El Babeo en Bebés de 2 Meses: Causas y Soluciones

Si tu bebé tiene ya 2 meses, poco a poco va perdiendo el aspecto de recién nacido y de repente has notado que empieza a babear mucho. El babeo en los lactantes es muy frecuente a partir de los 2 o 3 meses de edad.

Esta etapa irá a peor cuando llegue el momento de la dentición, que el babeo puede ser más abundante aún. Como sabemos, la vida de nuestro pequeño se compone de diferentes etapas que irán completando su desarrollo y crecimiento. El exceso de salivación es simplemente una consecuencia de algunos estos procesos.

¿Por qué babea tanto mi bebé?

Existen varios mitos en torno a este tema pero el motivo principal es simplemente que los bebés producen más saliva de la que pueden tragar y es por esto que la expulsan de manera involuntaria, todavía no tragan como nosotros y no pueden gestionar ese exceso de babita.

Y puedes pensar ¿por qué no traga la saliva y si la leche? Muy sencillo, en realidad el bebé sí sabe tragar pero no con la frecuencia adecuada a no ser que se le introduzca alimento en la boca. Es algo instintivo, para alimentarse realiza una actividad con los músculos de la boca, la succión seguido de la deglución de forma automática.

En el caso de la saliva, se produce sin que el pequeño se de cuenta y permanece en la boca hasta que sencillamente rebosa.

Causas principales de la producción de saliva

Podemos decir que las causas principales son la dentición y la alimentación complementaria.

Con respecto a la dentición, es verdad que con 10 semanas es difícil que haya aparecido algún diente pero sí que se le están formando en el interior de sus encías, tu bebé lo empieza a notar y le produce esa “rabieta” que hace que quiera morder todo, pasar la lengua constantemente... Todo esto produce mayor segregación de saliva, algo muy útil además porque contiene sustancias que le protegen de las infecciones y le alivian el dolor.

Por otro lado, cuando cumpla los 4 meses (fecha clave para empezar a introducir la alimentación complementaria) empezará a experimentar nuevos sabores que harán que se activen sus glándulas y babee más. Cuando comience con los alimentos sólidos la salivación será imprescindible para procesar esos alimentos, para ablandarlos, lubricarlos y para que a nuestro bebé le resulte más fácil tragarlos. Incluso se puede considerar como un paso clave para el desarrollo de sus habilidades para alimentarse.

Además, con esta edad también comienza una etapa de estimulación, descubre sus manitas y también se las lleva a la boca para explorar nuevas sensaciones, lo que también provoca que aumente la salivación. No lo olvidemos, todo forma parte de su desarrollo madurativo, estos pasos son previos y fundamentales para otras futuras etapas de nuestro hijo.

¿Cuándo debo preocuparme si mi bebé babea mucho?

No debes preocuparte en ningún momento, debemos tener claro que el babeo de nuestro bebé es parte de su desarrollo y no es motivo de alarma.

El babeo o salivación excesiva comienza a partir de los 2 o 3 meses de edad, cuando sus glándulas parotídeas (las glándulas salivales de mayor tamaño) maduran. A esta edad los bebés también desarrollan la habilidad de masticar y de controlar sus movimientos, como llevarse las manos a la boca, lo que estimula aún más la producción de saliva.

  • Una vez que comienza a comer sólidos, la saliva ayuda a eliminar bacterias y partículas de comida que pueden provocar caries dental.
  • La saliva contiene un factor de crecimiento que al ser ingerida ayuda a madurar al intestino.

Aunque el bebé inicia el babeo hacia los 2 o 3 meses de edad, la erupción dentaria no ocurre hasta los 6 u 8 meses de edad. Pero los dientes o los núcleos dentarios, comienzan a moverse dentro de las encías mucho antes, con sólo un par de meses de vida, y esto también estimula la producción de saliva.

La saliva actúa como lubricante, y contiene enzimas que luchan contra las infecciones. Además al no tener los dientes incisivos no pueden actuar como una barrera, y su boca suele estar abierta.

