Si hay algo que alarme a una recién estrenada madre es el llanto de su pequeño. Pero lo cierto es que se trata de la única forma que tiene el bebé de comunicarse. Hasta que el niño comienza a hablar, se comunica con sus cuidadores a través del llanto.
Causas Comunes del Llanto en Bebés
El llanto del bebé puede deberse a que tiene sueño, hambre o malestar, entre otras cosas. Estas son las causas más frecuentes. Un lactante de pocos meses a menudo llora porque tiene hambre, sueño, o porque tiene dolor de estómago (los llamados cólicos del lactante).
- Hambre: Para los bebés, el hambre es una necesidad primaria y urgente.
- Sueño: Los bebés necesitan dormir mucho, pero muchas veces se sienten sobreestimulados o incómodos, lo que les impide relajarse.
- Necesidad de contacto físico: El contacto físico y la cercanía con su cuidador son necesidades fundamentales para los bebés, especialmente en sus primeros meses de vida.
- Cólicos y gases: Los cólicos y el gas son comunes en los primeros meses, ya que el sistema digestivo del bebé aún se está desarrollando.
- Pañal sucio: A los bebés les molesta la humedad y la incomodidad que causa un pañal sucio o mojado.
- Enfermedad: Si normalmente no llora y tiene un episodio de llanto prolongado puede ser porque le duele algo.
Cólico del Lactante
Pero lo que realmente asusta a los padres es el cólico del lactante. El bebé, sin motivo aparente empieza a llorar desconsoladamente sobre todo por la tarde, durante más de tres horas al día y durante más de tres semanas. Se desconoce la causa, aunque se piensa que tiene que ver con la inmadurez del sistema digestivo.
El cólico del lactante es un trastorno típico de los primeros meses de vida, que se caracteriza por un llanto intenso y prolongado del niño sin ninguna causa aparente. También se le conoce como cólico de los tres meses, cólico vespertino o del anochecer, alboroto paroxístico del lactante o cólico de gases.
El cólico del lactante es una alteración benigna que tiende a desaparecer espontáneamente alrededor del cuarto mes de vida. Suelen aparecer con más frecuencia en niños que duermen poco. Se considera más frecuente en el primer hijo y en hijos de fumadores.
Causas del Cólico del Lactante
La causa exacta de los cólicos del lactante todavía se desconoce, aunque se piensa que no es única, sino que existen múltiples factores implicados. Se han propuesto diversas hipótesis. Sólo una minoría de dichas alteraciones refleja un problema específico del aparato digestivo.
- Causas gastrointestinales: Para muchos pediatras, los cólicos se deben a contracciones espasmódicas del intestino, favorecidas por la inmadurez del aparato digestivo de los lactantes.
- Alergia a las proteínas de la leche de vaca: En algunos niños la alergia a las proteínas de la leche de vaca consumida por la madre puede ser la causa del cólico.
- Meteorismo: Los lactantes no digieren completamente la lactosa de la leche materna ni de las fórmulas artificiales durante los primeros cuatro meses de vida, y esto hace que se produzcan gran cantidad de gases en el intestino del lactante.
- Reflujo gastroesofágico: Hay que considerar este diagnóstico cuando pasado el cuarto mes la sintomatología empeora o no mejora.
- Problemas en la interacción del niño con el medio ambiente: Niños con llanto fácil, que se despiertan fácilmente, y que se encuentren en un ambiente que pueda favorecer estas características.
Síntomas del Cólico del Lactante
Las crisis de llanto son descritas como ataques abruptos, de gran intensidad, que aparecen al final del día. Suelen acompañarse de rigidez, flexión de las piernas sobre el abdomen y sensación de ruidos abdominales.
Los niños adoptan una posición característica, flexionando los muslos sobre el abdomen, apretando los puños, con la cara enrojecida y el abdomen tenso. Estos episodios pueden durar minutos u horas.
En los periodos entre las crisis están completamente asintomáticos y sonrientes, y durante su seguimiento los niños afectados comen y suben de peso normalmente.
El primer paso en un lactante con un llanto excesivo en el que se ha comprobado que no se debe a las causas normales por las que llora un bebé (hambre, calor o frío, pañal sucio), es explorarlo en busca de otras causas de llanto (traumatismos, hernias, infecciones, etc.).
Tratamiento y Consejos para los Padres
Aunque se trata de un trastorno benigno y transitorio, los cólicos de lactante suelen generar mucha preocupación y frustración en la familia, por lo que se han intentado múltiples tratamientos farmacológicos y dietéticos, la mayoría de ellos con escasa eficacia real.
