Una vez que se ha producido el nacimiento del bebé, y tras pasar unos días en el hospital hasta recibir el alta hospitalaria, llega el momento de volver a casa con el recién nacido. Se trata, sin duda, de un momento muy especial, pero es importante conocer qué cuidados básicos requerirá el bebé, ya que un recién nacido necesita una serie de atenciones y cuidados específicos. Es normal que los padres sientan miedo o incertidumbre y que tengan dudas sobre cómo actuar en cada momento.
La primera semana suele ser un remolino de emociones y es posible que te sientas un poco abrumada, ya que te estás adaptando a las exigencias del cuidado del bebé recién nacido. Es posible que te sientas cansada, sensible y dolorida, además de encantada y feliz. Todo esto es absolutamente normal. No te olvides que en las primeras semanas tu función es alimentar y cuidar al bebé.
Peso y Tamaño del Bebé al Nacer
Ya te habrás dado cuenta que, después del parto, la pregunta típica es cuánto mide y qué ha pesado el recién nacido, ¿verdad? Esta información es muy importante incluso para los pediatras, porque ayuda a saber si el bebé tiene un tamaño adecuado.
Como medida estándar, los pediatras consideran que un bebé tiene un peso normal si se sitúa entre los 2,5 y los 4 kg al nacer. Existen unos valores de referencia, conocidos como percentiles, que sirven para comparar el tamaño y el peso del bebé y relacionarlo con los estándares ideales para su edad: tu pediatra utilizará estas tablas para determinar si tu bebé ha nacido con un buen desarrollo. Esta información es muy importante porque un peso inferior a 2,5 kg puede indicar que es necesario realizar un seguimiento más exhaustivo para evitar posibles riesgos en su crecimiento y maduración; además, un peso demasiado bajo puede propiciar que el pequeño o pequeña desarrolle enfermedades o infecciones durante los días posteriores al nacimiento.
Durante esta semana, todos los esfuerzos por crecer de tu bebé irán orientados en una sola dirección: ganar peso. No obstante, durante la primera semana del bebé notarás que, en realidad, adelgaza: es normal: ¡no te preocupes! En los primeros días, un bebé puede llegar a perder hasta el 10 % del peso que tenía al nacer, ya que está eliminando un exceso de líquidos del embarazo.
Sueño del Recién Nacido
Mientras se acostumbra a su nueva vida fuera del útero, tu bebé recién nacido pasará muchísimas horas al día durmiendo: entre 16 y 18 diarias. En estos primeros días no tendrá un patrón establecido de sueño, así que es probable que sientas que te pasas el día cambiándole el pañal y dándole el pecho de forma un tanto caótica. Es perfectamente normal: ¡relájate y disfruta del momento! Aunque tu bebé duerma muchas horas, procura vigilar que vaya despertándose para comer y que tenga ciertos momentos de actividad.
Durante su primera semana de vida tu bebé pasará muchísimas horas durmiendo. Pero, desafortunadamente, no todas del tirón para que puedas descansar: se despertará y volverá a dormir muchas veces a lo largo del día. Es normal: todavía está acostumbrándose a la vida fuera del útero. En los primeros días te ayudará mucho a que concilie el sueño tener un canasto pequeño, donde el bebé se sienta arropado y recogido.
Un bebé necesita dormir en un colchón firme, despejado sin peluches ni juguetes alrededor, ni nada que pueda cubrir su cabeza u obstruir sus vías aéreas, porque es demasiado pequeño y podría haber riesgo de asfixia. De igual modo, se debe evitar usar almohadas. Se debe colocar al bebé boca arriba para dormir, ya que es más seguro. Poner al bebé a dormir boca abajo o de lado podría aumentar el riesgo de Síndrome de muerte súbita del lactante. Un bebé recién nacido puede dormir unas 16-17 horas cada día. Lo habitual es que se despierten cada 2-4 horas, cuando tienen hambre y se despiertan para comer. Sin embargo, aunque pase gran cantidad de horas dormido, mientras está despierto debe mostrar actividad.
