Tramadol para el Dolor Cólico: Una Visión Detallada

El dolor cólico, caracterizado por episodios agudos e intensos, puede ser debilitante y afectar significativamente la calidad de vida. En el manejo del dolor, el tramadol emerge como una opción terapéutica, especialmente cuando otros analgésicos no proporcionan alivio suficiente. Este artículo profundiza en el uso del tramadol para el dolor cólico, sus mecanismos de acción, indicaciones, efectos secundarios y alternativas de tratamiento.

Escalera Analgésica de la OMS y el Tramadol

La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha establecido un método secuencial farmacológico para el tratamiento del dolor, conocido como la escalera analgésica. Este método utiliza un número limitado de medicamentos con eficacia demostrada y seguridad probada.

Segundo Escalón: Opioides Débiles

El tramadol se encuentra en el segundo escalón de la escalera analgésica de la OMS, clasificado como un opioide débil. Se considera de elección en muchos casos, ajustando la dosis inicialmente con comprimidos de absorción normal y luego pasando a una formulación retardada, complementada con gotas de rescate si es necesario. En este escalón, se pueden añadir fármacos del primer escalón (analgésicos no opioides) y fármacos coadyuvantes.

El tramadol produce analgesia al unirse a receptores específicos dentro y fuera del Sistema Nervioso Central (SNC). Los analgésicos opioides se clasifican en agonistas puros, agonistas parciales y agonistas-antagonistas, dependiendo del receptor específico al cual se unen y a la actividad intrínseca sobre el receptor.

¿Qué es el Tramadol?

El tramadol es un analgésico opioide que tiene efecto sobre la percepción del dolor tanto donde se produce la lesión como en el sistema nervioso central y el periférico. Actúa sobre la velocidad de transmisión y la intensidad de la señal dolorosa haciendo que “sientas” menos dolor. Empezará a hacerte efecto un poco después de tomártelo y notarás alivio (no siempre completo) durante 6-8 horas dependiendo de la concentración y la velocidad de liberación del medicamento que tomes.

Es un fármaco que está indicado para controlar el dolor severo que está incluido en el segundo escalón de la escalera analgésica de la OMS que es la estrategia farmacológica que seguimos habitualmente los profesionales de la salud dedicados al tratamiento del dolor.

Es importante que sepas que el Tramadol no tiene ningún efecto antiinflamatorio: no previene ni disminuye la inflamación de los tejidos.

Composición del Tramadol

El principio activo del tramadol (Tramadol Clorhidrato) está presente en muchos medicamentos y tus médicos podrán recetártelo bajo distintos nombres comerciales y presentaciones: cápsulas, comprimidos efervescentes, gotas, inyectable… en distintas concentraciones (50, 100, 150, 200 mg).

Las concentraciones más altas suelen ser de liberación prolongada “retard” que alarga el efecto de su principio activo y están especialmente indicadas para controlar dolor continuo de mayor intensidad. Estos fármacos “retard” se suelen tomar “a piñón fijo” cada 12 horas hasta que la mejoría permita ir reduciéndolas siempre con supervisión médica.

Una consulta rápida a las presentaciones en el vademecum del tramadol nos devuelve más de 70 presentaciones distintas bajo los nombres comerciales de Adolonta (Grünenthal), Ceparidin (Arafarma), Gelpar, Dolotradol (Ferrer), Tioner (Gebro Farma), Tradonal (Meda Pharma), Zytram (Mundipharma)…Además de los medicamentos genéricos que incluyen el tramadol fabricados por laboratorios como Aristo, Asta Médica, Cinfa, Kern Farma, Normon, RatioPharm, Teva o Sandoz.

Sea cual sea su nombre comercial, todos tienen indicaciones parecidas, efectos similares y tienen las mismas contraindicaciones y recomendaciones de uso.

Tramadol Paracetamol

Lo más habitual es que te receten el Tramadol combinado con paracetamol. Además de los genéricos “Tramadol Paracetamol” podrán recetarte Diliban (Gebro), Dupatrac, Pazital (Gebro), Pontalsic (Bayer), Tracimol (Ferrer), Traparac (Teva) y el más popular: Zaldiar (de Grünenthal)

Es un medicamento potente y para conseguirlo necesitas receta. Te recomendamos que no lo compres por internet a desconocidos. Es uno de los fármacos que actualmente más se está falsificando en la red.

