Durante el inicio del embarazo, muchas mujeres experimentan un aumento del hambre, uno de los primeros signos de los cambios hormonales en el cuerpo. Este aumento del apetito es una respuesta normal a medida que el cuerpo comienza a alimentar al bebé en desarrollo.
¿Cuándo Empieza el Hambre al Inicio del Embarazo?
El hambre puede comenzar desde las primeras semanas de embarazo. Durante las primeras semanas (semanas 1 a 4), el apetito podría no aumentar de forma perceptible a medida que el cuerpo experimenta sutiles cambios hormonales. Sin embargo, para las semanas 5 y 6, el hambre puede intensificarse a medida que los niveles de gonadotropina coriónica humana (hCG) y progesterona aumentan rápidamente.
Alrededor de la semana 7-8, es posible que sientas hambre con más frecuencia. Los niveles de estrógeno y progesterona alcanzan su punto máximo durante este periodo, lo que afecta las señales cerebrales que regulan el hambre.
Sí, el aumento del apetito puede ser uno de los primeros signos de embarazo para muchas mujeres. A medida que cambian los niveles hormonales, algunas mujeres notan un aumento del apetito incluso antes de la ausencia de la menstruación. Esto puede ocurrir junto con otros síntomas tempranos como náuseas, fatiga y sensibilidad en los senos.
Sin embargo, es importante tener en cuenta que no todas las mujeres experimentan un aumento del apetito, y algunas incluso pueden perder el apetito debido a las náuseas matutinas.
Causas del Aumento del Hambre
Las fluctuaciones hormonales son la principal causa del aumento del hambre durante las primeras etapas del embarazo. El cuerpo necesita energía adicional para nutrir al feto en desarrollo, lo que puede manifestarse en un mayor deseo de comer. Se sabe que la gonadotropina coriónica humana (hCG) y la progesterona influyen en la regulación del apetito. Además, algunas mujeres pueden notar que sus antojos se vuelven más intensos o específicos, lo que les dificulta resistir el impulso de comer.
Para algunas mujeres, el aumento del apetito puede ser uno de los primeros síntomas del embarazo. Si bien el hambre por sí sola no confirma el embarazo, puede acompañarse de otros síntomas como cambios de humor, fatiga o sensibilidad en los senos.
Creencias Erróneas sobre el Hambre Voraz en el Embarazo
A lo largo del tiempo, se ha asociado este apetito exagerado con diferentes explicaciones. Existen creencias populares que nada tienen que ver con las pruebas científicas. Algunas se basan en el tamaño del bebé (cuanto más grande más se debería comer), en la satisfacción permanente de antojos para evitar consecuencias en el feto o la creencia habitual que durante el embarazo la mujer tiene que comer por dos.
Pero desde hace algunos años se conoce que todas estas convicciones no tienen base real con lo que muchas mujeres se informan bien sobre la la dieta, la ganancia de peso adecuada y cómo controlar los excesos en caso de padecer hambre voraz en el embarazo.
¿Es Problemático Tener Hambre Voraz en el Embarazo?
Como hemos visto tener más hambre de lo habitual es normal en el embarazo. Que este sea desmesurado no ocurre siempre y tampoco tiene que estar presente durante los 9 meses. Es cierto que el aumento de apetito tiene que ir acompañado con un aumento de la ingesta. Esta se suele situar entre las 350 y 450 calorías diarias de más, dependiendo del momento de la gestación y sus características (por ejemplo si existe embarazo múltiple).
La ganancia de peso final de la mujer también es variable y está muy ligada al peso de la madre antes de quedarse encinta. Por lo tanto podemos decir que el hambre voraz solo representa un problema si la mujer no puede controlarlo, acaba ganando más peso del adecuado o satisfaciéndolo con alimentos poco saludables. Asimismo, no hay que despreciar el hecho de que tener un apetito incontrolado puede provocar malestar, desazón y preocupación en las madres.
