¿Por Qué Mi Bebé Llora al Pecho? Causas y Soluciones

Sobre todo cuando eres madre primeriza, es normal sentir cierta preocupación si el bebé no come tanto como esperabas, si llora antes o después de las tomas, o si rechaza la comida.

Si te preguntas por qué tu bebé llora cuando mama, a continuación vamos a exponer algunas de las situaciones más comunes.

Que el bebé esté inquieto o llore cuando mama el pecho es una situación que no tiene por qué indicar que algo va mal, siempre y cuando el crecimiento del bebé sea normal.

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la lactancia materna es el método más recomendado para dar de comer al bebé en los primeros seis meses de vida, como mínimo, ya que le aporta los anticuerpos necesarios para hacer más fuerte su organismo.

Además, las tomas de pecho permiten crear un vínculo emocional madre-hijo difícil de recrear.

Generalmente, se trata de problemas relacionados con la inmadurez o desarrollo del aparato digestivo del recién nacido.

Causas Comunes del Llanto del Bebé Durante la Lactancia

Si esta es la causa que lleva al bebé a llorar cuando mama, se suele normalizar con los días.

  1. Mala postura: Una de las causas más frecuentes es que el bebé no tiene la postura correcta a la hora de tomar el pecho.
  2. Enfermedad: El hecho de estar enfermo también hacer que el bebé llore durante las tomas.
  3. Alergias o intolerancias: Las alergias e intolerancias a ciertos alimentos pueden ser otra explicación para perder peso o tener dificultad a la hora de tomar el pecho. Es posible que tu bebé tenga algún tipo de alergia a algún alimento que hayas consumido.
  4. Cambio en la leche materna: La vuelta de la menstruación de la madre, por ejemplo, también puede causar cierto rechazo a la hora de la toma, al igual que un nuevo embarazo. Pues porque, según la Asociación Española de Pediatría (AEPED), la leche puede cambiar de sabor en estas circunstancias.
  5. Reflujo gastroesofágico: Si el bebé se arquea mucho antes o después de las tomas, es posible que sufra reflujo gastroesofágico.
  6. Cólicos o gases: Llora después de mamar: es probable que tenga un cólico o gases.
  7. Cólicos de lactancia: Llora entre 2 y 3 horas de forma desconsolada, se pone rojo, aprieta los puños y sube las piernas. Seguramente padezca cólicos de lactancia, algo muy común entre los bebés de 3-4 meses. Existen algunos trucos como masajearle la espalda, mecerle o acostarle en un lugar tranquilo sin luz ni ruidos. Pero lo cierto es que todavía no hay ningún remedio para aliviar los cólicos.
  8. Pérdida de hambre por alguna enfermedad: Si el bebé está constipado o no se encuentra bien por alguna razón, es posible que se le quite el apetito, como le ocurriría a un adulto. Por ejemplo, si tiene la nariz tapada le puede resultar difícil respirar y se vuelve reacio a cerrar la boca para tomar el pecho.
  9. Diarrea: La diarrea es normalmente consecuencia de un virus.
  10. Aumento de demanda: Crecer no es la única razón por la que un bebé puede necesitar mamar más durante un tiempo o estar más inquieto.

Además de estas causas, es importante considerar las crisis de lactancia o brotes de crecimiento, que suelen aparecer a lo largo de la lactancia. El hecho de que la mayoría de bebés las tengan a la misma edad nos permite anticipar cuándo van a pasar.

Crisis de Lactancia: Señales y Duración

Los bebés suelen pasar por varias crisis de lactancia o brotes de crecimiento durante los primeros 12 meses de vida, en los que normalmente aumenta su demanda de leche, puede hacerles despertarse más a menudo y querer estar mamando todo el tiempo durante varios días.

¡Vamos a verlos por etapas en la siguiente tabla y así sabrás qué se acerca!

