La leche materna (LM) es el mejor alimento para los neonatos, ya que promueve el desarrollo y previene la morbimortalidad a corto y largo plazo asociada a la prematuridad. La leche materna permite alcanzar un óptimo estado nutritivo, evita alteraciones metabólicas y trastornos digestivos, porque la composición de la dieta no representará en ningún momento una sobrecarga de la capacidad funcional del aparato digestivo. También suministra protección antiinfecciosa y antialérgica.
Aunque la composición varía de una mujer a otra, de un día a otro, incluso dentro del mismo día y de la misma toma y también según la edad de gestación del hijo, existen unos rasgos comunes destacados en su composición que la hacen única.
¿Qué contiene la leche materna?
Los principales componentes de la leche son agua, proteínas, hidratos de carbono, grasas, minerales y vitaminas.
- Bajo contenido en proteínas (0,9-1,1 gr/100 ml), aunque adaptada a su velocidad de crecimiento. El cociente caseína/seroproteínas es de 10/90 al comienzo de la lactancia, pasando a 40/60 en la leche madura.
- Importante cantidad de nitrógeno no proteico y de presencia de ciertos aminoácidos esenciales para el recién nacido (como la fenilalanina y la tirosina).
- Elevado contenido de lactosa, fuente de galactosa necesaria para la maduración cerebral, que mantiene un bajo pH a nivel intestinal, y que favorece el desarrollo de una peculiar flora intestinal con indudables beneficios defensivos.
- Ácidos grasos monoinsaturados de cadena larga, de mayor rendimiento calórico, fácil absorción, y sin efecto aterogénico.
- Abundan los ácidos grasos poliinsaturados, esenciales para el ser humano, e imprescindibles para la formación de numerosas estructuras (cerebro, retina, o membranas celulares entre otras) o para la síntesis de prostaglandinas, tromboxanos y otras sustancias biológicas.
- Bajo contenido en sales minerales, y un cociente de calcio/fósforo que favorece la absorción del calcio y que facilita la mineralización ósea.
- Contenido suficiente en vitaminas y presencia de enzimas y hormonas.
La grasa es el componente más variable. Las concentraciones aumentan desde 2 g/100 ml en el calostro hasta alrededor de 4 a 4,5 g/100 ml a los 15 días posparto. El principal hidrato de carbono de la leche es la lactosa, que proporciona el 40% de la energía del bebé.
Variaciones en la Composición de la Leche Materna
Como los requerimientos del lactante no son siempre los mismos y varían sobre todo en función de la madurez, la leche materna modifica sus características de acuerdo a las demandas del niño, a su capacidad para digerir y metabolizar los distintos nutrientes, y a la mayor o menor necesidad que tenga de recibir protección pasiva, circunstancias sometidas a una permanente evolución.
La leche materna se adapta a los requerimientos nutricionales. Tanto el volumen de leche, como la calidad de los nutrientes y de otros factores con misión defensiva, van a encontrarse en la leche de la madre en perfecta concordancia a las necesidades exigidas en cada momento. El volumen de leche producido por la madre aumenta progresivamente a partir de los pocos centímetros cúbicos segregados el primer día. Este crecimiento alcanza los 700 ó 900 ml/día que por término medio suele producir la mujer en un estadio de lactancia plenamente establecido.
Además, la leche materna se adapta al apetito y a la madurez. Su cantidad y su composición varía según el grado de madurez del hijo. También se adapta a la capacidad digestiva y metabólica.
La composición de la leche materna es dinámica, va cambiando a lo largo de la toma, a lo largo del día y a lo largo de la lactancia. Existen varios trabajos que estudian la variación de los macronutrientes en la leche materna en función de diferentes factores, tales como el volumen diario de leche extraída, la edad materna o la paridad.
Lactancia materna | Clínica Alemana
Un estudio reciente destaca que los parámetros sociodemográficos indicaron que las mujeres del estudio tenían un nivel sociocultural medio-alto y una edad media de 34 [31; 37] años. En la población 1 se reclutaron 30 madres con parto a término y 25 con parto prematuro; el 24.5% de las madres fueron diagnosticadas de diabetes gestacional y el 24% de hipovitaminosis D. El sexo masculino fue más prevalente en el grupo de prematuros (p = 0.050) y los z-score no se relacionaron con la edad gestacional ni con el sexo.
Influencia del Periodo de Lactancia
En relación con la influencia del periodo de lactancia sobre la composición de la LM, los datos indican que las proteínas, la mayoría de los antioxidantes y biomarcadores de daño oxidativo disminuyen a lo largo del primer mes de lactancia, excepto la catalasa que muestra una tendencia ascendente.
En cuanto a la influencia de factores maternos y neonatales, se encontraron niveles más altos de proteínas en madres con parto prematuro (p = 0.003) y neonatos varones (p = 0.010). Los antioxidantes mostraron la misma tendencia, siendo más altos en la leche de madres con parto prematuro, de recién nacidos varones o con z-score negativos, con excepción de la catalasa, que tuvo la tendencia opuesta.
