Anabel Alonso y la Gestación Subrogada: Un Debate Abierto

El tema de la gestación subrogada ha cobrado relevancia en la conversación pública, especialmente tras casos como el de Ana Obregón y Naomi Campbell. Este último fue el caso de Carmen Cervera. La baronesa Thyssen tuvo a su primer hijo, Borja, en 1980, pero cuando tenía 63, en 2007, volvió a ser madre de dos gemelas que nacieron a por gestación subrogada. Naomi Campbell ha sido madre por segunda vez a los 53 años, posiblemente por gestación subrogada. Tras el caso de la modelo o de Ana Obregón, los vientres de alquiler están más que nunca en la conversación pública, aunque no es el único método que existe para ser madre cuando existe alguna complicación o se ha retrasado el momento, por ejemplo, por priorizar la carrera profesional. No es nada nuevo que famosas, solas o en pareja, decidan dar el paso de ser madres y lo hacen recurriendo a la adopción o a métodos como la reproducción asistida o la gestación subrogada, esta última actualmente es ilegal en España.

En este contexto, la opinión de figuras públicas como la actriz Anabel Alonso adquiere gran importancia. En el caso de la actriz Anabel Alonso, se convirtió en madre a los 55 años de un niño gestado por su pareja, Heidi. Este miércoles ha dado la suya al compartir la imagen de la portada de la revista junto con un breve comentario.

Este artículo explora la postura de Anabel Alonso frente a la gestación subrogada, así como los argumentos y controversias que rodean este método de reproducción asistida.

La Postura de Anabel Alonso

Anabel Alonso ha expresado su opinión sobre la gestación subrogada de manera indirecta, principalmente a través de sus redes sociales. "Niña comprada y vendida al mismo tiempo", reflexiona la humorista e intérprete de series como 7 vidas y Amar es para siempre sobre la exclusiva. En otro tuit, Alonso ha contestado a un tuitero que le contestó con un pantallazo de una noticia con el titular 'Anabel Alonso, su novia y su hijo posan en familia para reivindicar lo difícil de maternar'."A ver si te enteras, cacho taza, es una foto de mi Instagram, y una publicación hace un comentario. Por lo que cabía esperar un pronunciamiento sobre lo que está acaparando la atención de media España desde el miércoles: la maternidad de Ana Obregón por gestación subrogada.

Sin embargo, la popular actriz ha sorprendido con un mutismo inusitado que no es nada propio de ella. Directamente no ha emitido ningún juicio de valor sobre algo que está polarizando mucho el debate, pero indirectamente sí que ha dejado caer lo que piensa realmente de todo esto. El más reciente que ha compartido -mientras se escriben estas líneas- es el de Adriana Lastra. Un tuit que dice así: "El día que se forme la 'Asociación de Mujeres Ricas Dispuestas a Parir los Hijos de Otros' empezamos a hablar del supuesto “altruismo”. Mientras no sea así, dejaos de cuentos". También ha reposteado en su muro el post del magistrado y portavoz de Jueces para la Democracia, Joaquim Bosch.

"El dinero no debería poder comprarlo todo. El dinero no debería poder comprarlo todo. La libertad individual acaba allá donde empiezan los derechos de otras personas y la dignidad humana. He escrito este artículo sobre los límites éticos y jurídicos de la gestación subrogada. Y hay más. Pues, escrutando su perfil, hace dos días Anabel Alonso también interaccionó con un tuit de 'El Intermedio' sobre el discurso de Sandra Sabatés acerca de este método de gestación.

"Todos deberíamos entender que hay cosas que no se pueden comprar; hablamos del cuerpo de las mujeres y de los hijos que gestan. Esto no puede estar en venta", fueron las palabras de la presentadora de La Sexta. "De apoyar la gestación subrogada, también se sale. Hace años, me creí eso de 'la libertad individual' de la madre. Luego conocí a entidades pro gestación subrogada y me aterroricé con sus argumentos. Y ahora estoy profundamente en contra. Y otra cosa más, la gestación subrogada no forma parte de la agenda LGTBI+", expresó. En definitiva, palabras compartidas así por Anabel Alonso que, aunque sea de forma indirecta, no dejan lugar a dudas de lo que verdaderamente piensa de una decisión de Ana Obregón que está levantando una polvareda mayúscula en la calle, en redes, en la prensa, en las tertulias televisivas e incluso en el Congreso.

Estas acciones sugieren una postura crítica hacia la gestación subrogada, alineándose con argumentos que cuestionan la mercantilización del cuerpo de la mujer y la posible explotación en este proceso.

ciclo: Los Problemas Nac y el Derecho. Maternidad subrogada y reproducción asistida. Jun 15, 2017.

