aunque la vida no sea perfecta y haya dificultades, es importante recordar que todo pasa, las cosas se arreglan y la vida vuelve a tener sentido. Ser madre de varios hijos es un orgullo y una fuente de felicidad, incluso si a veces resulta abrumador.
La vida sin ese bebé es inimaginable, y su sonrisa es un tesoro invaluable. Las madres son únicas, no solo por dar la vida, sino por dar su vida cada día.
Reflexiones de Madres: ¿Qué Significa Ser Madre?
Las madres son únicas, no sólo porque nos han dado la vida, sino porque nos dan su vida cada día de nuestras vidas. Sin ellas, no hubiéramos llegado a ser lo que somos hoy en día. Nos cuidan, protegen, nos ayudan a crecer, nos dicen las verdades que duelen pero también son las únicas que nos hacen sonreír cuando otros no lo consiguen.
En BebeDeParis, hemos invitado a nuestras futuras, recientes y ya Mamás a contarnos qué significa para ellas ser madre.
- V.O.L: ¡¡La mejor experiencia del mundo!! Es imposible explicarlo, solo cuando una es madre sabe lo que se siente.
- B.B: Ser madre es lo más maravilloso que te da la vida y Dios, algo que no tiene explicación, un regalo de Dios, para mi lo más grande en mi vida, no podría estar sin mi niña en esta vida, ¡en mi vida!
- M.M.P: Un privilegio y un regalo que nos ha dado a las mujeres la naturaleza.
- B.P.L: Para mi fue lo más maravilloso de mi vida, mi nena es mi vida y no podría vivir sin ella.
- T.S: Es lo más hermoso que te da la vida.
- L.V.R.S: Yo pensaba que sabía lo que era estar enamorada, pero cuando tuve a mi nenita, lo descubrí… Ella es todo, los primeros días no dormía, me la pasaba mirándola.
- V.S.V: Ser madre para mí es: Levantarme cada mañana con las mejores de las sonrisas, que mis días oscuros solo con un ¡¡mamá te quiero!! se transformen en el mejor día de mi vida, el tener que luchar cada día en trabajos duros sacando paciencia y esfuerzos que antes ni tan siquiera sabía que podía hacerlo, aprender de una personita tan pequeña lecciones de vida que me erizan la piel cuando con su corta edad es capaz de decir siempre… Gracias, de nada, buenos días, hasta luego, siempre con esa sonrisa y sea quien sea sin importar ni edad ni color ni nada, eso es enseñarle al mundo lo que es vivir y como unas simples palabras pueden cambiarlo todo. Así que para mi ser madre es sin duda la mejor experiencia que me concedió la vida, la más difícil pero la que sin pestañear no cambiaría ni tan sólo un segundo. Gracias hijo por enseñarme tantas cosas, por enseñarme lo que significa la palabra Amar.
- V.P.P: Ser madre para mi es sin duda lo mejor que he hecho en mi vida, describir con palabras lo que siento sería quedarme corta pero para mí no hay nada más bonito.
- C.O.S: Ser madre es una experiencia única y maravillosa, yo amo a mis hijos.
- Y.C.R: Ser madre es una experiencia inexplicable, no se puede explicar con palabras,la sensación más bonita que te puede dar la vida. Yo no entendía a mi madre antes de tener a mis dos hijos. Ahora lo entiendo todo. Y volvería a pasar una y otra vez esos dolores con tal de tenerlos.
- M.J.D: Es lo mejor que me ha pasado en la vida.
- D.C: La experiencia más bonita del mundo, inexplicable lo que se siente al acoger en tu regazo una nueva vida que ha salido de ti.
- M.B: Ser madre es igual a felicidad y amor al 100% a cada segundo de nuestra vida.
- M.R.G: ¡¡¡Es lo más maravilloso que me ha pasado!!!
- P.G.M: El regalo único y maravilloso que me regaló Dios.
