Los orígenes históricos de la villa de Paterna nos trasladan en el tiempo a varios yacimientos arqueológicos ubicados en su término municipal. Concretamente, es en las partidas de La Vallesa y Despeñaperros donde se documentan restos como hachas de sílex, cerámica cardial, agujas y arpones de hueso, etc.
Estos mismos yacimientos evolucionarán y alcanzarán cierta relevancia en época ibérica, fácilmente constatable en el poblado de la Vallesa situado sobre un promontorio (lugar defensivo) y próximo al río Turia, donde se encontraron piezas de cerámica ibérica y molinos (piedras de rodeno) para triturar el grano.
Con la llegada de los romanos se inicia un lento cambio en las formas de vida. La documentación relativa a este período procede de fuentes literarias romanas que hacen referencia a acontecimientos político/militares de la zona (Valentia, Edeta, Saguntum, etc.) junto a datos epigráficos y numismáticos.
También debemos hacer referencia la importancia de los hallazgos que se han producido en la última década, referidos a este periodo de dominación romana. Esta presencia se corrobora con otro descubrimiento más reciente, y quizás de mayor relevancia.
En efecto, en la zona de desarrollo urbanístico de la calle del Santísimo Cristo de la Fe, han aparecido los cimientos de lo que fuera una gran villa romana, con una serie de habitaciones bien marcadas, y un área de producción de la tradicional tríada mediterránea (vid, olivo, cereal).
Como complemento a lo anteriormente mencionado, la presencia romana en nuestro término también se constata en otros hitos. A destacar, por ejemplo, los restos de acueducto que se inician en las proximidades del Mas de Vélez, de donde tomaría las aguas del río Turia y, a través de unos tramos superficiales y otros subterráneos, finalizaría en Lloma Llarga para seguir hasta las proximidades de Sagunto.
A partir de la época musulmana, Paterna ya adquiriría un cierto esplendor, sobretodo a través de su actividad cerámica y manufacturera. Los restos arqueológicos vendrían referidos al cementerio, el acceso a la mezquita (en el lateral de la actual iglesia de S. Pedro), plantas de edificaciones y viviendas, etc.
Dice Zurita en los “Anales de la Corona de Aragón” que Jaime I no conquista Paterna por las armas sino que entra en ella de forma pacífica. Durante los siglos XIII al XV nuestra población tendrá a los Luna como señores feudales y se habla de este período como de un gran prestigio que quedará reflejado en su actividad cerámica, muy importante tanto por la elevada producción, constatada en testares, hornos y talleres, como en la calidad y variedad de estilos. Es así que nuestra cerámica figurará en distintos palacios y centros de poder europeos.
A partir del siglo XVI se inicia un lento deterioro económico: cese de la producción cerámica e interrupción del relativo prestigio en el que se encontraba la población. Unos años más tarde vendría el decreto de expulsión de los moriscos (1609) cuyas consecuencias serían el despoblamiento y la paralización económica de la que tardaría mucho tiempo en recuperarse.
En el siglo XVIII el acontecimiento más destacable sería el cambio en la titularidad de la posesión señorial de Paterna. Durante el siglo XIX la población desarrolla la agricultura como actividad única y se construirán una importante cantidad de cuevas al no necesitar material constructivo y encontrarse en terrenos de propios.
En la segunda mitad del siglo XIX se constata una lenta recuperación económica que tendrá como elementos a considerar la canalización de las aguas hasta la fuente de la Plaza en 1866 y la construcción del ferrocarril de vía estrecha en 1888.
Paralelamente se produce un inicial flujo inmigratorio a la que se une la construcción en la zona de Campamento de chalets y viviendas de segunda residencia para la creciente burguesía valenciana. Cuando se inicia el siglo XX Paterna está poblada por 3.500 habitantes.
La rápida evolución hasta alcanzar los más de 70.000 actuales, es sintomático de los cambios operados a lo largo de dicha centuria. Tal es así que se están conformando verdaderos núcleos de población al margen del casco urbano.
Monumentos Emblemáticos de Paterna
La Torre de Paterna
Se trata de uno de los más bellos monumentos de la Villa de Paterna. Aunque no se puede precisar con exactitud su origen se acepta, de forma generalizada, que se construye en época árabe, y que formaría parte del sistema defensivo de la población al disponer de una excelente visibilidad de los alrededores.
