Arrepentimiento por no tener hijos: Estudios y reflexiones sobre una decisión vital

En nuestra sociedad, existe algo peor que no querer ser madre: pensar y, sobre todo, decir que ha sido un error haberlo sido. El arrepentimiento en torno a la paternidad es un área que vale la pena abordar.

Padres que se arrepienten de tener hijos: La verdad que nadie cuenta

Es importante eliminar el estigma de este sentimiento y comprenderlo mejor, y encontrar formas de brindar a los padres la compasión y el apoyo que merecen, para ellos y sus hijos. La emoción de arrepentimiento por una decisión no significa que alguien sea una mala persona, y lo mismo ocurre con el arrepentimiento en torno a la paternidad. Está bien sentir arrepentimiento.

Un estudio elaborado por la socióloga israelí Orna Donath, titulado "Regretting motherhood: sociopolitical analysis", bucea en un aspecto de la maternidad que es prácticamente un tabú en el mundo. Donath recopila y analiza con agudeza 23 testimonios de mujeres que aseguran haberse arrepentido de haber sido madres. «Es el mayor error de mi vida», vienen a concluir.

¿De qué se arrepienten realmente las madres?

¿Cómo? ¿23 mujeres que no quieren a sus hijos? Eso es lo que quizás se esté preguntando algún lector o lectora después de terminar el primer párrafo. Y aquí está el error. Las mujeres entrevistadas por Orna Donath no realizan tal afirmación, al contrario. Lo que emerge de la lectura de sus entrevistas es que de lo que se arrepienten es de no haber podido vivir sus vidas como realmente las hubieran querido vivir. Donath lo expresa de este modo: “Las participantes (en el estudio) enfatizaban la distinción entre el objeto (los niños) y la experiencia (la maternidad).

Y ahí está la radicalidad de la investigación de Donath, que ha generado un fuerte debate en Alemania, donde se informó por primera vez del estudio, realizado entre 2008 y 2011. Las redes sociales se hicieron eco del asunto con el hashtag #regrettingmotherhood. Varias de las mujeres entrevistadas expresaron que, de acuerdo a la imagen pública de la no maternidad en su país, habrían sentido una sensación de vacío y pérdida si no hubieran tenido hijos, pero sólo si no hubieran sabido lo que realmente saben actualmente.

Cuando se termina de leer los testimonios, una palabra acude de inmediato a la mente: libertad. La libertad de cualquier persona de vivir la vida como la quiera vivir y no de acuerdo con las convenciones ni las presiones de determinados ambientes ni de sus parejas. Charlotte, 44 años, divorciada, madre de dos hijos, explica así la complejidad de su experiencia: “Mira, es complicado porque me arrepiento de ser madre, pero no me arrepiento de ellos, de quiénes son, de su personalidad. Yo amo a esta gente. Incluso a pesar de que me casé con un imbécil, no me arrepiento porque si me hubiera casado con otro, tendría otros niños. Y yo amo a éstos. Es realmente una paradoja. Me arrepiento de tener hijos y de ser madre, pero amo a los hijos que tengo. Así que sí. No es algo que puedas realmente explicar.

El estudio revela que muchas vidas se viven sin que sus propietarias se pregunten realmente qué quieren hasta que ya es demasiado tarde. Atalya tiene 45 años, también es divorciada y sus tres hijos adolescentes viven con el padre. “Pasé a ser madre de manera automática. Sin haber pensado en las consecuencias de tener niños o no tenerlos. Claramente, si pudiera volver atrás, no hubiera tenido los hijos”, sostiene en la investigación. Tirtza, 57, divorciada, madre de dos hijos y abuela, afirma que no pensó en la posibilidad de no tener hijos: “Cada vez que hablo con mis amigos, les digo que si hubiera tenido la experiencia que tengo hoy, no hubiera creado ni siquiera un cuarto de niño. Lo más doloroso para mí es que ya no puedo volver atrás en el tiempo. Es ya imposible de reparar”.

Según el Centro de Estudios Demográficos de la Universitat Autònoma de Barcelona, una de cada cuatro mujeres nacidas a mediados de los 1970 no tendrá hijos. Odelya, mucho más joven que Tirtza, opina igual.

La importancia de la escucha y la reivindicación de las emociones

La investigación de Donath, en definitiva, es una invitación, en primer lugar, a la escucha. Cuando una lee lo que dicen las mujeres, puede comprenderlas. Y, en segundo lugar, es una reivindicación de las emociones y una invitación a todas las mujeres que aún están a tiempo de vivir su vida como la quieren vivir, a que lo hagan. Sin miedos ni tabúes. Cualquier mujer se puede arrepentir de haber sido madre. Y cualquier mujer puede no ser madre si no quiere serlo.

