Alimentos Recomendados por Pediatras para Bebés Recién Nacidos

La alimentación del bebé en sus primeros meses de vida es clave para su desarrollo y crecimiento saludable. Durante el primer año de vida, la alimentación del bebé evoluciona de forma sorprendente. Saber qué ofrecerle y cuándo es fundamental para asegurar su crecimiento y desarrollo.

En todas las sociedades, existen multitud de creencias, tabús y prohibiciones en torno a la alimentación, y lo que damos a nuestros pequeños forma parte de un sistema simbólico, al igual que lo que comemos los adultos. Su función básica es garantizar el crecimiento de una personita en pleno desarrollo, pero tras el preceptivo análisis de los alimentos capaces de cumplir esta función, el resultado no siempre coincide en todas las culturas.

La alimentación de un bebé es una aventura que combina ciencia, instinto y mucho amor. Observar cómo cada semana prueba algo nuevo es uno de los mayores placeres de la crianza. ¿Quieres seguir aprendiendo? Guarda y comparte con futuras mamás.

Lactancia Materna y Fórmula Infantil

Durante los primeros seis meses, la alimentación del bebé debe ser exclusiva con leche materna o, si no es posible, con fórmula infantil adaptada. La leche materna también ayuda a establecer un vínculo afectivo y favorece el desarrollo intestinal del bebé gracias a los probióticos naturales que contiene.

“El término lactante abarca desde el nacimiento hasta los primeros doce meses de vida”, explica la Dra. Azcona, especialista del Departamento de Pediatría de la Clínica Universidad de Navarra. Además, la madre debe introducir pequeños cambios en su alimentación, con el fin de que se cubran las necesidades para la producción: debe aumentar aproximadamente en 500 kcal/día y las proteínas en dos gramos por kilo de peso al día.

La composición de la leche materna difiere, en cuanto a calidad y a cantidad, de otro tipo de leches. El contenido en proteínas y sales es más elevado en la leche de vaca, el de lípidos es parecido y la concentración en hidratos de carbono es superior en la leche humana.

Se ha de poner al niño al pecho lo más pronto posible, en la primera media hora de vida y, en cualquier caso, no retrasarlo más de 4 horas. El contenido en nutrientes de la leche materna es utilizado como modelo para elaborar las recomendaciones nutritivas del lactante.

Fórmulas de inicio: recomendadas hasta los tres/cuatro meses. Están adaptadas a partir de leche vacuna y se preparan de manera que se asemejan a la leche materna. ¿Y a partir del 4º mes? Las fórmulas de continuación.

Primer alimento para un Bebé de 6 meses: Cómo elegirlo + 5 ejemplos ¿Cuál es el mejor?

Introducción de la Alimentación Complementaria

Alrededor de los seis meses llega uno de los momentos más esperados: la alimentación complementaria del bebé. Según la Asociación Española de Pediatría, el bebé ya tiene la madurez intestinal y neurológica suficiente para empezar con purés o papillas suaves.

La alimentación complementaria suele comenzar alrededor de los 6 meses. Es añadir alimentos a la leche habitual. De uno en uno, en pequeñas cantidades, observando tolerancia. 🔎 Recuerda: esta guía es orientativa. Cada bebé es único. Ante dudas, consulta a tu pediatra. En esta etapa, el bebé puede ir probando nuevos alimentos y combinaciones. Su sistema digestivo se fortalece, y ya puede tolerar alimentos con más textura.

En nuestro medio, la AC se define de acuerdo al criterio de la ESPGHAN y se le denomina también diversificación alimentaria. Desde el punto de vista nutricional, a partir de los 6 meses de vida, la LM exclusiva y la FA resultan insuficientes para cubrir una serie de requerimientos en el lactante sano, principalmente: energía, proteínas, hierro, cinc y vitaminas A y D(4), por lo que deben aportársele a través de otros alimentos.

Alrededor de los 4 meses de vida, tanto la función gastrointestinal como la renal han alcanzado el grado de maduración necesario para metabolizar alimentos diferentes de la leche y manejar cargas osmolares mayores. Neurológicamente, a partir de los 6 meses, el lactante va adquiriendo una serie de habilidades motoras que le permiten sentarse y recibir alimentos con cuchara, y alrededor de los 7-8 meses puede masticar y deglutir pequeñas cantidades de alimentos semisólidos que se le irán ofreciendo cada vez menos triturados.

