Ansiedad y Lactancia Materna: Comprendiendo y Manejando los Desafíos

La lactancia materna es un proceso vital para la salud y el desarrollo óptimo de los lactantes. Sin embargo, a pesar de proporcionar beneficios ampliamente enumerados por la evidencia científica, muchas madres experimentan una gama de emociones y sensaciones a lo largo de la lactancia que han sido poco estudiadas.

Comprendiendo la Ansiedad en la Lactancia

Uno de los problemas más comunes con las que te puedes enfrentar como futura o reciente mamá es la ansiedad en el embarazo y la ansiedad en la lactancia y sus tratamientos. La ansiedad es un problema que muchas veces se toma a la ligera. En los meses posteriores al parto es posible que te notes angustiada e, incluso, confundida. Un bebé necesita toda tu atención las 24 horas del día y esto puede generar en tu organismo ansiedad. Tener estrés y ansiedad después del parto es más común de lo que crees.

La ansiedad es más que sentirse ansioso por una situación específica; ocurre cuando los sentimientos de ansiedad y estrés no desaparecen, no pueden controlarse fácilmente y suceden sin una razón particular. La ansiedad que se desarrolla durante el año posterior al nacimiento se llama ansiedad posnatal. Ya sea que seas mamá o papá, tener ansiedad posnatal puede afectar tu capacidad de ser el mejor padre. Y si no recibe tratamiento la ansiedad posnatal puede empeorar.

Estudios científicos aseguran que 14-16% de las mujeres tienen niveles clínicos de ansiedad durante el embarazo y un 8-10% de las mujeres tienen niveles clínicos de ansiedad después del parto.

Estrés Posparto: ¿Qué es y Cómo Identificarlo?

El estrés posparto es la respuesta del organismo de la madre tras el parto. Está provocado por los cambios que produce la llegada de un bebé a casa. Lo que parecía maravilloso en un primer momento se convierte en una situación muy diferente, especialmente si es el primer bebé.

Síntomas del Estrés Posparto

  • Aislamiento: Una mamá angustiada no quiere recibir visitas ni salir de casa, lo que la lleva a aislarse del resto del mundo.
  • No dormir: El estrés te quitará el sueño.
  • Alimentación descontrolada: O bien que comas sin parar o bien que no pruebes bocado.
  • Frustración y llanto: La maternidad puede ser muy frustrante.

Asimismo, los síntomas de la madre pueden transmitirse al bebé. Si el pequeño nota que su madre está angustiada, él mostrará síntomas de angustia. Por ello, es importante relajarse antes de coger al pequeño.

Estrategias para Aliviar el Estrés Posparto

El estrés, por suerte, es una situación que se puede controlar, puesto que tan solo hay que tener en cuenta una serie de pasos para poder aliviarlo.

  • No descuides tu alimentación: Es uno de los consejos más importantes que deberás seguir. Con una buena alimentación tendrás la mitad del trabajo hecho. No debes saltarte nunca la hora de la comida, especialmente si estás dando el pecho.
  • Procura dormir: Debes aprovechar los momentos en los que el bebé esté dormido para descansar.
  • Delega en tu pareja: No tienes que ser una supermamá, recuerda que tu pareja también tiene que encargarse del pequeño.
  • No dejes tu vida de lado: Es cierto que te será difícil salir de casa sin tu bebé, pero es necesario, especialmente cuando ya han pasado los primeros meses.

Agitación por Amamantamiento: Entendiendo el Rechazo

Una de estas complejas emociones es la agitación por amamantamiento, que es un fenómeno relativamente desconocido en el que existe un rechazo hacia el lactante. La agitación por amamantamiento se describe como una sensación incómoda, de rechazo, ansiosa o nerviosa que algunas madres experimentan durante la lactancia, especialmente en etapas determinadas del proceso de lactación, tales como: la lactancia con lactantes mayores, la lactancia durante el embarazo o la lactancia en tándem.

