Por su valor nutricional, las anchoas en el embarazo pueden ser beneficiosas. Sin embargo, deberías analizar algunos factores de riesgo. Mira cuáles son y come con seguridad.
Si te preguntas cuán beneficiosas son las anchoas en el embarazo, es importante destacar que, como cualquier pescado azul, son una fuente de proteína y grasas de calidad. Sin embargo, antes de incluirlas en tu dieta durante el embarazo, es crucial tomar precauciones para garantizar tu salud y la del bebé.
Analizaremos a fondo todo lo que necesitas saber acerca de las anchoas durante el embarazo, incluyendo sus beneficios nutricionales, niveles de mercurio, riesgos potenciales para la salud materna y pautas seguras para su consumo.
Aun así, es fundamental que consultes a tu obstetra antes de incorporar las anchoas a tu dieta durante el embarazo para asegurarte de que sean adecuadas para tu situación específica.
¿Qué tipo de pescado es la anchoa?
Las anchoas se definen como un producto tradicional europeo elaborado a partir de boquerón, anchoveta y otros engráulidos. Estos pescados pasan por un proceso de maduración controlada en un medio altamente salino, lo que les otorga propiedades sensoriales específicas.
Originarias del mar Mediterráneo y el mar Negro, las anchoas, junto con el jurel y la sardina, se encuentran entre los tres pescados azules o grasos más consumidos en España.
¿Son seguras las anchoas en el embarazo?
Sí, generalmente las embarazadas pueden comer anchoas con moderación. Las anchoas son una fuente de ácidos grasos omega-3, que son beneficiosos durante el embarazo para el desarrollo del cerebro y el sistema nervioso del feto. Sin embargo, debes tener en cuenta algunos aspectos.
Para determinar qué tan seguro es comer anchoas en el embarazo, hay que analizar el valor de mercurio, su forma de procesamiento, los riesgos de contaminación y la cantidad de sal que aportan a la dieta.
Contenido de mercurio
La Agencia de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN) promueve evitar el consumo de algunos pescados que tienen altos niveles de mercurio durante el embarazo. Este contaminante puede afectar el desarrollo neuronal del bebé en crecimiento.
El boquerón o la anchoa se clasifica dentro del grupo de pescados azules con bajos valores de mercurio. Desde esta perspectiva, puede ser incluido en el menú semanal de la embarazada, ya que no hay riesgo de toxicidad.
Forma de procesamiento
Antes de consumir anchoas durante el embarazo, es importante considerar algunas medidas de seguridad, tanto en su elaboración industrial como artesanal. El proceso de elaboración de las anchoas comienza con un período de salado que puede durar de 3 a 7 meses, según el Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación de España.
Después de esta fase, se retira la sal lavando el pescado deshidratado con agua caliente o de forma manual. Luego, se envasan en latas o vidrio con aceite y se sellan herméticamente.
En el ámbito industrial, los envases se escaldan mediante un proceso de inmersión en agua caliente. En el caso de la elaboración artesanal, no se aplica calor. Esto da lugar a lo que se conoce como semiconservas de anchoas, ya que no se someten a esterilización.
Sin importar la forma de preparación, se almacenan en el refrigerador a temperaturas de entre 5 a 12 grados centígrados. Sin embargo, estas temperaturas por sí solas no son suficientes para prevenir ciertos riesgos de contaminación.
También se pueden encontrar semiconservas de boquerones que se preparan con vinagre, conocidos como marinados o en escabeche. En este proceso, el pescado se sumerge en vinagre y salmuera durante un período de tiempo sin esterilización.
En el método artesanal, los lomos de pescado, limpios y sin cabeza ni espinas, se dejan en agua fría con cubos de hielo durante 2 horas en el refrigerador. Luego, se envasan en vidrio y se cubren con vinagre puro durante 45 minutos o por 3 horas si el vinagre se diluye con agua.
Riesgo de contaminación
La forma como se procesa la anchoa en sus distintas presentaciones puede llevar a un riesgo de contaminación por algunas bacterias o parásitos que causan problemas a la salud de la embarazada. Por eso, hay que seguir algunas recomendaciones para evitar la posibilidad de enfermedades.
Puede ser fuente del parásito Anisakis
El anisakis es un parásito que se adquiere al consumir pescado crudo o poco cocido, así como pescado en vinagre, escabeche o ahumado. Puede provocar alergias graves y trastornos gastrointestinales. Se destruye a temperaturas por encima de 60°C o durante un salado de al menos 6 meses.