Tiene forma ligeramente troncocónica y una única puerta de entrada a la que se accede por un tramo de escalera exterior. Sus dimensiones son: altura 19,5 metros, diámetro en la base: 12, 70 m., y diámetro superior: 9, 60 m. Los muros tienen un espesor entre 2, 50 y 3, 30 m.
La Torre consta de un recio baluarte de tres plantas y una terraza superior. La planta baja era una cisterna o aljibe sin acceso al exterior. La planta siguiente es cuadrada y sobre ella se sitúa la puerta de acceso, mientras que el último piso es de planta octogonal, con bóveda y muros de ladrillos. La barandilla exterior se incorporó a la Torre con las últimas obras de restauración.
La construcción padeció un lento deterioro debido a los avatares de los tiempos por lo que fue restaurada en 1967, siendo declarada en 1971 Monumento histórico artístico de interés local ya que, históricamente, es considerada como símbolo y seña de identidad de la población paternera.
Las Cuevas de Paterna
Consisten en un tipo de viviendas excavadas sobre un terreno con especiales características geológicas, y situadas en núcleos de transición entre la huerta y el secano. Sobre su origen se afirma que serían introducidas por los moriscos, ya que aparecen tipologías similares en Andalucía, aunque también se hace referencia a su construcción y desarrollo durante el siglo XVIII y principios del XIX, coincidiendo con la crisis económica del Antiguo Régimen.
En 1824 aparecen 38 cuevas censadas manteniendo, a partir de ese momento, un crecimiento continuado ya que a mitad del siglo XIX había alrededor de 200 cuevas ocupadas por un 35% de la población. Con arreglo a los censos de población, el número de cuevas contabilizadas por R.
A partir de los años cincuenta de la pasada centuria, se producirá un progresivo abandono, paralelo a la edificación de nuevas construcciones.
Las cuevas que rodean la Torre son frenteadas y presentan su acceso al nivel de las calles de S. Joaquín y Presbítero Miguel Pérez por lo que se formaron aprovechando el desnivel existente entre estas calles y el plano donde se emplaza la Torre.
Además, para aquellos que quieran comprobar “in situ” la distribución de esta peculiar construcción, tienen en la actualidad la posibilidad de acudir al Espai Cultural “Coves del Batà”. En efecto, a mediados de los años 90 del siglo pasado, el Ayuntamiento de Paterna adquirió un total de ocho cuevas, en el que tras su rehabilitación, se conformó un espacio común, manteniendo las particularidades de todas ellas.
Parque de la Torre y el Palau
El Parque de la Torre y el Palau se inauguró en el verano de 2003 sobre un espacio que, originariamente, poseía un extraordinario conjunto de cuevas. Con el diseño actual se ha procurado mantener la topografía natural.
De la misma forma, para evocar el diseño natural, se han proyectado una serie de recorridos longitudinales y transversales que rememoran la antigua traza de arterias y travesías. Así, aparece un trayecto longitudinal, entre el Palau y la Cova Gran, junto a dos rutas transversales, con dirección a la Torre.
El jardín con especies autóctonas, denominado Paseo de las Aromáticas, permite descubrir los distintos ambientes de plantas y florestas que pueblan nuestro entorno. En la parte oeste del parque, se ubica una escultura ornamental dedicada a la Fiesta de Moros y Cristianos, obra del artista valenciano Anzo, de acero en forma de L con 6 m. de altura y 2 m. de planta.
El terreno sobre el que se ha diseñado el Parque constituyó en el pasado todo un espacio de sociabilidad en el que los vecinos desarrollaban sus vidas.
Palacio de los Condes de Villa Paterna
El 30 de julio de 1746 el duque de Segorbe y Medinaceli vende la villa de Paterna a D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, el cual mandaría construir el Palau en 1760. El proyecto fue obra del arquitecto D. Antonio Gilabert, director de la Academia de Bellas Artes de San Carlos.
El edificio constaba de dos partes diferenciadas, el Palacio propiamente dicho, de planta rectangular y tres pisos, y un área posterior para caballerizas y almacén. En la planta baja destaca la puerta principal, que alcanza hasta la repisa del balcón central y tiene ventanas enrejadas a ambos lados. En el primer piso hay un balcón central y dos a cada lado.