Por otro lado, cuando está despierto, es positivo poner al bebé de vez en cuando boca abajo (siempre con supervisión de un adulto y si el bebé no se muestra incómodo y lo tolera) y jugar con él. De este modo, se favorece que el bebé fortalezca su cuello y espalda y se previene la plagiocefalia postural (por estar demasiado tiempo en una misma postura).
Alimentación del Bebé
La leche materna contiene todos los nutrientes vitales que tu bebé necesita para el desarrollo del cerebro, los huesos, los músculos, el sistema inmune y el metabolismo. El primer alimento que producirás para el bebé se llama calostro. Este líquido de color amarillo es un centro de nutrición y anticuerpos que ayuda a proteger al bebé de enfermedades. El calostro proporciona proteínas, vitaminas y ácidos grasos esenciales poliinsaturados de cadena larga en una forma extremadamente concentrada.
Incluso es más fácil de digerir que la leche materna para el sistema digestivo del bebé, que todavía no está completamente desarrollado. El calostro tiene un efecto laxante suave, lo que estimula al bebé a digerir el meconio, las heces de color verde oscuro a negro producto del primer movimiento de los intestinos del bebé. Aunque el calostro tiene un contenido más bajo de calorías que la leche materna madura, es muy rico en los nutrientes que el bebé necesita los primeros días.
Al principio puede que dar el pecho te resulte complicado y un poco estresante. La postura más habitual es aquella en la que tu barriga y la de tu bebé están en contacto; con el bebé recostado sobre tu antebrazo, acércalo al pecho de manera que el pezón quede más o menos a la altura de su nariz. Un consejo muy común es que debes darle al bebé leche de los dos pechos, para evitar que se acumule. Esto es correcto, pero con algunos matices: la leche que toma el bebé es muy diferente al principio, a la mitad y al final de la toma. Es probable, aun así, que los primeros días solo quiera tomar de un pecho porque ya se quedará saciado o saciada con esta leche más grasa.
Las primeras tomas serán de calostro: es una sustancia mucho más espesa que la leche y que contiene una enorme cantidad de nutrientes para mantener al bebé bien alimentado hasta que la leche normal empiece a fluir. A partir del tercer o cuarto día tus pechos empezarán a segregar leche en lugar de calostro y la cantidad generada irá aumentando de forma progresiva. Un bebé sano necesita entre 8 y 12 tomas diarias. Esto puede variar en función de la calidad de la leche materna o de si le das fórmula.
Tabla de Necesidades Alimenticias del Bebé
| Alimento | Frecuencia | Cantidad |
|---|---|---|
| Calostro | 8-12 veces al día | A demanda |
| Leche materna | 8-12 veces al día | A demanda |
| Fórmula | Cada 3-4 horas | Según apetito |
Si no hay ninguna indicación médica por algún motivo, se puede iniciar la alimentación oral en la primera hora de vida. Dentro de la evolución de los primeros días sepa que todos los bebés pierden peso. Llevaremos un control diario.
Consejos prácticos para cuidar a tu bebé los primeros días | Clínica Alemana
Higiene del Bebé
Si hay algo con lo que cogerás práctica rápidamente es con el cambio de pañal: los bebés recién nacidos pueden llegar a orinar hasta 20 veces al día y defecar una media de 4, así que si al principio te da un poco de apuro, no te preocupes: ¡enseguida lo harás casi con los ojos cerrados! Los primeros dos o tres días tu bebé expulsará una sustancia viscosa cuyo color oscila entre el verde oscuro y el negro: se trata del meconio, una mezcla de varios elementos que se acumulan en el intestino durante el embarazo y el parto. Una pregunta muy común con el primer bebé es cada cuánto cambiar el pañal. Lo mejor es que elijas determinados momentos clave en los que cambiar a tu bebé de pañal de forma más o menos sistemática.
El cambio de pañal debe ser frecuente, para que la zona esté siempre limpia y seca y para evitar que la piel del bebé esté mucho tiempo en contacto con la orina y las heces. En cada cambio de pañal la zona genital se debe limpiar de delante hacia atrás, de la zona más limpia a la más sucia. Para ello, se debe utilizar agua y jabón suave para bebés (evitando las toallitas húmedas). Una vez limpia, se debe secar completamente toda la zona, a pequeños toquecitos, con una toalla. Es importante secar también muy bien justo debajo de las nalgas y las ingles, donde la piel hace pliegues y podría acumularse la humedad. Si la piel del culete del bebé no está irritada, no es necesario aplicar cremas específicas para la dermatitis del pañal. No obstante, estas cremas pueden aplicarse si la zona está enrojecida o si el bebé presenta dermatitis del pañal frecuentemente.