- I.G.E: Ser madre es tener el corazón rebosante de amor las 24 horas. Antes de ser mamá creía ser muy, muy feliz, pero ahora sé que mi vida sin mi hijo sería insulsa y aburrida completamente. Ser mamá llena mis días, mi alma y mi corazón. Estoy bien entretenida con mi bebé… Jijiji ¡Ser mamá es lo más!
Bebés de Alta Demanda: Un Desafío con Recompensas
🤯💥 BEBÉS de ALTA DEMANDA: 10 Claves para tratarlos
Algunas mamás me habéis preguntado por correo si los bebés de alta demanda mejora con el paso del tiempo. Sé que la palabra ‘mejorar’ es bastante impropia por mi parte. Así que este artículo es más bien para hablar de cómo se simplifica la crianza de los niños intensos al crecer estos. Este es mi testimonio una vez que Limón ha cumplido 3 años y los cambios que hemos visto son increíbles. Espero que te sea de alivio si vives el primer año de un bebé de alta demanda y estás pidiendo a la tierra que te trague. Por si es la primera vez que lo oyes ¿qué es un bebé de alta demanda? Si no conoces sobre el tema, tengo un artículo sobre esto aquí.
Los bebés alto demandantes son niños altamente sensibles que experimentan el mundo con mucha intensidad. Son niños precoces a nivel físico y mental, muy despiertos y necesitados de estimulación continua (sea afectiva, motora o sensorial). Duermen poco y tienen una energía inagotable. Experimentan todo con una intensidad muy por encima de la media: son los bebés que pueden estar horas llorando con un timbre atronador sin tener ninguna dolencia física. También ríen y se apasionan de una forma muy intensa ¡no todo iba a ser malo! Maman frecuentemente, son impredecibles, hipersensibles y absorbentes. No se calman solos y muestran hipertonía muscular. La sensación que producen en sus padres es que nunca están satisfechos.
Nuestro hijo Limón, uno de los mellizos, ha sido un bebé de alta demanda. Después de comprobar que estaba totalmente sano (estos niños te hacen dudar), me especialicé en alta demanda y empezamos a trabajar con él (sobre todo en paciencia). En inglés puedes encontrar el término alta demanda como ‘spirited child’, ‘fussy baby’ o ‘high need child’. Encuentras el libro del Dr. Sears sobre el tema aquí y en el de Mary S.
Hitos en la Infancia de un Niño de Alta Demanda
Existen dos hitos en la infancia del niño que marcan un antes y un después. Estos hitos suponen un alivio para el estrés de los padres y un alivio para la frustración del bebé.
- Cuando el bebé empieza a caminar: Este es el principio del fin de una de sus mayores frustraciones y es que su cabeza va unos pasos por delante de su cuerpo. Estos bebés sienten un gran pesar por su disincronía física porque ellos desean realizar ciertos movimientos que su cuerpo inmaduro aún no puede hacer. Un bebé de alta demanda levanta la cabeza el mismo día del parto con los ojos bien abiertos y a los tres meses no quiere estar tumbado ¡quiere estar de pie! Afortunadamente, los niños de alta demanda son precoces en sus primeros pasos y pueden estar caminando sin ayuda a los nueve meses. Y unos meses antes ayudándose de apoyos o agarres.
- Cuando el bebé empieza a hablar: Otra de sus frustraciones es la comunicación. Cuando empiezan a manejar el vocabulario no solo es más fácil para ellos obtener lo que quieren, sino para ti descubrir de qué se trata. Un bebé de alta demanda no tiene una crianza cómoda para los padres porque no se mueven por ningún patrón: lo que hoy les calma, mañana les molesta enormemente.
Cambios Positivos con el Tiempo
Cuando Limón empezó a moverse por casa a su antojo, la ansiedad se redujo, incluso las tomas de pecho se redujeron. Si crees que tu hijo no dejará el pecho nunca, tranquila. Lo fundamental es que llora menos. Sigue siendo un niño muy sensible pero tiene una mejor autoregulación y se calma con mayor rapidez. Ahora puede justificar su llanto verbalmente y nos da pie a corregir la situación ¡podemos entenderlo! Aunque siguen existiendo momentos bucle que él no puede manejar. Un bebé de alta demanda sobre estimulado (o infra estimulado) es una bomba de relojería que ni él mismo puede controlar. En ocasiones se siente desbordado, cansado o aburrido y el llanto es su forma de expresión habitual.