Nombre Crisis Señales del Bebé Duración ¿Cómo Actuar?
Segunda Noche El bebé está muy inquieto, querrá mamar toda la noche parecerá incluso que se pela con el pecho y que estás pasando hambre. 1 noche No pensar que el bebé pasa hambre. El bebé simplemente estimula el pecho para conseguir que se produzca lo antes posible la subida de leche.
10-15 Días El bebé está más inquieto y demandante. Es probable que mame de manera muy frecuente, que no mantenga el ritmo anterior de tomas que tenía, que no se saque de las manos y parezca muerto de hambre. Puede llegar a comer tanto que es probable que vomite o regurgite leche. 3 o 4 días Este aumento de demanda suele desconcertar mucho y hace pensar que el lactante pasa hambre o necesita más leche. Si ya ha recuperado el peso del nacimiento, nada más lejos de la realidad. Solo quiere aumentar la producción de leche y esto lo consigue mamando mucho.
6 Semanas El bebé parece enfadado cuando mama. Tironea del pezón, estira la espalda y las piernas y hace ruidos mientras mama. 1 semana Se cree que lo que molesta al bebé es el sabor de la leche que está más salada de manera temporal. Ese cambio de sabor les inquieta y protestan cuando están en el pecho.
3 Meses Se produce un cambio en la manera en que el bebé mama y se comporta en el pecho. Llora, protesta, se distrae y cuando finalmente acepta mamar lo hace en minutos 1 mes Es la crisis más conocida. Se debe a cambios tanto en la producción de leche como cambios cognitivos en el bebé ¡Requiere un plus de paciencia y positividad! Ayuda mucho conocer de antemano lo que puede suceder y vivirlo como un cambio positivo y que indica que el bebé está creciendo.
4 Meses El bebé empieza a dormir “peor” y despertarse con mucha frecuencia. Los bebés aprenden las 2 fases de sueño que tenemos los adultos y esto hace que el sueño sea más superficial y más agitado, demandando el pecho con frecuencia para poder volver a conciliar el sueño. Varia No pensar que hemos acostumbrado al bebé a dormir mal o que tiene hambre y por eso se despierta. No hay una duración concreta puedes depender del desarrollo de cada bebé.
8 Meses Los lactantes comienzan a darse cuenta de cómo sus acciones pueden afectar a los objetos y personas en su entorno. Aparece la llamada “angustia por separación” mal llamada a nivel popular “mamitis”. Por la noche, además, suelen despertarse de manera más frecuente, nerviosos sin saber dónde están. 1 o 2 meses Mucha paciencia porque es una etapa madurativa, no está relacionada con el tipo de alimentación que el bebé recibe. Y es necesario que una etapa agotadora y en que muchas madres madres se plantean destetar.
1 Año La velocidad de crecimiento de los niños se ralentiza al año. Dejan de comer porque dejan temporalmente de crecer y saben que no necesitan una gran cantidad de alimentos. Si el bebé ya comía sólidos con cierta facilidad es posible que se niegue ahora a comer o que coma cantidades muy pequeñas 3 y 6 meses Seguir con la lactancia o destetar es una decisión que solo atañe a cada madre y a su bebé. Destetar va a hacer que coma un poco más pero no va a producir un cambio radical en el comportamiento de tu bebé respecto a la comida. Y, de la misma manera, tampoco va a dormir más.
2 Años Los niños empiezan a demandar el pecho de manera continua, con unos requerimientos e intensidad similares a los de un recién nacido pero con las capacidades cognitivas y manipulativas de un niño de 2 años. Piden el pecho de manera nerviosa y a veces hasta inquisitiva. Llegan a gritar e intentar desnudar a su madre cuando ésta se niega o intenta aplazar la toma. 2 y 4 meses Hay que ir mostrándoles cómo queremos que pidan el pecho o negociando en qué momento pueden o no pedir. Si no has ido nunca, y aunque te parezca que es solo para el inicio de la lactancia no dudes en acudir a un grupo de apoyo, o explorar opciones con una experta en lactancia para compartir con más madres lo qué estás viviendo.

¿Qué Hacer Si Tu Bebé Llora Cuando Come?

Ahora bien, ¿qué hacer si tu bebé llora cuando come? Lo primero que debes hacer es encontrar la causa. Para ello, lo mejor es visitar al pediatra.

De esta forma, podrás descartar cólicos, reflujos o alergias. También sería conveniente hacer una visita al experto en lactancia para que te asesore.

Además del pediatra, una IBCLC (Consultora de Lactancia Certificada) es una profesional con certificación internacional en lactancia materna, otorgada tras formación, práctica clínica y un examen del International Board of Lactation Consultant Examiners (IBLCE).

Otros consejos útiles:

  • Vigila lo que comes: No todos los alimentos son aptos para la lactancia. Evita alimentos como el chocolate, los productos con cafeína, las bebidas dietéticas y las comidas picantes. Sigue una dieta mediterránea para garantizar la salud de tu bebé y, sobre todo, la tuya.
  • El colecho le ayudará a tranquilizarse: Pégalo a tu piel y háblale para evitar ese nerviosismo durante las tomas.
  • Masajes: Recibir masajes también le ayuda a tranquilizarse, especialmente si está pasando por una época de cólicos debido a la lactancia.
  • Mecerlo o pasearlo: Asimismo, mecerlo o pasearlo también puede ser una buena solución para parar el llanto.
  • Amamantar a demanda: Amamantar a demanda (sin limitación en cuanto a frecuencia y duración de las tomas) permite al pecho producir más leche cuando el bebé la necesita.

