La alimentación del caballo es la base fundamental de su salud, rendimiento y longevidad. En el caso de las yeguas, es muy importante mantener un buen estado corporal durante todo el ciclo reproductivo: gestación, lactancia y destete del potro. Mantener un buen estado corporal significa que estén bien de carnes.
Los avances científicos nos permiten conocer mejor las necesidades nutricionales del caballo, hasta el punto de establecer una importante relación entre la salud y el desarrollo de los mismos. Esto quiere decir que las expectativas trazadas para cada animal no solo dependen de los factores genéticos y sanitarios sino del «manejo» y de su alimentación.
Cuando las yeguas han tenido a su disposición todo lo que necesitan, las garantías de que un parto llegue a buen término son mucho mayores. Con esto no solo me refiero a que el potro nazca bien, sino que en las primeras etapas de su vida pueda ir creciendo con normalidad. Las yeguas desparasitadas en su momento y con una alimentación equilibrada tienen mayor porcentaje de éxito en los alumbramientos.
En el artículo anterior decía que un campeón «comienza a fraguarse en el vientre de su madre» para resaltar la importancia de que debemos preocuparnos mucho de las yeguas para tener buenos potros. Esto significa evaluar el estado corporal y sanitario de cada reproductora a la hora de programar la gestación. Es decir, debemos analizar si es primeriza o no; cómo es su estado de desarrollo en ese momento, la época del año en la que estamos, si viene de otro parto y como ha quedado después del destete, etc. Y lo que es muy evidente, la elección del semental, pero en esto no voy a entrar pues es algo muy personal.
Ahora bien, la mejor garantía del ganadero para cerrar el ciclo de criar un buen caballo está en asegurar un planteamiento eficiente de su alimentación durante el periodo de crecimiento y no sólo para evitar posibles enfermedades, sino para obtener el máximo rendimiento del animal. Debemos evitar las carencias y/o excesos que puedan limitar su aptitud para las actividades a las que tengamos previstos dirigir su futura dedicación como ejemplar.
Estar bien nutrido no quiere decir sobrealimentación; sabemos que el sobrepeso es otro factor «limitante» y mucho más en las primeras edades, donde provoca un retraso madurativo del «crecimiento» que repercute tanto en los esqueletos como en su musculación.
Cada pauta del crecimiento requiere aspectos nutricionales adaptados y compensados para no producir limitaciones, a veces irrecuperables. Posiblemente, el problema más frecuente con la alimentación de los potros sea la ingestión de grandes cantidades que aceleran el ritmo de crecimiento y aumentan la cantidad de grasa corporal. Infelizmente, no disponemos de reglas fáciles para determinar cuándo resulta pernicioso alimentar en demasía, ya que el consumo calórico es el balance total del forraje y el «grano» al que los potros tengan acceso. Lo que sí es verdad en cuestiones alimentarias es que no se puede aportar más de lo que la naturaleza biológica del animal pueda asimilar.
Como norma general, si se dispone de poco forraje o si la calidad de este no fuera la deseada, es aconsejable aumentar el aporte de cereales. Por ejemplo, pueden ser aceptables raciones del 2% al 2,5% del peso corporal para mantener un crecimiento razonable en potros de 12 meses de edad que solo tienen acceso a pastos bajos en nutrientes. Lo realmente importante es diseñar un sistema coherente de alimentación en función de nuestros recursos y posibilidades. Por eso, si se ha alimentado correctamente a la yegua en el último tercio de la gestación, se puede decir que tenemos mucho a favor de cara al futuro potro, sin descuidar el resto del periodo de preñez, lógicamente.
Todos sabemos que los caballos son monogástricos y que sus dietas deben contener elevados niveles de fibra, alrededor de un 20%, para evitar trastornos digestivos. Por otra parte, la complementación con concentrados o mueslis de cereales, etc. resultan imprescindibles en cierto momentos productivos. Algunos autores recomiendan una relación de forraje: concentrado de 70:30 para yeguas en el tramo final de la gestación y de 40:60 durante la lactación. Como norma, se debe evitar la alimentación exclusivamente con concentrados y se recomienda aportar entre 0,4 y 0,5 kg/100kg de peso vivo como mínimo. Por su parte, muchos nutrólogos aconsejan llegar a niveles de 1kg de forraje por cada 100 kg de peso vivo.
Uno de los objetivos más importantes de este artículo radica en señalar hacia todo este periodo crítico en el desarrollo de los caballos, con la idea de mejorar la atención de los ganaderos, a sabiendas de que esto va en beneficio directo de los animales y con ello del sector.