- Duerme mejor: ¡Aleluya, dirás! Limón podía estar despierto 16 horas seguidas con un mes de vida. Cinco minutos de sueño le recuperaban para otras cuantas horas más. Durante la noche tenía ciclos de media hora-una hora-media hora-dos horas-un cuarto de hora… etc. Agradezco mi capacidad para volverme a dormir pero entiendo que esto vuelve loco a cualquiera.
- Mama menos: Ya, me dirás que con tres años no es ninguna novedad pero lo cierto es que este último año ha tenido épocas de mucha ansiedad donde parecía volver a tener tres meses. Ahora hay días en que ni siquiera se acuerda de la teta.
- Se pueden elaborar patrones: Mientras de bebé no existe una única fórmula mágica para dormirlo, bañarlo o vestirlo, al crecer deja bien claro lo que sí le gusta y lo que no.
- Tolera mejor la frustración: Es capaz de asumir que las cosas no serán como él desea con mayor facilidad. Afronta los cambios con más tolerancia y puede aceptar y entender una explicación sobre ello.
- Sabe buscar su propio estímulo: Ahora se siente con la libertad de buscar sus libros favoritos para estar horas explorándolo o montar sus construcciones.
- Es más fácil vestirlo: Hemos trabajado con ropa cómoda que no molestara su sensibilidad y hemos adaptado su ropa a sus colores y temas favoritos: dinosaurios y animales.
- Y come mejor: De hecho come mucho y bien. Sé que este es un tema de preocupación para muchos padres y también puedo decir que Limón ha vivido épocas donde básicamente vivía a base de bananas y leche vegetal. Todo cambia.
Estrategias para una Crianza Exitosa
No podemos atribuírselo todo a la suerte o al desarrollo madurativo del niño. Tanto su padre como yo hemos estado muy presentes en su crianza con un saco de paciencia en cada bolsillo. La intensidad del niño no modificaría nuestro estado de humor. Aceptamos con amor la forma de sentir de Limón y nos prometimos que ello no cambiaría nuestra relación o nuestra alegría. Es muy fácil sentirte desestabilizada, mala madre, sola o sin recursos cuando tu bebé llora por cuatro horas seguidas. Es muy fácil entrar en pánico cuando el bebé grita en una biblioteca, un evento o una tienda.
- Aplicar pautas educativas con firmeza y calma: A lo largo de estos años, hemos ido repitiéndole pautas en consenso papá-mamá para las que hemos sido inflexibles. Hay cosas que no se permitirán por mucho que el bebé llore o se tense. No hemos optado nunca por dejarlo llorar él solo. Nos ha tenido a su lado, pero sin consentir. Por ejemplo: en un momento dijimos que ya no había más teta de noche y eso supuso el caos para él. Nos mantuvimos firmes, podía venir a la cama, abrazarnos, dormir con nosotros… pero las decisiones no se revocaban. A los niños de alta demanda les cuesta asumir los cambios pero son muy listos. Otro ejemplo: Si no quieres comer esto, puedes ir a dormir o descansar al sofá pero no voy a hacer un segundo menú para ti. Espera los gritos, los llantos o las visitas a la cocina y mantente en tu puesto.
- Siempre presentes, siempre afectivos: Los bebés de alta demanda necesitan más. En lugar de resistirnos a esto y clamar por un poco de aire, asumimos una crianza desde la intensidad y simplificamos la vida en todos sus ámbitos. Debía prevalecer la calma en casa y el amor en la familia. Adiós a las prisas. Con un impredecible niño de alta demanda el tiempo no es buen amigo. Los tiempos se espaciaron de tal manera que cualquier actividad empieza antes del estímulo en la preparación y termina después hasta conseguir la calma.