Indicaciones del Tramadol

El tramadol es un medicamento “todoterreno”. Está indicado tanto para el dolor neuropático como la ciática como para el dolor nociceptivo (artrosis) y o el dolor mixto como el dolor lumbar crónico. El tramadol permite controlar bien y a dosis bajas el dolor moderado. Al tener menos concentración de principio activo, las presentaciones Tramadol/Paracetamol nos permiten hacer un mejor ajuste de la frecuencia de toma al grado de dolor cada día.

¿Cómo Tomar Tramadol? Recomendaciones

Recuerda que es analgésico opioide -débil, menos potente que otros- pero que como todo opioide tiene sus reglas de uso.

  • NO TOMES POR TU CUENTA MÁS DOSIS NI CON DISTINTA FRECUENCIA QUE LA QUE TE HAYA RECOMENDADO TU MÉDICO. El tramadol podría no eliminar completamente tu dolor pero lo reducirá en parte haciéndolo más llevadero. Consulta siempre a tu médico. La automedicación con este fármaco puede ser perjudicial para tu salud
  • INICIA EL TRATAMIENTO CON DOSIS MUY BAJAS y si lo necesitas, tu médico establecerá un plan progresivo hasta que consigas una mejora sin sufrir efectos adversos. Menos es más, mejor empezar con dosis bajas hasta a siguiente visita al médico.
  • SI REDUCES LA DOSIS DEL TRAMADOL (O LO ELIMINAS) HAZLO SIEMPRE PROGRESIVAMENTE. Hazlo despacio, con reducciones parciales muy progresivas cada semana o dos semanas hasta eliminarlo por completo SIEMPRE, SIEMPRE, SIEMPRE con estrecho control y seguimiento de vuestro médico de familia o de vuestro especialista en dolor… nunca por vuestra cuenta y riesgo!! Así evitarás el temido síndrome de abstinencia por la suspensión brusca de opioides.
  • No tomes tramadol si estás embarazada o en periodo de lactancia o si eres menor de 16 años o tienes alergia o hipersibilidad a los opiáceos. Tampoco deberías tomarlo si tienes insuficiencia respiratoria severa, problemas hepáticos o sufres epilepsia y no la están controlando tus médicos…

Efectos Secundarios del Tramadol

Es posible que el tramadol te siente mal desde la primera pastilla y sientas nauseas, vómitos y sensación de mareo, somnolencia… Lo que hará que sea difícil que quieras continuar con el tratamiento…. En esta situación es importante que valores el grado de tus molestias: si son verdaderamente importantes deja de tomarlo inmediatamente y consulta lo antes posible con tu médico.

Si son leves (boca seca, dolor leve de cabeza, sudoración…) intenta aguantar unos días para dar tiempo a tu cuerpo a acostumbrarse. Es decir, a desarrollar “tolerancia” a los efectos secundarios del principio que luego, en nuestra experiencia, se van reduciendo.

Por otra parte, el tramadol -como el resto de opioides- tiene como efecto secundario más frecuente el estreñimiento: es probable que necesites un suplemento de fibra o incluso, laxantes (Movicol, Molaxole, Duphalac, Lactitol). Es importante que aumentes la toma de líquidos en tu dieta.

Esto hace el TRAMADOL a tu cuerpo (Lo que NO te dicen)

Tramadol y Aumento de Peso

En internet podrás leer información muy contradictoria. Aunque algunos pacientes opinan que el tramadol engorda, lo más frecuente es precisamente lo contrario: que pierdas peso durante el tratamiento y al finalizarlo, engordes al recuperar el apetito.

Tu médico será el que mejor pueda valorar lo que te está ocurriendo… pero si aumentas de peso durante tu tratamiento con tramadol… lo más probable es que se deba a un cambio en tu alimentación o hábitos de vida… En cualquier caso te recomendamos que cuides tu dieta evitando en la medida de lo posible los alimentos procesados, las grasas poco saludables…

Alternativas Farmacológicas

Dentro de las alternativas farmacológicas al tramadol, se consideran:

  • Analgésicos no opioides: Paracetamol y metamizol, útiles para el dolor visceral.
  • AINEs (Antiinflamatorios no esteroideos): Medicamentos como el ibuprofeno, naproxeno o ácido acetilsalicílico (aspirina) que reducen la inflamación y alivian el dolor.
  • Opioides Potentes: Morfina y fentanilo, para dolores más intensos.
  • Fármacos Coadyuvantes: Amitriptilina, carbamazepina, gabapentina, entre otros, que potencian el efecto analgésico o tratan síntomas asociados.