En esta primera semana del bebé llega también el momento del primer baño. A la gran mayoría de bebés les encanta el agua, así que mantener una rutina de baño diaria es perfecto para relajar al bebé y crear un ambiente óptimo antes de dormir. No obstante, te recomendamos que el baño no sea lo primero que hagáis al llegar a casa. Tras el parto le ayuda a mantener su temperatura constante y le protege de posibles infecciones. Durante los primeros días de vida esta sustancia se irá reabsorbiendo poco a poco, así que aunque tengas la tentación de bañar a tu pequeño, ¡no lo hagas! La vérnix también evita que el roce con la ropa o con el pañal le provoque heridas o irritaciones.
El baño del recién nacido es uno de los momentos que más dudas genera en los padres. Puede hacerse a diario, pero no tiene por qué ser así. Con bañar al bebé unas 3 veces por semana sería suficiente. En cuanto al agua, con llenar la bañera unos 15 cm es bastante para que solo queden sumergidas las piernas y un poco del abdomen del bebé. Por otro lado, lo ideal es que el agua esté a una temperatura de unos 36-37ºC. Por ello, antes de mojar al bebé debe hacerse una comprobación (son muy útiles los termómetros de baño) y se introducirá al bebé poco a poco. El ambiente en la habitación debe ser de unos 24ºC para que el bebé no pase frío, y las puertas y ventanas deben estar cerradas.
Se puede bañar al bebé utilizando la mano o una esponja natural suave y con un jabón neutro (o Syndet) específico para bebés. En el caso de realizar un baño diario, no sería recomendable usar jabón todos los días (para evitar dañar su delicada piel). Además, el baño debe ser corto, de unos 5 minutos (especialmente si el baño es diario o si aún no se ha caído el cordón umbilical). Posteriormente es muy importante secar bien al bebé con una toalla suave y limpia. Se debe realizar a pequeños toques, sin frotar y vigilando que se han secado por completo los pliegues como axilas, ingles, cuello... También debe prestarse especial atención en dejar bien seca la zona del cordón umbilical. Seguidamente se puede aplicar una crema hidratante para bebés con un suave masaje. Hablar y cantar al bebé durante el baño y mientras se le aplica la crema hidratante, es muy beneficioso porque ayuda a aumentar el vínculo.
Hasta hace no mucho tiempo se recomendaba limpiar el cordón con antiséptico o alcohol, pero los estudios más recientes demuestran que esto no solo no reduce la probabilidad de tener una infección, sino que además retrasa la caída del cordón. Así que, en este caso, lo mejor que puedes hacer por tu bebé es ¡nada!
El cordón umbilical es el cordón que une el feto a la placenta y, por tanto, sirve de conexión entre la madre y el bebé durante el embarazo. Tras el nacimiento, el cordón umbilical se corta. No obstante, queda una pequeña porción unida a su barriguita, que se caerá entre unos 5-15 días después, dejando ver el ombligo del bebé. Hasta entonces, es esencial que la zona siempre esté limpia y seca y es conveniente doblar un poco el pañal para que no quede cubierta. Se deberá tener especial precaución en su higiene y cuidado y habrá que limpiar la zona una vez al día y comprobar al cambiar el pañal si es necesario hacerlo porque se vea suciedad. Será suficiente con utilizar agua templada y jabón neutro, aclarar y secar bien con una gasa estéril. Es imprescindible lavarse las manos previamente.
Una vez que el cordón umbilical se haya caído, la zona debe seguir cuidándose y limpiándose todos los días hasta que la piel se cierre por completo (unos 2-3 días después). Además, será necesario estar atentos a ciertas señales de infección como si está enrojecido, hay pus o mal olor, o si sangra de manera persistente. Si se observa alguna de estas señales, se debe acudir al pediatra.