En España, el Club de malas madres, con una fuerte presencia en las redes sociales, surgió también con el objetivo de desmitificar la maternidad. «Conseguiremos acabar con el concepto de superwoman, ese que nos impone la sociedad y que no nos ayuda en nada. En el Diario de mala madre, Amelia Baena pone un ejemplo de lo que todavía está mal visto, como necesitar pasar ratos sin los hijos: «No mientas. Amarás la interminable cola del banco, pedirás la vez y te sentarás en una de las sillas, fría, sí, pero cómoda para tu cuerpo maltrecho y somnoliento.

Estadísticas y estudios recientes

El equipo de investigadores que llevó a cabo el estudio destacó investigaciones anteriores que muestran que el arrepentimiento por tener hijos no es raro ni inaudito, ya que el 5-14% de los padres tienen este sentimiento. Para abordar este problema, crearon y probaron una evaluación conocida como la Escala de Arrepentimiento de Paternidad. En su investigación con esta escala, encontraron un vínculo entre el arrepentimiento por la paternidad y el agotamiento de los padres, la depresión y la satisfacción con la vida. Específicamente, un mayor arrepentimiento de los padres estaba relacionado con menos felicidad con la vida y más agotamiento y depresión de los padres.

Dentro del panorama español, en 2018 la investigadora y activista por la igualdad Laura Sagnier elaboró un estudio donde preguntaba a 2400 mujeres. Los resultados mostraron que 1 de cada 10 se arrepentía de haber sido madre, el 5% afirmaba sentirse poco feliz con su maternidad y el 7%, totalmente infeliz.

Pero el informe más reciente en España es el elaborado en 2020 por el Club de Malasmadres, que encuestó a 94.000 mujeres y descubrió que el 12% de ellas se arrepentía de su maternidad. Maite Egoscozabal, investigadora e integrante del Club, cree que esa cifra "se basa en factores como la desigualdad, la ideología o la presión social".

A su parecer, "estamos en un escenario que no facilita la crianza, no se está asumiendo corresponsabilidad correctamente, la está asumiendo la mujer con un coste salarial y un coste personal, que es el tiempo libre, el tiempo para una misma, para no perder tu identidad. Eso sí puede desembocar un arrepentimiento", explica.

Tabla: Estadísticas sobre el arrepentimiento maternal

Estudio Población Porcentaje de arrepentimiento
Laura Sagnier (2018) 2400 mujeres en España 10%
Club de Malasmadres (2020) 94.000 mujeres en España 12%
Investigaciones previas Padres en general 5-14%

El papel de la sociedad y el feminismo

En tu libro yuxtapones dos idiomas, el de ‘la naturaleza’ y el ‘del posfeminismo’. Para empezar, no creo que hayamos llegado a la era del posfeminismo, si bien muchos afirman que sí. La realidad es que aún estamos muy lejos de eso. El idioma del ‘posfeminismo’ es confuso, puede camuflar el hecho de que hoy existe en el mundo un número indefinido de mujeres que no es libre de decidir si quiere ser madre o no, y de cuántos niños. Se dirá: “No fueron violadas. Escogieron ser madres por voluntad propia”. Sin embargo, hay muchas maneras de obligar a las mujeres a convertirse en madres. Con su consentimiento, sí, pero en contra de su voluntad.

Una forma de que procreen es asegurándose de que serán tildadas de locas, egoístas, inmaduras y anormales si no lo hacen. Resulta difícil vivir estas etiquetas condenatorias ya que el margen de maniobra se limita.

¿Qué hacer si te sientes arrepentida?

¿Qué puede o debe hacer una mujer que se siente así, que siente que la maternidad ha aplastado por completo su identidad? Laura García lo tiene claro: hay que pedir ayuda profesional. Si no se hace, las consecuencias pueden ser peores: "Sufren muchísimo estrés y ansiedad y acaban teniendo cambios bruscos de carácter". Además, la relación con los niños puede verse deteriorada y, en ocasiones, no se llegan a establecer vínculos saludables con ellos. "Muchas de las depresiones postparto tienen que ver con esto", sentencia la experta.

Una madre arrepentida no debe, según la psicóloga Ana Kovacs, contribuir al tabú. Es mejor y más sano reconocerlo ante uno mismo y exteriorizarlo. Sólo así "se puede buscar un lugar a ese sentimiento". Sobre confesarlo a los propios hijos, recomienda prudencia, dado el impacto que esas palabras pueden tener: "Es una decisión muy personal pero probablemente no hará falta decirlo. Es algo que habrá ido marcándose en la relación y que los hijos seguramente ya habrán intuido".

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