- Intente no dejar que su hijo llore.
- Está cansado, necesita dormir.
- Mecer al lactante en la cuna.
- Darle un paseo en cochecito.
- En caso de lactancia materna, se aconseja a la madre no tomar café, bebidas a base de cola u otros estimulantes.
- Evite sobrealimentar al niño o alimentarlo demasiado rápido.
- Acepte el llanto del bebé y acompáñele.
- Descansar y tener ayuda.
La mayoría de remedios comercializados carece de eficacia real, y los beneficios apreciados suelen ser debidos a la mejoría natural que suelen tener los cólicos a partir de las 6 semanas de vida. Algunos pueden ser incluso perjudiciales.
Pese a los trastornos y preocupaciones que generan los cólicos del lactante, lo cierto es que se acaban resolviendo por sí solos hacia los tres o cuatro meses de edad, sin afectar al crecimiento ni al desarrollo del niño.
La Hora Bruja o Llanto Púrpura
¿Alguna vez has oído hablar de la hora bruja o del llanto púrpura? Si eres padre o madre, probablemente sí. Son esas fases por las que pasan los bebés en las que lloran y lloran, y no hay manera de calmarlos, aunque lo intentes con todo lo que tienes a mano.
La hora bruja es una expresión que se refiere a un periodo específico del día, generalmente al final de la tarde o principio de la noche, en el cual los bebés tienden a estar más irritables y a llorar más. El llanto púrpura, por otro lado, es un concepto desarrollado por el pediatra Dr. Ronald Barr, que describe un patrón de llanto excesivo y regular en algunos bebés.
En el síndrome crepuscular, tenemos que tener en cuenta, que cuando tu bebé empieza con este llanto fuerte y desconsolado, no es solo porque sí. Es su manera de decirte que algo le pasa y que aún está aprendiendo a manejar este mundo loco en el que acaba de aterrizar.
Diferencias entre la Hora Bruja y los Cólicos
Aunque la hora bruja puede estar relacionadas con los cólicos lactantes, es difícil diferenciar si tu está llorando poe este motivo o porque haya entrado en la hora bruja, ya que ambos pueden provocar bastante llanto y estrés tanto en los bebés como en los padres.
La hora bruja generalmente ocurre alrededor de la misma hora cada día, a menudo por la tarde o al principio de la noche, y se caracteriza por un llanto que puede parecer inconsolable. Sin embargo, durante este periodo, los bebés pueden calmarse momentáneamente con movimientos, caricias, sonidos suaves o de otras maneras antes de empezar a llorar de nuevo. No está relacionada específicamente con el proceso de alimentación y no parece ser provocada por dolor físico.
El llanto por cólicos suele ser intenso, agudo, como si el bebé tuviese dolores. Además, estos episodios de llanto pueden ser más aleatorios, no siguiendo un patrón predecible como la hora bruja.
¿Por Qué Mi Bebé Llora Todos los Días a la Misma Hora?
Si tu hijo llora todos los días más o menos a la misma hora, podría estar experimentando la hora bruja o como parte de su ciclo de sueño o debido a la acumulación de fatiga y sobreestimulación que típicamente ocurre al final del día.
- Rutina de sueño: A medida que los bebés van desarrollando su ritmo circadiano, pueden tener períodos en los que están más cansados o irritables, y esto a menudo ocurre hacia el final del día.
- Sobrecarga sensorial: Después de un día de estímulos nuevos y aprendizaje constante, tu pequeño puede sentirse abrumado y expresarlo a través del llanto.
- Necesidades físicas: Puede ser un indicativo de hambre, necesidad de cambio de pañal, o simplemente el deseo de estar en brazos para sentirse seguro y protegido.
- Procesamiento emocional: Los bebés aún están aprendiendo a regular sus emociones. El llanto puede ser una forma de liberar la tensión emocional acumulada a lo largo del día.
- Desarrollo y crecimiento: Durante los primeros meses de vida, los bebés pasan por rápidos cambios y crecimiento, lo que puede causarles molestias o les puede hacer sentirse inquietos en ciertos momentos del día.
Técnicas de Consuelo para el Llanto Desconsolado
Te sugerimos estas técnicas de consuelo que pueden ayudarte:
- Sostener al bebé en brazos y balancearlo suavemente.
- Ofrecer un chupete para que el bebé succione y se relaje.
- Hablarle o cantarle suavemente para calmar al bebé.
- Terapia musical con canciones relajantes.
- Asegurarse de que el bebé no tenga hambre y esté cómodo.