A través de la diversificación alimentaria, se estimula en el lactante la masticación y la deglución y se le enseña a acostumbrarse a los nuevos sabores y consistencias de los diferentes alimentos. En el momento actual, se enfatiza la importancia de la alimentación desde la gestación hasta el segundo año de vida, como un tiempo crucial para establecer unos hábitos dietéticos saludables, empezando por fomentar la LM durante, al menos, los primeros 6 meses de vida y, a partir de esta edad, suplementando con la AC, con unas pautas adecuadas en cuanto a variedad, calidad y cantidad de los alimentos y horario para las comidas.

Desde 2001, la OMS(3) mantiene la recomendación de iniciar la AC a partir de los 6 meses de vida, ya que la LM constituye un factor protector frente a la morbimortalidad infantil en los países en desarrollo. Estos planteamientos de los distintos grupos pueden generar dudas en el Pediatra de Atención Primaria (AP) a la hora de decidir la edad óptima de introducción de la AC.

La introducción de nuevos alimentos no debe sustituir las tomas de LM o de FA, que deben mantenerse como una parte fundamental de la dieta, por su aporte de calcio y ácidos grasos esenciales.

Se trata de alimentos diferentes a la leche o a fórmulas adaptadas, por lo que pueden ser cereales, frutas, verduras, carne, pescado y huevos. A partir del cuarto mes, el primer alimento que hay que introducir son los cereales, ya que contienen hidratos de carbono, proteínas, minerales como hierro, calcio y magnesio, vitaminas (complejo B) y fibra. Aporta, por tanto, elementos energéticos y reguladores.

Entre el sexto y el octavo mes toca introducir las frutas y verduras, que contienen azúcares, fibra, minerales y vitaminas. Las carnes, pescados y huevos son fuentes de proteínas de alta calidad, contienen lípidos, minerales y vitaminas, hidrosolubles y liposolubles. Los tarritos preparados industriales contienen frutas, verduras, cereales, pescados, carnes, etc.

Utilizar el biberón sólo para líquidos, nunca con cereales o purés. La ingesta de 400-500 ml de leche al día puede ser suficiente.

Finalmente, otro aspecto a considerar es que si el niño rechaza un alimento, no se debe forzar a tomarlo.

Cereales

Los cereales constituyen el grupo de alimentos con el que mayoritariamente se inicia la AC. Los cereales sin gluten aportan principalmente carbohidratos (almidón y polisacáridos), además de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales, y están suplementados con hierro. Son preparados hidrolizados a base de arroz, maíz, soja o tapioca, que pueden diluirse de forma instantánea, sin necesidad de cocción, tanto en la LM, como en la FA, manteniendo un aporte lácteo adecuado.

Los cereales con gluten están hechos con trigo, avena, cebada o centeno, y de manera similar a los cereales sin gluten, han sido sometidos a un proceso de hidrólisis y están enriquecidos con hierro. Hace unos años (2008), la ESPGHAN recomendó introducir el gluten en pequeñas cantidades y con aumentos graduales, a partir de los 4 meses y antes de los 7 meses, en niños con riesgo genético de enfermedad celíaca (EC), alimentados con LM, debiendo continuar la LM después de la introducción del gluten(1).

Estas pautas se apoyaban en estudios que habían puesto de manifiesto que la LM, en el momento y después de iniciar aportes progresivos de gluten, se relacionaba con un menor riesgo de EC en niños con predisposición genética de desarrollarla, aunque no estaba claro si solo retrasaba el comienzo de los síntomas o si confería una protección permanente frente a dicha enfermedad(9). Sin embargo, en un reciente estudio europeo multicéntrico(11), se ha observado que la introducción precoz de gluten entre los 4 y los 6 meses, en niños genéticamente predispuestos, y con LM, no reduce el riesgo de enfermedad celíaca.

A su vez, otros investigadores han constatado que retrasar el gluten hasta los 12 meses en niños con riesgo genético tampoco previene la EC, aunque sí retrasa su aparición, afectando menos el desarrollo del niño(12). Actualmente, se siguen generando controversias con el tema, sin llegar a un consenso sobre el mejor momento para introducir el gluten en la AC(13).

Los cereales con o sin gluten se pueden ofrecer en las tomas del día que corresponden al desayuno y la cena, agregando uno o dos cacitos a la leche en el biberón y aumentando paulatinamente hasta obtener una consistencia de papilla que pueda darse con cuchara. El alto contenido en carbohidratos de los cereales supone un importante aporte energético. No es preciso que los cereales sean siempre hidrolizados.

