El barrio natal de Papa Francisco: Un vistazo a sus raíces argentinas

Argentina, la tierra que hace 88 años vio nacer a Jorge Mario Bergoglio y que en 2013 lo vio partir para ocupar la silla de Pedro, le despide esta semana entre la congoja, la gratitud y el reconocimiento a quien quedará en la historia como el primer Sumo Pontífice latinoamericano y el Papa de los descartados.

Hasta siete días de duelo fueron decretados por el presidente del país, Javier Milei, quien en un mensaje en redes sociales afirmó que para él, a pesar de sus «diferencias» con Bergoglio, fue un «verdadero honor» conocer al Pontífice «en su bondad y sabiduría».

Buenos Aires amaneció ayer con un cielo plomizo, tan gris como aquel 13 de marzo de 2013 en el que el mundo conoció al nuevo Papa venido del fin del mundo. Como en aquella memorable jornada, la catedral de Buenos Aires -la misma que Bergoglio pisó por última vez el 26 de febrero de hace 12 años, cuando viajó a Roma para el Cónclave que cambiaría su vida para siempre- se colmó de feligreses en pocos minutos. Y, como entonces, repicaron las campanas, esta vez en señal de duelo.

«La noticia nos impactó mucho a todos, todavía no lo podemos creer. Rezo por él y por nuestro país», afirmó Ofelia Suárez, una jubilada que se acercó a la seo para orar por el eterno descanso de quien fuera arzobispo de Buenos Aires desde 1998 y hasta su elección.

Carlos Coutinho, un brasileño residente en Argentina, también se mostró profundamente conmovido: «La gente más humilde, los migrantes, los pobres, los excluidos tuvieron un lugar de mucha importancia durante su Papado. Fue el mejor Santo Padre de todos.

El 13 de marzo de 2013, el mundo católico recibió con sorpresa la noticia de que Jorge Mario Bergoglio, un cardenal argentino de 76 años, había sido elegido como el 266º Papa de la Iglesia Católica, adoptando el nombre de Francisco en honor a San Francisco de Asís. Su elección marcó varios hitos históricos: fue el primer papa jesuita, el primero proveniente de América Latina, del hemisferio sur y el primero no europeo desde el sirio Gregorio III en el siglo VIII.

Pero, ¿quién es realmente Jorge Mario Bergoglio, y cuáles son los orígenes que forjaron al hombre que llegaría a liderar a más de 1.300 millones de católicos? Este reportaje explora su infancia, su familia, sus raíces culturales y los eventos que moldearon su camino hacia el Vaticano.

Una infancia humilde en el barrio de Flores

Jorge Mario Bergoglio nació el 17 de diciembre de 1936 en el barrio de Flores, un vecindario de clase media baja en Buenos Aires, Argentina. Hijo de inmigrantes italianos, su padre, Mario José Bergoglio, era un contador que trabajaba en el ferrocarril, originario de la región de Piamonte, y su madre, Regina María Sívori, era ama de casa, descendiente de genoveses. La familia vivía en una modesta casa en la calle Membrillar 531, junto a los cuatro hermanos menores de Jorge: Óscar, Marta, Alberto y María Elena.

El hogar Bergoglio estaba profundamente marcado por la fe católica y las tradiciones italianas. Jorge fue bautizado el día de Navidad de 1936 en la Basílica María Auxiliadora y San Carlos, en el barrio de Almagro, y desde pequeño aprendió a rezar gracias a las enseñanzas de su abuela paterna, Rosa Vasallo, a quien describió como “la mujer que mayor influencia” tuvo en su vida.

Rosa, una ferviente católica que hablaba piamontés, le transmitió valores de austeridad, solidaridad y compromiso con los más necesitados, principios que serían centrales en su pontificado. En su autobiografía, Vida. Mi historia en la Historia, Francisco relata cómo el piamontés fue su primera lengua materna, aprendida de sus abuelos, quienes mantenían vivas las historias de su tierra natal.