No obstante, y a pesar de todo lo anterior, el consejo más acertado si tu bebé llora cuando mama, además de la visita al pediatra, es que te armes de paciencia y de amor.

Huelga de Lactancia: ¿Qué Es y Cómo Afrontarla?

La huelga de la lactancia es una situación angustiosa para la madre: Su bebé decide de un día para otro que no quiere mamar, de pronto y sin aparente ningún motivo.

Es como si estuviese “harto” de tanta lactancia. Este comportamiento de su hijito sin duda le crea mucha inseguridad.

Tanto que muchas madres ante una huelga de lactancia se plantean dejar de dar el pecho a pesar de que su hijo aún es “muy bebé”.

La huelga de lactancia es una situación en la que el bebé rechaza el pecho, que suele ocurrir de forma brusca, es decir, sin señales previas que nos indiquen que esto puede ocurrir.

Aunque puede suceder en cualquier momento de la lactancia, es más frecuente alrededor de los 3 o 4 meses de vida del pequeño.

Esta situación suele ser motivo de ansiedad e inseguridad para la madre que no desea un destete, y además, puede generarle un sentimientos de culpa, haciéndose preguntas como: "¿Qué he hecho mal?".

Un bebé que está realmente listo para destetar, casi siempre lo hará de manera gradual, durante un periodo de semanas o meses.

Si tu bebé ha estado tomando bien el pecho y repentinamente se niega a mamar, probablemente estemos ante un caso de “huelga de lactancia", y no de una señal de que es hora de destetar.

Posibles causas de la huelga de lactancia:

  • Dolor: Por la salida de los dientes, molestias en la boca o lengua, otitis... Consulta con tu matrona o pediatra.
  • Mocos o congestión nasal: Si al bebé le cuesta respirar, al succionar del pecho se agobia y se retira.
  • Interferencias con chupetes o tetinas de biberones: La succión al pecho y al biberón son diferentes y pueden producir la conocida confusión tetina-pezón.
  • Distracciones: A partir de los 3 meses su sistema nervioso ha madurado de manera que pueden ver ‘más allá del pecho’.
  • Inicio brusco de la alimentación complementaria: La leche debe ser el alimento principal durante el primer año de vida.

El superar una huelga de lactancia y lograr que tu bebé vuelva a aceptar el pecho requiere de paciencia y perseverancia.

Si alguna enfermedad o lesión parece haber sido la causa de la huelga, consulta a tu pediatra.

¿Das el pecho y tienes que volver a trabar? Para empezar, es indispensable una valoración del bebé para descartar las causas dolorosas.

Estrategias para superar la huelga de lactancia:

  • No forzar: Es importante no forzar al bebé a tomar el pecho. Si se le acerca el pecho y llora, no insistir, porque de esa manera crearemos una situación angustiosa para ambos.
  • Cambiar la posición: Si necesitas ayuda, tu matrona de Atención Primaria te ayudará.
  • Ofrecerle el pecho cuando duerme: Acércaselo con suavidad, sin llegar a despertar al bebé.
  • No hacerle pasar hambre: Si ya ha iniciado la alimentación complementaria, es importante que siga comiendo otros alimentos. Un error frecuente es pensar que si el bebé tiene hambre, cogerá el pecho, y, en una huelga de lactancia esto no es así.
  • Cuida el ambiente: Debemos intentar que el bebé asocie el pecho con algo agradable y positivo. El contacto piel con piel es medicina para tu bebé.
  • Durante el periodo de tiempo que tu bebé rechaza el pecho, es importante que extraigas tu leche con la misma frecuencia con la que tu bebé ha estado amamantando. Recuerda que puedes hacerlo de forma manual o con extractor. ¿Sabes cómo debes extraerte la leche?

La mayoría de las huelgas de lactancia se resuelven en unos días o una semana, pero es cierto que en otras puede acabar produciéndose un destete.

Hay veces que nada de lo anterior funciona y el bebé no vuelve a agarrarse al pecho. En esos casos habrá que decidir si seguir extrayendo la leche y ofrecerla de forma diferida, o dejar de hacerlo.

No hay una opción mejor que la otra, la decisión que tomes será la correcta.