Al comparar la composición nutricional de los distintos periodos de tiempo analizados no se encontraron diferencias estadísticamente significativas en el contenido de carbohidratos, calorías o lípidos. Sin embargo, el contenido proteico fue significativamente mayor en el periodo de 1-3 meses desde el parto con respecto al resto. Este contenido va disminuyendo progresivamente a lo largo del primer año potparto pero vuelve a aumentar a partir de los 12 meses desde el parto.
Proteínas y Antioxidantes en Leche Materna Según el Sexo del Bebé
Un estudio reciente indica diferencias en los niveles de proteínas y antioxidantes en la leche materna en función del sexo del bebé. A las madres se les solicitó muestras de leche para analizar la grasa, las proteínas y diversos sistemas antioxidantes. Los resultados mostraron niveles más altos de proteínas en madres con parto prematuro y neonatos varones. Los antioxidantes también siguieron esta tendencia, siendo más altos en la leche de madres con parto prematuro, recién nacidos varones o con z-score negativos, con excepción de la catalasa.
Los autores señalan que estos resultados no se han encontrado en mujeres keniatas. Además de los aspectos socio-culturales, nutricionales y antropométricos maternos, un tercer factor que puede explicar los resultados es la influencia de las hormonas sexuales masculinas durante el embarazo y postparto, que participan en el desarrollo de la glándula mamaria y que pueden justificar un mayor engrosamiento glandular en las mujeres con un feto masculino.
Dieta Materna y Composición de la Leche
Entre los muchos factores que influyen en la composición de la leche humana (materna), uno de los más importantes es la dieta de la madre, ya que es un factor modificable que se podría mejorar. Teniendo en cuenta el incremento de las dietas veganas/vegetarianas en las sociedades occidentales resulta interesante conocer las repercusiones de éstas en la composición de la leche para poder realizar recomendaciones en caso de que existieran variaciones.
Según la Asociación Dietética Estadounidense, la leche materna de madres vegetarianas con una dieta adecuadamente planificada es similar en su composición a la de las no vegetarianas, excepto en la concentración de ácidos grasos (AG). Se ha demostrado que la leche de mujeres vegetarianas y veganas es diferente a la de donantes omnívoras, probablemente de acuerdo con las diferencias en su patrón dietético, mostrando ventajas y desventajas.
Un estudio observacional transversal se llevó a cabo en el Banco Regional de Leche Humana Aladina MGU del Hospital Universitario 12 de Octubre de Madrid y se incluyeron un total de 112 mujeres: 92 eran donantes de leche humana con dieta omnívora y con recién nacidos a término (Donantes) que donaron leche al menos una vez en los últimos 2 meses, y 20 eran madres lactantes vegetarianas/veganas saludables (Veg) que estaban amamantando 3 semanas o más después del parto.
Las diferencias más importantes en la leche de los dos grupos dietéticos se encuentran en la distribución de los FL y el perfil de los AG. Por otro lado, el grupo Veg mostró un perfil de lípidos más favorable y sus niveles plasmáticos de colesterol HDL fueron más altos. Con respecto a los AG esenciales, el grupo Veg mostró inconvenientes significativos debido a la ingesta deficiente de DHA y EPA, así como a una ingesta baja de AG omega-3 en relación con la ingesta de AG omega-6. Sin embargo, no se consideró que este fuera un motivo para la exclusión de mujeres vegetarianas/veganas como donantes de leche ya que se ha demostrado que la suplementación con DHA para mujeres lactantes aumenta las concentraciones en la leche materna, por lo que recomendar la suplementación con DHA de aceite de algas a las mujeres vegetarianas que desean convertirse en donantes de leche sería una estrategia apropiada.
Ventajas de la Lactancia Materna para el Niño
Todo son beneficios. Obtiene un mejor estado digestivo y metabólico, mejor estado nutritivo, mayor protección inmunológica, menor riesgo de sensibilización alérgica, mejor evolución psicológica, menos enfermedades y menos mortalidad infantil y prevención de trastornos posteriores.
Situaciones Especiales
En casos excepcionales:
- Un 60-70% de los niños nacen con exceso de un pigmento llamado bilirrubina que normalmente se resuelve solo. En contadas ocasiones para eliminarla habría que dar alimento con más frecuencia al bebé y quizá habría que incluir suplemento de leche
- La leche materna tiene poca vitamina K. Actualmente se da un suplemento de vitamina K en todos los recién nacidos para prevenir la llamada enfermedad hemorrágica del recién nacido
- En casos especiales la vitamina D puede ser insuficiente, por lo que en estos bebés no serán olvidados los suplementos de vitamina D (los biberones de fórmulas adaptadas la llevan ya incorporada).
- Si la secreción láctea es insuficiente habrá que suplementarla con leche de fórmula.
- Si contiene exceso de sodio, tóxicos o contaminantes por exposiciones maternas a ellos, estos podrían pasar al bebé produciéndole alteraciones.
No se podría dar el pecho si el bebé naciera con enfermedades congénitas del metabolismo (fenilcetonuria, tirosinemia, galactosemia) o en el caso de padecimiento por parte de la madre de algunas infecciones (infección por VIH, tuberculosis activa cavitaria, etc.).
