La llegada de un bebé a casa es un momento muy emocionante y lleno de dudas, especialmente para los padres primerizos. Esta guía te ayudará a entender el desarrollo de tu bebé de 11 días, ofreciéndote información valiosa y consejos prácticos para esta etapa tan especial.
¿Qué esperar en las primeras semanas?
Durante las primeras semanas de vida, el bebé se comunica principalmente mediante llantos y gemidos. Es fundamental que los padres aprendan a identificar las razones detrás de estos llantos, que suelen ser hambre, necesidad de cambio de pañal o búsqueda de compañía. Los bebés necesitan el contacto físico para relajarse y sentirse seguros, ya que el entorno que les rodea es completamente nuevo.
Es normal que te sientas abrumada tras el parto. Es muy probable que cada persona que os visite te dé un consejo diferente, pero lo cierto es que cada bebé es un mundo y nadie mejor que tú sabrá lo que necesita. Es importante tener en cuenta que es una guía aproximativa, las personas no funcionamos como máquinas, de forma que es posible que tu bebé se adelante en alguna habilidad y se retrase en otra, cada bebé tiene su ritmo de crecimiento y que no siga exactamente las mismas pautas que otros bebés no significa que exista ningún problema.
Crecimiento Físico y Peso
Durante esta semana, todos los esfuerzos por crecer de tu bebé irán orientados en una sola dirección: ganar peso. No obstante, durante la primera semana del bebé notarás que, en realidad, adelgaza: es normal: ¡no te preocupes! En los primeros días, un bebé puede llegar a perder hasta el 10 % del peso que tenía al nacer, ya que está eliminando un exceso de líquidos del embarazo.
Ya te habrás dado cuenta que, después del parto, la pregunta típica es cuánto mide y qué ha pesado el recién nacido, ¿verdad? Esta información es muy importante incluso para los pediatras, porque ayuda a saber si el bebé tiene un tamaño adecuado. Como medida estándar, los pediatras consideran que un bebé tiene un peso normal si se sitúa entre los 2,5 y los 4 kg al nacer.
Existen unos valores de referencia, conocidos como percentiles, que sirven para comparar el tamaño y el peso del bebé y relacionarlo con los estándares ideales para su edad: tu pediatra utilizará estas tablas para determinar si tu bebé ha nacido con un buen desarrollo. Esta información es muy importante porque un peso inferior a 2,5 kg puede indicar que es necesario realizar un seguimiento más exhaustivo para evitar posibles riesgos en su crecimiento y maduración; además, un peso demasiado bajo puede propiciar que el pequeño o pequeña desarrolle enfermedades o infecciones durante los días posteriores al nacimiento.
Al mes de vida el recién nacido gana 25-30 gramos por día, aproximadamente 150-220 gramos por semana, pero conviene recordar que estos valores son un promedio y el crecimiento del peso puede variar mucho de un bebé a otro. No existe ningún motivo para pesar al recién nacido todos los días, así como no es recomendable pesarlo antes y después de cada toma, el pediatra evaluará el crecimiento del bebé durante las visitas programadas. En cuanto a la longitud, durante el primer mes de vida un bebé crece unos 5 centímetros.
El pediatra podrá continuar con el seguimiento del perímetro craneal. Al nacer, los huesos del cráneo no están cerrados todavía: es importante controlar que se desarrollen correctamente para evitar lesiones. En este primer mes es importante prestar atención al crecimiento de la cabeza del bebé, que muestra el crecimiento del cerebro. Los huesos del cráneo crecen rápidamente durante los primeros cuatro meses. La circunferencia promedio de la cabeza del recién nacido mide 35 centímetros en el momento del nacimiento.
Tabla de Crecimiento Promedio del Bebé (Primer Mes)
| Medida | Promedio |
|---|---|
| Aumento de peso | 25-30 gramos por día |
| Aumento de longitud | 5 centímetros por mes |
| Circunferencia de la cabeza | 35 centímetros al nacer |
Desarrollo Sensorial y Motor
El recién nacido mueve la cabeza y las piernas y da pequeños tirones, abre los brazos, sobre todo si escucha un ruido fuerte, o tiene algunos temblores. ¡Todo es normal! Estos reflejos innatos irán desapareciendo con el paso de las semanas. Después del nacimiento, un recién nacido puede ver a una distancia de 20 a 25 centímetros y percibe la diferencia entre la luz y la oscuridad.