Una anécdota reveladora es la del viaje migratorio de su familia: en 1927, sus abuelos y su padre planearon embarcarse en el Principessa Mafalda, pero no pudieron reunir el dinero a tiempo. El barco naufragó frente a Brasil, causando la muerte de 300 personas. Finalmente, los Bergoglio llegaron a Argentina en 1929 a bordo del Giulio Cesare, instalándose en el Hotel de Inmigrantes de Buenos Aires, un centro de acogida para recién llegados. Esta experiencia de migración marcó profundamente a Francisco, quien más tarde defendería con vehemencia los derechos de los migrantes.

Formación y juventud: entre la Química y el llamado religioso

Antes de descubrir su vocación sacerdotal, Jorge llevó una vida típica de un joven porteño. Estudió en la Escuela N° 8 Coronel Pedro Cerviño para su primaria y luego en la Escuela Nacional de Educación Técnica N° 27 Hipólito Yrigoyen, donde se graduó como técnico químico. Durante su adolescencia, trabajó en diversos oficios, desde limpiar una floristería hasta ser portero en una discoteca, experiencias que lo conectaron con la realidad de la clase trabajadora. También desarrolló una pasión por el fútbol, siendo hincha del Club Atlético San Lorenzo de Almagro, y por el tango, un reflejo de la cultura porteña que aún lo acompaña.

A los 20 años, una enfermedad respiratoria lo llevó a una operación en la que se le extirpó parte de un pulmón, una condición que, aunque limitó ligeramente su capacidad respiratoria, no afectó su calidad de vida. Esta experiencia de fragilidad física fortaleció su espiritualidad y su empatía por los enfermos, un rasgo evidente en gestos como lavar los pies a personas vulnerables durante su papado.

A los 17 años, mientras se confesaba en la Basílica de San José de Flores, Jorge sintió un llamado religioso que lo llevó a decidir su ingreso al sacerdocio. En 1958, a los 21 años, se unió a la Compañía de Jesús, comenzando su noviciado en el seminario de Villa Devoto. Su formación jesuita, conocida por su rigor intelectual y compromiso social, lo llevó a estudiar humanidades en Chile, licenciarse en filosofía en el Colegio Máximo de San Miguel y enseñar literatura y psicología en colegios jesuitas de Santa Fe y Buenos Aires. En 1969, fue ordenado sacerdote, y en 1973 asumió como superior provincial de los jesuitas en Argentina, un cargo que ocupó durante seis años en un contexto políticamente turbulento.

El contexto de la dictadura argentina

Uno de los aspectos más controvertidos de la biografía de Bergoglio es su rol durante la dictadura militar argentina (1976-1983). Como provincial jesuita, tuvo la tarea de mantener la unidad de la orden en un período en que la Teología de la Liberación generaba tensiones internas y externas. Algunas críticas, especialmente desde sectores progresistas, lo acusaron de no haber hecho lo suficiente para proteger a dos jesuitas, Orlando Yorio y Francisco Jalics, secuestrados por el régimen.

Sin embargo, testimonios de figuras como Adolfo Pérez Esquivel, premio Nobel de la Paz, y Graciela Fernández Meijide, integrante de la Conadep, aseguran que no hay evidencia de complicidad de Bergoglio con la dictadura. Por el contrario, se sabe que intervino discretamente para salvar vidas, incluyendo la de un joven al que ayudó a escapar al extranjero. Bergoglio mismo ha negado cualquier vinculación con el régimen, y documentos desclasificados han respaldado su postura.

Ascenso eclesiástico y austeridad

Tras su período como provincial, Bergoglio continuó su carrera eclesiástica con un perfil bajo pero firme. En 1992, Juan Pablo II lo nombró obispo auxiliar de Buenos Aires, y en 1998 asumió como arzobispo, sucediendo al cardenal Antonio Quarracino. En 2001, fue creado cardenal con el título de San Roberto Bellarmino. Como arzobispo, mantuvo un estilo de vida austero: vivía en un modesto apartamento en la Curia, usaba transporte público y cuidaba personalmente de sacerdotes ancianos o enfermos. Su compromiso con los pobres lo llevó a criticar duramente el capitalismo y la desigualdad, ganándose el apodo de “obispo de los pobres”.