Argumentos en Contra de la Gestación Subrogada

Existen varios argumentos en contra de la gestación subrogada, que Anabel Alonso parece respaldar a través de sus interacciones en redes sociales:

  • Explotación de la mujer: Se argumenta que la gestación subrogada puede ser una forma de explotación, especialmente cuando involucra a mujeres en situación de vulnerabilidad económica.
  • Mercantilización del cuerpo: La gestación subrogada puede ser vista como una forma de mercantilización del cuerpo de la mujer y del proceso reproductivo.
  • Impacto psicológico: Existen preocupaciones sobre el impacto psicológico en la madre gestante, el niño nacido por gestación subrogada y los padres intencionales.

Kelly Martínez se presenta como «una mujer a la que han usado, mentido y explotado. Me arrepiento de haberme ofrecido como vientre de alquiler». Kelly, estadounidense, es la protagonista de Big fertility, un documental del Centro de Bioética y Cultura (CBC) de Estados Unidos. Como ya contó Alfa y Omega, la historia de Kelly está muy vinculada a nuestro país. Pero la suya no es la única historia estremecedora de este documental. Su directora, Jennifer Lahl, cuenta también -utilizando informaciones de un trabajador de una agencia del sur de California- cómo «no es extraño que los clientes chinos, que están en la lista VIP porque son muy ricos, vengan y dejen embarazadas a dos o tres mujeres. Se trata, explica, de las consecuencias de una mentalidad que pide «hacer tu bebé de diseño. Y si tienes dinero para pagarlo, hay gente que se alegrará de ayudarte». Hija de un padre maltratador, perdió a su madre a los 16 años, se casó a los 17 y con 20 ya era madre de dos hijos. Fue entonces cuando se planteó, como segundo trabajo, gestar bebés para otras personas.

Jennifer Lahl, directora del documental, destaca precisamente que «la publicidad es muy engañosa porque te lo venden con palabras maravillosas», como la oportunidad de «hacer algo noble, genial, caritativo, compasivo, generoso. Kelly gestó a un niño para una pareja homosexual francesa que la obligó a mentir en documentos oficiales y a una niña para una pareja que acabó divorciándose. La pareja había pagado más por tener un niño y una niña. Cuando en la ecografía se vio que eran dos varones, se distanciaron totalmente de la gestante, que llegó a temer que no se hicieran cargo de los niños. Ahora, Kelly da testimonio por todo el mundo en contra de la legalización de la gestación subrogada. Gracias a Big fertility, su voz vuelve a escucharse en España, donde persiste el debate. El Gobierno socialista se ha posicionado de forma general en contra, con declaraciones como las de la ministra de Sanidad, María Luisa Carcedo, equiparando los vientres de alquiler al tráfico de órganos.

Su principal defensor sigue siendo Ciudadanos, que defiende una subrogación teóricamente altruista. Para Lahl, «es un mito que se puedan regular [los vientres de alquiler] sin que la mujer resulte herida». El extraordinario caso de la actriz española Ana Obregón ha puesto sobre el tapete el fenómeno de la gestación subrogada (un eufemismo, tramposo como lo son todos), también conocido como vientre de alquiler, expresión que describe con mayor precisión el hecho al que se refiere.

Al parecer, su hijo Alejandro Lequio Obregón, una semana antes de morir, dejó un testamento ológrafo en el que manifestaba su voluntad de convertirse en padre, a través de la donación de semen y la colaboración de una mujer que prestase su óvulo y su vientre para la gestación.

La argucia de viajar a un país en el que es legal la gestación subrogada tendría fácil solución si no existiese la posibilidad de inscribir a la nueva criatura en un país que la prohíbe. Una vez más, hecha la ley, hecha la trampa. Una cosa es la legalidad y otra, a veces muy diferente, es la ética del proceder humano.

Como en España está prohibida la gestación subrogada, la actriz acudió a Miami, primero para firmar el contrato mediante el pago de una importante cantidad (he leído que Ana Obregón pagó 170000 euros, aunque no toda la cantidad sería para la mujer gestante) y luego para recoger a la niña a la que ha puesto los nombres de Ana Sandra y los apellidos Lequio Obregón. Esta niña es nieta biológica de Ana ya que el embrión gestado se ha fecundado con esperma de su hijo, fallecido de cáncer a la edad de veinticinco años y, a la vez, hija por el contrato firmado por la actriz con la madre gestante.