10 Alimentos PROHIBIDOS en el embarazo
Soluciones para Controlar el Aumento del Hambre
Controlar el aumento del hambre durante el embarazo es esencial para la salud tanto de la madre como del bebé. Comer comidas pequeñas y frecuentes puede ayudar a mantener estables los niveles de azúcar en sangre y evitar comer en exceso. La hidratación también es crucial. A veces, la sensación de hambre puede confundirse con deshidratación, por lo que beber abundante agua a lo largo del día puede ayudar a controlar el apetito.
- Repartir las ingestas a lo largo del día en 3 comidas principales y dos tentempiés. En estos momentos es bueno ingerir frutas, yogur, yogur griego, queso fresco, frutos secos o pan integral.
- Planificar las comidas e incluso los pequeños snacks de media mañana o media tarde.
- Un vaso de agua entre comidas, y antes de cada comida, te ayudará a controlar la sensación de hambre en el embarazo y a no comer de más. Además, la correcta hidratación durante los meses de gestación es fundamental.
- Si tienes mucha hambre durante el embarazo, lo que más necesitas no es comer de más, sino comer alimentos que te calmen, y el solo hecho de masticar puede ayudarte a aliviar la ansiedad.
- ¿Se te antoja determinado alimento en particular? No ignores este antojo: es posible que tu organismo te esté pidiendo algo, pudiendo apostar por opciones saludables. Un fuerte antojo de pan y bollos puede indicar que te faltan fibra y energía, mejor escoge una porción de frutas secas. Si mueres por las frituras, mejor escoger grasas saludables como las del aguacate.
- Es muy importante no saltarse el desayuno porque es la comida más importante del día. Por mucha prisa que tengas, deber dedicar un rato del día a desayunar tranquilamente para comenzar la mañana con energía. Desayuna variado e intenta ingerir los alimentos más calóricos en este momento del día.
- Aparte de todo lo relacionado con la comida, presta mucha atención al descanso y al deporte para controlar el hambre en el embarazo. Descansar más y mejor te servirá para sufrir menos el hambre. De hecho, la falta de sueño está relacionada con mayor índice de sobrepeso y obesidad. Por otro lado, tampoco debes permanecer mucho tiempo echada en el sofá: mejor sal a caminar, apúntate a una clase de yoga prenatal o a natación.
Recomendaciones Nutricionales Durante el Embarazo
Durante el embarazo, es especialmente importante que la futura madre cuide su alimentación, por su propia salud, pero también para aportar al feto los nutrientes necesarios para su correcto desarrollo, así como para evitar riesgos de infecciones y otros problemas.
Lo habitual es que la mujer engorde entre nueve y trece kilos durante esta etapa, dependiendo de su Índice de Masa Corporal (IMC) antes de quedarse embarazada. De este incremento de peso, aproximadamente la mitad corresponde al peso del bebé, al líquido amniótico y a la placenta, y el resto es una ganancia natural de este proceso que no debe obsesionar ni angustiar a la futura madre.
En general, la embarazada ha de intentar tomar la cantidad suficiente de:
- Proteínas: son necesarias para construir y reparar el tejido de la madre y del feto; se encuentran en carnes, huevos, pescados, leche y productos lácteos, legumbres, frutos secos y cereales.
- Hidratos de carbono: constituyen la principal fuente de energía para la madre y para el feto. Están presentes en la pasta, legumbres, patatas, hortalizas y cereales, que conviene que sean integrales para ayudar a combatir el estreñimiento. En cambio, se recomienda limitar la ingesta de azúcares, presentes en las harinas refinadas, el pan blanco, la pastelería, la bollería industrial, el chocolate…
- Grasas: portan ácidos grasos esenciales y energía, pero es mejor moderar su consumo y optar por grasas saludables, que se hallan en el aceite de oliva, y los ácidos grasos omega-3, muy importantes para el correcto desarrollo del feto. Estos se encuentran en los frutos secos, semillas y muchos pescados. Por contra, se debe limitar el consumo de grasas saturadas como las animales, el queso graso curado, la nata y la mantequilla.
- Hierro: necesario para prevenir la anemia. Lo tienen las carnes rojas, cereales, legumbres y frutos secos. Es habitual en esta etapa que el médico aconseje a la mujer tomar suplementos de este mineral.