A medida que pasan las semanas, empezará a permanecer más despierto, alternando períodos de vigilia cada vez más prolongados: tiene los ojos abiertos e interactúa con el entorno que lo rodea, notando los ruidos y siguiendo un objeto que gira a su alrededor a corta distancia (20- 25 cm) sin enfocarlo por completo. El primer mes el bebé ve con claridad a una distancia de 20-25 centímetros. Comienza a reaccionar a la voz de su mamá moviendo los ojos y la cabeza: te mirará y te reconocerá. Comienza también a girar su cabeza -es el primer paso para aprender a caminar- y al final de este primer mes sedrá capaz de la levantarla un par de centímetros cuando esté tumbado boca abajo.
Además, en este primer mes el pequeño cierra los puños con fuerza y agarra cualquier cosa que se ponga en su mano gracias al reflejo innato de prensión. Durante el primer mes de vida, el bebé se dedica a ejercitar sus reflejos, motivo por el cual puede agarrar o tirar de tus dedos.
- Reflejo de búsqueda: si tocas o rozas la mejilla de tu bebé con el dedo, el pezón o la tetina, el pequeño girará la cabeza hacia esa dirección y abrirá la boca para “engancharse”.
- Reflejo de succión: cuando algo toque sus labios o su paladar, el bebé empezará a succionar. De esta forma, se estimula la deglución y el bebé logra calmarse.
- Reflejo de sobresalto: durante el embarazo seguramente ya experimentaste sus primeros movimientos reflejos de sobresalto con sus patadas en el útero.
- Reflejo de marcha: si sostienes a tu bebé con la planta de uno de sus pies apoyada en una superficie firme, el pequeño tenderá a dar un paso con el otro pie.
- Reflejo de prensión: coloca un dedo en la palma de una de las manos de tu bebé o en la planta de uno de sus pies. A continuación, verás que el pequeño lo agarrará con fuerza.
¿Sabes por qué son importantes los movimientos reflejos? Estos movimientos ayudan a determinar que la actividad cerebral y neurológica del pequeño es normal.
Alimentación
Una de las preocupaciones más extendidas entre los padres primerizos es cuántas tomas debe hacer un bebé en el primer mes de vida. No hay una única respuesta, todo depende de cada niño y también del tipo de lactancia.
Puede que durante el primer o segundo día de vida tu bebé parezca tener mucho más interés en dormir que en comer. Esto es normal, ya que el parto también es agotador para el bebé: déjale descansar y asegúrate de que come lo suficiente; las deposiciones te servirán como guía para detectar si está bastante hidratado o hidratada; como norma general, tanto si demanda comer como si no deberías darle una toma cada 3 o 4 horas.
Las primeras tomas serán de calostro: es una sustancia mucho más espesa que la leche y que contiene una enorme cantidad de nutrientes para mantener al bebé bien alimentado hasta que la leche normal empiece a fluir. A partir del tercer o cuarto día tus pechos empezarán a segregar leche en lugar de calostro y la cantidad generada irá aumentando de forma progresiva. Un bebé sano necesita entre 8 y 12 tomas diarias. Esto puede variar en función de la calidad de la leche materna o de si le das fórmula.
Al principio puede que dar el pecho te resulte complicado y un poco estresante. La postura más habitual es aquella en la que tu barriga y la de tu bebé están en contacto; con el bebé recostado sobre tu antebrazo, acércalo al pecho de manera que el pezón quede más o menos a la altura de su nariz. Un consejo muy común es que debes darle al bebé leche de los dos pechos, para evitar que se acumule.
Esto es correcto, pero con algunos matices: la leche que toma el bebé es muy diferente al principio, a la mitad y al final de la toma. Es probable, aun así, que los primeros días solo quiera tomar de un pecho porque ya se quedará saciado o saciada con esta leche más grasa.
Para la Organización Mundial de la Salud, la leche materna es la más adecuada para el bebé ya que cubre todas sus necesidades alimenticias y, además, gracias a ella se establecen vínculos fuertes entre el bebé y la madre. Hay mujeres que consiguen instaurar la lactancia sin esfuerzo, pero otras tienen muchas dificultades al principio, lo que puede desencadenar la llamada "crisis de lactancia". Si es tu caso, procura no desmoralizarte ni darte por vencida sin consultar antes con tu matrona o tu ginecólogo.
Sueño del Bebé
En el primer mes de vida el recién nacido duerme entre 16 y 18 horas diarias y su sueño consecutivo dura entre 3-4 horas antes de despertar. ¿Qué hacer si el recién nacido no duerme?
Durante su primera semana de vida tu bebé pasará muchísimas horas durmiendo. Pero, desafortunadamente, no todas del tirón para que puedas descansar: se despertará y volverá a dormir muchas veces a lo largo del día. Es normal: todavía está acostumbrándose a la vida fuera del útero. En los primeros días te ayudará mucho a que concilie el sueño tener un canasto pequeño, donde el bebé se sienta arropado y recogido.