Requerimientos Nutricionales Durante la Gestación
Ciertamente, durante los primeros meses de la gestación las necesidades de la yegua no difieren mucho de las de mantenimiento, debido al pequeño tamaño del feto. Sin embargo, respecto a la vitamina A, es conveniente asegurarnos de que aportamos unos mínimos, especialmente si el forraje o la dieta no son de óptima calidad. Respecto a las proteínas debemos considerar que en el último tercio de la gestación se producirá un crecimiento rápido del feto pues el 60-65% del peso al nacimiento lo habrá ganado en los últimos 90 días de gestación. En este periodo se fijan diariamente 22-25 g durante los meses noveno, décimo y undécimo respectivamente. Aunque hay autores que hablan de aumentar un 20% en este último tercio de gestación.
Al inicio de la gestación las necesidades energéticas diarias de la yegua están alrededor de 16Mcal/día y 630g/día de proteína bruta. Sin embargo, a partir del noveno mes van a ir aumentando gradualmente hasta llegar en el último mes a 21Mcal/día y 898 g/día de proteína bruta. Además, la yegua debe tener en todo momento una condición corporal aceptable que le permita afrontar la gestación. Otro de los aspectos fundamentales a tener en cuenta para el desarrollo del potro son los minerales de la dieta.
Generalmente, las yeguas pierden apetito al aproximarse la fecha del parto.
Necesidades Nutricionales Específicas Durante la Lactancia
Durante los 3 primeros meses una yegua produce desde el 2 al 4% de su peso en leche cada día. Eso supone unos 15 kg de leche para una yegua de unos 500 kg. Si la yegua no está bien alimentada, comenzará a adelgazar priorizando la salud del potro antes que la suya, llegando incluso a perder condición corporal para poder mantener al potro. Para poder mantener la condición corporal de la yegua esos tres meses posteriores al parto es necesario comenzar a alimentarla correctamente ya antes del parto.
Por eso, aumentar la cantidad del pienso habitual no soluciona el aporte correcto y deberemos suministrar un pienso específico para yeguas lactantes, ya sea en formato granulado (Pavo Podo Lac) o en formato muesli (Pavo Podo Lac muesli), que cumpla con estas características. Si la yegua tiene una condición corporal inferior a 5,5 en la escala de Hennecke, tendremos que intentar que suba de peso. Si a pesar de cumplir con los consejos anteriores (buen pienso, buen forraje y cantidades y número de tomas adecuadas), tu yegua pierde demasiado peso en la lactancia y está delgada, su dieta se puede complementar con aceite vegetal.
Las yeguas deben de tener una condición corporal de 6 en la escala Hennecke. Dicho esto, no significa que sobrealimentar a una yegua que está en una condición corporal buena vaya a mejorar la producción de leche. Después de esos tres meses primeros, la cantidad de leche que produce la yegua comienza a disminuir.
No damos la importancia que tiene al agua. La alimentación de los reproductores supone un aspecto fundamental a la hora de aumentar su índice de fertilidad algo a lo que se le suma un manejo adecuado de los mismos.
Ya hemos visto como para que las yeguas produzcan la gran cantidad de leche que necesita un potro en crecimiento, los aportes nutricionales deben aumentar significativamente para producir los calostros que serán el «seguro de vida» de nuestros potros. Así, el nivel energético de las madres que producen leche debe situarse casi en el doble de las yeguas vacías o las que están empezando la gestación. Además también debe aumentar la cantidad de proteína, calcio y fósforo. De esta manera nos aseguramos una producción diaria equivalente al 3-4 % del peso corporal de la yegua durante los dos primeros meses de lactancia.
Las yeguas durante la lactancia necesitan beber más cantidad de agua, al ir ligado al incremento de alimentación en la dieta y a la producción de leche. A partir de la cuarta o quinta semana de vida el potro comienza a ingerir alimento sólido, algunos incluso antes, para procurarse los oligoelementos y el hierro que le falta a la leche en proporción a sus necesidades. Este comportamiento estimula a su vez la actividad enzimática del aparato digestivo. Así el consumo se va haciendo mayor a medida que el potro va creciendo, especialmente a partir del tercer mes de vida que coincide con la disminución láctea de la yegua.
Hay que estar pendiente del peso óptimo de las yeguas para asegurar la salud de esta y del potro; una vez que se inicia la lactancia, las madres agotan sus reservas energéticas con facilidad. Las yeguas delgadas no tienen reservas energéticas suficientes para producir la cantidad necesaria de leche. Así los potros criados por estas yegua tendrán un ritmo de crecimiento menor, pudiendo afectar a la talla final del caballo. Además serán firmes candidatos a padecer otras enfermedades que dificulten su salud y lógicamente su óptimo desarrollo.