- Calcio: está presente en la leche y productos lácteos, soja, acelgas, legumbres y almendras.
- Ácido fólico: muy importante para el desarrollo del sistema nervioso central del bebé. Lo contienen las verduras de hoja verde, cereales, huevos, naranjas, legumbres y nueces. Las embarazadas deben tomar suplementos diarios de este mineral, al menos, hasta el tercer mes de gestación.
- Vitaminas y fibra: imprescindibles para el correcto desarrollo del feto -sobre todo la B12-, se obtienen comiendo abundantes frutas (4 o 5 porciones diarias y mejor enteras que en zumo), hortalizas y verduras frescas, siempre lavándolas bien.
Seguridad Alimentaria Durante el Embarazo
Durante el embarazo, el sistema inmune de la mujer se modifica y algunos microorganismos pueden llegar al feto atravesando la barrera placentaria. Por otra parte, los alimentos y el agua pueden constituir una fuente de transmisión de estos microorganismos y, por tanto, provocar infecciones alimentarias.
Enfermedades Más Nocivas Transmitidas por Alimentos
En función del tipo de enfermedad alimentaria y la etapa del embarazo en que se produce, las consecuencias para el feto pueden ser muy graves. Las enfermedades que más impacto pueden tener son:
- Listeriosis: es una infección causada por la bacteria Listeria monocytogenes, que puede sobrevivir y reproducirse en los alimentos. Si la infección llega a la sangre, puede causar sepsis, aborto, alteraciones en el feto, nacimiento de bebés con bajo peso o mortalidad infantil. Se halla en alimentos listos para consumir de origen vegetal y animal, lácteos elaborados con leche no pasteurizada, patés, ahumados como el salmón y embutidos.
- Toxoplasmosis: es una enfermedad provocada por el parásito Toxoplasma gondii, bastante común y presente en todo el mundo. Si la toxoplasmosis tiene lugar durante el embarazo o poco antes de él, el bebé puede sufrir pérdida auditiva, discapacidad intelectual y ceguera. También puede causar abortos y malformaciones en el feto. Por eso, si la madre no ha sufrido antes esta patología, debe evitar las posibles vías de contacto: la ingesta de carne cruda o poco cocinada y el contacto con heces de gatos o tierra contaminada.
- Salmonelosis: causada por una bacteria llamada Salmonella, si la madre sufre fiebre, vómitos, diarrea y deshidratación, puede llegar a producirse un aborto o parto prematuro. También puede llegar a causar meningitis. Además, la embarazada puede contagiar a su hijo durante el parto.
- Anisakis: son unos parásitos similares a pequeños gusanos que anidan principalmente en los intestinos y vísceras de los peces y que, en los humanos, pueden provocar síntomas digestivos como dolor abdominal, náuseas y vómitos y, en casos más extremos, alergias con reacciones anafilácticas. Aunque estos parásitos no traspasan la placenta, los síntomas sufridos por la madre pueden poner en riesgo la salud del bebé. Para evitarlos, hay que evitar el consumo de pescados crudos o ahumados, en salazón, etc. Es recomendable congelarlos durante al menos cuatro días y cocinarlos durante al menos dos minutos a más de 60ºC.
Alimentos de Riesgo
Para evitar las infecciones y/o intoxicaciones alimentarias, las embarazadas deben seguir algunas recomendaciones especiales en su dieta. Estas serían las preguntas y los alimentos clave:
- ¿Puedo comer pescado y marisco si estoy embarazada? Es mejor no consumir especies grandes predadoras como el pez espada (emperador), el tiburón (cazón), la caballa, el atún rojo y el lucio. También deben evitarse los pescados y mariscos crudos, los ahumados y los marinados (sushi, sashimi, ostras, almejas y vieiras crudas, ceviche, carpaccio de pescado, boquerones en vinagre, el salmón o la trucha ahumados…), dado que podrían ser portadores de listeria y parásitos. Las embarazadas sí pueden ingerir mariscos ahumados durante el embarazo si son enlatados, no perecederos o si se han cocinado. Respecto al resto de pescados y mariscos crudos, también pueden consumirse tras cocinarse suficientemente y, preferiblemente, tras haber sido congelados durante un mínimo de cuatro días, para evitar el riesgo de infecciones por anisakis.