Tal vez no te suene de nada la palabra sialorrea, pero la sialorrea es el término utilizado para la hipersalivación. La sialorrea en bebés suele ser frecuente, y puede ser causado por múltiples motivos, en ocasiones también puede ser síntoma de problemas graves y es necesario acudir a un pediatra que determine si la cantidad de babeo es normal para su edad o es necesario acudir a un odontopediatra.

Es normal que los bebés babeen en exceso, sobre todo hasta los 18 meses, debido a la salida de los dientes de leche. Sin embargo, cuando la salivación excesiva se extiende en el tiempo, es el momento de considerar que algo puede estar pasando a nuestro peque.

Los síntomas de la sialorrea son fácilmente identificables, ya que el primer síntoma es la salivación excesiva o babeo continuo. Sin embargo, esto trae consigo otra serie de síntomas secundarios como la halitosis, la dermatitis en la zona del mentón o la sequedad en los labios y úlceras en la boca.

La fisioterapia orofacial resulta muy efectiva en casos de sialorrea provocada por enfermedades neurológicas.

Control del babeo en niños especiales

En principio, no debes asustarte si notas que tu bebé de dos o tres meses babea mucho. Tampoco si ya ha cumplido 15-18 meses y todavía hace burbujas con su saliva. Es normal.

¿Qué es el babeo?

El babeo consiste en la salida involuntaria de la saliva por la boca más allá del margen del labio. El también conocido en el argot médico como sialorrea o hipersalivación es muy frecuente que ocurra en los bebés lactantes y niños pequeños.

Suele remitir a los 18 meses, aunque en ocasiones también se da en bebés de hasta tres años. Por lo general, el babeo sucede por una producción excesiva de saliva o porque la persona es incapaz de tragar o contener esta secreción.

Entre las funciones de la saliva más destacadas en los bebés, tal y como explica la Academia Americana de Pediatría (AAP), están las siguientes:

  • Mantiene húmeda la boca.
  • Protege los dientes del bebé.
  • Facilita la acción de tragar.
  • Humedece y ablanda los alimentos sólidos que toma con la alimentación complementaria.
  • Limpia o se deshace de los restos de alimentos.

Pero cuando aún el niño es muy pequeño, el reflejo de la deglución (tragar) es bastante inmaduro, por lo que no lo realiza de manera eficaz y expulsa el exceso de saliva por la boca, es decir, babea a menudo.

Otras causas del babeo

Si el babeo aparece de repente y el bebé tiene fiebre, o no, puede que sufra una infección de la boca o de la garganta.

Respirar por la boca también hace que se fabrique más saliva y, por tanto, babee más.

Si sigue babeando más allá de los cuatro años, puede que tenga algún problema de retraso mental o parálisis cerebral (tono muscular bajo).

Más raro puede ser que por medicamentos, asfixia, atragantamiento, reflujo o convulsiones el peque babee. Pero también puede ser un motivo, y, de hecho, una buena razón para acudir a urgencias pediátricas.

¿Qué puedo hacer para que mi bebé deje de babear tanto?

Todo dependerá de la edad. Lo fundamental es que aprenda a tragar la saliva y se acuerde de hacerlo cuando es más necesario.

Así que si es aún muy pequeño, los expertos recomiendan usar lo menos posible el chupete y, en cuanto puedas, intenta que beba con vaso (o con pajita) y deje el biberón.

Para los más mayorcitos, los especialistas aconsejan que hagan ejercicios y juegos que refuercen la movilidad y la musculatura de la boca: hacer pompas, soplar dientes de león….

Cuándo hay que preocuparse

No dudes en hablar con el especialista, si crees tu hijo puede sentir cierta vergüenza social al tener que estar secándose la baba a menudo o cambiándose de ropa con frecuencia. Tampoco si con 18-24 meses ya sabe deglutir correctamente, y todavía babea en exceso; podría tener frenillo lingual.

Pero, sobre todo, ten en cuenta que hay otras ocasiones en las que un bebé babea y debe ir sin falta al pediatra o a urgencias, como apuntan los especialistas de la AAP.

Para ir al pediatra

Estos son los síntomas que deben alertarte y que necesitan de consulta médica:

  • Tiene fiebre, presenta dolor de cabeza o de garganta, ha perdido el apetito y siente dolor al tragar. Puede que tenga infección de garganta o boca, infección por estreptococo o amigdalitis.
  • Tiene manchas o úlceras muy dolorosas dentro de la boca. Puede consistir en una infección viral de la lengua y las encías o, quizás, herpes.

