Alimentación Perceptiva del Lactante: Definición y Enfoque Integral

La alimentación perceptiva del lactante es un enfoque integral que va más allá de la simple introducción de alimentos. Se define la alimentación complementaria (AC) como la alimentación de los lactantes que complementa a la lactancia materna o, en su defecto, a la lactancia con un sucedáneo de la leche materna. Este proceso implica considerar diversos aspectos, como el momento adecuado para introducir alimentos, favorecer una AC perceptiva (crear un ambiente correcto, considerar aspectos sensoriales, interpretar las señales de hambre y saciedad), los aspectos culturales y la percepción de los padres o cuidadores.

Implica también una progresión en el cambio de texturas para promover los movimientos de la lengua, labios y mandíbula, con la finalidad de asegurar el correcto desarrollo de los órganos involucrados en la masticación, el habla y la pronunciación. Además, es un período muy importante de establecimiento de preferencias alimentarias que perdurarán en etapas posteriores.

Uno de los objetivos de la alimentación complementaria (AC) es fomentar una relación sana del niño con la comida y es crucial, por ello, el marco afectivo en que se desarrolla: los padres deciden qué alimentos y de qué manera los va a recibir el lactante, potenciando su capacidad para autorregularse, su desarrollo cognitivo y social, la futura autonomía alimentaria y unos hábitos nutricionales saludables.

Es importante analizar cada uno de los factores para llevar a cabo un proceso de alimentación adecuado y satisfactorio para cada lactante, sus padres y/o cuidadores. La información brindada por parte de los profesionales de la salud debe ser actualizada y basada en evidencia.

La alimentación en la primera infancia desempeña un papel fundamental en el crecimiento y desarrollo de los niños. A esta edad, se forman los hábitos alimentarios saludables. La lactancia materna, que favorece el crecimiento adecuado y mejora el desarrollo cognitivo, reduce el riesgo de sobrepeso, obesidad y enfermedades crónicas. Una dieta equilibrada protege contra la malnutrición y contribuye a prevenir enfermedades cardiovasculares, diabetes, obesidad y ciertos tipos de cáncer.

En los últimos años, los cambios culturales y de estilo de vida han alterado los patrones de alimentación. El niño precisa ir adquiriendo hitos que le permitan modificar la alimentación basada en líquidos para ingerir sólidos.

Lactancia Materna: El Pilar Fundamental

La lactancia materna exclusiva (siempre que sea posible) y a demanda desde la primera hora de vida y hasta los seis meses. Las recomendaciones alimentarias para los primeros meses de vida del niño son claras. Las recomendaciones apuntan que, hasta los 12 meses, la toma preferente sea la del pecho, es decir, a partir de los 6 meses primero pecho, y luego comida. En aquellos bebés cuya introducción de alimentos es muy difícil y lenta, se podría considerar hacer al revés, primero comida y luego pecho.

La leche humana esta compuesta por todos los nutrientes necesarios para la alimentación del lactante de forma exclusiva durante los primeros 6 meses de edad, aportando entre 67-70 kcal por cada 100 ml.

Según las ultimas recomendaciones de la AEP, se debe colocar al recién nacido piel con piel con la madre inmediatamente tras el parto, de forma ininterrumpida y durante al menos 120 minutos, lo cual facilitara el inicio de la LM, favoreciendo el agarre precoz y correcto al pecho. La postura correcta es con el recién nacido en decúbito prono sobre el abdomen de la madre, con la cabeza ladeada, favoreciendo el agarre espontaneo del recién nacido durante la primera hora de vida. Si pasada la primera hora no se ha conseguido un agarre correcto, se facilitará acercando al recién nacido al pezón de la madre, interviniendo lo menos posible.

En cuanto a la duración de la toma es muy variable de un recién nacido a otro, siendo lo importante asegurar el vaciado correcto de la mama, de forma que tome la leche del final de la toma mas rica en grasa y previniendo el estasis de leche y la mastitis. Con respecto a las tomas nocturnas, deben respetarse, relacionándose con mayores tasas de LM exclusiva, produciendo picos de prolactina y oxitocina.

