La historia de Anita Delgado es un relato fascinante que abarca más de un siglo, entrelazando los destinos de mujeres de una misma familia a través de circunstancias inesperadas. Esta es una historia de ida y vuelta escrita a lo largo de más de un siglo por mujeres de una misma familia cuyos destinos se cruzaron por azares que escapan a cualquier razonamiento lógico.
Anita Delgado, Maharaní de Kapurthala
Su inicio lo firma Anita Delgado, la bailarina malagueña que por amor acabó en La India convertida en maharaní de Kapurthala. La historia de la Delgado, que en 1908 se convirtió, a los 18 años de edad, en esposa del maharajá Jagatjit Singh, es la parte más conocida -gracias, en buena medida al best seller Javier Moro 'Pasión india'-, de un relato más amplio que completa su nieta Maha.
Anita Delgado. Ana María Delgado Briones (1890-1962), más conocida como Anita Delgado, fue una bailarina malagueña, de origen humilde. Allí continuó con los estudios de canto y declamación iniciados en su ciudad natal, y se estrenó cantando cuplés en el café Central Kursaal, junto a su hermana. La belleza de las dos hermanas Delgado llamó la atención de pintores como Julio Romero de Torres que les pidió que posaran para él.
A pesar de que los padres no veían con buenos ojos que sus hijas se dedicaran al artisteo, no les quedó más remedio que claudicar cuando contrataron a las hermanas como teloneras en el teatro de variedades Central Kursaal. Bajo el nombre de Hermanas Camelia animaban el Kursaal entre pase y pase de las actuaciones. Aquel era un lugar donde se daban cita intelectuales, artistas… una mezcla de personajes entre los que se encontraban Ricardo Baroja (hermano de Pío), Julio Romero de Torres o Ramón del Valle-Inclán.
El Encuentro con el Maharajá Jagatjit Singh
A partir de aquí comienza una historia digna de un cuento de hadas y princesas. Jagatjit Singh, Maharajá de Kapurthala, un principado de la India, acudió a la capital española para asistir a la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battengerg en 1906, como parte del séquito británico.
El 31 de mayo de 1906 se celebraba la boda de Alfonso XIII con Victoria Eugenia de Battenberg. Por esos días llegaban a la capital los invitados, entre los que se encontraba Jagatjit Singh, el maharajá de Kapurthala. Dicen que en la Puerta del Sol, él se bajaba de un carruaje y sus ojos se encontraron con los de Anita. Y dicen también que en aquel momento, cayó rendido a sus encantos.
Como el Kursaal era un sitio de moda, llevaron al marajá donde vio (no se sabe si por primera vez o el encuentro de la Puerta del Sol fue real) a Anita y se enamoró al momento de esa jovencita de 16 años. Pero hablamos de principios del siglo XIX y la jonra, como decía el padre de Anita, era muy importante. Total, que la malagueña dio calabazas a este señor tan importante.
Tras el atentado que sufrieron los reyes, el príncipe indio dejó el país para instalarse en Francia, desde donde siguió cortejando a la muchacha hasta pedirle que se casara con él. Ya se trataba de una petición formal en condiciones, de tal manera que, aunque Anita todavía se hizo de rogar, acabó aceptando la propuesta.
La historia de ANITA DELGADO, maharaní de Kapurthala. Videocuento.
Eso sí, para caer en brazos de un príncipe azul conviene estar a la altura de las circunstancias y la carta que Anita envió a Jagatjit, comunicándole que se casaría con él, fue interceptada por Romero de Torres y Valle-Inclán que, asustados por las faltas de ortografía y lo sencillo de sus palabras, redactaron una nueva carta, mucho más poética y literaria.
Parece ser que las cartas ablandaron el corazón de la malagueña. Una de ellas se la dio a Leandro Oroz, novio de su hermana para que la llevase a Correos, pero la pandilla del teatro de variedades, -entre la que se encontraba Valle-Inclán- abrió la carta y el dramaturgo corrigió un poco la misiva (una coma aquí, una frase allá…). De ser un mensaje vulgar pasó a ser una preciosa carta de amor ante la que el marajá cayó rendido. Y ella se dejó querer.
Boda y Vida en Kapurthala
Finalmente, Anita viajó a París y allí se celebró la boda por lo civil, que se ratificó cuando viajaron hasta la India, con una nueva ceremonia que tuvo lugar el 28 de enero de 1908. En 1907 dio el sí quiero en París en una ceremonia civil, dado que sus religiones eran distintas. Y en el país vecino comenzó a aprender cómo debía comportarse una futura maharajá. También supo que tenía otras 4 esposas. “El Rajá me explicó que, fruto de anteriores matrimonios, ha tenido cuatro hijos y una hija. Sus madres son las Ranís, cuatro mujeres con las que, desde que el Príncipe se enamoró de mí, no ha vuelto a tener relación alguna y que viven recluidas en el harén”, cuenta en su biografía oficial publicada por su sobrina Elisa Vázquez de Gey, su biógrafa, basada en todos los documentos y diarios que escribió Anita a lo largo de su vida.
Casarse con un maharajá no es cualquier cosa y la boda fue un auténtico derroche de lujo y boato. En enero de 1908 se casó por el rito sij, en Kapurthala, donde se quedó a vivir junto al maharajá. Fue una boda de cuento. Unos meses después nació su hijo Maharajkumar Ajit Singh Bahadur.