Para ir a urgencias

Si el bebé babea mucho y se dan estos otros síntomas, llama al 112 o acude a las urgencias hospitalarias:

  • Le cuesta respirar y lo hace con la boca abierta. Es probable que sufra una epiglotis, que es la inflamación del cartílago que impide que los alimentos y líquidos entren por la tráquea. No suele suceder gracias a la vacuna Hib (Haemophilus influenzae tipo B, que se administra en el calendario de inmunizaciones con 2, 4 y 11 meses).
  • Su cara empieza a tener un color azulado, hace ruidos cortos y fuertes mientras tose. Se está ahogando. Haz la maniobra de Heimlich o, si hay parada, la RCP.
  • Se desmaya o pierde el conocimiento, sus extremidades y músculos empiezan a sacudirse y no los puede controlar. Está teniendo una convulsión. No le dejes solo y quita todo lo que cerca suyo pueda lesionarle.

Medidas a tomar cuando el bebé babea mucho

  • Ponle un babero para que no mojo la ropa o el pijama
  • Secale a menudo la boca y el mentón con un trapito suave, ya que a la piel no le gusta la humedad (quita las defensas contra los microbios)
  • Colocar una almohadilla debajo de la cama absorbente, para ayudar a secar la humedad de la cama.

Cuando babea mucho a partir de los 6 meses, eso quiere decir que los dientes ya están creciendo y en breve ya verás unas puntitas blancas en las encías. La dentición causa a menudo babeo en los bebés y también puede causar molestias considerables. Si tu bebé llora más de lo normal, babea y no come o duerme bien, puede estar experimentando una salida de los dientes dolorosa.

Coloca un anillo de dentición o una toalla mojada en el refrigerador por una hora, y luego sácala y deja que la mastique. Lávate las manos, y luego frota las encías, la presión puede aliviar el dolor temporalmente. Pregúntale al pediatra si puedes darle un calmante para el dolor de venta libre, como ibuprofeno o acetaminofén.

El mordedor es un elemento muy importante para el bebé, especialmente en la etapa de dentición, cuando aparecen los primeros dientes. La primera manifestación es el dolor de encías, y los bebés buscan cómo calmarse mordiendo cualquier tipo de objeto que encuentren cerca.

Por eso, son importantes los mordedores para bebé, cuya función es ayudar a los más pequeños en esos momentos. Son un objeto diseñado para que los bebés puedan morderlo y a la vez jugar con ellos. Muchos mordedores tienen formas divertidas y son suaves.

Otro de los complementos importantes en este periodo del bebé son las muselinas, lo más importante de ellas es saber que tienen que ser de algodón para que no irrite la piel de nuestro bebé.

Las muselinas son telas finas, parecidas en su textura a las gasas, caracterizadas por su ligereza y transpirabilidad. El tejido está confeccionado en una trama abierta de hilos retorcidos que lo hace especialmente vaporoso.

Si escoges una muselina pequeña puedes usarla para evitar manchas de regurgitaciones cuando extraigas el gas tras la alimentación del bebé. Y para limpiar a tu bebé cuando le viene una bocanada o tiene babitas.

Si escoges una muselina con un tamaño mas grande lo puedes utilizar también como:

  • Como sábana para el verano.
  • Para tapar el sol en el carrito de paseo.
  • Las muselinas también sirven como mantita u objeto de apego.
  • Las muselinas para bebés sirven como mosquiteras cuando se duermen en el capazo.
  • Usar una muselina como funda de la sillita del coche, de la trona o de la hamaquita evitará que tu bebé sude en exceso.
  • Igualmente, si vas a la playa o tu bebé se moja jugando, te servirá de toalla.

Llegados a este punto, puedes elegir la que más te guste. Eso sí, nosotros te recomendamos que sean tejidos naturales como muselinas de algodón o bambú.

¿Cuándo empiezan los bebés a babear?

El babeo forma parte del desarrollo de nuestro bebé, pues durante los primeros meses su cavidad oral todavía estará en desarrollo.

