Charles Bronson, cuyo nombre real era Charles Buchinsky, fue un actor estadounidense que se convirtió en un ícono del cine de acción. Sus facciones secas y duras, acompañadas de gestos taciturnos, marcaron su personalidad cinematográfica. Bronson tenía un físico fuerte y el cuerpo lleno de cicatrices, producto de sus rodajes y de la vida dura que le tocó llevar antes de convertirse en estrella de cine.
Charles Bronson en 1975
Primeros años y orígenes
Charles Buchinsky nació el 3 de noviembre de 1921 en Pensilvania, hijo de una familia de emigrantes lituanos. Fue el único de sus quince hermanos que terminó los estudios en el colegio, pero como todos ellos tuvo que trabajar también en las minas de carbón. Trabajando como minero desarrolló su físico poderoso.
“Mi padre era minero y todos mis hermanos y yo también lo fuimos. Estuve casi seis años trabajando en la mina. Era un trabajo duro y mal pagado. Te pagaban al peso según el carbón que sacabas, y a veces resultaba muy frustrante, pero tenías que mantener a la familia”, recordaba.
Inicios en el cine
Tras combatir como soldado en la Segunda Guerra Mundial estudió arte dramático y comenzó a trabajar en el cine a comienzos de la década de los 50. Su físico hizo que en muchas de sus primeras películas interpretara a boxeadores, matones y también a personajes étnicos, incluso orientales. No en vano el actor tenía sangre mongol en sus venas y se consideraba descendiente del mismísimo Gengis Kan. También solía hacer de indio, como en la película Yuma de Samuel Fuller. Papeles de nativo americano que él también achacaba a su sangre mongol. “Los mongoles y los indios están emparentados. Se supone que ellos llegaron a Siberia a través de Alaska”, decía.
Un día de 1954, al salir de los estudios de la Paramount, su agente le comunicó que el Comité de Actividades Antiamericanas del senador McCarthy iba investigarle debido a su apellido ruso. El actor miró el letrero de la calle en la que estaba, Bronson Avenue, y eligió su nombre artístico en ese mismo momento.
Ascenso a la fama
Tras participar en muchas películas, casi siempre con pequeños papeles secundarios, en 1960 le llegó su gran oportunidad cuando el director John Sturges le eligió como uno de los pistoleros que formaban Los siete magníficos. Y gracias al éxito de Los siete magníficos se convirtió en un habitual de las grandes producciones de aquellos años. Fue por ejemplo el prisionero excava túneles de La gran evasión o uno de los comandos de Doce del patíbulo. En 1969 Sergio Leone le dio el que muchos consideran el mejor papel de su carrera, el de Armónica, el silencioso pistolero de Hasta que llegó su hora.
Charles Bronson en Hasta que llegó su hora
Charles Bronson era en la vida real un tipo parco en palabras, solitario e introvertido, como muchos de sus personajes. No le gustaba la parte pública de su oficio. No acudía a actos sociales, y pocas veces concedía entrevistas a la prensa.
Éxito internacional
El éxito de Hasta que llegó su hora le convirtió en una estrella internacional y, a partir de entonces, trabajó indistintamente en Estados Unidos y en Europa. Dejó los papeles secundarios para convertirse en protagonista. El de Bronson es uno de los casos más tardíos de estrellato de la historia del cine americano ya que no fue considerado como tal hasta ya sobrepasados los 50 años.
La década de los 70 marca la mejor etapa de su carrera. Siguió rodando westerns como Chato el apache o Sol rojo, en la que hacía de bandolero. En Fríamente, sin motivos personales daba vida a un asesino a sueldo. Y logró otro de sus mejores trabajos en El luchador, la película que Walter Hill dirigió en 1975 y en donde interpretaba a un luchador callejero durante la época de la gran depresión americana.
Pero, sin duda, el personaje que le dio más fama fue el de Paul Kersey, el vengador que masacraba delincuentes en El justiciero de la ciudad. Un hombre tranquilo al que unos matones asesinan a su mujer y violan a su hija y que, ante la falta de respuesta de la policía, decide tomarse la justicia por su mano, convirtiéndose a partir de entonces en una especie de ángel vengador que va exterminando delincuentes y pandilleros.
El éxito de su personaje daría pie a una saga de cinco películas: El justiciero de la noche, Yo soy la justicia, Venganza personal… Un personaje de lo más reaccionario y violento que sin embargo conectó muy bien con el público. La película no solo fue en un éxito de taquilla sino en uno de los títulos favoritos de los primeros años de los videoclubs.
Charles Bronson en Yo soy la justicia
Además de las películas de la saga del justiciero, Bronson rodó otros muchos thrillers que le situaron como uno de los grandes héroes de acción también en los 80. Lo que no sabía el público es que por entonces el actor vivía en la vida real un auténtico calvario. En 1984 le diagnosticaron cáncer de mama a la que fue el gran amor de su vida, su segunda esposa, la actriz Jill Ireland, con la que durante años formó una pareja feliz, trabajando juntos en quince películas. Bronson sufrió con ella todos los años de quimioterapia sin separarse de su lado hasta que Jill falleció en 1990. El actor quedó tan destrozado que estuvo dos años retirado del cine.