Posturas Correctas de Amamantamiento

  • Postura de crianza biológica o afianzamiento espontaneo: Es la postura en la que la madre esta sentada semi incorporada, en ángulo de 15º a 64º, con el recién nacido en decúbito prono sobre su pecho.
  • Postura de cuna: Madre en posición vertical, con espalda apoyada y pies en el suelo y bebe acostado en decúbito lateral sobre el antebrazo de la madre del pecho que amamanta. Abdomen del bebe junto con el abdomen de la madre.
  • Postura invertida, de pelota de rugby, de canasto o de futbol americano: Bebe colocado por debajo del brazo del pecho que esta amamantando, rodeando la cintura de la madre con su cuerpo.
  • Postura “dancer”: Bebe a caballito sobre el muslo de la madre, sujetando al bebe por la espalda.
  • Acotada de lado: Madre e hijo en posición lateral, abdomen con abdomen.

El agarre recomendado es el que se produce de forma espontanea por el bebe, dejándolo apoyado sobre el pecho materno, entre las dos mamas, siendo el propio bebe el que realice la búsqueda. Boca bien abierta con labios superior e inferior evertidos.

Hay que diferenciar entre dos tipos de succión, nutritiva y no nutritiva. Ambos favorecen el aumento de la producción de leche.

  • En el bebe: Deglución audible o visible, boca humedecida, brazos y manos relajados, patrón de succión y respiración constante, con succiones profundas con pausas periódicas.

La desnutrición materna afecta al volumen y composición de la leche, aunque no suele afectar al peso del lactante. Salvo indicación medica no se recomienda la administración de suplementos.

Algunos bebes presenta llanto e irritabilidad durante las primeras 36 horas de vida, no mejorando con el pecho, incluso rechazándolo. Escasa petición de tomas hasta el 3º o 5º día, son los recién nacidos llamados “bellos durmientes”. Tienen mas riesgo de perdida de peso, ictericia e incluso deshidratación. Se deben evaluar las tomas, controlar el peso 24 horas, descartar hipoglucemia y deshidratación, estimular y despertar al recién nacido cuando pasen mas de 3-5 horas de la ultima toma, y en ultima opción, extracción de leche con frecuencia y ofrecer en cucharilla, vasito o jeringa.

Debemos descartar diferentes causas, como sufrimiento fetal, falta de contacto piel con piel y ausencia de agarre precoz, administración de suplementos con biberón, mala técnica con dolor en el pecho y bebe incomodo.

Las causas maternas pueden ser: cambios en la dieta, en el olor corporal por colonias o cremas aplicadas en el pecho, mastitis, cáncer, menstruación, anticonceptivos, ciertas vitaminas, ausencia periodos largos de tiempo. Las causas del recién nacido incluyen: cansancio, enfermedad, introducción de AC, vacunas, susto por grito de la madre tras un mordisco, por ejemplo, uso frecuente de biberones o chupetes, entre otras causas.

La primaria es muy rara, siendo mas frecuente la hipogalactia secundaria a errores de amamantamiento, falta de succión o estimulación del pezón…

Los criterios diagnósticos son cuatro: escasa ganancia ponderal del bebe, con una perdida de mas del 7% o un aumento menor de 20g al día durante las primeras 6 semanas de vida, moja menos de 4 pañales al día, falta de percepción de subida de leche o deposiciones escasas, oscuras o verdosas después del quinto día de vida.

Es importante asegurarnos de que se trata de una verdadera hipogalactia en primer lugar, ya que normalmente es una falsa percepción de la madre por desinformación, así que lo mas importante es informarle y explicarle el funcionamiento de la lactancia materna a demanda.

Lo primero a tener en cuenta es que puede dificultar la LM, pero no la impide. Existe una clasificación dentro de los pezones planos o invertidos, que diferencia entre retráctil o invaginado. El pezón retráctil es aquel que protruye con la succión o ante la presión de la areola. Mientras que el pezón invaginado es un pezón rea...