Como edad inicial será entre el segundo y tercer mes cuando se observará cómo las glándulas salivales comienzan a funcionar. Sin embargo, el lactante todavía no sabe tragar la saliva que produce y por ello la expulsa en forma de baba.

¿Cuáles son las causas principales del babeo?

  • En etapas de erupción dentaria, el lactante puede babear con más mayor ritmo pero no debemos pensar que es la salida de los dientes de leche su causa. Como hemos explicado, se debe a la aparición de las glándulas salivales.
  • Respiración bucal: los bebés que respiren mal por la nariz, fabrican más saliva y babean más.
  • Cuidado con las infecciones de la boca porque también pueden aumentar el babeo, ya que al aumenta la producción de saliva como escudo de defensa.
  • Con la existencia de trastornos neurológicos, la deglución se dificulta y puede alargarse más de dos años. En los casos de parálisis cerebral o la parálisis facial, harán que el babeo se prolongue más allá de los 2 años.

¿El babeo es motivo de preocupación?

No, no es motivo de preocupación pero si se debe estar alerta si el babeo se presenta de repente y en cantidad, asociado a fiebre o malestar, dificultad al respirar, lesiones en la boca o se prolonga más allá de los dos años.

Cuando cumple los dos meses o empieza con el proceso de crecimiento de los dientes, comienza el babeo del bebé… o, mejor dicho, el pequeño se convierte en una máquina de hacer babas. Por más que le secas la barbilla, en cuanto te das la vuelta, ya la tiene mojada de nuevo. Babero tras babero, pañuelo tras pañuelo. ¿Es esto normal? Que tu pequeño babee mucho es un hecho muy normal. ¡No te preocupes!

Una de las causas que lo provoca es que el bebé aún no domina la acción de tragar. Otro de los motivos que todos conocemos es cuando le salen los dientes. Antes de que empiecen a asomar por fuera de las encías, los bebés ya notan que algo raro está pasando en su boca. Empiezan a sentir un dolorcillo y, para intentar calmarlo, mueven mucho su lengua de un lado a otro, sobre las encías, meten sus manos en la boca o utilizan mordedores.

Además, la alimentación también influye en la segregación de saliva. Cuando el bebé cumple los 6 meses, la OMS recomienda que se comience a introducir nuevos alimentos en su dieta. Incluso, si tu pequeño se pasa mucho tiempo con la zona humedecida, pueden aparecer hongos.

Queridas mamás y papás, sentimos deciros que no existe un remedio para las babas de tu bebé. Lo único que podéis hacer es tratar de mantener su barbilla seca en la medida de lo posible, para que no termine empapando toda su ropa. Lo ideal es secarle con un material de algodón, puesto que su piel es muy sensible y propensa a la irritación, eczemas o alergias.

Sí que hay una manera de intentar que las babas tarden más en mojar su pecho. Existe la llamada “bandana babero”, una especie de pañuelo que va anudado al cuello o cuyos extremos están cosidos, que cumple la función de “quitababas”.

A veces ocurre que, tras cumplir el año, notes que el babeo del bebé disminuye notablemente, puesto que ya va controlando la acción de tragar. Otro punto clave pueden ser los 18 meses, que es cuando acaba el periodo de la dentición, pero no en todos los pequeños ocurre igual. Algunos niños dejan de babear a los dos años.

Si notas que la salivación es desmedida, debes consultárselo a tu profesional de salud. Tu bebé puede padecer de sialosis (el efecto directo de esta enfermedad es el exceso de saliva). Además, si se alarga demasiado en el tiempo, puede significar que hay algún problema en su sistema nervioso.

En conclusión, el babeo es una etapa normal y, a veces, demasiado larga, pero termina pasando. Solo debes procurar mantener al bebé seco en la medida de lo posible y tener paciencia, mucha paciencia. Qué bonito es ver crecer a tu bebé.

Técnicamente, en un recién nacido, el inicio de la saliva es consecuencia del principio de actividad de la glándula sublingual. Hasta el cuarto mes, donde la glándula parótida (o glándulas salivales) empieza a funcionar a todo rendimiento. Esta glándula es mucho más grande que la sublingual y está ubicada en ambos lados de la cara.

