Cómo preparar un biberón de forma segura: Guía completa para padres

La alimentación del bebé es una de las mayores preocupaciones para los padres, especialmente si son primerizos. Aunque la lactancia materna es la opción más recomendada, muchas madres optan por la leche de fórmula. Este artículo resolverá las dudas más frecuentes sobre cómo preparar el biberón de forma segura, tanto dentro como fuera de casa.

Recomendaciones previas a la preparación del biberón

Antes de comenzar, es crucial tener en cuenta algunos aspectos fundamentales:

  • Higiene: Lavarse bien las manos con agua y jabón antes de manipular los alimentos del bebé.
  • Esterilización: Asegurarse de que el biberón esté correctamente esterilizado.
  • Preparación: Lo más aconsejable es preparar cada biberón cuando sea el momento de la toma. En caso de no ser posible, guardar el biberón preparado en la nevera.
  • Tetina: Se recomienda usar tetinas de silicona debido a su durabilidad y resistencia.

Preparación del biberón

Una vez que están listos todos los elementos, el siguiente paso es la preparación del biberón. En este punto es importante diferenciar si se va a utilizar leche de fórmula líquida o en polvos.

  • Leche líquida: Únicamente será necesario echar la cantidad adecuada de leche en el biberón y proceder a su calentamiento.
  • Leche en polvo: Se recomienda utilizar agua embotellada de mineralización débil. En aquellos casos en los que el agua potable del grifo sea blanda y de buena calidad, también se podría utilizar. Una vez añadida la cantidad necesaria de agua, a continuación se incorporará la cantidad de polvo exacta siguiendo las introducciones de la etiqueta. Lo normal es añadir un cacito de leche en polvo por cada 30 mL de agua.

Las cantidades que aparecen en las etiquetas de los preparados son orientativas. Siempre se recomienda seguir y respetar las cantidades aconsejada por los especialistas.

Qué tipo de agua utilizar

Se recomienda utilizar agua de mineralización débil, ya sea agua del grifo o agua embotellada. Si el bebé es todavía un recién nacido, ha sido un bebé prematuro, o tiene alguna condición que comprometa su sistema inmunitario, se recomienda hervir previamente el agua durante un minuto (contando el tiempo desde que el agua rompe a hervir). No se debe exceder el minuto de ebullición para evitar la concentración de minerales en el agua. Además, un minuto en ebullición es más que suficiente para liquidar cualquier patógeno habitual del agua.

Si el agua previamente hervida se conserva en un recipiente esterilizado y cerrado herméticamente, se puede considerar agua estéril durante 24 horas. Así que el agua se puede hervir con antelación, lo que en algunos casos permite preparar el biberón de forma más rápida, sin tener que esperar a que enfríe a la temperatura ideal de consumo (37 ºC, que es la temperatura corporal).

A qué temperatura debe estar el agua para mezclarla con la leche en polvo

La respuesta depende de la fórmula, por eso hay que seguir las instrucciones del fabricante. La pauta general es que las fórmulas más avanzadas suelen contener compuestos bioactivos como los prebióticos que son sensibles al calor, que se destruirían al mezclarlos con agua caliente, así que en estos casos se recomienda hacer la mezcla con el agua a 37 ºC. En cambio, en fórmulas más sencillas, la mezcla se puede hacer con el agua caliente, incluso hirviendo, y luego dejar la mezcla enfriar hasta los 37 ºC o enfriar el biberón cerrado bajo el chorro de agua fría del grifo.