Frutas

Las frutas, además de celulosa, aportan: agua, sacarosa, vitaminas, sobre todo vitamina C, y minerales. Deben ofrecerse maduras para una mejor digestibilidad, y trituradas formando una papilla que se dará con cuchara, habitualmente en la merienda.

Se puede comenzar con frutas aisladas o mezclando 3 o 4 frutas para variar el sabor, vigilando tolerancia. La fruta puede darse también en forma de zumos naturales recién elaborados, que contienen todos los nutrientes excepto la fibra dietética, y que por su contenido en vitamina C pueden incrementar la biodisponibilidad del hierro presente en otros alimentos vegetales cuando se administran en una misma comida.

Verduras

En cuanto a las verduras, aportan agua, proteínas vegetales, celulosa, vitaminas y minerales. Se pueden dar frescas o congeladas, cocidas al vapor o hervidas en poca cantidad de agua y durante menos de 10 minutos para minimizar las pérdidas de vitamina C y de minerales. Además, durante la cocción debe taparse el recipiente para evitar que aumente en el agua la concentración de nitritos(14).

Las verduras se ofrecen en forma de puré, de textura gradualmente menos fina para estimular la masticación. Se puede añadir un poco de aceite de oliva (acido oleico) en crudo al puré ya elaborado, según el estado nutricional del niño. No es preciso añadir sal.

Algunas verduras (remolacha, espinacas, zanahorias en gran cantidad, acelgas, nabos…), por su alto contenido en nitratos, pueden ocasionar metahemo­globinemia en lactantes pequeños, debido a una baja acidez gástrica que permite la proliferación de bacterias reductoras de nitratos en nitritos, así como a una disminución fisiológica de la enzima metahemoglobina reductasa. Por esta razón, es aconsejable ofrecerlas sobre los 10-12 meses, si bien es cierto que en pequeñas cantidades se pueden dar antes, una vez iniciada la AC, siempre que la preparación y conservación sean las adecuadas(15).

Como medidas preventivas, se recomienda que, una vez preparado, el puré de verduras sea conservado en la nevera y consumido dentro de las 24 horas siguientes a su preparación, o bien, congelarlo inmediatamente tras su elaboración, ya que la exposición ambiental por más de 12 horas y la conservación en nevera durante más de 48 horas, pueden aumentar la formación de nitritos.

Carnes

Debido al riesgo de carencia de hierro en niños con LM exclusiva a partir de los 6 meses, es recomendable iniciar cuanto antes el aporte de carne (pollo, pavo, ternera, vaca y, más adelante, cordero y cerdo), ya que constituye una importante fuente de hierro. Las carnes, además de hierro, contienen proteínas de alto valor biológico (20 g de proteína/100 g de carne), grasas en dependencia con el origen animal y vitaminas, principalmente B12. El valor nutritivo de la carne blanca es similar al de la carne roja.

Es preferible retrasar otros alimentos cárnicos, como las vísceras (hígado, sesos) hasta los 12-15 meses; pues aunque ofrecen un elevado aporte de hierro, proteínas y vitaminas, algunas tienen el inconveniente de un alto contenido en grasas y colesterol y, en ocasiones, pueden ser portadores de parásitos y sustancias tóxicas por manejo inadecuado del ganado.

Yogur y Quesos

El yogur es una leche fermentada que contiene poca lactosa, pero supone una excelente fuente de proteínas, calcio y vitaminas. Además, favorece la absorción del calcio y regenera la flora intestinal. A partir de los 6 meses, se pueden introducir yogures elaborados con leche adaptada y, posteriormente, alrededor de los 9-10 meses, se pueden dar yogures naturales de leche de vaca entera.

Respecto a los yogures con sabores o trocitos de frutas, es conveniente introducirlos más adelante, dado que contienen azúcares en cantidades no desdeñables. En general, los yogures pueden darse como postre en la comida o acompañando a la papilla de frutas.

Los quesos son productos de leche fermentada y constituyen una buena fuente de proteínas, calcio, hierro y fósforo, pero pueden tener un alto contenido graso dependiendo del tipo de queso.

Pescado

Hasta hace unos años, la AAP recomendaba retrasar la ingesta de huevo hasta los 2 años y de pescado hasta los 3 años de edad en niños con riesgo de dermatitis atópica. Por este motivo, actualmente se recomienda introducir el pescado a partir de los 9-10 meses, comenzando con pequeñas cantidades (unos 20-30 g) de pescado blanco, como merluza, gallo o lenguado, por su menor contenido en grasa y, en consecuencia, mejor digestibilidad y tolerancia, y aumentar progresivamente hasta 40-60 g/día.