La congelación a -20°C durante 2 a 5 días es otra opción segura para eliminarlo, en especial en pescados marinados, en escabeche, ahumados o ligeramente salados. Comprar boquerón congelado es una alternativa.
Las semiconservas de anchoas pueden no requerir congelación, pero si no conoces el proceso de salado, es recomendable seguir las indicaciones de congelación antes de consumirlas, lo que es aún más importante durante el embarazo.
Podría transmitir Listeriosis
Dado que las anchoas no son esterilizadas, existe un riesgo de contaminación por bacterias como la Listeria monocytogenes, que causa la listeriosis. Esta enfermedad, según la Organización Mundial de la Salud, puede ser grave y transmitirse de la madre al bebé. Además, la Listeria puede sobrevivir a temperaturas de refrigeración.
Para garantizar que las anchoas estén libres de Listeria, es esencial congelarlas a menos de -20°C o cocinarlas antes de su consumo y no deben considerarse como un alimento «listo para comer» durante el embarazo.
Cuidado con el consumo excesivo de sal
El consumo excesivo de sal durante el embarazo puede ser perjudicial, ya que puede dar lugar al aumento de la presión arterial, problemas renales y retención de líquidos. La American Heart Association recomienda que las mujeres embarazadas limiten su ingesta diaria de sodio a 1,5 gramos. Department of Agriculture (USDA).
Por lo tanto, si tu obstetra te aconseja reducir tu consumo de sal, debes evitar las anchoas en tu dieta, ya que representan una fuente oculta de esta sustancia.
Beneficios de las anchoas en el embarazo
Veamos cuál es su valor nutricional y qué nutrientes son clave para la salud de la madre y el bebé. Cocina las anchoas a temperaturas superiores a 60 grados centígrados para asegurar su seguridad. Se puede comer anchoas en el embarazo por tener un bajo nivel de mercurio.
A partir del segundo trimestre de embarazo aumentan las necesidades energéticas:
- Proteínas. Necesarias para el desarrollo del feto y de la placenta. Están presentes en la carne, pescado, huevos y legumbres. Asegurar 1,5 gramos de proteína por kg de peso corporal al día.
- Hidratos de carbono complejos. Aportan energía, por lo que durante el embarazo, se potencia el consumo de carbohidratos de absorción lenta como cereales integrales, tubérculos y legumbres.
- Grasas. Prestar atención a la calidad de la grasa. Los ácidos grasos esenciales omega-3 y omega-6 son imprescindibles para el buen desarrollo del sistema nervioso y visual del feto.
- Piridoxina (vitamina B6). Es necesario un aporte de 600 microgramos al día.
- Ácido fólico (vitamina B9). La dosis necesaria aumenta a 600 microgramos diarios. Es imprescindible para la prevención de defectos en el tubo neural del feto.
- Vitamina C. Asegurar el aporte de 75-85 mg/día a través del consumo de cítricos, frutos rojos, brócoli, pimiento, etc.
- Vitamina D.
- Calcio. Asegurar el consumo de entre 1000 y 1300 mg diarios.
- Hierro. Se necesita un aporte de 27 mg/día para asegurar una buena oxigenación de la placenta y del feto, especialmente importante durante el segundo y tercer trimestre del embarazo. Las fuentes alimentarias de este mineral son principalmente la carne, el pescado, el marisco, el huevo y las legumbres.
- Yodo. Las necesidades de yodo durante el embarazo alcanzan los 220 microgramos diarios.
En ocasiones es necesaria la suplementación de algunos micronutrientes para asegurar los requerimientos nutricionales durante el embarazo. Es muy común suplementar con una dosis de 400 microgramos de ácido fólico desde antes de la concepción y durante el primer trimestre de embarazo. Dado que el consumo de pescado azul suele ser inferior al recomendado, también es usual la suplementación de ácidos grasos omega 3.
¿Qué alimentos se deben evitar durante el embarazo?
Según la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), los metales pesados son un grupo de elementos químicos que presentan una densidad relativamente alta y cierta toxicidad para el ser humano. Los pescados que han estado expuestos a metales pesados u otros contaminantes pueden suponer un riesgo para la salud si se consumen en grandes cantidades.
El metilmercurio es el componente orgánico de mercurio más común en la cadena alimentaria. El metilmercurio afecta al desarrollo del sistema nervioso central. Puede llegar a través de la placenta, de la leche materna o por el consumo directo de ciertos alimentos.
Como ya hemos visto, consumir pescado azul durante el embarazo es importante por su contenido en ácidos grasos insaturados omega-3, como el ácido docosahexaenoico (DHA), necesarios para el desarrollo del sistema nervioso y la retina.