La recomendación de mezclar la leche en polvo con el agua hirviendo, o a al menos 70 ºC, tiene su origen en que a esa temperatura se destruye la bacteria *Cronobacter sakazakii*. Esta bacteria podría provocar enteritis diarreica en los lactantes. El tratamiento que se les da a las leches en polvo actuales minimiza el riesgo de que esta bacteria sobreviva en el alimento, pero en algunos casos excepcionales se han encontrado bajas concentraciones de la bacteria. Si la concentración es suficientemente baja no se considera un riesgo porque estos microorganismos no son capaces de multiplicarse en las preparaciones en polvo seco. Sin embargo, cuando la leche en polvo se mezcla con agua (agua a menos de 70 ºC), estas bacterias podrían proliferar en ese medio hasta alcanzar una concentración peligrosa. Por esa razón, cuando la leche en polvo se mezcla con agua hay que consumirla inmediatamente, en menos de 1 hora.

Cómo calentar el agua

Si el biberón está demasiado frío, puede que el bebé rehúse a tomárselo; mientras que si la leche está demasiado caliente puede causarle algún tipo de quemadura. Lo recomendable es que la temperatura del biberón no supere nunca los 32-36ºC para evitar cualquier tipo de daño. En ocasiones, se aconseja incluso que la leche esté templada más que caliente.

Existen unos medidores de temperatura que se colocan en la parte posterior del biberón e indican la temperatura exacta a la que se encuentra. No obstante, la forma más habitual de comprobar si el biberón está a una temperatura correcta es vertiéndose unas gotitas del líquido en la mano.

A continuación, se detallan las diferentes formas para calentar el biberón:

  • Al baño maría: Consiste en colocar el biberón en un recipiente con agua y ponerlo al fuego. Antes de que comience a hervir el agua, hay que retirar el biberón y esperar hasta que su contenido tenga la temperatura idónea. Esta forma de calentamiento no deja zonas frías en el biberón ni altera su material de fabricación.
  • Calienta biberones: Permiten conseguir la temperatura adecuada del biberón de manera automática y sin problemas. Es muy importante respetar las instrucciones o normas de uso.
  • Microondas: Algunos especialistas desaconsejan la utilización de dicho instrumento, ya que éste calienta la leche de manera desigual. Al calentar el biberón en el microondas se pueden encontrar zonas en las que la leche se calienta en exceso y otras donde se queda fría. Esto puede ser un peligro para el bebé puesto que la madre sentirá que el biberón está a la temperatura adecuada, cuando en realidad no es así. Además, tampoco está indicado el uso del microondas para calentar el biberón porque se podría desprender microplásticos del mismo y contaminar la leche.

Otra opción más rápida es calentar el biberón con agua en el microondas durante unos segundos. En este caso es aconsejable retirar la tapa del biberón para evitar la sobrepresión. Antes de elegir esta opción hay que comprobar que el biberón es apto para el microondas (la mayoría lo son, ya que los materiales con los que se fabrican suelen ser vidrios, siliconas o polímeros plásticos de uso alimentario). Es importante tener en cuenta que algunos microondas (sobre todo antiguos) no calientan de forma homogénea, por lo que se podrían producir burbujas de agua caliente. Para evitar quemaduras, hay que agitar antes de añadir la leche en polvo y comprobar la temperatura echando unas gotas del alimento en el antebrazo.

Para disponer de agua a 37 ºC fuera de casa, lo más práctico es llevarla en un termo previamente esterilizado. Los termos de hoy en día preservan el calor hasta 24 horas. De este modo, cuando haya que preparar el biberón, solo hay que llenarlo hasta el volumen necesario con el agua del termo y agregar a continuación los polvos del dosificador. Si el agua se ha enfriado o se ha terminado, excepcionalmente se puede usar agua mineral del tiempo si el bebé tiene más de un mes.

Cuánto tiempo aguanta la leche preparada

La leche nunca se debe preparar con antelación, ni se debe guardar preparada en la nevera, ni se debe congelar. Hay que preparar la mezcla en el momento que toca la toma, no antes. Cuando la leche en polvo se mezcla con el agua ha de consumirse inmediatamente, en menos de una hora. La explicación de esta recomendación es que, si pasa más de una hora, hay microorganismos (como la bacteria *Cronobacter sakazakii*) que aprovechan la oportunidad y las condiciones de humedad y temperatura para proliferar en el alimento.