Posteriormente, alrededor de los 12-15 meses, se empezará a dar el pescado azul, siempre en cantidades pequeñas, que se irán aumentando paulatinamente para favorecer la tolerancia. En niños menores de 3 años, deben evitarse algunos pescados, como el pez espada o emperador, cazón, tintorera y atún rojo, debido a su alto contenido en mercurio, que puede perjudicar el sistema nervioso en vías de desarrollo de los niños pequeños.

En cuanto a su composición, el pescado, en general, aporta proteínas de alto valor biológico, vitaminas, minerales como hierro, yodo, cinc y, principalmente, fósforo y sal, y constituye una excelente fuente de ácidos grasos poliinsaturados de cadena larga (LCPUFAs) omega 3 y 6, presentes sobre todo en el pescado azul, de importancia para el neurodesarrollo y por su efecto beneficioso al aumentar el HDL-colesterol.

Huevo

En relación con el huevo, puede sustituir el aporte proteico de la carne o el pescado y se puede iniciar también a partir de los 9-10 meses. Se recomienda introducir primero la yema cocida (rica en proteínas de alto valor biológico, ácidos grasos esenciales, hierro y vitaminas), comenzando con una cuarta parte añadida al puré de verduras y aumentando la cantidad progresivamente hasta ofrecer la yema completa, con una frecuencia de 2-3 veces por semana.

Más tarde, se empezará a dar también la clara de huevo cocida en cantidades crecientes, siguiendo una pauta similar, no antes de los 11-12 meses, por el alto poder alergénico de la ovoalbúmina que contiene, razón por la que el huevo no debe darse crudo.

Legumbres

Las legumbres aportan fibra, hidratos de carbono, proteínas y vitaminas, pero también un elevado contenido de nitratos, por lo que se recomienda introducirlas al final del primer año de vida, sobre los 11-12 meses, en pequeñas cantidades y, a ser posible, sin piel o pasadas por el pasapurés, para favorecer su digestión y evitar flatulencia. Es conveniente añadirlas al puré de verduras o al arroz, con una frecuencia de 1-2 veces por semana.

Leche de Vaca

Se recomienda, en general, no introducir la LV hasta los 12 meses, por el riesgo de inducir anemia ferropénica debido a su bajo contenido en hierro y a su relación con microsangrados intestinales, aunque esto último no ha sido demostrado en niños mayores de 9 meses. De ahí que, la ESPGHAN considere aceptable introducir pequeñas cantidades de LV entre los 9 y 12 meses, dependiendo de la situación socioeconómica y los patrones culturales de la población(1). En los menores de 2 años, siempre se dará la LV entera, dada la necesidad del aporte energético de las grasas para el crecimiento. Por esta misma razón, no se recomienda la LV desnatada(<0,5% de grasa) en esta etapa de la vida.

Las llamadas leches de crecimiento (fórmula 3) sirven de transición entre la fórmula de continuación y la LV entera, y son preparados de leche desnatada enriquecida con hierro, ácidos grasos esenciales, vitaminas y minerales.

