Anna Grau, nacida en Girona, es una destacada periodista y escritora cuya vida ha estado marcada por su trayectoria profesional en diversas ciudades como Barcelona, Nueva York y Madrid. Ha colaborado con una amplia gama de medios de comunicación, incluyendo Onda Cero, COPE, es. Radio, Mañanas en libertad y Catalunya Radio. Su experiencia televisiva abarca participaciones en TV1, TV3 y la Sexta. Además de su carrera periodística, fue diputada en el Parlamento catalán y ha publicado varias obras tanto de ficción como de no ficción.
Anna Grau
"En la boca del dragón": Un análisis de su relación con Dragó
Una parte significativa de la vida de Anna Grau que ha generado interés público es su relación con el escritor Fernando Sánchez Dragó. Esta relación es explorada en profundidad en su libro "En la boca del dragón". Este libro no es solo un relato de su propia experiencia, sino que también incluye múltiples relatos entrelazados que evocan recuerdos y testimonios, vivencias y presencias, así como leyendas urbanas por desentrañar y secretos por descubrir.
En "En la boca del dragón" combina géneros. Es una novela y unas memorias y una cartografía sobre aquella relación como «respuesta a preguntas que se me han hecho y todavía se me hacen sobre una relación amorosa que a más de uno intrigó, desconcertó y [...] ofendió», escribe la autora en la introducción que justifica esta carta enviada al más allá.
Ocho años después de la ruptura, Grau nos presenta «En la boca del dragón» (La Esfera de los Libros), un libro epistolar dirigido a este maestro que conquistaba apelando a su yo más elevado. No es su intención mostrar la figura de Dragó el doble de su tamaño natural ni dibujarle. Grau se acerca a él con cincel y empieza a picar, a veces ahí donde más duele. Elimina mucha de la retórica donde se asienta el mito, pero también apela a su extraordinario don fabulador para absolverle de sus faltas. No todas, por mucho que pese a quienes quisieron envenenarle con su ira.
¿Qué significó amarle?
Anteponer su vida a la mía. Un aprendizaje en todos los sentidos; sobre todo, intelectualmente. Él se hacía amar sin límite, pero era necesario equilibrar mi deseo de adorarle y cubrirle de abnegación con su barra libre de exigencias. Eso descabezaba mis planes, mis rutinas con mi hija, mi inde-pendencia. Pero tuvimos una conexión extraordinaria. Su ruptura fue pasar del absoluto a la nada. No ingresé en un convento, pero me metí en política, casi peor.
Anna Grau confiesa: «Soy sapiosexual. Un hombre inteligente ya tiene mucho ganado conmigo. Fernando es el hombre más inteligente con el que he estado. Acabamos por alguna incompatibilidad. Crecí mucho a su lado. Ahora me doy cuenta de las cosas que aprendí con él", confiesa Anna Grau al teléfono. "Fue un ex modélico. Mi mejor amigo».
«Utilizo a Dragó como lienzo. Espero que otras mujeres se reconozcan en lo que cuento. Aquella relación ha tenido consecuencias. Quería volcar los sentimientos. El libro pone pie en pared también con muchos malentendidos que caen sobre Dragó, que, con todas sus contradicciones, podría dar lecciones a muchas personas aparentemente progresistas».
El monólogo de Anna Grau recorre todas las fases de la relación. Desgrana, mientras tanto, al hombre. Fue amante, madre y secretaria. «Me compensó hasta que me dejó de compensar», reconoce. Dragó era misántropo y a la vez sociable. «Podía ser simpático, cordial y zalamero, pero había alcanzado ese punto en la vida en que la gente sobra. Me parecía muy exagerado cómo se cerraba en banda o mantenía a la gente a distancia, pero con el paso del tiempo llego a entenderlo».
Su vocación, cuenta Anna Grau, fue la de establecer una tribu de afectos. «Su idea de familia era por adición». Fue la gran ambición de Dragó: ser el patriarca de los Dragonitas. «Quería que sus siete u ocho historias de amor vivieran juntos.
Anna Grau lo describe como «un niño mimado» con Hemingway de referencia constante. «En cuanto al sexo», explica Anna Grau, «doy bastantes claves de este asunto. No las doy todas. Dragó dedicó muchos esfuerzos a autoliteraturizarse. Cualquier cosa que dijera Dragó se la creía todo el mundo. Tenía una idea muy narrativa de la sexualidad. El sexo es más divertido con narrativa que a palo seco».
Y se sincera con él, como si le hablara a la lápida: «De todo corazón creo que tu talento literario brillaba más en la vida que en el papel». «Era un buen escritor», explica a LOC, «muy prolífico. Escribió muchos libros y no todos están al mismo nivel. Vivir una vida de novela te resta tiempo de escribir novelas. Viajó por tantos países, hizo tantos programas, tuvo tantas novias. Como Hemingway. Las mejores conversaciones de mi vida las he tenido con Dragó. Nuestra relación era una gran conversación. Echo mucho de menos hablar con él».
Fernando Sánchez Dragó
Dragó retransmitió en directo el nacimiento de Akela, su cuarto hijo, en 2012. «Formaba parte del exhibicionismo inherente al personaje que tantas alegrías y disgustos le trajo. Él era así. Vi aquello cuando todavía no estábamos juntos. Lo último que me imagino es que ese señor y yo íbamos a ser pareja. Con el asunto de las Lolitas fue consciente de que se había equivocado. A veces ganaba y a veces perdía. Si salía mal, pechaba con las consecuencias. Es una definición de libertad bastante responsable. Dragó perdía bien».