Dolor Visceral Abdominal Crónico

Desde el punto de vista del abordaje farmacológico es necesario diferenciar el dolor visceral con causa diagnosticada (sea oncológico o benigno) del dolor visceral funcional. En el paciente oncológico el dolor visceral puede formar parte del dolor maligno como paradigma del dolor mixto. La compresión, distensión o estiramiento de vísceras huecas y cápsulas de vísceras sólidas a nivel torácico, abdominal o pélvico secundarios a la infiltración del proceso canceroso primario o metastático permite la activación de los nociceptores.

Siguiendo la escalera/ascensor analgésico de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se consigue mejoría en la mayoría de los pacientes. Sin embargo hay un porcentaje de pacientes refractarios que requieren opioides para el control del dolor (7), si bien el uso de los agonista μ puede verse limitado por sus efectos secundarios gastrointestinales.

El tratamiento se ajusta al ascensor analgésico de la OMS añadiendo los coadyuvantes:

  • Anticonsulsivantes y antidepresivos tricíclicos (ATD) para manejo de componente neuropático si estuviera presente.
  • Análogos de la somatostatina (octeotride): Si bien hay estudios en los que no se objetiva el beneficio analgésico del octeotride (9), son considerados beneficiosos en los cuadros obstructivos de colon al disminuir las secreciones gástricas.

Consideraciones en Pacientes con Cirrosis Hepática

El tratamiento del dolor en el paciente con cirrosis hepática es un verdadero reto, siendo muchas veces inadecuado por falta de eficacia terapéutica o por la gran incidencia de efectos adversos. El enfoque del tratamiento es diferente si el dolor es agudo o crónico e implica conocer el mecanismo fisiopatológico responsable del mismo. El tratamiento farmacológico se ha de iniciar con la dosis mínima efectiva y titular lentamente, evitando la polifarmacia.

El tramadol es una opción segura en el tratamiento del dolor moderado a severo. Los opioides con mayor seguridad terapéutica son el fentanilo, la hidromorfona y la metadona como segunda opción. En el tratamiento del dolor neuropático la gabapentina es la primera opción terapéutica, mientras que los antidepresivos tricíclicos pueden estar indicados en cierto grupo de pacientes.

Estudio de Investigación para el Dolor Menstrual

Usted puede participar en un estudio de investigación que tiene como objetivo valorar la eficacia de un tratamiento no invasivo y sin efectos secundarios para el control del dolor menstrual. El tratamiento debe realizarse en el transcurso del cuadro doloroso, y consiste en la aplicación transdérmica en el área dolorosa y en el cuadrado lumbar de un programa analgésico específico para aliviar el dolor menstrual.

Si está considerando participar en este estudio, es fundamental seguir las instrucciones y restricciones proporcionadas por el equipo de investigación.

Contraindicaciones del Tramadol

El paracetamol está contraindicado en pacientes con hipersensibilidad a los componentes de la fórmula; en pacientes con úlcera gastroduodenal activa, hemorragia digestiva o perforación gastroduodenal reciente, antecedentes de úlcera gastroduodenal o hemorragia digestiva.

El tramadol puede empeorar la depresión respiratoria y del sistema nervioso central en estos pacientes. En pacientes en estado convulsivo, con insuficiencia renal moderada o grave (creatinina sérica > 442 mmol/l) y pacientes con riesgo de insuficiencia renal por hipovolemia o deshidratación.

Debe tenerse precaución cuando se administre concomitantemente con antidepresivos tricíclicos, serotoninérgicos. Debe ser administrado con precaución en pacientes con antecedentes de dependencia o adicción a opioides.

Conclusión

El tramadol es una herramienta valiosa en el manejo del dolor cólico, especialmente cuando otras opciones no son suficientes. Sin embargo, es crucial considerar sus efectos secundarios y contraindicaciones, así como explorar alternativas y terapias coadyuvantes para un enfoque integral del tratamiento del dolor.

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