La agitación por amamantamiento puede manifestarse de diversas maneras, lo más habitual es que la madre exprese sensaciones de rechazo hacia el lactante cuando éste quiere mamar. El rechazo crea mucha ansiedad a las mujeres que no son capaces de controlar lo que sienten y que además pueden llevarlas a experimentar sensaciones de rechazo más violento, de ira, que propician que pueden apartarse o separarse de su bebé de manera agitada, lo que retroalimenta los sentimientos de culpa. Cuando se da en la práctica del tándem esta sensación sólo aparece cuando el lactante mayor mama.

Bajo este término se quiere describir el cúmulo de sentimientos de rechazo que afloran repentinamente en la madre lactante hacia su hijo. Es un término traducido del inglés, que para nada nos ayuda a entender de qué estamos hablando y en el caso de no haberlo padecido casi es imposible hacerse a la idea de lo mal que se siente una mujer cuando este sentimiento le invade. El sentimiento que mejor define este extraño término es el de rechazo.

Es muy duro aceptar y explicar que sientes la necesidad de apartar a tu hijo de tu lado, que no puedes soportarlo cuando mama o que deseas imperiosamente que algún familiar se haga cargo de él para alejarlo de tu lado. Existen diversos momentos en los que este rechazo puede aparecer. No sabemos muy bien las razones por las que aparece estos sentimientos, pero se cree que quizá se sustentan en la necesidad inconsciente de acelerar el crecimiento de nuestros bebés.

De la misma manera que las hembras de los pájaros animan a sus polluelos a salir del nido, nosotras en un determinado punto de lactancia necesitamos que se hagan mayores. Cuando la madre se queda en estado y tiene otro bebé, sus hormonas (en especial la oxitocina) la llevan a volcarse y proteger a la cría más indefensa, se transforma en mamá leona. Hay mujeres que nunca lo van a experimentar, al menos no lo manifiestan, pero lo que tenemos claro es que muchas mujeres sí lo han vivido.

Sería evitable si supiéramos por qué se produce, si fuéramos capaces de entender la causa de esta situación. Sí, hay etapas en el que la agitación surge con fuerza, y si mantienes la lactancia y consigues controlarla disminuye. Si estás sufriendo el rechazo hacia tu hijo, en primer lugar aparta el sentimiento de culpa, esto no es algo racional que puedas evitar. En segundo lugar valora qué deseas hacer por encima de todo. De esta manera vas a saber si para ti es más adecuado destetar o intentar seguir con la lactancia, con pequeños trucos.

Aunque la agitación por amamantamiento todavía no se comprende completamente, los estudios iniciales sugieren posibles causas y mecanismos subyacentes. Algunos investigadores han propuesto que podría estar relacionada con la fluctuación de hormonas como la oxitocina y la prolactina durante la lactancia. La oxitocina, en particular, es una hormona asociada con las contracciones uterinas y la respuesta emocional, lo que podría influir en las sensaciones que experimentan algunas madres. Pero a la vez este hecho es contradictorio pues la mujeres no experimentan sentimientos de rechazo hacia el hijo menor en el caso del tándem, esto es lo que nos lleva a pensar de que se puede tratar de algún mecanismo neurobiológico, que causa la necesidad de destete en la madre.

La agitación por amamantamiento puede tener un impacto significativo en la experiencia de la madre durante la lactancia. Las sensaciones incómodas pueden causar estrés adicional y afectar la vinculación entre la madre y el bebé.

Aunque la agitación por amamantamiento ha sido reconocida por algunas madres y profesionales de la salud, se necesita más investigación para comprender completamente este fenómeno. Los estudios longitudinales podrían ayudar a identificar patrones y factores de riesgo que contribuyen a la agitación por amamantamiento. Es esencial que las madres que experimentan agitación por amamantamiento reciban apoyo y comprensión. Los profesionales de la salud deben ser conscientes de este fenómeno y estar preparados para brindar orientación y consejos a las madres que lo experimentan. La normalización de estas experiencias y la provisión de recursos para manejar las emociones: factores distractivos, realizar yoga o meditación, etc.