Mientras se acostumbra a su nueva vida fuera del útero, tu bebé recién nacido pasará muchísimas horas al día durmiendo: entre 16 y 18 diarias. En estos primeros días no tendrá un patrón establecido de sueño, así que es probable que sientas que te pasas el día cambiándole el pañal y dándole el pecho de forma un tanto caótica. Es perfectamente normal: ¡relájate y disfruta del momento! Aunque tu bebé duerma muchas horas, procura vigilar que vaya despertándose para comer y que tenga ciertos momentos de actividad.
Ten en cuenta que durante los primeros meses, el pequeño se tiene que adaptar a un nuevo entorno visual y sonoro, por lo que es normal que duerma mucho y se sienta un poco intranquilo. Dormir es, para los recién nacidos, una función primordial que no solo les ayuda a descansar, sino también a acabar de desarrollarse físicamente. Como madre o padre, intenta crear un entorno adecuado, tranquilo y relajado para que el pequeño descanse tanto como sea posible y no se sienta estresado. Lo puedes coger y darle mimitos si se muestra intranquilo para que se calme y se sienta seguro.
Estimulación Temprana
Durante los primeros meses de vida, el cerebro del bebé está en pleno desarrollo y es especialmente receptivo a los estímulos del entorno. Durante esta etapa, el bebé comienza a reconocer sonidos, texturas y luces. Los reflejos del recién nacido se van integrando poco a poco y se transforman en movimientos voluntarios.
El crecimiento del cerebro de tu bebé depende de los estímulos que reciba. Si esos estímulos son los adecuados respecto a la cantidad y calidad, fomentarán un ritmo adecuado en la adquisición de las diferentes funciones cerebrales. Durante las primeras semanas, los bebés ven mejor los contrastes en blanco y negro. Puedes mostrarle imágenes o juguetes con estas combinaciones a unos 20-30 cm de distancia.
Colocar al bebé boca abajo unos minutos al día (siempre bajo supervisión) ayuda a fortalecer cuello, brazos y espalda. Este ejercicio previene la plagiocefalia y favorece su desarrollo motor. El entorno debe ser cálido, con luz suave y sin ruidos bruscos. Los bebés se sienten seguros cuando hay repetición y previsibilidad. Establece pequeñas rutinas: un baño con nuestro gel de baño suave, un masaje, una canción.
Demasiados estímulos pueden agotar al bebé y generarle ansiedad. Observa sus señales: si bosteza, se gira o llora, es momento de parar. Por otro lado, pasar mucho tiempo sin interacción también puede limitar su desarrollo. No intentes adelantar etapas como sentarlo antes de tiempo o colocarlo en posiciones que no puede sostener por sí mismo. Respetar los momentos de sueño y hambre es vital durante la estimulación temprana. En caso de no respetarlo, la estimulación deja de ser placentera y se convierte en algo estresante para tu bebé.
Desde el nacimiento de tu bebé hasta los seis años de vida, pero se recomienda realizar las actividades a partir de los 45 días de vida. Las primeras formas de estimulación son el contacto físico, las caricias y la voz de sus padres. No es necesario. Tu voz, tus manos, una canción o una tela suave pueden ser más estimulantes que cualquier juguete.
Basta con varios momentos breves al día: unos minutos de masaje, otros de juego visual o de “tummy time”. Recuerda: No se trata de una obligación, sino de integrar estas actividades a su juego diario.
En este primer mes, los estímulos visuales y auditivos son fundamentales, por eso os recomendamos echar estimularlos con proyectores, carillones de música o móviles de cuna. Estos juguetes son de gran utilidad porque estimulan activamente el desarrollo del bebé y los primeros juegos. Si optas por otro tipo de juguetes, ten en cuenta siempre que tienen que ser pequeños y ligeros, como unos sonajeros que tintinean para llamar la atención del recién nacido.
El Primer Baño y Cuidado del Cordón Umbilical
¿Cómo bañar a un recién nacido? | Clínica Alemana
En esta primera semana del bebé llega también el momento del primer baño. A la gran mayoría de bebés les encanta el agua, así que mantener una rutina de baño diaria es perfecto para relajar al bebé y crear un ambiente óptimo antes de dormir. No obstante, te recomendamos que el baño no sea lo primero que hagáis al llegar a casa. Tras el parto le ayuda a mantener su temperatura constante y le protege de posibles infecciones. Durante los primeros días de vida esta sustancia se irá reabsorbiendo poco a poco, así que aunque tengas la tentación de bañar a tu pequeño, ¡no lo hagas!
