Duelo Materno: Muerte Perinatal, Etapas, Síntomas y Tratamiento

El mes de mayo, tradicionalmente vinculado al Día de la Madre, es una fecha llena de emociones. Desde Ipsimed Integración Psicomédica, queremos dedicar este espacio a las mujeres que transitan un duelo perinatal, ese proceso emocional que conlleva la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o poco después de nacer. Un duelo íntimo, profundo y, muchas veces, invisibilizado. En Ipsimed Integración Psicomédica comprendemos que cada duelo perinatal es único. Tu dolor merece ser escuchado. Tu historia merece ser contada.

¿Qué es el duelo gestacional o duelo perinatal? ¿Cómo transitarlo?

El duelo es un proceso emocional y psicológico que tiene lugar después de una pérdida significativa, como la muerte de un ser querido, una ruptura de pareja, la pérdida de un trabajo, una enfermedad grave… Es una respuesta natural y normal ante la pérdida, y cada persona lo experimenta de manera diferente.

El duelo es un proceso personal y no hay una manera «correcta» o «incorrecta» de experimentarlo. Cada persona debe respetar su propio proceso de duelo y buscar apoyo si se siente abrumado o si el proceso se prolonga más de lo esperado. El proceso de duelo no sigue un patrón lineal y puede durar semanas, meses o incluso años, dependiendo de la persona y la naturaleza de la pérdida.

El duelo perinatal es una reacción natural ante la pérdida de un hijo o hija en el periodo de gestación o poco después del nacimiento. El apego con el bebé suele formarse desde las primeras semanas de embarazo. Por eso, su pérdida genera un vacío emocional real. El duelo perinatal es el proceso emocional que se experimenta después de la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento.

Esta pérdida puede ocurrir por diferentes motivos, como un aborto espontáneo, una interrupción del embarazo por razones médicas, un parto prematuro o la muerte del bebé poco después del nacimiento. El duelo perinatal puede ser extremadamente doloroso y angustiante, y puede implicar una amplia gama de emociones, como tristeza, ira, culpa, confusión, miedo y desesperanza.

Es la muerte del producto de la concepción antes de la expulsión o su extracción completa del cuerpo de la madre, independientemente del tiempo de duración de embarazo. Todas las muertes desde la concepción hasta la semana 22 de gestación. La primera pérdida es la pérdida real del bebé. Otra es la pérdida de la etapa de la vida en la que están inmersos los padres en ese momento, que es la pérdida del ‘futuro de esa pareja’. La pérdida de la ilusión. Pérdida de la ‘creación del bebé’. El bebé representa la vida, y la muerte del mismo es mucho más difícil de asumir que otras pérdidas en la vida.

En algunos casos, los padres se enfrentan a ‘pérdidas acumuladas’. En el duelo es normal experimentar sentimientos de depresión y pueden confundirse estos dos procesos. Durante el duelo es frecuente que las mujeres experimenten tristeza por el hijo perdido. Es normal que aumente su sentimiento de evitación de mujeres embarazadas y bebés.

¿A quién afecta el duelo perinatal?

El duelo perinatal afecta a los padres y a la familia cercana que han experimentado la pérdida de un bebé durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento.

La muerte de un ser querido puede traer varias respuestas emocionales y físicas. Sin embargo, en el contexto de la muerte perinatal, también debemos tener en cuenta el aspecto fisiológico del embarazo, el parto y posparto.

Shock, incredulidad, insensibilidad o sensación de despersonalización: recibir la noticia de que un bebé ha muerto o que va a morir puede provocar un estado de shock, incredulidad e insensibilidad. Tristeza, vacío y anhelo: es muy frecuente que la muerte de un bebé cause una profunda sensación de tristeza y pérdida.

Soledad y aislamiento: después de la muerte de un bebé, es posible sentir la necesidad de aislarse para darse tiempo de asimilar lo sucedido. Sin embargo, también es común sentirse distante de los demás por varios motivos, como la vergüenza o el deseo de evitar preguntas incómodas, el evitar encontrarse con bebés o niños jóvenes de familiares o amigos, sentir que el entorno no puede comprender la profundidad del duelo, o simplemente porque el impacto de la muerte hace que el mundo cambie tanto que resulta difícil relacionarse con los demás.