- ¿Cómo se debe comer la carne en el embarazo? Las carnes deben quedar completamente hechas por dentro. Deben evitarse los carpaccios, carnes precocinadas, y ensaladas preparadas que lleven pollo, jamón, etc.
- ¿Los patés y embutidos están prohibidos? Durante el embarazo, si la mujer no está inmunizada frente a la toxoplasmosis, se han de evitar los embutidos (jamón, chorizo, lomo embuchado, salchichón, salami, mortadela…), los patés refrigerados, el tocino… Se pueden tomar sin riesgo las salchichas si se cocinan suficientemente, así como los productos cárnicos en conserva (latas de jamón cocido o patés), dado que la esterilización los hace seguros. Una vez abierto el envase, debemos seguir las instrucciones de conservación o consumirlo antes de cuatro días. También pueden consumirse después de cocinarse a 75º. En el caso de los embutidos crudos curados, pueden tomarse si previamente se han congelado durante diez días a -22º o si se cocinan -si bien su consumo excesivo no es recomendable por su alto contenido en grasa y sales-.
- ¿Qué tengo que hacer con los lácteos? Hay que evitar tomar leche no pasteurizada, por el riesgo que conlleva de contraer infección por listeria. Esta indicación se extiende también a los quesos y demás lácteos, que deberán ser siempre pasteurizados.
- ¿Cómo hay que tomar las frutas y verduras en el embarazo? A la hora de consumirlas, lo más importante es la preparación: han de cortarse primero las partes dañadas y, posteriormente, lavarlas bien bajo el chorro de agua del grifo, incluso si se van a pelar. Si se van a tomar crudas sin pelar (incluidas las plantas aromáticas frescas), es conveniente sumergirlas de cinco a diez minutos en un recipiente de agua potable que contenga unas gotas de lejía apta para la desinfección del agua de bebida, y luego, enjuagarlas con agua abundante.
- ¿Son perjudiciales los huevos si estoy embarazada? Dado que pueden contener salmonela, solo pueden tomarse muy cuajados. Se evitarán, por lo tanto, los huevos pasados por agua, poché, etc., y si se preparan platos que los contengan, deben cocinarse a suficiente temperatura. Además, desecharemos los alimentos que contengan huevo crudo o poco cocinado, como salsas y mayonesas caseras y algunos postres (tiramisú, mousses, merengues, brownie, helado casero…).
Para prevenir de manera general las enfermedades transmitidas por los alimentos, se deben seguir cuatro pasos muy sencillos:
- Separar: se han de manipular correctamente las carnes, huevos y pescados y mariscos crudos con el fin de evitar las contaminaciones cruzadas.
- Enfriar: es recomendable conservar los alimentos a baja temperatura para evitar la proliferación de las bacterias: mantenerlos en el frigorífico a un mínimo de 4º y en el congelador, a -18ºC.
- Lavar: las bacterias transmitidas por los alimentos pueden propagarse por toda la cocina y llegar a las tablas de cortar, utensilios, esponjas y otros productos.
- Cocinar: deben prepararse y calentarse los alimentos a alta temperatura para eliminar las posibles bacterias, capaces de sobrevivir hasta los 60º.
Hábitos Tóxicos Durante el Embarazo
Fumar siempre es perjudicial para la salud, pero durante el embarazo es además muy peligroso para el feto, que queda expuesto a la acción de más de siete mil sustancias tóxicas. No hay un nivel seguro de consumo de tabaco durante el embarazo, por lo que esta etapa puede ser un buen momento para dejar de fumar, pero no solo para la madre, sino también para el padre o pareja, puesto que respirar el humo producido por otros fumadores también es perjudicial para el feto y la embarazada.