La fachada presenta una sólida geometría subrayada por una disposición de huecos organizada simétricamente en función del eje principal de la portada. Se corona con un gran frontón triangular moldurado en sus lados, donde aparece el escudo de los Condes de Villa de Paterna, de cuatro cuarteles, encima del cual aparece un fuste rematado con un cráneo timbrado con la cruz de Calatrava.
En el año 1911 una Comisión inspeccionó el subsuelo comprobando los cimientos, en los que aparecía una galería que atravesaba la muralla, restos de una puerta y un túnel construido en bóveda de cañón. En la parte exterior todavía es visible el muro de contención que se encuentra unido a la base de las murallas.
El Palacio de los Condes de Villa Paterna es uno de los monumentos más emblemáticos de la localidad de Paterna. Su construcción se remonta a 1760 por encargo de D. Antonio Pando y Bringas, primer conde de Villa Paterna, y bajo la dirección del arquitecto Antonio Gilabert, director de la Academia de Bellas Artes de San Carlos.
¿Sabías que no siempre fue un palacio? A lo largo de su historia ha sido escuela, hospital de guerra y albergue de pobres. Desde 1983, pertenece al Ayuntamiento de Paterna, sirviendo como Casa Consistorial y conservando su legado arquitectónico e histórico. ¡No dejes de visitarlo!
Otros Edificios y Espacios Culturales
Originariamente la Parroquia se construye bajo la advocación de San Pedro y San Juan Bautista. Pero en el siglo XIV la vecina población de Manises vivía “sin tener cerca al sacerdote... La Iglesia de Paterna se dedicaría a S.
Se trata de una construcción de una sola planta con bóveda de cañón y un conjunto de pilastras que dan paso a los altares laterales. Paralelamente a la edificación del nuevo Ayuntamiento se procedió al ensanche y alineación de la plaza quedando, desde aquel momento, en forma prácticamente rectangular, siendo en la actualidad algo más amplia debido al derribo de las casas que existían en el actual muro de enfrente de lo que era el edificio consistorial.
El Gran Teatro inicia su andadura a partir de la instancia presentada por Don Vicente Brull Bayona en fecha 24 de junio de 1927, en la que es solicitada una licencia de obras de “edificio para café-cinematógrafo, dotado de escenario para funciones teatrales”. Las obras se encomiendan al oficial de albañil Sr.
Era así como el Gran Teatro se iba a convertir en el edificio de referencia para el ocio y esparcimiento de los paterneros durante varias décadas. En 1986 el inmueble fue catalogado para ser considerado edificio protegido de 2ª categoría.
Al mismo tiempo se iniciarían desde el Ayuntamiento de Paterna las gestiones políticas y administrativas tendentes a que el recinto pasara a formar parte del Patrimonio cultural e histórico de la Villa de Paterna. El 14 de septiembre tendría lugar la firma de escritura pública entre los titulares legales y el Ayuntamiento.
Tres salas para reuniones, exposiciones, ensayos, etc. Fue inaugurado en febrero de 2000, siendo rotulado con el nombre del universal paternero Antonio Ferrandis. Según J.
En 1988 los propietarios crean la entidad “Centro de Arte y Danza, S.A.” cuya finalidad era la dedicación “a la difusión cultural y artística en sus distintas manifestaciones”. En la Comisión de Gobierno de 15 de mayo de 1998 se aprueba el “Proyecto de adaptación antiguo teatro Capri a la normativa vigente” con un presupuesto total de 15 millones de pesetas.
A través de este proyecto se trató de adecuar el recinto para espacio de usos múltiples como reuniones, bailes, ensayos y representaciones teatrales.
En 1923 el Ayuntamiento de Paterna decide encargar al arquitecto D. De esa forma se deseaba recordar la figura de D. Antonio Cortina, sobrino del propio arquitecto, y oficial de las tropas que en 1921 fueron masacradas en su retirada desde Annual a Monte Arruit, en el norte de África.
El monumento fue construido de piedra caliza valenciana, junto al metal para el surtidor y la granada que culminaba la composición. La inauguración se llevó a cabo el día 12 de mayo de 1923.
A la estación de Campamento llegó la comitiva encabezada por el rey Alfonso XIII, al que acompañaba el alcalde de Paterna, Don Francisco Salvador Calatrava, y el padre del homenajeado, el Teniente Coronel de Artillería D. Antonio Cortina.
Con un lucido acto se inauguró la fuente, con la que se quería simbolizar la falta de agua que habían padecido los soldados durante su agonía en la guerra.