Escudo de Kapurthala
Divorcio y Regreso a Europa
Pero no todas las historias de amor romántico terminan de manera idílica. Tras dieciocho años de matrimonio y una vida de película, Anita Delgado se divorció y abandonó la India para siempre, junto a su hijo Ajit. Sin embargo, el matrimonio acabó divorciándose en 1925 y Anita regresó a Europa dejando India para siempre. Desde entonces vivió entre París, Málaga y Madrid, donde se la relacionó con varios personajes famosos como Juan Belmonte. Falleció en 1962 en la capital por un fallo cardiaco acompañada por su hijo.
Nunca llegó a ser totalmente aceptada por la aristocracia británica y el choque cultural, que incluía no ser la única mujer del maharajá, no debió de facilitar las cosas.
El Legado de Anita: Su Hijo Ajit y su Nieta Maha
Ajit Sing, hijo de Anita Delgado y Jagatjit Singh, murió en 1982, años antes de que su hija supiera de su existencia. Se pensaba que no ha dejado herederos. Ajit no se casó nunca; parece ser que iba a hacerlo con una americana pero durante el viaje hacia Madrid el avión se estrelló y falleció. Sin embargo, años después se ha conocido que tuvo una relación con una libanesa. De ella nació en 1965 Maha Akhtar, una escritora y periodista estadounidense que ha sido hasta relaciones públicas del grupo musical De Cure. Ha escrito varias novelas, entre ellas La nieta de la maharaní y La princesa perdida.
En su primera obra, 'La nieta de la maharaní', la Maha -así es conocida en ambientes artísticos- relató con pulsión periodística el rocambolesco proceso que la llevó a descubrir su verdedera identidad.
A los siete años, Maha Akhtar ingresó en un internado londinense, "porque mi padrastro, que maltrataba a mi madre, no me podía ver". Ya en tierras norteamericanas, en 1995 Maha quiso retomar la práctica del kathak, baile tradicional indio que había aprendido de pequeña. Y así comenzó el giro radical en su biografía.
Gravemente enferma, su madre la recibió en Beirut, donde vivía y le reveló, poco antes de morir, su verdadera identidad. Era nieta del maharajá de Kapurthala y Anita Delgado y, por tanto, maharajkumari, o lo que es lo mismo, princesa de Kapurthala. Desde el mismo título, 'La princesa perdida' da idea de la frustración de Maha cuando fue a La India en busca de información sobre su padre.
Con su última obra, Maha da voz a Zahra su propia madre y cierra el círculo cuyo trazo inició Anita Delgado. "Mi madre llevó una vida muy trágica, y sus lágrimas son las mías. No recuerdo su sonrisa.
Controversia y Representaciones en el Arte y la Literatura
La historia de Anita Delgado no es nueva, pero de vez en cuando vuelve a aparecer la estela de su vida, un cuento de hadas de principios del siglo XIX que brilla como una joya. Si esta joven en lugar de ser española hubiera sido estadounidense, ya habrían hecho uno de estos biopics tan famosos que se hacen ahora ensalzando las cualidades de Freddy Mercuri, Elvis Presley, Ghandy o Elton John. Porque historia y bonita la tiene. De hecho, Penélope Cruz se hizo con los derechos de Pasión India, de Javier Moro aunque de momento no se ha hecho nada. ¡Qué bien le quedaría este papel!
Elisa Vázquez de Gey (Lugo, 1955) es la única persona autorizada por la familia española de Anita Delgado Briones -la Princesa de Kapurthala- para escribir la biografía de esta maharaní andaluza de principios del s. XX, cuya vida, de cuento de hadas, quiere llevar ahora al cine Penélope Cruz tras hacerse con los derechos de la novela de Javier Moro Pasión india, una obra que ha indignado a los maharajás indios y a la familia Delgado por no ceñirse a los hechos históricos y sustentarse en "errores", "incertezas", "frivolidades" y "mediocridades".
Los descendientes del Raja-i-Rajgan (rey de reyes) Jagajit Singh -esposo de Anita Delgado- ya han anunciado su intención de demandar a Moro y a Cruz, mientras en España el sobrino bisnieto y ahijado de Anita Delgado, Manuel Lucas Sanchís, ha solicitado públicamente a la actriz que no adapte el libro, aconsejándole que se guíe por la biografía y la novela histórica de Vázquez de Gey: Anita Delgado, Maharaní de Kapurthala (1998) y El sueño de la Maharaní (2005).
En el Museo de Málaga, la colección de pintura nos muestra marinas, paisajes campestres, escenas costumbristas… un fiel retrato de la historia de la ciudad y la provincia a través de los ojos de los artistas que las representaron. Y entre estas visiones que nos resultan familiares aparece un retrato femenino lleno de exotismo, que parece más propio de un palacio oriental que de un museo andaluz.
La princesa de Kapurtala (Retrato de Anita Delgado), Federico Beltrán Masses (1885-1949)
En el retrato del museo de Málaga, en el que la maharaní tenía 29 años, el pintor cubano de origen español, Federico Beltrán Masses (1885-1949), alumno de Sorolla, la representa ataviada según la moda india, con un sari verde y dorado, y varias joyas de esmeraldas. Aunque este cuadro se muestra como una de las obras singulares del museo, personalmente me gusta mucho más otro retrato de nuestra protagonista que se exhibe en la misma sala. En esta ocasión, Anita aparece vestida según la moda occidental, con traje de corte, captada por la mano de Henri Gervex Peltier (1852-1929). El cuadro fue realizado también en París, en el mismo viaje que la obra anterior.