Cómo conservar la leche en polvo

La leche en polvo se comercializa en envases cerrados herméticamente, en una atmósfera protectora libre de humedad. Estas condiciones impiden que en la leche proliferen microorganismos. Cuando se retira la tapa hermética, el alimento pierde su esterilidad, por eso hay que consumirlo en un plazo máximo de un mes. Entre cada uso hay que volver a colocar la tapa correctamente y almacenar el envase en un lugar fresco y seco.

Existen dosificadores de leche en polvo para facilitar la preparación del biberón fuera de casa. La mayoría consisten en pequeños botes apilables con cierre de rosca, de ese modo se puede llevar cada dosis preparada. Las dosis son a razón de un cacito -el cacito viene dentro del envase de la leche de fórmula- por cada 30 ml de agua (o por cada onza de agua). Para evitar que la leche en polvo se contamine o caduque en los dosificadores, hay que seguir un sistema de rotación que garantice que ninguna dosis lleve preparada más de un mes. Cada vez que se vacía un dosificador, lo recomendable es lavarlo antes de su siguiente uso. Si el bebé es todavía un recién nacido, ha sido un bebé prematuro, o tiene alguna condición que comprometa su sistema inmunitario, se recomienda esterilizar el dosificador después de lavarlo. Antes de volver a rellenarlo con leche en polvo, hay que asegurarse de que está perfectamente seco, de lo contrario podrían proliferar microorganismos indeseables.

Manos limpias, biberón limpio

Hay que lavar los biberones tras cada uso. Se puede usar el detergente normal, aunque existen detergentes específicos que no dejan residuos en el biberón, ni olores ni sabores que el bebé podría rechazar. Si el bebé es todavía un recién nacido, ha sido un bebé prematuro, o tiene alguna condición que comprometa su sistema inmunitario, se recomienda esterilizar los biberones después de cada lavado. Esto se puede hacer hirviendo el biberón o en esterilizadores para el microondas. Si el bebé tiene más de un mes, los biberones se pueden esterilizar más espaciadamente, por ejemplo, solo al final del día.

Si los biberones se prepararán fuera de casa, hay que llevar uno limpio y perfectamente cerrado por cada toma que se vaya a realizar. Es recomendable llevar al menos un biberón extra por si surge cualquier eventualidad.

La mayoría de los casos de contaminación se deben a errores de manipulación, por eso las manos deben estar perfectamente limpias. Es suficiente con lavarlas con agua y jabón, y secarlas con un paño limpio destinado a ello (no con cualquier paño de cocina que usa toda la familia).

Tabla resumen de recomendaciones

Aspecto Recomendación
Agua Mineralización débil, hervida si el bebé es recién nacido o inmunocomprometido
Temperatura del agua Seguir las instrucciones del fabricante de la leche de fórmula (generalmente 37 ºC para fórmulas avanzadas)
Calentamiento Baño maría o calienta biberones preferibles; evitar el microondas
Tiempo de consumo Consumir inmediatamente después de la preparación, en menos de 1 hora
Conservación de la leche en polvo En un lugar fresco y seco, consumir en un mes tras abrir el envase
Higiene Lavar bien las manos y esterilizar los biberones, especialmente si el bebé es recién nacido

Cualquier decisión tomada por una madre desde el conocimiento y la madurez merece el más absoluto respeto. Cada madre es libre de elegir el tipo de alimentación que quiere dar a su hijo, y está bien si escoges lactancia materna o si eliges biberón.

El bienestar de tu bebé y de tu familia pasa porque todo funcione, si mamá está bien, todo irá bien. Para que sea así, debes sentirte libre como madre y como persona, para tomar tus propias decisiones.

Los profesionales no estamos para criticar o juzgar las decisiones ajenas, sino para ayudar y dar información cuando las familias lo necesitan.

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