Torre de Paterna
El Museo Municipal de Cerámica
Entre el primer y el segundo círculo de murallas que rodeaban Paterna en la Edad Media en un edificio de 1881 (el antiguo ayuntamiento) se encuentra en la actualidad el Museo Municipal de Cerámica, en una zona del municipio que aún conserva el trazado sinuoso del urbanismo de las ciudades musulmanas con sus calles angostas y oscuras.
El visitante que se acerque al edificio museístico encontrará en él un fiel reflejo de la actividad alfarera que ocupó a gran parte de la población paternera durante los siglos medievales y parte de la Edad Moderna, desde los siglos XII-XIII hasta finales del siglo XVI.
El Museo Municipal de Cerámica de Paterna no siempre ha estado ubicado en la plaza del pueblo. Desde sus comienzos en la Torre, allá por los años 80 del siglo XX, pasando por su establecimiento en la calle San Agustín, hasta su ubicación actual se ha dedicado con gran ímpetu y esfuerzo a mostrar, mediante exposiciones o publicaciones periódicas, a todo aquél que se acercara a sus instalaciones, el rico patrimonio que, año tras año, se iba recuperando de nuestro subsuelo.
Esta muestra temporal, presenta las cinco piezas escogidas por el Museo de Paterna para el proyecto y la relectura técnica, elaborada por su equipo profesional.
Actividades Didácticas y Difusión del Patrimonio
Desde 1956, diferentes resoluciones y tratados internacionales han recogido en sus recomendaciones u objetivos la aplicación de actividades didácticas como estrategia para la defensa del Patrimonio Arqueológico. La orden de 6 de Febrero de 1991 de la Conselleria de Cultura de la Generalitat Valenciana establece que una de las funciones básicas de los museos es “el desarrollo de una actividad didáctica respecto de sus contenidos”.
En 1996 era “Canteret” quien guiaba a los niños por la exposición dedicada al Renacimiento. En 2002, la Concejalía de Cultura publicaba el libro “Historia de Paterna”, escrito por Vicenta Ferrer Escrivà, y adornado con los dibujos de Pilarin Bayés de Luna.
Propuesta para una Casa de la Cultura en Paterna
Compromís per Paterna ha pedido la habilitación de una casa de la cultura para la localidad. Ante esta propuesta, la concejala de la formación, Carmen Gayá, ha expresado que “una Casa de la Cultura es una institución abierta y accesible al público, que se encarga de generar de manera permanente, procesos de desarrollo cultural concertados entre la administración pública - encargada de habilitarla y gestionarla - y las entidades, personas y colectivos adecuados, destinada a la preservación, transmisión y fomento de muestras artísticas y culturales, tanto locales como foráneas”.
“Las Casas de la Cultura disponen de bibliotecas, ludotecas, espacios expositivos, auditorio, talleres culturales de danzas, música, artes plásticas, teatro y otras actividades generalmente gratuitas o a precios accesibles para la comunidad, que concentran todo este dinamismo y que su punto de referencia del desarrollo expresivo, artístico y cultural de un pueblo”, añade la misma concejala.
“En Paterna, próximos a convertirnos en Gran Ciudad, la realidad es que no disponemos de un espacio cultural de referencia, de una casa de la cultura, que aglutine estas propuestas, las organizo y las ofrezca a la ciudadanía. Más bien, y como nos pasa en otros muchos ámbitos, tenemos espacios desagregados y poco vinculados entre ellos, que van sirviendo de manera ocasional para estas actividades.
De lo que sí que disponemos es de lugares o edificios de mucha tradición paternera (antiguo edificio de la Caja de ahorros, edificio adyacente al Teatro Capri, y otros…) todos espacios céntricos, alguno de ellos tristemente abandonados, y de fácil reconocimiento para paterneros y paterneras, que podrían ser adquiridos por el Ayuntamiento y servir perfectamente para ubicar una casa de la cultura que, para una población interesada por la cultura como es Paterna y muy dinámica en el ámbito de colectivos, entidades y artistas particulares, se convertiría en uno de los epicentros activos de nuestro pueblo”, indican desde Compromís.
Las mismas fuentes señalan que “la mayoría de los pueblos, incluidos los más pequeños, y ciudades de diferentes dimensiones se han comprometido hace tiempos con este tipo de proyectos, mientras Paterna se mantiene alejada de una idea aglutinadora tan interesante como puede ser esta.