Los bebés, como toda novedad, se tienen que adaptar a la nueva situación, y como aún no saben tragarse la saliva, la van escupiendo.

Además, el babeo también se debe a que el bebé solamente está entrenado para tragar comida (leche materna), pero no para tragar saliva. Es decir, que tu peque babee grandes cantidades de saliva, no significa que se deba a la erupción de sus primeros dientes.

En esta fase, además, los peques empiezan a descubrirse los puños. Y como buen bebé, se los meten en la boca. ¿Y eso por qué lo hacen? Porque se entretienen, les gusta y además es nuevo para ellos. Les pasará después con los pies.

Se considera el babeo como una fase independiente de la dentición. Los dos fenómenos no guardan una relación directa, pero sí es cierto que se desarrollan de manera paralela en la misma etapa. Y con la salida de los primeros dientes de leche, la saliva aumenta.

Cuando hablamos de salivar, nos referimos a un proceso de humedecimiento constante en la cavidad bucal. Esto incluye la mucosa y los dientes. Este proceso beneficia el correcto proceso de tragar los alimentos. Otro beneficio importante es su función cicatrizante.

Cuando el peque comienza a comer sólidos, la saliva contribuye a eliminar bacterias que pueden provocar caries dental.

Generalmente, el babeo en un bebé dura hasta que tiene un año y medio. Los baberos son imprescindibles en esta época. Es una acción realmente importante en esta etapa. Si tu bebé se mete las manos sucias constantemente en la boca, se pueden generar infecciones. Después de darle de comer, es muy importante secarle el cuello ya que es una zona que está húmeda todo el tiempo.

La comida muy caliente puede ser molesta para el peque, ya que tiene las encías muy sensibles. Son una opción interesante ya que le ayudará a aliviar y desinflamar las encías.

En definitiva, el babeo forma parte del crecimiento de un bebé. Conviene estar atenta para ver como evoluciona, pero ya sabemos que no guarda relación con la aparición de los dientes. Y sí, también conviene ser paciente, una vez más😉 La ropa se va a ensuciar. Solamente se trata de que no se empape.

La etapa de la primera infancia está llena de descubrimientos y preguntas. Entre ellas, una muy común entre los padres es: ¿por qué mi bebé babea tanto? Aunque puede parecer extraño o preocupante, la baba es una parte completamente normal del desarrollo del bebé.

Es verdad que el proceso de dentición suele comenzar entre los 4 y los 7 meses, aunque en algunos bebés puede adelantarse o retrasarse. La presión de los dientes que emergen puede estimular la producción de saliva, y como los pequeños aún no tienen pleno control de los músculos de la boca, es normal que la baba fluya libremente. Sin embargo, esta no es la única razón, y que tu bebé babee mucho no significa necesariamente que le estén saliendo los dientes.

Si tu bebé de 1 mes babea mucho, puede deberse a un aumento en la producción de saliva. A esta edad, la coordinación para tragar todavía es limitada. En los dos meses, los bebés comienzan a interactuar más con su entorno. Esto incluye intentar llevarse las manos a la boca, lo que estimula las glándulas salivales. A los 3 meses, la baba puede intensificarse debido a que el bebé comienza a producir más saliva en preparación para el desarrollo oral y digestivo. Además, su curiosidad crece y lleva más objetos a la boca.

A los 4 meses, la dentición puede convertirse en una razón más evidente para la baba. A esta edad, muchos bebés comienzan a experimentar molestias en las encías, lo que puede llevarlos a babear más de lo habitual. Además, el control muscular sigue desarrollándose, por lo que es normal que no puedan manejar el exceso de saliva.

Si a tu bebé ya le están saliendo los dientes, será el momento de empezar a prestar atención a la salud dental del bebé, llevarle al odontopediatra por primera vez y empezar a inculcarle hábitos de cuidado bucodental.

La cantidad de baba suele disminuir considerablemente después del primer año de vida, a medida que los bebés desarrollan mejor control sobre los músculos de la boca y la garganta. Sin embargo, es importante recordar que cada bebé es único.

La baba en los bebés es una señal de que están creciendo y desarrollándose. Aunque puede ser un poco incómodo para los padres, en la mayoría de los casos no es motivo de preocupación.

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