Meditaciones para mamás: Confianza (en la lactancia)

Crisis de Lactancia: ¿Qué son y Cómo Manejarlas?

Durante el transcurso de la lactancia, tu bebé pasará por situaciones en las que las tomas no sean ni tan regulares ni tan tranquilas como de costumbre. Es lo que llamamos crisis de la lactancia. Suelen ocurrir cuando el bebé se está desarrollando, por esto hablamos también de brotes de crecimiento, y hay una mayor demanda de leche materna.

Las crisis de lactancia son situaciones en las que el comportamiento de tu bebé al pecho cambia. Puede que esté más inquieto, que quiera mamar continuamente, que llore más, que duerma menos, que se distraiga con cualquier ruido, que se agarre al pecho y lo estire, que lo suelte... Nada más lejos de la realidad. Lo que ocurre es totalmente normal.

La causa es que hay un desajuste entre la leche que tu bebé quiere tomar y la que estás produciendo. Algo normal si tu bebé está creciendo y desarrollándose correctamente. Cada bebé es diferente y puede que no pase por ninguna crisis de lactancia o por varias. Suelen haber tres crisis durante la etapa de la lactancia que podremos identificar con facilidad, pues coinciden con las etapas por las que, normalmente, pasan todos los bebés.

Tipos de Crisis de Lactancia

  1. La primera se da a los 15 o 20 días. Tu bebé ha crecido y como cualquier bebé cuando crece, necesita comer más. Por eso, aumenta su demanda de leche materna de manera que, o bien no quiere soltar el pecho, o bien quiere mamar cada media hora. Se pegará literalmente a tu pecho durante 3-4 días, hasta que consiga la cantidad que le deje satisfecho. Después, volverán a realizar las mismas tomas antes de la crisis.
  2. La segunda crisis llega al mes y medio. Tu bebé parece que está incómodo con tu pecho: lo agarra, lo estira, lo suelta, arquea la espalda, estira las piernas… El sistema digestivo de tu bebé ha madurado y tu leche materna cambia para adaptarse, pero al hacerlo cambia de sabor y eso es lo que hace que algunos bebes se comporten así. Acostumbrarse al nuevo sabor le llevará unos 3-4 días, igual que en la primera crisis.
  3. La tercera crisis se produce a los tres meses. Tu bebé comienza hacer tomas bastante más cortas de lo habitual, suelta el pecho con cualquier ruido o movimiento, se enfada si se lo ofreces muy a menudo... Todo es debido a que tiene mucha más fuerza y destreza para succionar, por lo que en muy pocos minutos es capaz de vaciar el pecho. Come más cantidad pero en menos tiempo. También, coincide con el desarrollo de su capacidad auditiva y visual, que hace que todo lo que se mueva o suene le llame poderosamente la atención. Esta crisis suele ser más larga que las anteriores, pudiendo durar hasta 3 o 4 semanas.

La cosa más importante que puedes hacer es tener paciencia y dar de mamar cuando el bebé tenga hambre. Es posible que tu bebé presente lo que se conoce como una falsa crisis de lactancia. Cuando alcance los 4 meses de edad es posible que los despertares nocturnos sean más frecuentes y en las tomas se muestren más inquietos.

A los 8 o 9 meses también pueden presentar una de estas falsas crisis. Como ya son más conscientes del entorno que les rodea, pueden pasar por una fase de apego hacia su mamá en la que lloren desconsolados si la pierden de vista, algo conocido como angustia por separación. Pueden mostrarse huidizos con las personas con las que antes estaban en brazos sin problemas para buscar a sus padres. Por el día suelen hacer las tomas de forma normal, pero por la noche pueden mostrarse más ansiosos y demandar más leche. Deja a tu bebé que mame todo el tiempo que quiera, sin miedo.

