¿Por qué mi bebé de 2 meses se chupa el dedo? Causas y soluciones

Tener hijos es una gran aventura llena de descubrimientos y también de muchas dudas. Una pregunta muy habitual es: “Mi bebé se chupa el dedo ¿debería hacer algo?” Esta es una pregunta muy habitual, sobre todo, porque hay mucha información contradictoria al respecto.

Lo primero que debes saber es que es un gesto de lo más común. Por lo menos la mitad de los bebés se chupan el dedo de forma habitual, sobre todo el bebé se chupa el dedo para dormir. Cuando nacen, tienen el reflejo de búsqueda y el reflejo de succión muy desarrollados.

El deseo de chupar es un comportamiento normal de los bebés. Es sano porque les relaja, les produce placer y les da seguridad. Es sano porque les relaja, les produce placer y les da seguridad.

¿Por qué los bebés se chupan el dedo?

Los bebés se chupan el dedo por varias razones, que pueden variar según el niño y su contexto:

  • Reflejo de succión: Los bebés tienen un reflejo innato de succión que les ayuda a alimentarse.
  • Autoconsuelo: Chuparse el dedo puede ser reconfortante para los bebés.
  • Exploración oral: Los bebés aprenden mucho sobre su entorno a través de la boca.
  • Señal de hambre o cansancio: Algunos bebés chupan el dedo como una señal de que tienen hambre o están cansados.

En general, chuparse el dedo es una parte normal del desarrollo infantil temprano.

Reflejo de succión y hábito de succión

El reflejo de succión aparece desde el primer momento del nacimiento, incluso antes de nacer, y es el que permite al bebé desarrollar de forma natural y progresivamente la alimentación por vía oral. Como consecuencia de ese reflejo de succión nutritiva aparece el hábito de succión, en este caso no nutritiva, muy frecuente en la mayoría de los bebés y que no debe resultar preocupante, porque desaparece con la edad.

Los motivos por los que se produce la succión han sido atribuidos a multitud de teorías, pero no hay ninguna teoría concreta en la que pueda especificarse una única causa. A veces pueden deberse a respuestas de adaptación, incluso de desarrollo o de pequeñas alteraciones emocionales, pero que son transitorias.

Es un reflejo que probablemente ya estaba presente en tu hijo cuando aún se encontraba en el útero materno. En la ecografía de las embarazadas, se ve que el feto succiona el dedo pulgar ya desde el quinto mes del embarazo, como un acto reflejo.

Precisamente, los protocolos médicos aconsejan llevar al bebé junto a su madre entre los 20 minutos y dos horas después del parto para que le dé el pecho y pueda tomar el primer contacto y desarrollar el reflejo de succión.

Como hemos visto, es normal que los bebés se chupen los dedos; es una etapa más de su desarrollo y les permite explorar el mundo. Todos los bebés tienen necesidad de succionar, unos más que otros. La succión que no tiene como finalidad alimentarse se llama succión no nutritiva. Los bebés que reciben lactancia materna a demanda suelen satisfacer esta necesidad con el pecho; otros usan chupete y otros, su propio dedo. Esta succión les produce placer y seguridad, les relaja.

¿Hasta qué edad es normal que lo haga?

Alrededor del 80% de los niños en su etapa infantil se chupa el dedo. La mayoría de las ocasiones comienza chupándose el pulgar enseguida, al tiempo de nacer, y posteriormente, a los dos años y medio o tres, suele desaparecer el hábito. Se considera normal hasta los cuatro años.

No hay una fecha “mágica” en la que podamos decir que vaya a dejar de hacerlo. Lo habitual es que al crecer vaya desapareciendo. A partir de ese momento, si el niño continúa con el hábito es posible que aparezcan algún tipo de problemas, por lo que los padres deberán estar atentos para corregir el hábito.

Lo habitual es que esta tendencia de chuparse el dedo desaparezca según crecen los niños (entre los 2 y los 4 años). Pero algunos más mayorcitos (¡incluso adultos!) siguen recurriendo a ello en momentos de cansancio o estrés.

🤷‍♂️ Chuparse el Dedo, niños y adultos: Consecuencias y soluciones | Parar de chupar Dedo

¿Cuándo se considera adecuado evitarlo?

No hay acuerdo unánime entre todos los profesionales y las recomendaciones van cambiando con el tiempo; lo más aceptado actualmente es que es conveniente que deje el hábito sobre los 18 meses, cómo máximo al cumplir dos años. Lo recomendable es, al igual que el chupete, dejar de succionar el dedo antes de los 18-24 meses de edad.

¿Qué problemas puede tener si no deja de hacerlo?

Aunque no todos los profesionales coinciden, la mayoría creen que chuparse el dedo por encima de los 18 meses podría tener consecuencias. Estas alteraciones podrían ser reversibles si se deja el hábito antes de los 3-4 años o de la salida de los dientes permanentes.

Es importante señalar que las alteraciones variarán en función de la intensidad con la que el niño se chupe el dedo: no es lo mismo que se chupe el dedo a todas horas enérgicamente, que que lo deje pasivamente en la boca mientras concilia el sueño.

  • Mal alineamiento de los dientes: y/o de la forma en que los dientes superiores e inferiores encajan entre sí. La mordida abierta anterior es la primera alteración que ocurre; si se perpetúa el hábito en el tiempo puede aparecer mordida cruzada posterior, También es frecuente la protrusión de los incisivos superiores (paletas).
  • Problemas de pronunciación: El paladar se deforma, haciéndose más pronunciada la bóveda, lo que puede conllevar problemas en la masticación y en la pronunciación.
  • Alteraciones en los propios dedos: heridas, infecciones...