En 2005, durante el cónclave tras la muerte de Juan Pablo II, Bergoglio fue considerado un candidato fuerte, recibiendo hasta 40 votos, según algunas fuentes. Aunque pidió a los cardenales no votar por él, su nombre volvió a sonar en 2013 tras la renuncia de Benedicto XVI. Su elección como papa fue vista como una señal del Espíritu Santo por figuras como el cardenal Christoph Schönborn, quien relató “signos sobrenaturales” que apuntaron a Bergoglio.

De Bergoglio a Francisco: La Historia de un Papa | Documental de EWTN News

Un Papa con raíces latinoamericanas

La identidad de Francisco está profundamente arraigada en su origen argentino y latinoamericano. Su elección reflejó el cambio demográfico del catolicismo, con casi la mitad de los católicos viviendo en América, según datos de 2022. Su estilo cercano, su humor porteño y su compromiso con la justicia social resonaron en una Iglesia que buscaba renovarse.

Nunca regresó a Argentina como papa, una decisión que explicó su amigo Gustavo Vera como un intento de evitar la polarización política del país, aunque generó críticas entre algunos argentinos. Francisco trajo al Vaticano una perspectiva del “sur global”, defendiendo causas como la ecología (Laudato si’), la fraternidad universal (Fratelli tutti) y una Iglesia más inclusiva.

Su rechazo a los lujos papales, como vivir en los apartamentos pontificios o usar el tradicional calzado rojo, y gestos como pedir a los fieles que rezaran por él, subrayaron su humildad y su conexión con sus orígenes.

En palabras de Francisco, “los pobres son la bandera del Evangelio”. El 17 de diciembre de 1936 nació en Buenos Aires, Jorge Mario Bergoglio, hijo de dos emigrantes piamonteses. Hijo de un empleado de ferrocarril, Mario Bergoglio, y de Regina Sivori, encargada de la educación de los cinco hijos -Marta Regina, María Elena, Óscar Adrián. El contacto con su abuela, Rosa Vasallo, influirá decisivamente en su vida. Fue bautizado unos días después, el 25 de diciembre en la basílica María Auxiliadora y San Carlos en el barrio bonaerense de Almagro.

Nombre Fecha de Nacimiento Lugar de Nacimiento Padres
Jorge Mario Bergoglio 17 de diciembre de 1936 Buenos Aires, Argentina Mario José Bergoglio y Regina María Sívori

Tras diplomarse como técnico químico y trabajar en un laboratorio de productos alimentarios, Bergoglio entra en el noviciado jesuita el 11 de marzo de 1958. Estudiará entre Chile y Argentina, ordenándose sacerdote el 13 de diciembre de 1969 tras formarse en el Colegio Máximo, al que volverá en varias ocasiones más como director. También pasará un año en Alcalá de Henares antes de hacer su profesión perpetua en 1973. Desde julio de ese año será, durante 6 años, provincial. Más tarde, en 1998 será designado nuevo arzobispo de la diócesis primada de Argentina. Será conocido como el obispo protector de los curas “Villeros” y es fácil verle en los transportes urbanos.

El 13 de marzo de 2013, en el segundo día del cónclave, fue elegido en papa número 266 de la historia de la Iglesia, tras la renuncia de Benedicto XVI. Uno de los rasgos característicos del papado moderno es los lugares que visita. Francisco se ha caracterizado por ser el Papa de las periferias desde el primer momento, cuando su primera visita fue a la isla de Lampedusa (2013). Tras participar en la JMJ de Rio de Janeiro (2013), visitó Tierra Santa, Corea, Albania y Turquía en 2014. En 2015, viajó hasta Sri Lanka y Filipinas, Bosnia, Ecuador, Bolivia y Paraguay. Fátima, Colombia, Myanmar y Bangladesh fueron los destinos internacionales de 2017. En 2018, Francisco viajó hasta Chile y Perú, Lituania, Letonia y Estonia.

Algunos de esos viajes considerados “históricos” han tenido como fruto algunas declaraciones significativas en clave de encuentro y diálogo. En su viaje a Egipto en 2017 y a Marruecos y los Emiratos Árabes Unidos en este 2019 se han producido significativos pasos de acercamiento con el mundo islámico. Con motivo del 5º centenario de la Reforma, Francisco visitó Suecia (2016) y en Ginebra en 2018 acudió a una importante institución ecuménica. Además, ha alcanzado un primer acuerdo con China y ha defendido a los más débiles ante la sede de la ONU (2015) y el Parlamente y el Consejo de Europa (2014).

