Durante el embarazo, la alimentación juega un papel crucial en el desarrollo del bebé y en la salud de la madre. Incorporar frutos secos en tu dieta puede ser una decisión acertada, ya que aportan nutrientes esenciales que benefician a ambos.
Es el mejor ejemplo es el de la alimentación, ya que es el único momento en tu vida en el que lo que comas no te influya solo a ti, sino también a la salud de la criatura que crece dentro de ti. Por este motivo es doblemente importante asegurar los nutrientes que se necesitan durante el proceso de gestación.
Ya hemos hablado en ocasiones anteriores de aquellos a los que se deben prestar más atención, como es el caso del yodo o el ácido fólico, cuya ingesta se puede reforzar tanto desde la dieta como con suplementos recetados por el ginecólogo. Pero no se trata de centrarse en cada nutriente por separado, sino de mantener una dieta lo más saludable posible, rica en productos frescos y muy variada -teniendo en cuenta los productos prohibidos durante la gestación-, porque esta será la vía más segura para asegurar el correcto crecimiento del feto y también de blindar tu propia salud.
Los frutos secos son aliados valiosos durante la gestación, aportando nutrientes esenciales que benefician tanto a la madre como al bebé.
Estudios recientes han demostrado que el consumo regular de ciertos frutos secos durante la gestación está asociado con mejoras en el desarrollo neuropsicológico del niño.
Beneficios de comer Frutos Secos durante el Embarazo
Beneficios de los frutos secos durante el embarazo
Los frutos secos, como las almendras, nueces y anacardos, son ricos en:
- Ácidos grasos omega-3 y omega-6
- Ácido fólico
- Vitamina E
Estos nutrientes son fundamentales para el desarrollo cerebral del feto y para fortalecer el sistema inmunológico de la madre. Además, su contenido en fibra ayuda a prevenir el estreñimiento, un problema común durante el embarazo.
Desarrollo cognitivo del bebé
El consumo de frutos secos en el primer trimestre se ha relacionado con un mejor desarrollo cognitivo en los niños. Nutrientes como el ácido fólico y los ácidos grasos esenciales contribuyen al desarrollo del cerebro y del sistema nervioso del feto.
La ingesta de al menos tres raciones a la semana en los primeros meses de gestación se relaciona, a largo plazo, con mejor función cognitiva, capacidad de atención y memoria de trabajo en los niños.
Un estudio reciente desarrollado en España ha vinculado por primera vez el consumo de nueces, avellanas y almendras durante el primer trimestre del embarazo a la mejora de determinados aspectos cognitivos del feto, lo que se une a los ya conocidos beneficios de esta familia de alimentos en cualquier dieta.
Una reciente investigación del Instituto de Salud Global de Barcelona encontró relaciones entre la dieta enriquecida en frutos secos durante el primer mes de gestación y la mejora del desarrollo neurológico del niño.
Y no solo eso, ya que un estudio reciente realizado por científicos del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) publicado en la revista European Journal of Epidemiology en el que han participado 2 200 parejas de madres e hijos a los que se han hecho tres pruebas -al año y medio de vida, a los cinco años y a los ocho-, ha concluido que la ingesta abundante durante el primer trimestre de embarazo de nueces, avellanas o almendras -tres raciones semanales de 30 gramos- tiene efectos positivos en la función cognitiva del bebé, en su capacidad de atención y también en su memoria a largo plazo.
En concreto, los investigadores comprobaron que aquellos casos en que las madres habían consumido en torno a tres raciones semanales de 30 gramos en la primera etapa de su embarazo, presentaban, en el estudio de la función cognitiva, "tres puntos más que los del grupo de bajo consumo".
Los expertos han observado la dieta de 2.200 embarazadas de Asturias, Guipúzcoa, Sabadell y Valencia, además de seguir el neurodesarrollo de sus hijos durante varios años. Mediante unos cuestionarios de alimentación, las gestantes han informado sobre su alimentación a los investigadores. En el caso de los niños que obtuvieron mejores resultados en los estudios cognitivos, sus madres habían tomado de media tres raciones de 25 gramos semanales de frutos secos.
Según los expertos, se demuestra la relación entre estos grupos de alimentos (ácidos grasos omega 3) y el neurodesarrollo de los niños. Desde ISGlobal destacan la importancia del alto contenido de ácidos grasos esenciales como los omega 3 -que se acumula en los tejidos nerviosos y el ácido fólico contenido en los frutos secos.
Aporte de nutrientes esenciales
Los frutos secos son una excelente fuente de proteínas, vitaminas y minerales. Por ejemplo, las almendras aportan vitamina E y calcio, mientras que las nueces son ricas en ácidos grasos omega-3.
Como es lógico, no están presentes todos los nutrientes igual en cada tipo de fruto seco. Las almendras son ricas en ácidos grasos como el omega 3, calcio vegetal, fibra o potasio, entre otros. Los anacardos lo son en hierro, zinc, yodo o calcio vegetal; los pistachos aportan calcio, magnesio, potasio, fibra y vitamina E; las avellanas, entre otros, hierro, fibra, fósforo, y bajo colesterol; y las nueces, la joya de la corona de los frutos secos, porque su composición grasa es la más saludable de toda la familia de los frutos secos, uno de los mejores snacks que se pueden tomar.
Las grasas insaturadas presentes en los frutos secos ayudan a reducir los niveles de colesterol LDL y aumentan el colesterol HDL, mejorando la salud cardiovascular.
Control del peso y prevención del estreñimiento
Es importante destacar que, aunque los frutos secos son calóricos, su consumo moderado no contribuye al aumento excesivo de peso. Al contrario, proporcionan saciedad, lo que puede ayudar a controlar el apetito.
El alto contenido en fibra de los frutos secos favorece el tránsito intestinal, ayudando a prevenir el estreñimiento, un problema común durante el embarazo debido a los cambios hormonales.
Otros beneficios para la salud
Su consumo se ha asociado con menos problemas cardiovasculares, un menor riesgo de diabetes y cierta protección contra el deterioro cognitivo, entre otros beneficios.
Los frutos secos ayudan a reducir el riesgo de hipertensión, de estrés oxidativo y de diabetes y podrían tener un efecto protector contra el declive cognitivo propio de la edad.
Recomendaciones de consumo
Las tres raciones diarias registradas en el grupo de máximo consumo son inferiores al patrón de ingesta que recomienda la Sociedad Española de Nutrición Comunitaria -que aconseja entre tres y siete raciones por semana-; por lo que Gignac estima que "si se adecuase el consumo medio a las recomendaciones, los beneficios podrían ser mucho más amplios".
En las primeras semanas de la gestación, la alimentación de la madre influye mucho en el desarrollo del bebé.