Aspectos que Persisten con el Tiempo
Afortunadamente, algunas cosas de la alta demanda no cambian con el tiempo. Limón sigue siendo un niño muy intenso emocionalmente y, aunque no parezca tan atractivo en las emociones negativas, es un regalo para las emociones positivas. Su risa y su gestualidad son únicas y es un niño muy afectivo. Abraza, dice te quiero con frecuencia, besa y se preocupa por tu estado emocional. Hasta el punto de querer mejorarlo: Mamá, ¿estás enfadada? ¿Estás cansada? ¿Estás buena? (esto último para él es ‘estás bien’).
- La alta sensibilidad no desaparece: Se sienten afectados por todo lo que ocurra en el plano emocional. Por ello pide perdón sin necesidad de que se lo pidan y no necesita grandes explicaciones ni mucho menos castigos o reprimendas para comprender que obró mal.
- También persiste la sensibilidad física: Siguen expresando sus molestias como un grano de arena en el zapato, una mosca cerca, una mancha en la ropa, frío, calor… Al hablar todo es más divertido: de Limón decimos que es un ancianito que sabe decir perfectamente ‘me duele la espalda’, ‘me duele el cuello’, ‘me duele la rodilla‘ y que capta cosas al tacto que para otros pasan desapercibidas.
- Tampoco cambia la intensidad con la que afrontan las cosas: En esta etapa empiezan con lo que llamamos ‘obsesiones’ o pasiones. Limón está volcado en los dinosaurios de una manera agotadora. Como padres vamos camino de convertirnos en paleontólogos. Y sí, estos niños son los que reciben la etiqueta de ‘pesados’: disfrutan de lo mismo una y otra vez y otra vez y otra vez y otra vez. Saca los mismos libros de la biblioteca, ve las mismas películas y comería lo mismo cada día. Siguen necesitando gran estímulo, cosa que me parece un lujo como padres.
El Origen de la Alta Demanda
Se desconoce con certeza pero seguimos estudiando el origen. Aunque existe un amplio número de casos de niños de alta demanda con un parto complejo y quizá lo hayas leído (cesáreas, desprendimientos de placenta, vuelta de cordón… etc.) no siempre se cumple. Personalmente no me cabe duda de que la alta demanda es una manifestación precoz de la alta sensibilidad y como tal, tiene herencia genética (mi marido fue un niño de alta demanda). Otro aspecto que aún seguimos trabajando es qué relación tiene la alta demanda con las altas capacidades dada la relación existente entre la definición de alta demanda y la teoría de las sobre-excitabilidades en los niños dotados. ¿Puede ser la alta demanda una alerta de las altas capacidades del niño?
Antes de que saltan las voces de alarma, creo conveniente recordar que la alta capacidad intelectual como dije en este artículo es un potencial que puede desarrollarse o no, que es heterogéneo y que se modifica con el tiempo.
El Dolor en los Bebés: Una Realidad a Considerar
Las observaciones clínicas con bebés revelan que, con frecuencia, atraviesan situaciones dolorosas que pueden distorsionar su relación con sus padres, su cuerpo y el mundo. Estos problemas, aunque a veces menores, recuerdan el impacto devastador del abandono en bebés, descrito por René Spitz, que puede llevar a la muerte por depresión anaclítica y hospitalismo.
El objetivo de este análisis es mostrar diversas facetas de una realidad que a menudo se ignora: el dolor en los bebés. Se busca plantear preguntas clave y abrir el camino a respuestas sobre cómo se instala la sensibilidad, cómo participan las experiencias dolorosas en la constitución subjetiva y cómo responden los bebés ante el dolor físico y psíquico.
El modo en que se constituyen las experiencias dolorosas y placenteras es fundamental para comprender la evolución de los bebés y prevenir futuros padecimientos. Adentrarse en el misterio de los orígenes es sobrecogedor y fascinante.