Otros Consejos Importantes

  • Proteínas: Las proteínas, tanto de origen animal (carnes, pescado, huevo, lácteos) como vegetal (verduras, legumbres), son indispensables para una buena nutrición, crecimiento y desarrollo de los niños. Sin embargo, el exceso de proteínas en la alimentación infantil, además de provocar una sobrecarga renal de solutos, puede causar hiperinsulinismo, y favorecer el aumento de peso. En un reciente estudio realizado en nuestro medio(17), se constató que los niños menores de 3 años de edad recibían un aporte proteico excesivo en su dieta habitual.
  • Sal y Azúcar: No se debe añadir sal ni azúcar en la preparación de los alimentos destinados a lactantes durante el primer año de vida, puesto que ambos componentes se encuentran en cantidades suficientes de forma natural en la dieta. Los alimentos dulces, fáciles de aceptar, no deben formar parte de la dieta habitual (helados, golosinas, chocolate, azúcar, bollería industrial, zumos envasados, refrescos). Los sabores dulces no se deben utilizar ni para calmar ni para premiar.
  • Agua: La AC conlleva un aumento de solutos y de carga osmolar importante, por lo que a los lactantes con FA se les debe ofrecer pequeñas cantidades de agua a lo largo del día. Los niños amamantados reciben líquidos suficientes, ya que la LM tiene un elevado contenido de agua (87%) en su composición y, habitualmente, no necesitan suplementos de agua salvo en situaciones puntuales de calor excesivo o enfermedad febril. A partir de los 6 meses, el agua debe acompañar sus comidas.
  • Alimentos Industriales: Los llamados “potitos” o “tarritos” o baby food son alimentos infantiles elaborados a base de frutas, verduras, carnes y pescado, teniendo en cuenta los requerimientos nutricionales de los lactantes y niños de corta edad. Su elaboración y composición cumplen las normativas de la Reglamentación Técnico-Sanitaria de la Unión Europea. Son preparados de textura variable: homogeneizada, para el inicio de la AC, o más espesa, con trocitos de alimentos, con el fin de estimular la masticación a medida que avanza la diversificación.
  • Vitamina D: La vitamina D es una vitamina liposoluble que procede en un 90% de la síntesis cutánea inducida por las radiaciones solares UVB y solo un 10% es aportado por la dieta. La vitamina D juega un papel fundamental en la prevención del raquitismo y de una larga serie de enfermedades (osteoporosis, diabetes mellitus tipo 1, diversas neoplasias, artritis reumatoide, trastornos cardiovasculares, enfermedades psiquiátricas…). En España, todas las fórmulas infantiles están suplementadas con vitamina D a razón de 400 UI /litro.
  • Hierro: A partir del 4º mes aumentan los requerimientos de hierro por el crecimiento rápido. El hierro en la LM, aunque es escaso, tiene una elevada biodisponibilidad, por lo que cubre los requerimientos en los primeros 6 meses de vida. Actualmente, tanto las fórmulas infantiles como los cereales están suplementados con hierro, por lo que a partir de los 5-6 meses, en general, se logran aportes adecuados de hierro con la dieta, a través de la LM o FA, los cereales fortificados y, especialmente, por la ingesta de carne y pescado.
  • Bebés Prematuros: En los niños nacidos pretérmino, se debe retrasar la AC, teniendo en cuenta para su inicio, la edad corregida según la fórmula: edad cronológica en semanas - (40 - edad gestacional), para permitir así un adecuado desarrollo motor que le capacite para estas funciones.

Un equipo de enfermería altamente especializado se encarga del seguimiento del niño durante su desarrollo.

Guía de Alimentación por Etapas

📌 Esta tabla de alimentación bebé es orientativa. Recuerda que la leche sigue siendo el alimento principal durante el primer año y que lo mejor es consultar siempre con tu pediatra antes de introducir nuevos alimentos.

Etapa Alimentos Recomendados Consideraciones
0-6 meses Lactancia materna exclusiva o fórmula infantil a demanda La leche materna también ayuda a establecer un vínculo afectivo y favorece el desarrollo intestinal del bebé gracias a los probióticos naturales que contiene.
6-8 meses Papillas de cereales sin gluten, purés de frutas (manzana, pera, plátano), purés de verduras suaves (calabacín, zanahoria) y carnes magras en pequeñas cantidades. Etapa clave para descubrir sabores y texturas nuevas.
8-12 meses Papillas más variadas: cereales con y sin gluten, legumbres pasadas (garbanzos, lentejas), pescado blanco cocido y huevo cocido (empezando por la yema). A nivel nutricional, esta fase es clave para cubrir las necesidades de hierro, zinc y proteínas.
A partir de 12 meses Introducción progresiva de alimentos sólidos en pequeñas porciones: arroz, pasta, pan, frutas troceadas y yogur natural. Al cumplir el año, el bebé ya está listo para participar más activamente en las comidas familiares ¡Puede comer casi de todo! Aporta calcio y probióticos. Importante: los pediatras aconsejan mantener la leche (materna o fórmula) como parte de la rutina hasta al menos los 12 meses.

Cada bebé tiene su ritmo.

No obstan... Inicio de la alimentación complementaria. Papillas de cereales sin gluten, purés de frutas (manzana, pera, plátano), purés de verduras suaves (calabacín, zanahoria) y carnes magras en pequeñas cantidades. Etapa clave para descubrir sabores y texturas nuevas. Papillas más variadas: cereales con y sin gluten, legumbres pasadas (garbanzos, lentejas), pescado blanco cocido y huevo cocido (empezando por la yema). Introducción progresiva de alimentos sólidos en pequeñas porciones: arroz, pasta, pan, frutas troceadas y yogur natural.

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