Si hay una palabra que puede concentrar el mensaje y los gestos del pontificado del papa Francisco, esa el misericordia. Esta se ha traducido en múltiples iniciativas como el Año de la Misericordia, cuya Puerta Santa se abrió en la República Centroafricana en 2015 antes que en el Vaticano.

Los cambios con Francisco se produjeron desde el primer día. Nada más ser elegido pidió en el balcón de la Basílica de San Pedro la bendición del pueblo antes de impartir la suya y se presentó simplemente como obispo de Roma. Más allá de eso, siguiendo las indicaciones de las reuniones previas al cónclave, estableció un consejo de cardenales de diferentes partes del mundo con el encargo de materializar una reforma integral de la Curia Romana.

La misión de la Iglesia siempre es la evangelización. En este sentido, el papa Francisco le ha dado un impulso determinado pidiéndole que sea como un “hospital de campaña” y con una actitud siempre “en salida”. La exhortación ‘Evangelii Gaudium’ muestra estos nuevos caminos evangelizadores que van más allá de la sacristía como muestra ‘Laudato si’’ y su preocupación por la ecología integral o los sínodos de la familia -con dubias y amenazó incluidas-, los jóvenes o la Amazonía.

Otra clave de presencia en el mundo de hoy es la lucha por la paz. El delicado estado de salud del Papa Francisco ha impulsado la demanda de experiencias turísticas vinculadas a su vida y obra. En este contexto, Civitatis ha registrado un aumento significativo en las reservas de tours acerca de la vida del Papa Francisco en distintas partes del mundo. Por ejemplo, en Buenos Aires, el tour dedicado a su vida y legado ha registrado un aumento de más del 30% en la demanda en los últimos meses.

Entre los recorridos más buscados, destaca el ‘tour sobre los orígenes del Papa Francísco’, que se desarrolla en Buenos Aires, su ciudad natal y epicentro de las experiencias dedicadas a su vida temprana y su camino dentro de la Iglesia. En segundo lugar, la ‘Visita guiada por la sede del pontificado’, en el Vaticano, también ha vivido un repunte de reservas. Estos recorridos guiados ofrecen acceso preferencial a los museos que albergan la mayor colección de arte de la Iglesia Católica incluido esculturas, pinturas y otras obras de distintas épocas, así como también a la plaza y Basílica de San Pedro y la Capilla Sixtina para apreciar los frescos de Miguel Ángel, entre otros sitios emblemáticos como las galerías de los Mapas, los Candelabros y los Tapetes; el Patio de la Piña y las estancias de Rafael y Apartamentos Borgia, entre otros.

Otra de las experiencias más demandas es la ‘Audiencia con el Papa Francisco’. Es una de las experiencias más buscadas por los viajeros, y en especial por los fieles de la Iglesia Católica. La ‘Audiencia con el Papa Francisco’ son encuentros donde pueden ver y escuchar al papa en la plaza de San Pedro acompañados por un guía especializado, quien se ocupa de explicar la relevancia histórica de la Santa Sede y sus principales papas, además de los aspectos más importantes de las imponentes e icónicas plaza y Basílica de San Pedro.

Finalmente, en la localidad italiana de Asís, también está registrando un importante repunte la ‘Visita a la Basílica cuyo nombre inspiró al papa’. En esta ciudad medieval, los viajeros pueden recorrer la Basílica de San Francisco de Asís donde descansan los restos del santo y ha sido un punto de peregrinación para el papa. Este fenómeno demuestra que la figura del Papa Francisco sigue inspirando a personas de todo el mundo, trascendiendo el ámbito religioso y convirtiéndose en un motivo de viaje para quienes buscan experiencias con un profundo significado cultural y espiritual.

Hay fotos que se parecen más bien a una escena de cine, que atraen por su sencillez y revelan una humildad aparentemente invisible. Una de ellas es la de Pablo Leguizamón, quien fotografió al papa Francisco en 2008 en el metro de Buenos Aires. Una instantánea que refleja la humildad que predicaba el pontífice.