Se dice que si una yegua está criando y está preñada nuevamente necesita la misma alimentación que un caballo grande que hace un trabajo duro, por lo que se hace necesario aportar cereales enriquecidos con algún tipo de concentrado (además de heno) altos en grasa, también el aceite de maíz o el salvado de arroz. No debemos dejar de considerar que el aceite añadido directamente a la dieta aporta calorías pero no nutrientes, y si el potro se aficiona a esto, aún se hace más importante añadir los nutrientes de forma proporcional, pues no se deben tomar más calorías de la cuenta sin estar equilibradas con los nutrientes adecuados. En los últimos dos meses de lactancia es bueno ir disminuyendo el aporte extra de nutrientes para que la yegua empiece a disminuir la producción de leche antes del destete y así el potro buscará el alimento de forma instintiva, como el agua.
Ciertamente el proceso de destete debe ser muy meditado pues la separación del potro y la madre tiene consecuencias muy importantes para ambos. Un mal destete puede resultar dramático, hasta el punto de que si lo hacemos mal podemos arrepentirnos. Digamos que el destete de un potro normal y sano suele realizarse hacia los 6 meses de edad, bien de forma progresiva o dramáticamente. Un destete muy tardío presenta riesgo de sobrealimentar al potro en los periodos siguientes de su desarrollo, perjudicando el retraso en su velocidad de crecimiento.
El momento del destete se analiza con parámetros muy concretos, de forma que conviene retrasarlo cuando el consumo de alimento complementario es muy bajo, y adelantarlo si se observa una escasa producción de leche en la madre y este pierde o no gana peso. En el momento elegido, se separa el potro de la madre procurando que no se vean ni se escuchen. Hay quienes prefieren destetar de uno en uno y tenerlos en un box en oscuridad con la precaución de que no se puedan hacer daño, que sepan beber en bebedero o suministrar agua. En los primero días se disminuye el aporte de concentrado, pues el estrés hará disminuir su apetito, para volver a incorporarlo de una forma gradual, y para conseguir un consumo adecuado que permita no frenar el ritmo de crecimiento en exceso. Siempre que se realiza un cambio de alimentación, debemos hacerlo de forma progresiva, con el fin de evitar rechazos.
Por último, si bien el ciclo reproductor de las yeguas las puede llevar a unos cambios de peso con ciertos momentos de merma, que con posterioridad pueden recuperar, parece adecuado y razonable mantener un buen estado corporal. No solo para asegurarnos unos parámetros reproductivos adecuados y un óptimo desarrollo del potro sino por cuestiones de ética y bienestar animal que son parte de la esencia de cualquier ganadería. Sin olvidarnos de que aunque una yegua mantenga un valor de entre 5,5 y 7,5, si no recibe una alimentación equilibrada con suficiente proteína de calidad o si proporción de calcio a fósforo no es la conecta, se puede ver perjudicada la calidad ósea y el peso del potro al nacer. Un claro ejemplo es el estudio de la Universidad de Georgia que demostró la relación existente entre la absorción del cobre en el 10º mes de gestación. De manera que si no se garantiza el aporte eficaz de este el potro será más pequeño y tendrá más riesgo para desarrollar enfermedades del crecimiento. En ocasiones vemos todo esto como algo normal pero, aunque la naturaleza nos presenta todo el ciclo como algo fácil, nosotros debemos ser conscientes de que no lo es.
Escala de Hennecke para la Condición Corporal
La escala de Hennecke es una herramienta útil para evaluar la condición corporal de las yeguas. Aquí se describe cada nivel:
- Caballo sumamente demacrado. Su dorso, costillas, cadera, «tuber coxae» y «tuber ischii» sobresalen de forma exagerada. La estructura de los huesos de la cruz, hombros y cuello son muy visibles.
- Caballo demacrado con una pequeña capa de grasa que recubre su dorso. El dorso, las costillas, la cadera y el «tuber coxae» y «tuber ischii» sobresalen.
- Caballo con una pequeña acumulación de grasa en su dorso. Tiene una pequeña capa de grasa que recubre sus costillas. El dorso y las costillas son fácilmente discernibles. La cadera es prominente, aunque las vértebras no se aprecian de manera individual. El «tuber coxae» aparece redondeado pero fácilmente discernible y el «tuber ischii» no se distingue.
- Caballo con un ligero lomo en la espalda. Se puede apreciar un ligero contorno de las costillas. Si la cadera sobresale o no, depende de la conformación del animal, ya que puede apreciarse grasa alrededor de ésta. El «tuber coxae» no es discernible.
- Caballo plano por detrás (ningún pliegue o lomo). Las costillas no se distinguen visualmente pero son fácilmente palpables. La grasa alrededor de su cadera empieza a sentirse esponjosa. La cruz aparece redondeada sobre el dorso.
- Caballo que puede tener algún pequeño pliegue en la zona trasera. La grasa sobre sus costillas es esponjosa y la grasa alrededor de su cadera se siente blanda.