Tras la muerte de su esposa Bronson apenas rodaría unas pocas películas más. Una de las mejores fue Extraño vínculo de sangre, la primera película como director de Sean Penn y en la que Bronson pudo demostrar que no era un actor de un único registro.
Últimos años y legado
En los últimos años de su vida el actor se vio afectado por la enfermedad de Alzheimer. Aunque seguía trabajando en el cine y la televisión cada vez tenía más problemas. Murió el 30 de agosto de 2003 a los 81 años como consecuencia de una neumonía. Sin embargo, su influencia aún puede percibirse hoy en día. El nombre de Charles Bronson se ha convertido en sinónimo de tipo duro. Quentin Tarantino le nombra siempre como uno de sus grandes ídolos y personajes como los que interpretan en la actualidad Liam Neeson o Jason Statham tienen un sabor muy parecido a los de Bronson.
El actor Charles Bronson, protagonista por excelencia de películas de acción y uno de los últimos "duros" de Hollywood, murió el sábado en Los Angeles a causa de una neumonía, según informa su agente. El actor, de 81 años, falleció en el hospital Cedars-Sinai de Los Angeles tras cuatro semanas de enfermedad y estaba acompañado de su tercera esposa, Kim Weeks, según explicó la agente, Lori Jonas.
Bronson rodó 97 películas de cine o telefilmes, así como numerosos episodios de series de televisión, casi siempre como rudo vaquero, bandido, soldado, asesino a sueldo o -su especialidad- vengador sanguinario contra malvados criminales.
Hijo de inmigrantes lituanos muy pobres, nació con el nombre Charles Buchinsky en la ciudad minera de Ehrenfeld (Pensilvania) y comenzó a trabajar en las minas de carbón a los 16 años. Tuvo tres hijos: Susan y Tomy (con su primera esposa, Harriet Fendler con quien se casó en 1944) y Zuleika (con su segunda mujer, Jill Ireland con quien se unió en 1968). Tras la muerte de Jill Ireland en 1990 por un cáncer de mama, lo que le sumió en una profunda depresión, se casó años más tarde con quien le acompañaría hasta su muerte, Kim Weeks.
Tras conocer algo de mundo como tripulante de bombarderos en la Segunda Guerra Mundial, decidió no volver a la pobreza de su ciudad natal y tomó clases nocturnas de declamación e interpretación en el conservatorio de Arte Dramático Pasadena Playhouse.
Tabla de Películas Destacadas
| Año | Título | Papel |
|---|---|---|
| 1960 | Los siete magníficos | Bernardo O'Reilly |
| 1963 | La gran evasión | Danny "Tunnel King" Valinski |
| 1967 | Doce del patíbulo | Joseph T. Wladislaw |
| 1968 | Hasta que llegó su hora | Armónica |
| 1974 | El justiciero de la ciudad | Paul Kersey |
| 1975 | El luchador | Chaney |
Animado por el dinero que ganaban los actores, se enroló en diversas compañías de teatro de Pensilvania y California, donde algunos productores le echaron el ojo para telefilmes de acción. Sus rasgos secos y su voz callosa le permitieron desde 1951 conseguir numerosos papeles secundarios como hombre duro y resuelto, y a finales de los años 60 ya era un clásico secundario en títulos de gran envergadura como "Los siete magníficos", "The Great Escape" (La gran evasión) o "Dirty Dozen" (Doce del Patíbulo).
Sin embargo, Bronson sintió que se estaba encasillando y no conseguía papeles protagonistas. Por ello, igual que hizo en aquella época Clint Eastwood, a finales de los 60 y comienzos de los 70 se embarcó en una serie de películas realizadas en Europa, como "El pasajero de la lluvia", o "spaguetti western" rodados en España o Italia, como "Erase una vez en el Oeste" o "Sol Rojo", que le permitieron subir un peldaño en el escalafón. Volvió a Hollywood convertido en una estrella para protagonizar la mayoría de las películas que rodó posteriormente. Muchas de ellas como gángster, asesino a sueldo o vengador justiciero.
Bronson rodó una impresionante lista de películas en los años 70 y 80. Los filmes no tenían un presupuesto importante, pero había mucha acción y él era uno de los actores mejor pagados y populares de Hollywood.
En 1977 protagonizó la película "Death Wish", que muestra cómo un progresista antibelicista se embarca en una sangrienta saga de asesinatos de criminales para vengar la muerte de su familia. "Death Wish" tuvo tres secuelas más, "Yo soy la justicia" en español, entre las críticas de quienes consideraban los filmes innecesariamente violentos y con un mensaje político inadecuado. Sin embargo, Bronson defendió a sus encarnaciones, ya que consideraba que el ciudadano estaba indefenso frente a la inacción de las autoridades contra el crimen.
En la vida real, Charles Bronson era tan esquivo como muchos de sus personajes, y rehuía la vida de glamour de Hollywood, más aún tras la muerte de su segunda esposa.