"No sé si me escuchan, voy en metro, justo en la misma línea de metro de aquella famosa foto y es que vamos camino a visitar a los curas villeros de los barrios más humildes y empobrecidos de la capital", dice al otro lado del teléfono el codirector de Factor Francisco, Santiago Barassi. La plataforma digital para difundir la figura del papa ha conseguido, de hecho, acercarlo a los jóvenes argentinos desde 2018.

Argentina despide al papa Francisco estos días con misas, oraciones en su nombre y homenajes organizados por la Iglesia en todo el país. Además, el amarillo y blanco, colores de la bandera pontificia, alumbran varios monumentos de Buenos Aires, su ciudad natal. Allí prefieren llamarle Jorge Mario Bergoglio o, simplemente, padre Jorge.

El barrio de Flores, en la periferia, fue su cuna: allí se crio en el seno de una familia migrante y estudió gracias a la educación pública en Argentina. En 1992 fue nombrado Arzobispo de Buenos Aires, en 2001 Juan Pablo II lo elevó a cardenal y, finalmente, en 2013 aterrizó en el Vaticano. En varias ocasiones bromeó con la idea de que "habían ido a buscarle al fin del mundo".

"Antes de ser papa ha abrazado a todos, empezando por los últimos y los más marginados", añade Barassi. De hecho, Francisco es recordado por haberse acercado desde el principio a estas villas. "Yo le he conocido porque estuve trabajando en la parroquia Virgen de los Milagros de Caacupé, ubicada en la villa 21-24 del barrio de Barracas, del padre Pepe. Estos días intentaremos hacer muchos directos desde allí", añade el codirector de Factor Francisco.

"La escucha del pueblo, o como a él le gustaba llamarlo: 'El santo pueblo fiel de Dios'. Él aprendió a conocer y a querer a ese pueblo durante toda su vida, pero especialmente en sus años de arzobispo de Buenos Aires", destaca el director de comunicación de la Conferencia Episcopal Argentina, el padre Máximo.

Nunca dudaba sobre visitar los barrios vulnerables, según Máximo, y tampoco le temblaba el pulso a la hora de acudir a los hospitales. "El pueblo ha sido siempre su gran escuela, lo ha vivido él y lo ha enseñado también a los sacerdotes", concluye. "Pero llevó a la Argentina al mundo y llevó parte de su discurso teológico político. El 'papa de la villa'", concluye.

Milagros Acosta es catequista, activista e integrante de la organización Católicas por el Derecho a Decidir Argentina. Desde Santiago del Estero, explica que "todo el mundo le llamaba el 'papa de la villa'". Entre otras luchas, "militó por los derechos reproductivos y no reproductivos", dice. Ella se siente afortunada por haberle conocido, ya que coincidieron en el documental 'Amén Francisco', en el que jóvenes de diferentes partes del mundo dialogan con el papa.

"El gesto de recibir el pañuelo verde de una joven catequista de un barrio popular, como se muestra en el documental, también es un gesto de que conoce cómo es la Iglesia adentro de la periferia", asegura. "Le gustaba mucho celebrar los sacramentos, los bautismos y las confirmaciones en esos barrios", matiza el portavoz de la Conferencia Episcopal Argentina.

Francisco, coincide con los demás, fue un símbolo de humanidad, mucho más allá de lo que es el Vaticano o de lo que "nosotros conocemos en nuestro imaginario como la Iglesia Católica Apostólica Romana". Durante sus 12 años de papado, desde las villas han ido observando "cómo el padre Jorge ha ido generando un vínculo con los creyentes y los no creyentes y sentimos que muchos se han apropiado de nuestro papa", concluye. "Justamente por sus vínculos, su crianza y su formación dentro de Argentina tiene su legado y estos gestos tan importantes de humanidad", asegura.

Aunque reconoce que durante la ola verde y la conquista de derechos como el aborto en 2020, un hito en Argentina en el que se aprobó la interrupción del embarazo gratuito y asistido médicamente, no veían al papa como un aliado. "Desde que dejó Bergoglio, Argentina ha ido dando un discurso contra el matrimonio homosexual, pero después ha ido generando cercanía con determinadas reivindicaciones. Por ejemplo, en el documental había una persona no binaria y él abrió las puertas de la iglesia", explica Acosta.