¿Si cesa el hábito, las alteraciones producidas pueden ser reversibles?

Las alteraciones producidas irán cambiando y agravándose a medida que pase el tiempo. Inicialmente serán alteraciones reversibles, la primera que aparece y la más frecuente es la llamada mordida abierta anterior, seguida de la mordida cruzada posterior.

Si el hábito persiste, puede aparecer la protrusión dental de incisivos superiores y retrusión de los incisivos inferiores. A más largo plazo aparecen deformidades esqueléticas más graves, ya permanentes e irreversibles.

¿Es preferible que tenga chupete a que se chupe el dedo?

Los efectos de chuparse el dedo o de tener chupete sobre la dentición y formación de la boca son similares. La succión del dedo se considera más perjudicial ya que es una costumbre más difícil de abandonar. El chupete, se puede retirar sin más, pero el dedo no lo podemos hacer "desaparecer".

Además tiene más riesgo de infecciones al estar el dedo en contacto permanente con gérmenes. Por ello se intenta que los bebés que se chupan el dedo constantemente cambien al chupete.

Las alteraciones que causa la succión del chupete en niños que lo usan prolongadamente son similares a las que aparecen en niños que se chupan el dedo hasta mayorcitos (maloclusión dental, mordida abierta anterior, mordida cruzada posterior...). Sin embargo, algunos profesionales creen que puede ser más fácil retirar el chupete que eliminar el hábito de chuparse el dedo, como señala la Asociación Americana de Dentistas y la Asociación Americana de Dentistas Pediátricos.

Al igual que el dedo, se recomienda retirar el chupete antes de los dos años.

¿Cómo puedo conseguir que cambie el dedo por el chupete?

Si ves que se chupa el dedo intensamente y de forma muy frecuente, intenta introducirle el chupete. Ten mucha paciencia, al principio lo rechazará.

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¿Qué puedo hacer para que deje de hacerlo?

Conseguir que deje de hacerlo va a requerir tiempo, paciencia y mucha seguridad y firmeza por parte del padre o de la madre. El desarrollo emocional del bebé o niño pequeño es muy importante, por lo que debemos proporcionarle muchos mimos, caricias y atenciones durante esta fase.

Lo primero que hay que hacer para tratar de eliminar este hábito es identificar cuándo lo hace: para calmarse, para dormir, cuando está aburrido... En momentos de aburrimiento: tratar de distraerle con juegos o actividades. Si con esto no es suficiente y es necesario eliminar el hábito, la Asociación Americana de Dentistas recomienda que se coloque una tirita o venda en el dedo que se chupan.

Para eliminar este hábito en primer lugar debemos identificar cuándo lo hace. Lo más habitual es que lo haga:

  • Para conciliar el sueño.
  • Para calmarse en momentos de “nervios”.
  • Cuando esté aburrido.

Una vez identificado el motivo, debemos distraer al niño con otra actividad antes de que se meta el dedo en la boca (darle un peluche o contarle un cuento antes de dormir, abrazos o caricias que le tranquilicen, usar juegos que le distraigan cuando esté aburrido). Para conseguir que desaparezca el hábito, hay que lograr que esa nueva sensación que le ofrecemos, sea mas placentera que el propio dedo.

Algunos remedios caseros nos pueden ayudar:

  • Poner una tirita o un trozo de esparadrapo en el dedo. O cubrirlo con parte de un guante o manopla
  • Mojar el dedo en vinagre, zumo de limón. O con productos de venta en farmacia con sabor amargo (se recomienda no administrar en menores de 30 meses).
  • Proponer al niño actividades que sean incompatibles con chuparse el dedo, tales como dibujar o realizar juegos de manos.

Cuando el niños haya cumplido los 4 años conviene hacerles ver las consecuencias y efectos que pude producir en su boca, mostrarles los callos que a veces aparecen en el dedo, mostrarle la piel rugosa, húmeda, las posibles burlas de sus compañeros de colegio... Los padres deben darles razones y motivos para que deje de hacerlo, sabiendo que siempre va a contar con su apoyo y ayuda.

¿Qué no debemos hacer?

Nunca debemos culparle, castigarle o ridiculizarle. Ten en cuenta que la vía de castigarles, darles golpecitos en la mano o regañarles, no funcionará.

Es muy importante que los padres tengan en cuenta que no deben tratar de quitarle el habito con castigos, regañinas, toques en la mano, gritos, etc. ya que con esto lo único que se consigue es aumentar la ansiedad y afianzar el habito.

Además, debemos intentar evitar que deje de chuparse el dedo en momentos difíciles emocionalmente como la llegada de un hermanito o el empiece del cole. Y desde luego, en ningún caso, regañarle o castigarle por ello. Esto les generaría más desregulación y con ello, más necesidad de chuparse el dedo para calmar perpetuando así este gesto aprendido.

¿Cuándo acudir al pediatra?

Los pediatras aconsejan a los padres no ver problemas donde no los hay porque, como ya hemos comentado, el que el niño se chupe el dedo hasta los cuatro años aproximadamente forma parte de su desarrollo y se considera normal.

No obstante, si se aprecia algún trastorno local en el dedo, una deformación, un callo, un eccema, una inflamación o una infección de dedo o de la uña, los padres deben llevarlo al pediatra.

Cuando el niño tiene más de cuatro o cinco años y sigue chupándose el dedo, puede deberse a otros motivos que no están relacionados con su desarrollo y, por lo tanto, los padres pueden consultar con su pediatra para que les oriente sobre el modo de actuar con el pequeño. En las visitas, este profesional médico puede detectar los motivos por los que el niño continúa con este hábito y observar si ha producido algún problema en el desarrollo de la dentición o de la musculatura bucal.

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