La inmersión en agua durante el parto se ha popularizado en las últimas décadas sin que haya suficiente evidencia para apoyar o desalentar esta práctica. El parto en el agua engloba todos aquellos procesos de alumbramiento en que todo o parte -periodo de dilatación o periodo expulsivo- se producen dentro del agua.
En esta última década parece haberse puesto de moda y son muchos los centros de parto y maternidades que cuentan con piscinas de parto. Uno de los elementos que ha entrado en muchas maternidades es una bañera o mini-piscina, para que parte del parto pueda producirse dentro del agua. Es una petición que ha incrementado su popularidad en los últimos años.
A continuación, exploraremos los beneficios y riesgos asociados con esta práctica, basándonos en la evidencia científica y las recomendaciones de las principales sociedades de obstetricia y ginecología.
Beneficios del Baño por Inmersión Durante el Parto
En cuanto a la madre, la inmersión en agua durante la primera fase del parto se ha relacionado con una disminución de la necesidad de analgesia y una menor duración del trabajo de parto en esa etapa.
- La inmersión en agua durante la primera etapa del parto puede estar asociada a un trabajo de parto más corto y una disminución del uso de analgesia espinal y epidural.
- Disminución de desgarros perineales.
- Efecto analgésico.
- Facilidad de movimientos.
Son cada vez más las mujeres que encuentran que estar en agua templada durante el parto es muy relajante y también una forma excelente de hacer frente a los dolores de las contracciones. La inmersión en el agua potencia la sensación psicológica de intimidad, favorece los movimientos y permite que la mujer adopte una postura más vertical o en cuclillas, lo que ayuda a la apertura de la pelvis y al descenso de la cabeza del feto.
Durante el periodo del expulsivo, la inmersión puede producir un aumento de la satisfacción materna.
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Riesgos Potenciales del Baño por Inmersión para el Recién Nacido
Desde el punto de vista pediátrico, de la revisión realizada por los autores se puede concluir que no se han podido demostrar beneficios para el recién nacido con la inmersión en agua durante el parto.
Sin embargo no se han podido evaluar de forma adecuada la seguridad del parto en el agua, ya que se han descrito algunos casos de complicaciones potencialmente graves, como por ejemplo sepsis (infección generalizada grave) en el bebé y/o en la madre, alteraciones del control de la temperatura, pérdida importante de líquido por rotura o desgarro del cordón umbilical, o ahogamiento del bebé por aspiración del agua.
También puede tener riesgo de aspiración y posterior hiponatremia. En teoría no respiran al salir al agua, pero en estudios en animales y en literatura sobre la aspiracion de meconio, se ha observado que en recién nacidos deprimidos esto ha sido cuestionado. Aumento de posibilidad de rotura de cordón umbilical.
Tanto la relajación como la disminución del dolor pueden disminuir el número y la intensidad de las contracciones uterinas, provocando que el proceso de parto se ralentice. Contaminación e infecciones. Que el feto inhale agua es una complicación rara que puede darse en la fase del expulsivo de los partos en el agua.
- Inhalación de agua.
- Desaceleración del proceso del parto.
El Reflejo de Inmersión y sus Limitaciones
Los bebés recién nacidos y lactantes pequeños tienen el reflejo de inmersión o de buceo, que hace que las cuerdas vocales se cierren cuando están bajo el agua. Muchos lo habéis podido comprobar cuando los habéis llevado a natación bien pequeñitos.
El problema es que cuando hay una situación de sufrimiento, de mala oxigenación, este reflejo se pierde y el agua puede entrar, originando complicaciones. Por todo ello, en el caso que os hayáis planteado utilizar el agua durante el parto, las recomendaciones van en la línea de que el expulsivo (el parir propiamente dicho) se produzca fuera de la bañera o piscina para seguridad de todos.
Recomendaciones de las Sociedades Científicas
La ACOG, American College of Obstetricians and Gynecologist, en el 2016 publico un artículo dando su opinión sobre la inmersión en agua durante la dilatación y el parto. Ellas opinan que matronas cualificadas en la asistencia al parto en agua, pueden ofrecer la posibilidad del uso del agua a las mujeres sin complicaciones, tanto para la dilatación como para el expulsivo de una manera segura. El agua debe estar entre 36 y 37,5ºC y la habitación sobre 21 y 22ºC. El cuerpo del bebé debe quedar sumergido o tapado con toallas calientes.
La Royal College of Obstetricians and Gynaecologists and the Royal College of Midwives también publicaron un artículo con su posicionamiento en el uso del agua en el parto y vuelven a decir que ellos estan a favor del uso del agua en la dilatación en casos de mujeres de bajo riesgo pero que para el expulsivo la evidencia es limitada aunque las complicaciones son muy raras.
Federación de Asociaciones de Matronas de España.
En un momento en que en medicina se adoptan prácticas no siempre basadas en los datos de la experiencia clínica, se agradece el posicionamiento de las sociedades científicas, en este caso el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos. Hoy por hoy, a la luz de la evidencia científica, el parto en el aguan no aporta ningún beneficio para el recién nacido.
Consideraciones Finales
Una mujer que solicite dar a luz mientras está sumergida en el agua debe ser informada de que los beneficios y riesgos maternos y perinatales de esta elección no se han estudiado lo suficiente como para apoyar o desalentar su petición.