Envidia: es una de las emociones más difíciles de gestionar en un duelo perinatal, un sentimiento de tristeza o enojo que experimenta la persona que desearía tener para sí misma algo que otra posee y en este caso, ver a otras mujeres embarazadas o disfrutando de la crianza de sus bebés remueve profundamente el posparto de la persona cuyo bebé ha muerto. A menudo este tipo de vivencia viene acompañado de sentimientos de culpa y una tendencia a aislarse del entorno para protegerse.

Es común que el duelo provoque respuestas físicas, como la fatiga, cambios en el apetito, sensación de vacío en el estómago, opresión en el pecho, trastornos del sueño, hipersensibilidad al ruido, falta de aire, debilidad muscular, sequedad de boca y falta de energía, entre otras. Además de estas reacciones, en la madre, respuestas fisiológicas como la producción de hormonas y los cambios físicos, así como la sensación física de haber parido, son muy desconcertantes al estar con los brazos vacíos y preparada para cuidar de su bebé. Aparte de la subida de leche, es muy común, por ejemplo, tener la sensación de percibir las patadas del bebé, ya que durante el embarazo una madre se acostumbra a sentirlas.

Etapas del Duelo Perinatal

El proceso de duelo perinatal es único para cada persona y no hay un patrón específico que se aplique a todas las situaciones de pérdida. Sin embargo, se han identificado algunas fases o etapas comunes que pueden ayudar a las personas a comprender su propio proceso de duelo. Estas fases son:

  1. La primera etapa es la negación, en la que la mente se protege de la realidad de la pérdida.
  2. Luego, llega la fase de ira, en la que la madre puede sentir culpa y culpar a sí misma, al cuerpo médico o a fuerzas superiores por la pérdida.
  3. La etapa de negociación es breve y da paso rápidamente a la depresión, en la que se experimentan sentimientos de tristeza, falta de apetito y sueño, y una profunda ansiedad sobre la posibilidad de tener otro bebé y perderlo nuevamente.
  4. Finalmente, la fase de aceptación cierra el proceso del duelo perinatal, en la que se asume la pérdida y se permite vivir a pesar de la ausencia.

Es importante recordar que estas fases no son universales ni necesariamente lineales, y que cada persona puede experimentarlas de manera diferente. Los síntomas del duelo perinatal pueden variar de una persona a otra y dependen de muchos factores, como la edad gestacional del bebé en el momento de la pérdida, la causa de la pérdida, las circunstancias que rodearon la pérdida, la historia personal y el apoyo emocional disponible.

Dolor emocional intenso: Las personas pueden experimentar una sensación abrumadora de tristeza, desesperanza y desesperación. Es importante recordar que estos síntomas son normales después de una pérdida perinatal y que el proceso de duelo es diferente para cada persona.

En el pasado era común pensar que el objetivo del duelo era conseguir un desapego emocional de la persona fallecida para así volver a una vida normal. Sin embargo, hoy en día se reconoce que muchas personas dolientes mantienen una fuerte conexión con la persona fallecida y que lo más habitual es que sea saludable y no un síntoma patológico. Como en muchas relaciones, la intensidad y dinámica de estos vínculos suelen cambiar con el paso del tiempo. Sin embargo, es crucial tener la posibilidad de hablar de las personas fallecidas en su entorno cercano o que tengan una presencia y reconocimiento en el entorno social.

Otra perspectiva un poco anticuada es la idea de que el duelo tiene un fin, un punto en el cual la persona se ha recuperado y vuelve a ser como antes. Hoy en día, se reconoce que el duelo es muy variable entre personas y que puede perdurar mucho en el tiempo, aunque esto no significa que tenga siempre la misma intensidad. Más bien, tanto el duelo como la persona doliente cambian con el paso del tiempo.