La vérnix también evita que el roce con la ropa o con el pañal le provoque heridas o irritaciones. Hasta hace no mucho tiempo se recomendaba limpiar el cordón con antiséptico o alcohol, pero los estudios más recientes demuestran que esto no solo no reduce la probabilidad de tener una infección, sino que además retrasa la caída del cordón. Así que, en este caso, lo mejor que puedes hacer por tu bebé es ¡nada!
Otra de las cosas que más preocupa a madres y padres durante el primer es la caída del cordón umbilical. Puede tardar entre seis y quince días en caerse. Es importante mantenerlo siempre limpio y seco (el baño diario es más que suficiente).
Primera Visita al Pediatra
La primera visita al pediatra se realiza al mes del nacimiento del bebé. Durante esta visita el pediatra pesa y mide al recién nacido y su circunferencia de la cabeza, revisa la fontanela, la visión, la audición y los genitales. Durante la revisión, el pediatra preguntará cómo evoluciona la lactancia, y si el bebé está siendo amamantado o alimentado con biberón.
Recomendaciones Adicionales
- Afecto constante: El contacto visual, las sonrisas y las caricias fortalecen la relación con tu bebé. Además, los masajes son una excelente forma de estimular y reforzar este vínculo.
- Atención a las señales: Es muy probable que detectes algunos momentos en los que parece que tu bebé ha dejado de respirar: esto sucede, y no debe preocuparte. Los bebés recién nacidos tienen episodios de apnea que se solapan con una respiración irregular: ¡no te asustes!
- Cambio de pañal: Una pregunta muy común con el primer bebé es cada cuánto cambiar el pañal. Lo mejor es que elijas determinados momentos clave en los que cambiar a tu bebé de pañal de forma más o menos sistemática. Si hay algo con lo que cogerás práctica rápidamente es con el cambio de pañal: los bebés recién nacidos pueden llegar a orinar hasta 20 veces al día y defecar una media de 4, así que si al principio te da un poco de apuro, no te preocupes: ¡enseguida lo harás casi con los ojos cerrados!
- Composición de las heces: Los primeros dos o tres días tu bebé expulsará una sustancia viscosa cuyo color oscila entre el verde oscuro y el negro: se trata del meconio, una mezcla de varios elementos que se acumulan en el intestino durante el embarazo y el parto.
- Seguimiento del peso: Podréis comprobar si tu bebé está recuperando el peso que perdió después de nacer.
- Fiebre: Para reconocer la fiebre, coloca tu mano sobre la frente del bebé: si notas que su piel está caliente, roja y húmeda, es señal de que tiene fiebre. La fiebre suele ser indicio de que tu bebé está luchando contra una infección. Para tomarle la temperatura con un termómetro digital, sujeta a tu bebé y coloca el termómetro con firmeza durante tres minutos bajo su axila (ten en cuenta que la temperatura axilar es unos 0,6ºC más baja que la temperatura real).
Esta primera semana es muy intensa: vivirás primeros momentos con tu bebé en todos los sentidos, y toca aprender a hacer rápido algunas cosas. Es lógico que en algún momento te sientas un poco abrumada, pero no te preocupes: a todo el mundo le sucede. Es muy probable que cada persona que os visite te dé un consejo diferente, pero lo cierto es que cada bebé es un mundo y nadie mejor que tú sabrá lo que necesita. Para algunos bebés es bueno sacar el aire durante la toma; otros regurgitan y es mejor esperar a que acaben. Si le estás dando el pecho quizá ni siquiera llegue a eructar porque, a diferencia de los bebés que toman biberón, no traga tanto aire.
Así como la nueva mamá puede sentirse abrumada por los acontecimientos, es normal que la pareja, la familia o incluso los amigos más cercanos compartáis ciertos sentimientos de angustia ante la llegada de un recién nacido. Es normal que te sientas abrumada tras el parto. Asegúrate de descansar todo lo que necesitas, hidrátate bien y cuida tu alimentación. El parto es agotador y tu cuerpo tiene que recuperarse bien del enorme esfuerzo que supone.
Y, aunque tengas la sensación de que hay mil cosas por hacer y por aprender, ten siempre presente que esta primera semana es única e irrepetible: disfrútala al máximo, intenta relajarte y no te preocupes por no ser la madre perfecta desde el primer minuto. Sobre todo, intenta estar tranquila y transmitirle mucho amor. Desde que nace, tu bebé va logrando una serie de hitos físicos y mentales que son el resultado del crecimiento y el desarrollo de su cerebro. Y el primer mes de vida del bebé es un momento delicado que debe ser lo más tranquilo posible para no someter al pequeño a ningún estrés.