Desde su organización, que se define como mujeres católicas y feministas, les ha costado tenerle como aliado. Ellas defienden a los colectivos LGTBI, a los jubilados y denuncian las injusticias sociales. Y dentro del contexto político en el país, donde se ve un auge de la extrema derecha, el papa estuvo más cerca de quienes están en contra del discurso del odio.

"Él habla de que no puede haber libertad religiosa sin la libertad de pensamiento, la libertad de expresión y respeto de las opiniones ajenas", concluye. Mucha gente le dice en la calle "che, yo no soy católica, pero me duele la partida del papa porque era argentino y llevó nuestros ideales dentro del Vaticano", asegura.

Sus grandes diferencias con Milei

La muerte del papa, tras asistir a la bendición 'urbi et orbi' el domingo, ha llenado de tristeza a la Iglesia argentina. "Nos embarga a todos en Argentina y a la Iglesia una profunda tristeza, pero al mismo tiempo también muy emocionados porque haya sido un Lunes de Pascua", asegura el padre Máximo.

No obstante, la llegada del ultraderechista Javier Milei tensó la relación con las autoridades argentinas. "El presidente argentino hizo una campaña insultando al papa como nunca nadie lo hizo. El discurso reformista del papa también molestó al sector más conservador de Buenos Aires. "Sin embargo, los políticos están tomando decisiones en contra de la doctrina de la Iglesia y de Francisco", añade.

De hecho, las políticas y recortes llevadas a cabo por Milei han generado una ola de protestas en el país, incluso entre sus votantes. El año pasado, en un discurso en Lisboa, el papa se refirió a la represión de las manifestaciones en su país natal. "Habló de gases lacrimógenos y dijo que con este dinero se podía hacer algo con la jubilación, uno de los grandes temas en el país", recuerda el investigador de Conicet sobre Catolicismo en Argentina.

De hecho, la cúpula de la Casa Rosada no está siendo bien recibida en los actos y misas multitudinarias convocadas esta semana en un país en luto. El lunes, al finalizar la misa que ofició en la Iglesia San José de Flores, algunas personas insultaron a la vicepresidenta argentina, Victoria Villarruel, que había acudido a la ceremonia.

No pudo despedirse de Argentina

Toda la prensa, igual que el país, se ha volcado con su muerte y su legado, sin obviar que su figura suscitó grandes debates a nivel global, también en Argentina. "Pero la noticia nos entristece a muchos pero a muchos de los argentinos, sin importar credo ni posicionamiento político", concluye Laureano González.

El investigador reconoce que parte de la tristeza entre sus seguidores se debe a que nunca regresó a Argentina. "Es un dolor muy profundo, porque contábamos con verle aquí en Santiago del Estero, un lugar que reconoció como sede primada de Argentina. Estábamos esperando su llegada", añade la activista católica.

"Francisco era la síntesis del pueblo, un pueblo gaucho, mestizo, un pueblo del tango, del fútbol, que es pasión, un hombre alegre", rememora Lucas Schaere. "Lo cierto es que no vino a Argentina, pero llevó a Argentina al mundo. Vivió muchísimos años en Argentina, pero tenía que ocuparse del mundo", concluye el investigador de Conicet sobre Catolicismo en Argentina. Y, aunque no volvió, Francisco nunca olvidó su tierra natal: "Quiero agradecer a mi pueblo porque me educó el pueblo argentino.

Legado de un hijo de inmigrantes

Los orígenes del Papa Francisco, desde su infancia en Flores hasta su formación jesuita, revelan a un hombre moldeado por la fe, la humildad y la resiliencia de una familia inmigrante. Su vida refleja la lucha y los valores de millones de latinoamericanos: trabajo duro, solidaridad y una fe inquebrantable. Aunque su pontificado, que terminó con su muerte el 21 de abril de 2025, enfrentó resistencias de sectores conservadores, su legado como el “papa del pueblo” perdura, inspirado en las calles de Buenos Aires y en las enseñanzas de su abuela Rosa.

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