Durante el embarazo, es recomendable consumir 3-4 raciones de pescado por semana, alternando entre pescados blancos y azules. Se trata de una especie con bajo contenido en mercurio, por lo que se puede comer semanalmente incluso durante el embarazo. En todo caso, durante el embarazo no está aconsejado el consumo de pescado crudo por riesgo de intoxicación por listeriosis y toxoplasmosis.
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Beneficios de las anchoas durante el embarazo
Las anchoas, al igual que otros pescados azules como el salmón ahumado o el atún rojo, son una excelente fuente de nutrientes esenciales. En particular, son ricas en ácidos grasos omega-3, un tipo de grasa saludable que es crucial para el desarrollo del sistema nervioso del bebé.
Los ácidos grasos omega-3 también ayudan a prevenir problemas cardiovasculares en la madre y a mejorar su salud general.
Además, las anchoas son ricas en proteínas, calcio y otros minerales importantes. Este grupo de alimentos puede ser beneficioso cuando se consume en las cantidades adecuadas, pues contribuye a una dieta equilibrada y nutritiva durante el embarazo.
¿Es seguro comer anchoas en el embarazo?
En general, las anchoas son seguras para consumir durante el embarazo, pero es importante elegir las que han sido tratadas correctamente para evitar posibles riesgos. A diferencia de otros pescados, las anchoas tienen niveles bajos de mercurio, lo cual las convierte en una opción segura dentro de los alimentos que deberemos evitar en exceso por su contenido en este metal pesado.
Sin embargo, es recomendable optar por anchoas en conserva o ahumadas que hayan pasado por un proceso adecuado de salado o curado, ya que este proceso mata las bacterias y parásitos que podrían resultar perjudiciales.
Precauciones al consumir anchoas y otros alimentos durante el embarazo
Aunque las anchoas son seguras, es importante tener precauciones con ciertos tipos de pescado y mariscos. Algunos pescados, como el pez emperador, el atún rojo o ciertos mariscos, pueden contener altos niveles de mercurio que podrían ser perjudiciales para el desarrollo del bebé y causar problemas en el sistema nervioso.
El consumo excesivo de estos pescados podría, en casos extremos, causar hipertensión arterial, preeclampsia y problemas en la función renal de la madre.
Además, otros alimentos como los quesos azules y ciertos embutidos deben evitarse debido a su posible contaminación con bacterias dañinas para la madre y el feto. Por esta razón, es importante limitar el consumo de ciertos pescados y elegir con cuidado aquellos que formen parte de una dieta equilibrada.
Consejos para incluir anchoas en la dieta del embarazo
Si decides consumir anchoas durante el embarazo, aquí tienes algunas recomendaciones para hacerlo de manera segura:
- Elige anchoas en conserva o ahumadas: Las anchoas en conserva o ahumadas son una opción segura ya que pasan por un proceso de curado que elimina bacterias y parásitos. Estas opciones son más seguras que las anchoas frescas, las cuales podrían estar expuestas a contaminantes.
- Modera la cantidad: Aunque las anchoas son ricas en ácidos grasos omega-3 y beneficiosas para la salud, es importante moderar su consumo y no exceder las porciones recomendadas. Consumir una o dos veces por semana será suficiente para obtener sus beneficios sin riesgos.
- Evita los pescados de alto contenido en mercurio: Limita el consumo de pescados como el pez emperador, el atún rojo o el tiburón. Estos pescados pueden contener niveles altos de mercurio, lo cual puede resultar perjudicial para el desarrollo del bebé.
- Consulta a tu médico: Cada embarazo es único, y es importante seguir las recomendaciones de un profesional de la salud. Si tienes dudas sobre el consumo de anchoas u otros alimentos durante el embarazo, habla con tu médico o nutricionista para recibir orientación personalizada.
Alimentos que deberíamos evitar durante el embarazo
En resumen, mientras que las anchoas son una opción segura y nutritiva en cantidades moderadas, otros pescados y alimentos deben evitarse. Entre los alimentos a limitar se encuentran aquellos con alto contenido de mercurio, los quesos no pasteurizados como los quesos azules y ciertos mariscos crudos. Estos alimentos pueden presentar riesgos de infecciones o intoxicaciones que podrían ser perjudiciales para el embarazo.
Las anchoas, consumidas con moderación y en presentaciones adecuadas, pueden ser una fuente nutritiva y segura durante el embarazo. Gracias a su contenido en ácidos grasos omega-3, las anchoas pueden contribuir al desarrollo saludable del sistema nervioso del bebé y brindar beneficios a la madre.