También te aconsejamos descartar si a tu bebé le cuesta expulsar los gases, ya que éstos son muy dolorosos y pueden provocar este tipo de lloro desconsolado. Para expulsar los dichosos gases de una forma natural, puedes preparar un biberón con una infusión de manzanilla con anís.
La crisis de llanto, generalmente, comienza a las pocas semanas de vida y puede mejorar después de los tres meses, a medida que el bebé crece y su sistema digestivo madura.
El Síndrome del Niño Zarandeado
El Servicio de Neurología Pediátrica del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla advierte de las consecuencias del síndrome del niño zarandeado o del niño sacudido (en inglés, ‘shaken baby syndrome’) para prevenir este tipo de lesiones, que, en la mayoría de los casos, suelen ser ocasionadas de forma involuntaria por el desconocimiento del responsable.
Se trata de un tipo de lesión cerebral traumática que ocurre cuando un niño pequeño es sacudido bruscamente, generalmente por un adulto, sin el impacto de un golpe directo. Esos movimientos originan que el cerebro del niño se golpee contra las paredes del cráneo, ya que en los lactantes permanecen abiertas las fontanelas, provocando lesiones cerebrales.
Estas lesiones cerebrales pueden ser permanentes y afectar al niño a lo largo de su vida, yendo desde una contusión y un edema cerebral reversible, hasta hematomas o hemorragias intracraneales, que en función de su cuantía pueden ejercer presión sobre áreas vitales y causar incluso la muerte del bebé.
Causas del Síndrome del Niño Zarandeado
Según explica la doctora Esperanza Sánchez, el motivo más frecuente de que esto ocurra suele ser el llanto inconsolable y prolongado de algunos bebés, que provoca la frustración y el enfado del cuidador, que finalmente zarandea al niño.
Otra causa frecuente es el intento de reanimarlo ante una situación crítica, que se entiende como que amenaza la vida del niño, como puede ser un atragantamiento, un ataque de tos o un espasmo del sollozo.
Este síndrome afecta principalmente a bebés y a niños menores de dos años con mayor frecuencia, aunque Esperanza Sánchez insta a tener “especial cuidado hasta el año de vida, dado que es la edad en donde son más vulnerables por sus características físicas, su falta de movilidad y su inmadurez neurológica”.
En cuanto a su frecuencia, según la Asociación Española de Pediatría (AEP), en España de los 450.00 niños nacidos al año, unos 100 pueden padecer este síndrome.
Síntomas del Síndrome del Niño Zarandeado
Para la neuropediatra del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa de Sevilla Esperanza Sánchez Martínez, es fundamental reconocer las señales que puedan indicar una alarma y buscar la atención médica inmediata en casos de sospecha.
Los síntomas más comunes que pueden presentar los niños con este síndrome son vómitos repetidos, irritabilidad y llanto excesivo, somnolencia o letargo, convulsiones o incapacidad para moverse con normalidad.
De entre las muchas consecuencias, la doctora destaca que el niño puede desarrollar hidrocefalia, epilepsia, hemorragias retinianas (visibles en el fondo del ojo), que pueden causar ceguera, siendo ésta una característica distintiva de este síndrome.
“También puede producir lo que se conoce como ‘daño axonal difuso’, ya que el cerebro de los niños es más flexible que el adulto, y esto puede provocar un daño severo en las conexiones cerebrales e interferir en la función cognitiva y motora futura del niño”, añade.
Secuelas del Síndrome del Niño Zarandeado
En cuanto a sus secuelas, la neuropediatra del Hospital Quirónsalud Infanta Luisa Esperanza Sánchez Martínez indica que todas estas consecuencias neurológicas van a variar en función de la intensidad del traumatismo, de la rapidez del diagnóstico y de la intervención médica.
“Si las lesiones cerebrales son leves pueden ser reversibles y no dejar secuelas, pero algunos niños que sobreviven a este síndrome pueden sufrir retraso en el desarrollo en áreas como el lenguaje, las habilidades motoras, la coordinación y la función intelectual”, subraya.
Asimismo, “estos niños también pueden desarrollar problemas emocionales y conductuales, como trastornos de ansiedad y trastornos de estrés postraumático, así como dificultad a la hora de establecer relaciones sociales a medida que crecen”, concluye.
Responder al llanto de un bebé con amor y paciencia no solo es clave para su desarrollo emocional, sino que también refuerza su seguridad y bienestar.
Entender lo que pasa por la cabecita de un bebé es una tarea ardúa y, habrá momentos que pondrán a prueba la paciencia y comprensión de los cuidadores.