- Caballo que puede tener pliegues en la zona trasera. Las costillas se pueden palpar de manera individual, pero es evidente que la grasa rellena las costillas. La grasa alrededor de su cadera es blanda.
- Caballo con pliegues en la zona trasera. Existe dificultad para apreciar sus costillas incluso cuando se palpa al caballo. La grasa alrededor de su cadera es muy blanda y el área alrededor de la cruz tiene gran cantidad de grasa.
- Caballo con pliegues en la zona trasera.
Por ejemplo una yegua lactante que se situé por debajo del valor 5 probablemente no tenga el mínimo de grasa corporal necesaria para producir suficiente leche de calidad sin embargo, si la yegua esta en un valor de 8 o más, puede producir tanta leche que sobre nutra el potro. Esta suplementación se hace más importante al principio de la lactancia, época que coincidirá con el período de la nueva monta. Si se diera una restricción alimentaria, la producción de leche seria prioritaria para alimentar al potro nacido con lo que se pondría en riesgo la siguiente cubrición. Una yegua que este por debajo de su peso óptimo no solo compromete su capacidad para producir leche, sino que requerirá más ciclos para quedarse preñada y tendrá más posibilidad de no quedarse llena que otra con un valor 6.
Tipos de Forraje para Caballos
El forraje debe constituir la base de toda dieta equina.
- Características: Alto contenido en fibra, bajo en proteínas (6-10%), excelente digestibilidad.
- Alfalfa: Rico en proteínas (15-20%), calcio y energía.
Suplementos Alimenticios
Si se diera una restricción alimentaria, la producción de leche seria prioritaria para alimentar al potro nacido con lo que se pondría en riesgo la siguiente cubrición. Una yegua que este por debajo de su peso óptimo no solo compromete su capacidad para producir leche, sino que requerirá más ciclos para quedarse preñada y tendrá más posibilidad de no quedarse llena que otra con un valor 6.
Audevard Lactofoal para Caballos desarrollado por los laboratorios AUDEVARD, es una fórmula láctea especialmente diseñada para replicar las propiedades nutricionales de la leche de yegua.
- - 3a- Vitaminas, pro-vitaminas y sustancias con efecto similar: 3a890 colina (cloruro) 300 mg, 3a300 vitamina C 250 mg, 3a700 vitamina E 120 mg, 3a821 vitamina B1 10 mg, 3a316 ácido fólico 10 mg, 3a710 vitamina K3 3 mg, 3a880 biotina 0,5 mg, 3a672a vitamina A 50,000 UI, 3a671 vitamina D3 10,000 UI.
- - 3b- Minerales dietéticos: 3b603 óxido de zinc 150 mg, 3b103 hierro (sulfato) 100 mg, 3b502 óxido de manganeso 90 mg, 3b405 cobre (sulfato) 10 mg, 3b801 selenio (selenite) 0,3 mg.
- - 3c- Aminoácidos: 3c361 arginina 12,000 mg.
Dosis diaria: Asignación diaria: Diluir 2 medidas en 1 litro de agua tibia. Agitar bien hasta que la mezcla esté suave. Dar la leche al potro a unos 35 ° C. La leche preparada por adelantado se puede almacenar durante 24 horas en el refrigerador. Las cantidades deben ajustarse de acuerdo con la raza y el estado de salud del potro.
Pienso Compuesto Complementario
Pienso compuesto complementario de forrajes, diseñado para yeguas en su última fase de gestación. La formulación de este pienso, proporciona a la yegua las proteínas y vitaminas fundamentales para obtener una condición corporal que le permitan proporcionar al potro un desarrollo óseo y un peso óptimo al nacimiento. La utilización de proteínas de alta calidad, junto a una equilibrada inclusión de vitaminas, minerales y aminoácidos, permiten a la yegua mantenerse entre el 5.5 y el 7.5 en la escala de Hennecke, escala que indica la buena condición corporal para la gestación. El equilibrio de macrominerales como el Calcio y el fósforo, de los micro-minerales como el cobre, el zinc y el manganeso, y de las vitaminas como la biotina, la vitamina E y la Vitamina D3, son fundamentales para el desarrollo de la gestación y el crecimiento del futuro potro.
La dosis a administrar a los caballos irá en función de la disponibilidad de pastos y forrajes, y sobre todo de la carga de trabajo que tenga el animal.
Saco de 25 kg.
Conclusión: Nutrición Equina Exitosa
Una alimentación equilibrada es la inversión más importante que puedes hacer en la salud de tu caballo. Comprender sus necesidades nutricionales específicas, proporcionar forraje de calidad, suplementar cuando sea necesario y monitorear regularmente su condición corporal son las claves del éxito nutricional. Recuerda que cada caballo es único y puede requerir ajustes individuales en su programa alimentario.