Este relato rinde homenaje a Fernando Sánchez Dragó y se convierte en un tributo a toda una generación de mujeres que creyeron haber alcanzado la libertad, pero que han tenido que enfrentarse al mundo con determinación para seguir el camino del corazón sin renunciar a la razón.
Cuando, seis años después de terminar nuestra historia de amor (que no de amistad, de afecto, de admiración y de respeto…sin olvidar el agradecimiento…), me enteré de su muerte, me sorprendió a mí misma la magnitud de la sacudida. Así como que fuese una sacudida…serena. Sentí la imperiosa necesidad de sentarme a escribir sobre ello, pero también sentí la gran paz de poder hacerlo ya desde una determinada distancia.
Dragó y las mujeres
De todas las mujeres que pasaron por la vida de Fernando Sánchez-Dragó (1936-2023), la periodista y escritora Anna Grau (Gerona, 1967) fue la menos dúctil y la más cuajada en años, vidas y batallas. «Un verso suelto» a quien, en lugar de domeñar, ejercitó en sus mismas artes de seducción.
La primera mujer que conquistó el corazón de Sánchez Dragó fue Elvira, con quien se dio el que sería su primer ‘sí, quiero’, pero no el último. Antes de declararse como fallido su matrimonio, tuvieron a su primer hijo, Alejandro, del que apenas han trascendido detalles. Fruto de esta relación, que también fracaso, nació su segunda hija Ayanta, actriz, escritora y periodista, que fue finalista del Premio Planeta en 2018.
En 2021, se rumoreó que Dragó tenía pensado contraer matrimonio con su última ilusión, Emma Nogueiro. «Ella vino a mi casa a hacerme una entrevista para un periódico. Yo ya estoy aburrido de que siempre me pregunten lo mismo, pero llegó ella y vi que, además de lista e inteligente, estaba muy buena. Sin embargo, la pareja no tardó en desmentir los rumores de boda, pues antes de volver a pasar por el altar, el escritor tendría que formalizar su divorcio de la que era su esposa, Naoko.
La expareja se conoció en un curso de literatura que impartía Dragó en la Universidad de Kioto, sin esperarse que con 75 años volvería a vivir la paternidad. Pero su historia de amor no tardó en fracasar. Un gran currículum amoroso en el que también han sonado con fuerza nombres de otras mujeres que no han llegado a pasar por el altar. Entre ellas, Laura Celeiro, a quien conoció durante su entrevista con Risto Mejide. Y otra de las parejas más desconocidas del escritor fue Anna Grau, la periodista con quien confesó haber tenido una relación abierta.
Laura es gallega, pero vivía en Valencia cuando empezó su relación con el escritor. Ha trabajado de comercial en diferentes empresas, como Melisofi Consulting y Renault. Esta faceta de la pareja de Sánchez Dragó puede ser muy rentable para la parcela empresarial que ahora lleva a cabo con sus “píldoras afrodisíacas”. El escritor se embarca ahora en una nueva aventura sacando al mercado Despacito.
Han pasado unos días en Marbella con motivo de la inauguración de la clínica Neolife en la Milla de Oro de la ciudad malagueña, de la que es imagen. Sánchez Dragó y Laura pasean su amor por toda España. Hace unos días posaban en el photocall del Premio Planeta: “Yo voy donde vaya Fernando”, desvela a Vanitatis la gallega. "He dejado todo para estar con él. Me apasiona escuchar sus conferencias y compartir cada espacio y minuto de su vida", añade.
El programa de ‘Chester in love' pasará a los anales de la biografía de Sánchez Dragó como la ventana por donde se asomó para que le conociera Laura Celeiro gracias a frases como: “Hay que darse cuenta de que el órgano sexual no está en la entrepierna sino en la cabeza” y “es fundamental encontrar la pareja adecuada” o “las mujeres en el sexo son inagotables, los que nos agotamos somos nosotros aunque alguna mujer sé que sí se ha agotado conmigo”. Un programa en el que también apareció la que había sido hasta entonces su pareja, Anna Grau, quien reconoció haber tenido seis horas de sexo con el escritor.
A sus 81 años, a Sánchez Dragó no le falta de nada: “Tengo amor, salud de hierro a pesar de los cuatro bypass coronarios y una familia con cuatro hijos que va desde mi primogénito de cincuenta y ocho años al menor, Akela, de cinco años”.
Rasgos de la personalidad de Dragó según Anna Grau
Dragó era:
- Egoísta
- Mal padre (no canónico)
- Machista (benévolo)
- Sobrado de ego
- Con agudo sentimiento de superioridad
- Tacaño (a ratos)
- Celoso
- Manipulador
- Narcisista
- Misántropo
Legado
Dragó se empeñó en llevar una existencia lo más literaria posible. Es evidente que la estructura de este libro, escrito en segunda persona, como una larga carta a Dragó, se inspira en y rinde homenaje a la larga carta al gran amor de Oriana Fallaci, Alekos Panagoulis, que es su novela “Un hombre”.
«Tú y yo creo que de verdad nos encontramos para provocar el uno en la otra reacciones químicas casi mágicas Verdaderos saltos cualitativos de ser», afirma en su libro. Ha sido (por ahora) mi amor más trascendente, más transformativo. El que me ha ayudado más a ser quién soy y cómo soy. No sé si ha sido o va a ser el amor más grande, entre otras cosas porque mientras hay vida, hay partido. Creo que después de Dragó estoy preparada para amar más y mejor, y no renuncio a hacerlo. En cuanto a él…yo creo que todas las mujeres que amó fuimos la mujer de su vida en algún momento. Por etapas, como una vuelta ciclista.