En el diccionario de la Real Academia Española, se distingue entre dolor físico y dolor psíquico. El dolor es un fenómeno mixto que surge entre el cuerpo y la psique. Freud consideraba que el dolor, tanto accidental como primordial, está en el centro del sistema de funcionamiento psíquico.
El funcionamiento básico del aparato psíquico se rige por el principio del placer-displacer. La vivencia de satisfacción guía el proceso de estructuración psíquica, mientras que el dolor intenso y persistente amenaza la integridad del psiquismo e irrumpe como hemorragia psíquica. El dolor es la manifestación del fracaso de los dispositivos de defensa, y huir de él se convierte en el objetivo central del sistema neuronal.
El dolor no es lo contrario del placer, sino que su relación es asimétrica. El dolor desestructura y altera las relaciones entre lo psíquico y lo corporal. Freud señala que es el dolor lo que nos hace saber del cuerpo, necesario para la formación de la imagen corporal y del yo inconsciente.
Por su indefensión, el bebé requiere la asistencia de otra persona (generalmente la madre) para acallar la tensión dolorosa. La madre provee cuidados físicos, alimentos, sostén y genera un vínculo afectivo que se nutre de la mirada, la palabra, el calor y la preocupación por el bienestar del bebé.
En las experiencias placenteras, el yo se fortalece por la relación de objeto. Cuando esto se rompe, el bebé sufre y se desestructura. Sin embargo, el dolor físico de los niños pequeños suele despertar conductas de cuidado, contención y protección incluso en madres negligentes.
Cada nacimiento es un acontecimiento excepcional y único que se relaciona con el dolor de ser y de existir. Es importante reconocer las diferencias entre profesionales y familias, teniendo en cuenta las vertientes filosóficas, religiosas e incluso supersticiosas que influyen en la percepción del bebé.
¿Sienten Dolor los Neonatos?
Sorprendentemente, algunos creen que los bebés no sienten dolor por ser muy pequeños. Se niega su evidente percepción y memoria de estímulos recibidos incluso antes de nacer. Sin embargo, los bebés muestran con claridad que perciben e inscriben, encontrando lo más temprano y difícil de borrar.
Desde el punto de vista médico, hasta hace poco se pensaba que el recién nacido no disponía de ciertas fibras nerviosas relacionadas con el dolor, y se realizaban operaciones menores sin anestesia. Hoy se sabe que incluso los prematuros son sensibles al dolor. Los signos físicos indicadores del dolor incluyen aumento de la frecuencia respiratoria, dilatación de las pupilas, aceleración del pulso, aumento de la presión arterial, lentitud o falta de movimientos, caída del tono muscular e irritabilidad.
Algunos pediatras buscan un intérprete en la madre u otros familiares próximos, quienes pueden registrar el dolor del neonato. Dada la indefensión con la que nace el ser humano, la defensa ante el dolor corporal pasa por el campo del otro, que forma la imagen corporal desde donde el infante puede sostenerse.
La madre siente el dolor del bebé como propio y lo decodifica. Esta capacidad forma parte de la preocupación maternal primaria estudiada por Winnicott, una especie de "locura normal" que atraviesa una madre adecuadamente vinculada con su cría.
El dolor nace del encuentro de la sensibilidad naciente del pequeño con el afecto materno, que refiere e incluye el dolor del niño en un marco simbólico. El bebé no puede comprender el dolor como dolor en sí, pues no se ha constituido aún su imagen y esquema corporal para referirlo a sí mismo.
El niño pasa del "me duele" materno al "me duele a mí", donde finalmente se conjuga su sensibilidad propioceptiva, interoceptiva y cinestésica en la imagen corporal de sí, conformando su "yo imaginario" y con él la posibilidad del registro corporal del dolor. Solo a partir de su imagen, el bebé percibe el dolor como una cierta exterioridad, una extrañeza de sí mismo que invade su cuerpo.
El niño incorpora el registro de dolor del otro, que le otorga un sentido posible a la vivencia corporal. Es la madre quien supone el dolor del bebé a través del suyo. Luego, el niño resignificará el dolor como propio.