Baby-Led Weaning (BLW): Alimentación Dirigida por el Bebé

¿BLW o PAPILLAS?🍉¿Qué es MEJOR? DUDAS sobre el BABY LED WEANING Alimentación complementaria PARTE 3

Hasta hace tan solo unos años nadie dudaba de que la alimentación complementaria tras la lactancia pasaba sí o sí por proporcionar al bebé alimentos triturados (cremas, papillas o purés).

El BLW o Baby Lead Weaning se podría traducir como una alimentación dirigida por el bebé. La idea del método BLW es ofrecer a los bebés alimentos saludables en trozos de tamaño adecuado, lo suficientemente blandos como para que los puedan chafar con las encías (aún no hay dientes), pero con la consistencia necesaria para que no se espachurren al cogerlos con la mano. Desaparece la figura del padre o la madre persiguiendo al niño con una cuchara, pero requiere que los progenitores estén cerca para supervisar al bebé y evitar posibles atragantamientos.

A cambio, se sugiere que los padres se sienten a la mesa con el niño (acercar la trona a la mesa donde los adultos comen habitualmente) y coman a la vez y comidas similares a las del bebé. De esta forma, por imitación, el niño aprende el hábito de comer y a hacerlo, además, en familia.

Entre las ventajas del Baby Led Weaning, Solana destaca que supone “un rol más activo del bebé. La experta hace hincapié en que “la alimentación BLW se ha asociado, según algunos estudios, con un menor riesgo de sobrepeso y obesidad en el futuro y una mayor aceptación de nuevos alimentos y nuevas texturas.

El Baby-Led Weaning (BLW) es la propuesta de iniciar la alimentación complementaria en la que el/la niño/a se alimenta solo con sus manos, sin pasar por los triturados o purés.

El método potencia que el lactante sea el sujeto activo de su alimentación y no pasivo como pasa con la alimentación a través de la cuchara. Se define BLW como una forma de iniciar la AC con alimentos del tamaño adecuado y con la textura correcta para que el propio niño pueda manejarlos y comerlos por si mismo, de forma que es el bebe quien “dirige” la alimentación. Este método se basa en el respeto al bebé y al mecanismo innato de hambre y saciedad, así́ como a sus gustos y preferencias.

Actualmente, hay un nuevo método propuesto por un grupo de investigación de Nueva Zelanda liderado por la Dra. Heath, llamado BLISS (Baby-Led Introduction to SolidS). El BLISS pretende optimizar el BLW en aquellos puntos que más preocupan: el riesgo de atragantamiento, el riesgo de déficit de hierro y evitar vacilaciones en el crecimiento. Por ello, el método propone ofrecer un alimento rico en hierro y un alimento calórico en cada comida y evitar alimentos con alto riesgo de atragantamiento.

Recientemente ha aparecido el término “Baby-led Introduction to Solids” (BLISS), una versión modificada del BLW, cuyas bases son similares, pero además el BLISS responde a las principales preocupaciones del BLW, que son el riesgo de atragantamiento y el déficit nutricional. Se caracteriza por ofrecer alimentos que el bebe pueda coger, alimentándose el mismo (enfoque similar al BLW), alimentos ricos en hierro y de alta energía en cada comida, y hacerlo de manera adecuada para el desarrollo del bebe, de manera que se reduce el riesgo de atragantamiento y de asfixia.

El gran miedo que presentan los padres cuando se habla del método BLW es el atragantamiento. Pero realmente las investigaciones demuestran que el riesgo no esta aumentado comparado con la alimentación tradicional de triturados. Pero si que es importante distinguir entre la arcada (movimiento espasmódico que pretende alejar la comida de las vías aéreas superiores expulsándolo hacia fuera pasando por la parte anterior de la lengua) y atragantamiento (bloqueo parcial o total de las vías respiratorias activando el reflejo de la tos). La arcada solo significa que el bebe esta controlando la comida y que, por lo tanto, tienen menor riesgo de atragantamiento.

Programación Nutricional Temprana y Prevención de Enfermedades

Desde hace años se conocen las consecuencias que a largo plazo conllevan determinados acontecimientos que suceden en etapas tempranas de la vida, incluso en el periodo embrionario-fetal. Dichos acontecimientos pueden actuar de tres formas diferentes: ocasionando un daño directo, induciendo o limitando el desarrollo de una estructura somática o alterando una función fisiológica.