Este puede ser un momento muy emotivo, especialmente si tu “plan” era amamantar durante más tiempo.

El viaje de lactancia de cada bebé es completamente individual y único.

Este es un paso más en tu viaje a través de la maternidad.

CRISIS de Lactancia de los 3 MESES 😭💦 [ 4 TIPS para Superarla ] || Embarazo y Bebés

No obstante, es muy importante saber distinguir el hecho de que un bebé tenga preferencia por un pecho desde que se inició la lactancia, a que empiece a rechazar uno de ellos.

En el primer caso es habitual ya que las mujeres tendemos a poner más a nuestro bebé a uno de los pechos por nuestra comodidad o habilidad, y ese estímulo tiene como consecuencia una mayor producción de leche en ese pecho.

Si de pronto empezó a rechazar un pecho, debemos valorar si existe una obstrucción o mastitis que provocan cambios en el sabor de la leche y disminución de producción.

Dar el pecho cuando la madre tiene el pezón plano o invertido es más complicado, pero en ningún caso imposible.

Con la ayuda de la matrona Cristina González te explicamos cómo es la lactancia materna cuando el pezón de la madre no sobresale y si conviene usar pezoneras o no.

Dar el pecho cuando la madre tiene sus pezones planos o invertidos puede dificultar la lactancia, pero no impedirla.

Nuestra matrona especialista en lactancia materna, Cristina González Hernández, nos cuenta cómo puedes amamantar a tu bebé aunque tus pezones no sean prominentes.

¿Cómo Saber Si Mi Bebé Se Llena con Leche Materna?

Como es la madre la que está en crisis, en sus manos está la solución: deje de preocuparse, y ya no hay crisis. Es normal que, al principio de la lactancia materna, a la mamá le asalten muchas dudas y temores a la hora de dar el pecho a su pequeño, sobre todo si es primeriza.

Aunque todos estos miedos son normales, también son, en la gran mayoría de casos, infundados.

Muchas madres y padres primerizos sienten miedo ante la posibilidad de no darse cuenta de que el bebé tiene hambre. Sin embargo, queremos dejar muy claro que esto es muy poco probable.

Siempre se deben tener en cuenta estas señales, y no el reloj, para decidir cuándo alimentarlo. Deberías guiarte por las horas únicamente para detectar anomalías.

Puede que te surja la duda de cómo saber si mi bebé se llena con leche materna. Como ya hemos comentado, este es un miedo muy habitual pero, en la mayoría de los casos, no está justificado.

La succión del bebé en el pezón estimula las hormonas, haciendo que se produzca más leche. Por lo tanto, cuantas más tomas se hagan, aumentará la producción de leche materna.

Por regla general, tu bebé no seguirá mamando una vez que se sienta lleno aunque sí puede darse el caso en el que haga pausas para descansar, puesto que la succión supone un esfuerzo.

En estos casos, solo debes observar a tu hijo o hija para aprender a leer las señales de que ha terminado de mamar o de si todavía querrá un poco más.

Escucha la frecuencia con la que traga: Los bebés tienden a tragar más despacio al principio y al final de la toma y aumentan la velocidad en medio. Escucha la frecuencia con la que traga y dará indicaciones de sus ritmos normales.

Al contrario de lo que se puede pensar, el llanto no es la señal más fiable de que el bebé tiene hambre. Busca otros motivos por los que tu bebé puede estar llorando.

Si estas pensando «¡Mi leche no llena a mi bebé!» no te apures.

Revisa el agarre al pezón: Puede que tu bebé no se esté agarrando correctamente y que le esté costando demasiado extraer la leche. Encontrar una postura en la que le resulte más fácil mamar puede ser la solución más sencilla al problema.

Algo que hay que tener en cuenta es que muchas veces las mamás primerizas tienen unas expectativas de lo que supone dar el pecho “a demanda” que no se corresponden con la realidad.

El estómago del bebé es muy pequeñito, por lo que es normal que pidan pecho de forma constante durante las primeras semanas.

El problema viene cuando tu bebé pide y pide y pide, pero no gana el peso de bebé adecuado.

Al ser un alimento natural la leche materna no siempre tiene la misma consistencia ni color. Si has probado aumentar la frecuencia de las tomas y estimular los pezones, consulta con un experto para que pueda analizar tu caso.

Como ves, no tienes que preocuparte en exceso por si tu bebé se sacia con el pecho. Lo normal es que sí sea así.

Si tienes un bebé muy demandante pero está creciendo de forma adecuada y le ves sano y feliz, no te preocupes.