Charles Bronson fue uno de los "duros" del cine de acción a lo largo de su carrera. Considerado como de los mejor pagados en Hollywood más que por la calidad de sus filmes por la cantidad de cuantos títulos rodó, algunos de ellos en Almería: Villa Cabalga, Hasta que llegó su hora, El sol rojo…
Todavía suelen programarse en televisión junto a bastantes cintas de serie B y otras de telefilmes, series que protagonizó casi siempre en papeles de pistolero o defensor de la justicia encarnando al "sheriff" del lugar donde transcurriera la historia.
En 1984, en la cima de su popularidad, decidió retirarse cuando los médicos le diagnosticaron a su segunda esposa, Jill Ireland, cáncer de mama. Permaneció seis años pendiente de ella, hasta que falleció en 1990.
Charles Bronson moriría en 2003, del "mal de Alzheimer", sin recordar al gran amor de su vida, sin saber que había sido un actor afamado en todo el mundo.
Se llamaba Charles Dennis Buchinsky; de origen lituano. Una familia de quince hermanos establecida en los Estados Unidos, en Pittsburg, donde los varones trabajaron duro para salir adelante. Charles trabajó en una mina; ello le llevó a sufrir de claustrofobia, años después; allí fortaleció sus músculos.
Quería progresar y con lo que ganaba se pagó las clases de arte dramático, hasta que pudo enrolarse en el cine. De sus primera películas recordamos su papel de mudo en la inquietante Los crímenes del museo de cera.
Todavía en los repartos aparecía con su apellido real, lo que le trajo a mitad de los años 50 ciertos problemas, pues fue acusado de comunista en aquella época conocida como "la caza de brujas" emprendida por el senador McCarthy, a quien apoyaba el siniestro director del FBI, Hoover. Y entonces, Charles cambió a la fuerza lo de Buchinsky por Bronson.
Charles ya estaba casado cuando sucedía lo contado. Con la actriz Harriet Tendler, que le dio dos hijos. Su matrimonio duró desde 1949 hasta 1967.
Se especializó en rodar películas del Oeste, con un físico que le favorecía para el cine de acción, unas veces ejerciendo de justiciero y otras de villano.
La rudeza con la que actuaba era solo en apariencia pues en la vida real sus compañeros y amigos lo consideraban un tipo amable. Yo mismo pude advertirlo en un par de ocasiones que lo entrevisté. La conversación más larga que sostuve con él fue de una hora, en el desierto almeriense de Tabernas., en el interior de su caravana. Presente se encontraba su bellísima esposa, Jill Ireland.
Jill Ireland era británica. A los doce años formaba parte como bailarina del Chiswick Empire Theatre de Londres. Actuó en unos cuantos cabarés londinenses. Al ser muy alta fue consciente de que no podría ser una profesional relevante. Actuando en Montecarlo se dislocó un pie, "y ahí acabaron mis ilusiones y me decidí por ser actriz".
Mediada la década de los 60 se instaló en los Estados Unidos donde intervino en populares series de televisión, como Mannix y Daniel Boone. El año 1962 contrajo matrimonio con el guapo rubio David McCallum, el "agente de CIPOL". Tuvieron tres retoños. Se divorciaron en 1967. Al año siguiente es cuando Jill matrimonió con Charles Bronson. Ella aportó sus tres hijos y él dos de su anterior enlace. Luego tendrían otros dos. Así es que la familia Bronson reunía a siete chiquillos.
Se querían mucho Jill y Charles. A pesar de su aspecto rudo, él había adquirido una sensibilidad especial que lo llevó a cultivar la pintura y la escultura. ¿Recuerdan que en Los crímenes del Museo de Cera, en sus comienzos en el cine, figuraba como ayudante del escultor asesino? Ella, por su parte, diseñaba sus vestidos y pintaba también. Me contaron que habían abierto una galería de arte en Beverly Hills, el barrio de Los Ángeles, en Hollywood, donde expusieron sus trabajos. Me pareció una pareja encantadora. Nada podía presagiar que la guapísima Jill iba a irse de este mundo tempranamente.
Charles rechazó muchos contratos para estar a su lado, apoyándola tras el duro tratamiento para que venciera el cáncer, sometida a una mastectomía, a las terribles sesiones de quimioterapia y radioterapia. Fueron seis años angustiosos para Charles Bronson esperando un milagro que, fatalmente, no se produjo. Tuvo que aceptar su destino, rehacer su vida, enfrentarse a la realidad, aceptando nuevos trabajos como actor tras aquella larga retirada de las cámaras. Volvió a casarse en 1998, ocho años después de su viudedad, con Kim Weeks. Cinco años le duró aquel periodo de supuesto equilibrio sentimental, porque seguía acordándose de Jill.
En 2002 comenzó para el actor un camino de silencios, de no saber quién era ni lo que había sido. Su mente en blanco. El Alzheimer. Lo visitaban sus amigos y no los reconocía. Su existencia se apagó el 30 de agosto de 2003. Como había nacido el 3 de noviembre de 1921, se cumple estos días su centenario.