Vestir al Bebé
En lo relativo a cómo vestir al bebé, será recomendable tener en cuenta algunas recomendaciones:
- La ropita del bebé tendrá que ser cómoda, que no quede ajustada y sin accesorios como cremalleras o lazadas. Además, lo recomendable es que las prendas sean de algodón o de otros tejidos naturales.
- No hay que abrigar en exceso al bebé, sino de manera apropiada a la temperatura. Una manera de comprobar si el bebé está pasando calor o frío es tocando su pecho.
- Será muy útil si se eligen prendas fáciles de poner y quitar, ya que los cambios de pañal serán frecuentes.
- Lavar la ropa del bebé con un detergente neutro apropiado para este fin y no añadir lejía ni suavizantes.
- Además, es conveniente tener en cuenta que la ropita del bebé se quedará pequeña en poco tiempo, por lo que no serán necesarias demasiadas prendas en una misma talla. Sin embargo, se deben tener las suficientes prendas para asegurar que el bebé siempre tendrá una muda limpia y seca.
Otras Consideraciones Importantes
Es muy probable que detectes algunos momentos en los que parece que tu bebé ha dejado de respirar: esto sucede, y no debe preocuparte. Los bebés recién nacidos tienen episodios de apnea que se solapan con una respiración irregular: ¡no te asustes! Puede sonreír en algún momento entre la primera y la décima semana de vida. Su cuerpo se mueve de forma similar.
Podréis comprobar si tu bebé está recuperando el peso que perdió después de nacer. El pediatra podrá continuar con el seguimiento del perímetro craneal. Al nacer, los huesos del cráneo no están cerrados todavía: es importante controlar que se desarrollen correctamente para evitar lesiones.
Puede que durante el primer o segundo día de vida tu bebé parezca tener mucho más interés en dormir que en comer. Esto es normal, ya que el parto también es agotador para el bebé: déjale descansar y asegúrate de que come lo suficiente; las deposiciones te servirán como guía para detectar si está bastante hidratado o hidratada; como norma general, tanto si demanda comer como si no deberías darle una toma cada 3 o 4 horas.
Así como la nueva mamá puede sentirse abrumada por los acontecimientos, es normal que la pareja, la familia o incluso los amigos más cercanos compartáis ciertos sentimientos de angustia ante la llegada de un recién nacido. Es normal que te sientas abrumada tras el parto. Nada más nacer, a tu bebé le harán una serie de exámenes médicos para confirmar que está sano. Te contamos cuáles son, además de ofrecerte una utilísima guía para cuidarle en casa en sus primeros días y meses de vida.
Es muy probable que cada persona que os visite te dé un consejo diferente, pero lo cierto es que cada bebé es un mundo y nadie mejor que tú sabrá lo que necesita. Para algunos bebés es bueno sacar el aire durante la toma; otros regurgitan y es mejor esperar a que acaben. Si le estás dando el pecho quizá ni siquiera llegue a eructar porque, a diferencia de los bebés que toman biberón, no traga tanto aire.
Y, aunque tengas la sensación de que hay mil cosas por hacer y por aprender, ten siempre presente que esta primera semana es única e irrepetible: disfrútala al máximo, intenta relajarte y no te preocupes por no ser la madre perfecta desde el primer minuto.
Además de los cuidados básicos que requiere un bebé y que hemos ido mencionando, es recomendable tener en cuenta estas consideraciones:
- Lavarse frecuentemente las manos y antes de coger al bebé, para evitar el contagio de enfermedades.
- Evitar que el bebé esté en contacto con personas que estén resfriadas o que presenten síntomas como tos, vómitos, diarrea...
- No fumar, especialmente en el entorno del bebé. No consumir alcohol.
- Cuidar que el ambiente no sea ruidoso, sino agradable.
- Salir de paseo con el bebé todos los días.
- No utilizar manoplas para evitar que se arañe con las uñas. El bebé utiliza sus manitas para explorar el mundo y las manoplas lo dificultan.
- Instalar una silla de coche homologada para los trayectos con el bebé, incluyendo el primer trayecto desde el hospital a casa.
- No dejar nunca al bebé solo sin vigilancia.
Por otro lado, será esencial siempre tener en cuenta las indicaciones y pautas que haya dado el pediatra, así como acudir a todas las visitas estipuladas.