¿Cómo saber si mi hijo se queda con hambre después de mamar?

Rechazo al Pecho: Causas y Soluciones

El rechazo al pecho puede ser una experiencia desconcertante y emocionalmente desafiante para muchas madres lactantes.

Ya sea que ocurra de forma repentina o progresiva, suele generar sentimientos de frustración, culpa e incluso fracaso.

El rechazo al pecho se refiere a cuando un bebé, que previamente se alimentaba del pecho sin dificultad, comienza a rechazarlo: llora, se arquea, gira la cabeza o simplemente se niega a mamar.

Identificar la causa es el primer paso para encontrar una solución.

Aunque es fácil sentirse angustiada, tu serenidad es clave. Ofrecer el pecho de forma insistente o bajo presión puede aumentar la resistencia.

Volver a la base del vínculo puede ayudar mucho. Algunos bebés rechazan el pecho en lugares ruidosos o con demasiados estímulos. Buscar un ambiente tranquilo y cómodo puede facilitar la toma.

Si el bebé no está mamando y se alarga la situación, es importante mantener la producción de leche mediante la extracción, ya sea manual o con sacaleches.

La mayoría de los bebés retoman el pecho si se sienten acompañados, respetados y no forzados.

Crisis de Lactancia: Señales y Cómo Superarlas

Si tu bebé pide pecho con más frecuencia, está inquieto o parece insatisfecho, puede tratarse de una crisis de lactancia.

En esta guía encontrarás señales para reconocerla, pasos claros para superarla y cuándo pedir ayuda profesional (IBCLC consultora de lactancia certificada/pediatría).

Son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia.

Es fácil que esto te desconcierte y empieces a pensar que algo va mal, que no tienes suficiente leche y que tu bebé se queda con hambre. Nada más lejos de la realidad.

La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente.

La lactancia funciona por oferta-demanda: cuando el bebé aumenta las tomas, tu cuerpo recibe la señal para producir más.

Las crisis suelen coincidir con picos de crecimiento o saltos evolutivos.

Señales normales de crisis vs. Cambios del sueño pueden aumentar despertares sin ser crisis.

La curiosidad distrae al bebé; ofrece el pecho en ambiente tranquilo o en semioscuridad.

Huelga de lactancia (rechazo súbito) vs. La huelga es un rechazo brusco al pecho por un factor puntual (estrés, cambios, congestión). Requiere paciencia, piel con piel y ofrecer sin presión.

La introducción de tetinas o la separación pueden disminuir la estimulación. Revisa boca bien abierta, labio evertido y barbilla pegada.

Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés. La primera se da a los 15 o 20 días (2-3 semanas), la segunda al mes y medio (6-8 semanas), y la tercera hacia los 3 meses.

Tu bebé necesita comer más, por eso aumenta su demanda de leche materna. Puede que no quiera soltar el pecho o que te pida mamar cada media hora. Solo se calma mientras está mamando.

¿Qué ocurre? Aumento brusco de demanda.

Tu bebé puede parecer incómodo al mamar: agarra el pecho, lo estira, lo suelta, arquea la espalda o estira las piernas. Esto suele deberse a que su sistema digestivo ha madurado y tu leche materna se está adaptando a sus nuevas necesidades. Ese cambio también puede modificar ligeramente el sabor de la leche, y algunos bebés reaccionan mostrando incomodidad.

¿Qué hacer? Ajuste fino de producción.

Tu bebé empieza a hacer tomas mucho más cortas de lo habitual: se distrae con facilidad ante cualquier ruido o movimiento, e incluso puede molestarse si le ofreces el pecho con demasiada frecuencia. Ahora tiene más fuerza y destreza al succionar, por lo que en pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad, pero en menos tiempo.

¿Qué necesitas? Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestran más inquietos.

El agarre correcto es la base. Mejor tras tomas o entre tomas cuando notes pecho disponible. Planifica sesiones cortas y regulares; prioriza consistencia sobre duración.

La composición se adapta a tu bebé. Si desplaza tomas, puede interferir en la producción.

Acude si hay dolor persistente, lesiones, rechazo sostenido, baja ganancia de peso o dudas que te generen ansiedad. Busca en los listados oficiales del IBLCE/ILCA o en asociaciones locales de lactancia.

Suele durar 24-72 h, a veces unos días más. Empieza por uno y, si el bebé lo pide, ofrece el segundo.

Es una de las cosas que no se pueden evitar, pero sí podemos actuar en consecuencia cuando ocurra.

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