En este contexto, fueron fundamentales los trabajos del grupo de Barker en los que se observó una asociación entre datos antropométricos al nacimiento y al año de edad y el riesgo de padecer una enfermedad cardiovascular en la edad adulta.

Por tanto, la alimentación de la mujer durante el embarazo y la del niño en los dos primeros años de vida (los primeros 1000 días) resultan cruciales para el desarrollo y la salud en ese momento y en etapas posteriores. No se trata de recomendar una "dieta sana" y de aportar una cantidad suficiente de energía para garantizar un crecimiento adecuado, sino de optimizar el aporte de nutrientes al niño en desarrollo, lo que supondrá una verdadera "programación nutricional temprana".

La nutrición temprana, uno de los determinantes más importantes del desarrollo y de la función de órganos y sistemas, es un factor importante para la prevención de las ENT y la mejora de la salud futura.

La obesidad supone un factor metabólico de riesgo para el desarrollo de otras ENT. Se asocia desde la infancia con un mayor riesgo de alteraciones como el síndrome metabólico, la resistencia a la insulina, la hipertensión arterial, problemas musculoesqueléticos, alteraciones del sueño y la diabetes de tipo 2, entre otras. La obesidad infantil es un importante problema de salud pública a nivel mundial.

La prevención temprana constituye una estrategia prioritaria para reducir la prevalencia de las ENT, ya que no existen tratamientos para sus causas y su incidencia y prevalencia están en aumento.

Como durante los primeros 1000 días de vida la expresión génica es intrínsecamente flexible, la posibilidad de intervención para prevenir o revertir los cambios epigenéticos en este periodo de mayor plasticidad representa una ventana de oportunidad. La actuación sobre la alimentación en este periodo puede contribuir a disminuir la frecuencia de estas enfermedades.

Recomendaciones Durante el Embarazo

Durante el embarazo, las necesidades de energía aumentan solo un 10% respecto a la ingesta energética antes del embarazo y dicho aporte energético debe obtenerse de alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales. En España, la suplementación con ácido fólico, hierro y yodo durante el embarazo es una práctica generalizada que permite cubrir de forma adecuada los respectivos requerimientos.

En caso de sobrepeso/obesidad al inicio del embarazo, se debe realizar, desde el primer trimestre, una intervención de alimentación y actividad física intentando adaptarse a las ganancias de peso recomendadas. Es importante que la embarazada no pierda peso ni lo gane en demasía.

Otro parámetro estrechamente vinculado con el peso de la madre durante la etapa de embarazo es la realización de actividad física. Se estima que solo un 15% de las mujeres embarazadas siguen las recomendaciones actuales de actividad física. Según una revisión reciente en la base de datos Cochrane, las intervenciones con dieta, ejercicio o ambas ayudan a reducir la ganancia excesiva de peso durante el embarazo.

Si bien existe una predisposición genética para el desarrollo de enfermedades alérgicas en el niño, también los factores ambientales a los que está expuesta la madre durante el embarazo pueden condicionar la predisposición a desarrollar alergia en edades tempranas.

La ingesta de ciertas vitaminas como A, D y E y el consumo de la dieta Mediterránea durante el embarazo (rica en estas vitaminas antioxidantes) se asocia con menor riesgo de asma en los hijos. Tanto la vitamina D como los ácidos grasos omega-3 contribuyen al balance de respuestas inmunológicas Th1/Th2 y su consumo debe de ser adecuado durante el embarazo. Las madres deben evitar fumar durante el embarazo y la lactancia.

Microbiota Intestinal y su Importancia

La microbiota humana se define como el conjunto de bacterias y otros microorganismos que residen en diferentes nichos del cuerpo humano, como la piel (microbiota cutánea), la boca (microbiota oral), el intestino (microbiota intestinal) o la vagina (microbiota vaginal), entre otros.