He leído mucho, para escribir este artículo. He conocido los argumentos de algunas feministas clásicas (Amelia Valcárcel, por ejemplo, reconocida filósofa y escritora) sobre su postura contraria a la gestación subrogada. Dice Amelia que no hay ni un solo resquicio argumental que, desde el pensamiento feminista, justifique esta práctica. Con sus palabras textuales: “Todos los argumentos que buscan dar legitimidad social a este fenómeno se basan en la división cuerpo-mente, y lo que tenemos es un cuerpo que ha favorecido la existencia de otro, pero no la afiliación del mismo. Esa madre es madre solo del cuerpo, y ni si quiera de todo él, porque la intención de dar vida a otra persona ni siquiera es suya”.

He leído también, aunque sin mucho detenimiento el libro inconcluso que dejó escrito Alex Lequio y que ha completado su madre Ana Obregón. El idilio de amor materno filial entre este hijo único fallecido y su madre, coronado por el dramático fallecimiento, no justifica, a mi juicio, la iniciativa del encargo. Una vez más hay que recordar que el fin no justifica éticamente los medios.

Hay en el caso cuestiones legales, éticas, económicas, psicológicas y sociales. No todo lo que técnicamente se puede hacer es legal y ético hacerlo. Por otra parte, todo tiene consecuencias para las personas interesadas y para la sociedad en general. Hay prácticas más racionales que otras. Hay prácticas más éticas que otras.

No hay que desdeñar las dimensiones publicitarias del caso. La niña ya ha sido portada de varias revistas. Y lo será en el futuro. Ya se habla del bautizo de la niña, antes del regreso de ambas a España. También ha sido portada de revistas, curiosamente, la madre gestante. Todo es negocio.

En esta historia existen cuestiones decisivas relacionadas con, al menos, seis personas: el donante, la que contrata, la gestante, el marido de la gestante, la niña y el abuelo a la fuerza. Y al hilo de la historia se han involucrado los medios de comunicación y la sociedad entera. Durante unos días ha sido el tema de conversación de toda la ciudadanía.

Cuando crezca esa niña, ¿qué pensará de su popularidad? Le tendrán que contar la verdad. Habrá que explicarle que su padre estaba muerto antes de que ella naciera y que su madre biológica la gestó en un país remoto por un puñado de dinero.

La también actriz española Anabel Alonso ha dicho que se trata de una niña comprada y vendida. Comprada a la madre gestante y vendida a la revista Hola en la que ha aparecido a los pocos días de nacer.

¿Cuáles son los motivos que llevan a una mujer a la decisión de buscar a otra mujer para que geste a una criatura? En el caso de Ana Obregón ella ha dicho que fue una promesa que le hizo a su hijo, pero también que de esa forma ya nunca estaría sola y que a través de la niña podría abrazar a su hijo. Creo que debemos tener hijos para hacerlos felices, no para que ellos nos hagan felices a nosotros. Un hijo no está para hacer felices a los padres sino para que los padres le hagan feliz.

En España es ilegal practicar la gestación subrogada. No faltan argumentos. El cuerpo de la mujer no se comprar ni alquilar. De ahí la decisión de Ana Obregón de viajar a un país donde es legal.

Existe también en este caso el problema de la edad de la que ha de convertirse en su madre. Ana Obregón tiene 68 años. En el caso de la adopción no se pueden tener más de 45. Se entiende que una edad tardía hace, por la ley de la vida, que esa criatura se quede huérfana demasiado pronto y que la persona de edad pueda no estar en condiciones de relacionarse con la niña (y luego con la adolescente) de una forma satisfactoria. El abismo generacional es difícil de saltar.

¿Cómo no plantear el problema de que la mujer que acepta la gestación y pasa nueve meses con el feto dentro de su cuerpo, prescinda luego de su presencia y de su cuidado? Lo ha firmado, sí. Lo ha querido hacer así. Pero, ¿esa voluntariedad es plena cuando está tan mediatizada por la necesidad?

Creo que la mejor solución para una persona o una pareja (del tipo que sea) que quiere tener un hijo es la adopción. Hay muchos niños necesitados de amor y de cuidado. Por eso sería deseable que los trámites de la adopción no fuesen tan largos y tan complejos.

¿Qué pasa en el caso de que haya un embarazo en cuya evolución se detecta una deformación o una discapacidad y la persona que ha hecho la demanda no quiere que siga adelante? ¿Tiene la obligación la madre gestante de abortar?

Creo que hacen falta muchos estudios sobre este proceso, sobre las repercusiones psicológicas de todas las personas que intervienen en él, especialmente de la mujer gestante, el bebé traído a este mundo y la persona que lo ha contratado.