El alcohol que ingiere la madre pasa directamente a través de la placenta a la sangre del feto, cuyo organismo no está preparado para metabolizarlo. No hay ninguna cantidad de alcohol ni ningún tipo de bebida alcohólica que pueda considerarse segura durante el embarazo, por lo que lo más recomendable es abandonar su consumo por completo. Es más, se aconseja a la mujer evitarlo desde que planifica quedarse embarazada, dado que puede afectar al desarrollo del embrión ya en las primeras semanas.
Antojos Durante el Embarazo
Todas las mujeres embarazadas pueden dar fe de haber experimentado ganas reales, prácticamente irresistibles, de comer. Algunas teorías afirman que puede ser el modo en que el organismo satisface sus necesidades y evita las carencias. Así, un antojo de carne roja durante el embarazo reflejaría una carencia de hierro, un antojo de chocolate, una necesidad de magnesio… La idea es seductora, pero son más bien las hormonas las que parecen sembrar la cizaña en nuestros hábitos alimentarios.
Aunque son imprescindibles para asegurar el buen desarrollo del embarazo y los intercambios entre la placenta y el feto, las hormonas suelen jugar malas pasadas. Alteran el olfato y el gusto por el aumento de la concentración de estrógenos, con lo que puede darte por devorar alimentos que antes aborrecías o por marearte ante olores de lo más normales.
¿Cómo Lidar con los Antojos y las Punzadas de Hambre?
¡Puedes permitirte puntualmente ceder a los antojos! No reviste mayor importancia si mantienes una alimentación variada y equilibrada, si no abusas de los alimentos demasiado ricos en azúcares o grasas, si tu curva de peso permanece normal y si no estas picoteando cada dos por tres.
Para contrarrestar los antojos del embarazo, la mejor solución sigue siendo hacer tres comidas equilibradas al día y permitirse uno o dos tentempiés: a media mañana y a media tarde. Opta por las féculas (cereales integrales, pan integral, legumbres…) que liberan energía de larga duración y sacian bastante. Si estás obligada a controlar el peso, acostúmbrate a reservarte el postre para tomarlo en la merienda, por ejemplo. Y, sobre todo, no te reprimas. No pasa nada por ser golosa y satisfacer esos pequeños caprichos.
Hambre vs. Antojos
Desde que el test de embarazo dio positivo (quizás, incluso antes) notas que poco después de comer, vuelves a sentir hambre. Seguirías comiendo o "picoteando". ¿En tu embarazo estás ganando peso de forma saludable?
- Cambios hormonales: La leptina es una hormona producida por las células de grasa que normalmente suprime el apetito. Durante el embarazo, los niveles de leptina pueden fluctuar y no siempre cumple su cometido (quitar la sensación de hambre).
- Cambios fisiológicos: Tu organismo además de "construir" un bebé a partir de un par de células tiene que crear la placenta, tejido nuevo para que el útero y el pecho crezcan, aumentar el volumen sanguíneo...
- Necesidades nutricionales de tu bebé: Es verdad que el bebé necesita alimento, pero como bien dicen todos los expertos: en el embarazo no hay que comer por dos.
Con el hambre vas a notar un cosquilleo en el estómago. Con los antojos, es probable que esa sensación de estómago vacío no la notes. "El hambre real no requiere de un alimento específico, la embarazada realmente se comería cualquier cosa para poder satisfacer el hambre física que se manifiesta en la zona del estómago. En cambio, cuando nota un antojo la mujer requiere de un alimento mucho más específico, que suele ser muy agradable al paladar o palatable. Ese deseo se puede notar más físicamente en la zona del pecho o requiere de más rumiación u obsesión a nivel mental".
Conclusión
El hambre al principio del embarazo es una experiencia común, que para algunas mujeres comienza incluso en las primeras semanas. Si te preguntas si el aumento de apetito es señal de embarazo o si el hambre es señal de embarazo, recuerda que esta puede ser una de las muchas señales que indican un embarazo. Sin embargo, la experiencia de cada mujer es diferente, y si tienes dudas, una prueba de embarazo puede aclarar tus dudas.