En el tracto gastrointestinal, la microbiota está formada por una comunidad bacteriana compleja, dinámica y en equilibrio que juega un papel fundamental en la salud, interviniendo en importantes funciones fisiológicas, metabólicas e inmunológicas del hospedador. A las alteraciones en el equilibrio, la composición y/o la función de la microbiota se las denomina "disbiosis", y esta conlleva un aumento de patógenos y disminución de la diversidad microbiana.

El primer contacto de los recién nacidos con bacterias es a través de la microbiota materna. Diversos estudios han mostrado que existen cepas bacterianas específicas comunes entre el intestino materno, la leche materna y el intestino de los recién nacidos, lo que indica la transmisión vertical de las bacterias maternas al neonato. De esta manera, alteraciones en la microbiota materna podrían ser transferidas al neonato durante la gestación, el parto y/o a través de la leche de la madre, favoreciendo el desarrollo de alteraciones en la microbiota del recién nacido y el consecuente efecto en su salud a corto y largo plazo.

Por tanto, las bacterias que la madre transfiere a sus hijos tanto durante la gestación como en el parto son claves para la adecuada colonización microbiana y el correcto desarrollo y maduración del sistema inmune.

Alimentación Complementaria: Etapas y Recomendaciones

Se define alimentación complementaria (AC) como el proceso por el cual se comienza a ofrecer al lactante alimentos diferentes a la leche materna o leche de formula, pero no como sustitución de esta. Se inicia cuando la leche materna no es suficiente para cubrir las necesidades nutricionales del lactante. El rango de introducción de esta AC oscila desde los 6 hasta los 23 meses de edad, pero la LM se recomienda que continúe hasta mínimo los dos años de edad.

Las recomendaciones de la OMS son que los lactantes comiencen a recibir AC a los 6 meses de edad, dos o tres veces al día, y posteriormente, a partir de los 9 meses, entre tres o cuatro veces al día. Actualmente, predomina la introducción de AC de forma tradicional, con alimentos triturados y administrados por un adulto. Pero esta aumentando el interés por el Baby-Led Weaning (BLW) o traducción al castellano como “alimentación complementaria autorregulada o autodirigida por el bebe”, donde se ofrecen alimentos solidos completos y son ellos quienes se autoalimentan, decidiendo que comer y cuanta cantidad.

La información adecuada para la introducción de la AC resulta fundamental, tanto para la practica de BLW como de alimentos triturados.

Edad: desde el nacimiento hasta los 24 meses. Los dos primeros años de vida constituyen el periodo mas importante en el desarrollo del niño, tanto en el aspecto físico, psíquico como social, por lo que la alimentación va a influir de forma directa en un crecimiento y desarrollo adecuado.

Requerimientos Nutricionales y Estructura de las Comidas

Entre los 6 y 23 meses los niños deben consumir una dieta variada. Es recomendable la ingesta diaria de alimentos de origen animal (carne, pescado o huevo), frutas y verduras, y el consumo frecuente de legumbres, frutos secos y semillas. Se puede organizar en 4 a 5 comidas: 20-25 % en el desayuno, 10 % a media mañana, un 20-25 % en la comida, merienda un 10 % y cena 25 %.

Cada niño precisa una cantidad de alimentos diferente y, además, el apetito es variable a lo largo de cada periodo de crecimiento. No se debe forzar a terminar una comida o distraerlo para que coma. No son recomendables los alimentos azucarados, ultraprocesados y/o con mucho contenido en grasas. Como bebida, agua y evitar los refrescos y bebidas azucaradas.

Para estructurar las comidas, se ha extendido la utilización del plato saludable. Se basa en el plato de Harvard que muestra cómo conseguir una dieta saludable y equilibrada en cuanto a proporciones y nutrientes. Su versión española es el Nutriplato.

Es frecuente que las raciones que se ofrecen sean de un tamaño mayor que lo que el niño desea, sin tener en cuenta aspectos como la variabilidad del apetito, las diferentes necesidades a lo largo del crecimiento ni la autonomía del niño para alimentarse.

Un recurso para calcular de forma aproximada las cantidades que dar es el método de la mano, que utiliza la mano del niño para orientar la cantidad de cada grupo de alimentos en la comida.

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