Cada crisis es un desafío para la lactancia materna. Si has buscado en Google “no puedo más con la lactancia materna”, lo primero que queremos decirte es: respira, no estás sola y tus sentimientos son válidos. La lactancia es un viaje lleno de altibajos, y sentirse superada, agotada o frustrada es mucho más común de lo que crees. No estás fallando.

Soluciones y Consejos Prácticos

Si su ansiedad es leve, puede ser suficiente el apoyo de su médico o enfermera de atención médica infantil. El aislamiento puede ser un problema importante para cualquier madre nueva, por lo que es vital que la gente llame si comienza a sentirse ansiosa, temerosa o con pánico. Siempre es una buena idea tener una conversación con alguien en quien pueda confiar y ver si puede ayudar a encontrar soluciones que le permitan disfrutar de su nuevo bebé sin ansiedad ni estrés.

Los casos de ansiedad más grave pueden necesitar tratamiento con terapias psicológicas y, a veces, medicamentos. Su médico decide con usted cualquier implicación para su bebé y si el medicamento afectará la lactancia materna. La ansiedad tiende a disminuir con el tiempo, pero dado que es un factor común en el embarazo ya hay en actualidad excelentes fuentes de ayuda disponibles.

Consejos para Manejar la Ansiedad en la Lactancia:

  • Practicar la respiración profunda: Si su pecho se tensa o tiene palpitaciones, puede concentrarse en profundizar su respiración.
  • Establecer una rutina de sueño: Si la ansiedad afecta su sueño, intente establecer una rutina de siesta útil para la madre y su bebé.

Remedios Naturales para la Ansiedad Durante el Embarazo y la Lactancia

El embarazo, siendo una época de gran cambio hormonal, suele traer consigo alteraciones en el estado nervios, en el sueño o en el estado anímico. Hay una parte de ésto fisiológica y natural.

  • Lavanda en aceite esencial: Inhalaciones profundas en la muñeca o puesto en un difusor.
  • Infusiones de pasiflora, melisa y tila: Máximo 3 veces al día.

Para problemas de sueño durante el embarazo o la lactancia, puedes usar infusiones de tila, melisa y pasiflora, máximo 3 veces al día.

La Importancia de la Detección de la Ansiedad en el Embarazo

Un nuevo estudio clínico publicado este verano en Breastfeeding Medicine establece un vínculo entre la ansiedad en el embarazo y las mayores dificultades para establecer y mantener la lactancia materna durante el posparto. La investigación, liderada en China por Shanshan Shao, analizó un total de 3.033 madres y bebés que recibieron atención en la institución del Ma’anshan Birth Cohort de China, con el objetivo de comparar tanto el establecimiento como la duración de la lactancia materna entre aquellas madres que sufrieron ansiedad durante el embarazo, y aquellas que no.

Del total de diadas analizas, el 9,26% (es decir, un total de 281 entre los 3.033 casos analizados) habían sufrido ansiedad en el embarazo durante el segundo y tercer trimestre. Según los resultados obtenidos, las mujeres que sufrieron ansiedad durante este periodo presentan un riesgo mayor de abandonar la lactancia materna de forma temprana. La duración media de la lactancia materna, además, es también inferior respecto de las madres que no sufrieron ansiedad. Sin embargo, las madres que sufrieron ansiedad durante el embarazo no tuvieron mayores dificultades en establecer la lactancia materna tras el parto.

El estudio pretende llenar el vacío existente en lo referente a la ansiedad en el embarazo, muy poco estudiada pese a su alta prevalencia.

Impacto de la Ansiedad en la Lactancia Materna
Grupo Ansiedad Durante el Embarazo Riesgo de Abandono Temprano de la Lactancia Duración Media de la Lactancia
Grupo 1 Mayor Inferior
Grupo 2 No Menor Superior

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