Algunos autores e investigadores han promovido la idea de que el duelo pasa por varias fases como la negación, el enfado, la negociación, la depresión y la aceptación o el impacto, anhelo, confusión y transformación. Para algunas personas pensar el duelo en términos de fases puede resultarles útil, pero esta perspectiva ha sido ampliamente criticada por varios motivos. Por una parte, parece ser una sobresimplificación de un proceso complicado que muestra mucha variabilidad entre personas, tanto por su propia historia personal y relación con la persona fallecida como por factores culturales.

En el contexto de la muerte perinatal, y especialmente la que ocurre durante el embarazo, es frecuente que la idea de “persona” en referencia al bebé sea cuestionada por el entorno y la sociedad y por tanto también la identidad de madre o padre. Sin embargo, la personalidad social no es equivalente a la personalidad jurídica, y el impacto del bebé gestante se evidencia en los cambios de su entorno y el comportamiento de su red. Es evidente que las madres, los padres y otros familiares desarrollan fuertemente sus identidades durante el embarazo -aunque con mucha variabilidad entre personas y culturas -llegando a invertir mucha energía en esta nueva relación.

Dicho sencillamente, la desautorización del duelo por parte de la sociedad o del entorno sociofamiliar impide procesos normales de duelo. En efecto, es una desautorización del derecho de estar en duelo que cuestiona de forma implícita o explícita la validez de la muerte y la identidad social de la persona fallecida o las personas dolientes. Por una parte, las madres y los padres que han perdido un bebé comparten mucho con otros en la misma situación. Por otra parte, como hemos descrito arriba, las preguntas fundamentales a las que uno se enfrenta en el duelo son similares entre las personas dolientes: ¿cómo darle sentido?, ¿cómo entenderlo?, ¿quién soy yo ahora?,¿qué lugar darle a la persona fallecida en mi vida?

Tratamiento del Duelo Perinatal

El tratamiento psicológico en este tipo de duelo tan especial debe iniciarse en el mismo momento en que sucede la muerte perinatal. El acompañamiento debe ser constante en los primeros días desde el suceso; pero también dejando espacio para la expresión de sentimientos de los padres en soledad. Ayudar a la expresión de sentimientos por parte de la pareja de forma conjunta. Al final consiste en dejar marchar. En crear la relación necesaria con los pacientes.

El tratamiento del duelo perinatal puede variar según las necesidades y circunstancias de cada persona. En general, se recomienda un enfoque multidisciplinar que incluya apoyo emocional, terapia psicológica, terapia de grupo, terapia ocupacional y/o farmacoterapia si es necesario.

Es importante recibir apoyo emocional y comprensión de amigos, familiares y profesionales de la salud. Los grupos de apoyo también pueden ser útiles para compartir experiencias con otras personas que han pasado por lo mismo. La terapia psicológica puede ayudar a procesar y trabajar a través del dolor y la tristeza. En algunos casos, puede ser necesaria la medicación para tratar síntomas como la ansiedad o la depresión. El objetivo del tratamiento del duelo perinatal no es «superar» o «olvidar» la pérdida, sino aprender a vivir con ella y encontrar una forma de seguir adelante.

Aunque hablamos mucho sobre la comunicación con la pareja también queremos comentar que si te encuentras en una situación en la que sientes que necesitas ayuda de un profesional, pídela. Otra opción que ayuda a muchas mujeres y sus parejas son los grupos de apoyo.

¿Cuál es el símbolo del duelo perinatal?

La mariposa morada es un símbolo comúnmente utilizado en el duelo perinatal. Representa a los bebés que han fallecido durante el embarazo, el parto o poco después del nacimiento. El color morado se asocia a menudo con la transformación, la sabiduría y la serenidad, y la mariposa simboliza el proceso de cambio y transformación.

La mariposa morada se utiliza como un recordatorio de la presencia de estos bebés en la vida de sus padres y familias, y como una forma de crear conciencia sobre el duelo perinatal y el impacto emocional que puede tener en las personas que lo atraviesan.

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