No cabe la menor duda de que se trata de una transacción comercial que cosifica al bebé, que se convierte en una mercancía. La gestación subrogada es otra forma de dominación y de explotación de la mujer. Si la madre gestante no tuviera necesidad de dinero, no se produciría el hecho en la inmensa mayoría de los casos. Está claro que se trata de una explotación del cuerpo de la mujer. Hay quien plantea como aceptable la gestación altruista, es decir en la que no haya compensación económica. Estoy seguro de que, de ser así, disminuiría el fenómeno porque está muy claro que la inmensa mayoría de las mujeres gestantes han asumido esa tarea por la necesidad económica que están sufriendo. Pero, de todos modos, la naturaleza del fenómeno sería la misma: habría entonces un alquiler gratuito del vientre. ¿Cambia algo esencial ese condicionante?

Creo que no.No se puede hacer todo lo que se desea en nombre de la libertad. Creo que ni la mujer gestante ni la proponente (o el proponente) pueden comerciar con el bebé que se concibe, se gesta y al que se da a luz. Con palabras de Amelia Valcárcel: 'Mi cuerpo es mío' es un eslogan, afortunado por cierto, pero no es un fundamento de derecho. No puedes decir mi cuerpo es mío para quedarte con el de otra persona. Lo más terrible que ocurre en este submundo que muchas personas quieren crear es querer utilizar el más hermoso de los nombres, que es el de la libertad, para avalar semejante asunto.

Aunque está más normalizado que hombres como Mick Jagger, George Clooney o Paul McCartney hayan sido padres después de los 50, incluso superando los 70, en las mujeres existe una especie de tabú y una mayor crítica, aunque cierto es que ellas deben recurrir a partir de esa edad a tratamientos de fertilidad, adopción o la gestación subrogada.

En cuanto a la reproducción asistida, principalmente se puede hacer por inseminación artificial, con esperma de la pareja o de un donante anónimo, mientras que para la fecundación in vitro (FIV), tanto los ovocitos, de la mujer o de una donante, como los espermatozoides se mantienen en un laboratorio hasta el momento adecuado para la fecundación.

Fue en 2020, a los 50 años, cuando Naomi Campbell anunció que había sido madre de su primera hija y, un año después, explicaba que “no es adoptada, es mi hija”, dando a entender que había nacido por gestación subrogada. Ahora la modelo ha vuelto a ser madre a los 53 de un niño, posiblemente por el mismo método, ya que hace apenas diez días acudió al desfile masculino de Louis Vuitton en París en el que no estaba embarazada.

Estas palabras las escribía en una publicación de sus redes sociales en las que ella sujeta al bebé y se ve una tercera mano, posiblemente la de su hija mayor.
“Has sido deseado más que nada. ¡Bienvenido bebé!”, eran una de las palabras que la modelo le dedicaba a su segundo hijo, añadiendo que “nunca es demasiado tarde para convertirse en madre”.

Este último fue el caso de Carmen Cervera. La baronesa Thyssen tuvo a su primer hijo, Borja, en 1980, pero cuando tenía 63, en 2007, volvió a ser madre de dos gemelas que nacieron a por gestación subrogada.

Janet Jackson pertenece a uno de los grandes clanes musicales de la industria gracias a la popularidad de su hermano. En 2017, y con su tercer marido, fue madre de su primera y única hija, Elissa, cuando ella tenía ya 50 años. Un parto que describió como “natural, sin estrés y saludable”.

También es llamativo el caso de Diane Keaton. La actriz nunca se casó, y eso que tuvo grandes romances en Hollywood, y no fue hasta que cumplió los 50 que se decidió a ser madre y comenzó un proceso de adopción. Así llegó primero Dexter y, cinco años después Duke.

Casi a los 50 lo hizo Ana Rosa Quintana que, con 48 años, dio la bienvenida a los gemelos Juan y Jaime. Algo parecido le ocurrió a Anne Igartiburu que, tras haber adoptado en dos ocasiones, tuvo a su primer hijo biológico en 2016, cuando nació Nicolás, a los 47 años.

A continuación, se presenta una tabla comparativa de las famosas mencionadas y sus experiencias de maternidad:

Famosa Edad al ser madre Método
Naomi Campbell 50 y 53 años Gestación subrogada (posiblemente)
Carmen Cervera 63 años Gestación subrogada
Janet Jackson 50 años Parto natural
Diane Keaton 50 años Adopción
Ana Rosa Quintana 48 años Parto natural (gemelos)
Anne Igartiburu 47 años Parto natural
Anabel Alonso 55 años Gestación por su pareja

La diversidad de experiencias de maternidad entre estas figuras públicas refleja la complejidad y las múltiples opciones disponibles para las mujeres que desean ser madres.

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