Las primeras semanas del embarazo son emocionantes y, al mismo tiempo, llenas de inquietud. Solo quieres que todo vaya bien y dentro de unas 40 semanas (o 9 meses) tener a tu bebé en brazos. Desde el momento que el test de embarazo es positivo, te haces muchas preguntas.
Durante el embarazo, todo lo que consume puede influir en el desarrollo de su bebé. Por eso, el tabaco y el alcohol merecen una atención especial: ambos atraviesan la placenta y llegan al feto. La buena noticia es que dejar de fumar y no tomar alcohol en cualquier momento del embarazo aporta beneficios.
El Consumo de Alcohol Durante el Embarazo
Pese al auge y trascendencia actual de las consideradas drogas «ilegales», debemos considerar al abuso de alcohol y sus consecuencias como uno de los problemas de salud más importantes que aquejan a nuestro país. El alcohol es la droga de mayor consumo en los países industrializados.
España ocupa el primer lugar dentro de la Unión Europea en oferta y accesibilidad al consumo de bebidas alcohólicas, con un bar por cada 169 habitantes. Somos, además, el tercer país del mundo en cuanto a consumo per cápita después de Francia y Luxemburgo.
Efectos del Consumo de Alcohol en la Madre
Pese a que el embarazo cursa con un cambio metabólico que afecta a los procesos de absorción, distribución, metabolización y excreción de fármacos, los efectos que éstos ejercen sobre la madre no difieren mucho de los que se manifiestan en mujeres que no están embarazadas.
La consecuencia más importante que el abuso de alcohol acarrea en el embarazo es un deterioro general de la salud de la madre, por la nutrición inadecuada y la asistencia prenatal deficiente, la incidencia de enfermedades infecciosas severas y las graves tensiones psicosociales. Además, muchas madres adictas a drogas recurren a la prostitución para costearse su hábito, aumentando la incidencia de enfermedades de transmisión sexual.
Efectos del Consumo de Alcohol en el Feto
La primera preocupación sobre el consumo de alcohol durante el embarazo es el potencial efecto adverso que pueda producir en el desarrollo fetal. Se debe tener en cuenta que el consumo de alcohol durante el embarazo es la causa no genética más frecuente de retraso mental.
El alcohol ingerido y absorbido a nivel de la mucosa gastroduodenal alcanza la circulación materna rápidamente (un minuto) y, puesto que el paso a través de la placenta es por difusión simple, llega a la circulación fetal casi al mismo tiempo y alcanza los mismos niveles que en la materna.
El alcohol se fija al líquido amniótico y a los tejidos fetales, siendo metabolizado por la ADH fetal de baja actividad, manteniéndose una potencial toxicidad por diversos mecanismos que explican las diferentes consecuencias patológicas observables en el feto, el recién nacido y el niño.
No existe un nivel de consumo seguro ni una época concreta durante la gestación que elimine todo riesgo, por lo cual es aconsejable suprimir el consumo de alcohol totalmente y en cualquier momento, pues siempre cabe esperar un beneficio. Se ha documentado que una disminución en el consumo de alcohol, incluso en las semanas 24 a 26 de gestación, se asocia a una mejoría de los resultados perinatales.
Beber alcohol de forma abusiva durante el embarazo es la causa responsable del denominado "síndrome alcohólico fetal". Los niños afectos de este síndrome presentan retraso mental y un aspecto característico: baja talla, labio superior fino, nariz aplastada, ojos pequeños y borramiento del surco que va del labio a la nariz. Este síndrome solo suele presentarse cuando las madres son consumidoras habituales de grandes cantidades de alcohol durante el embarazo.
Sin embargo, no hay ningún nivel de alcoholemia que se haya podido establecer como completamente seguro durante el embarazo.
Tratamiento del TEAF (Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal)
El Consumo de Tabaco Durante el Embarazo
Hasta un 10-20% de las embarazadas fuman, aunque frecuentemente tratan de reducir el consumo respecto al habitual antes de estar embarazadas. Fumar durante el embarazo dificulta la correcta oxigenación del feto, y esto puede originar retrasos en el crecimiento y muertes intrauterinas.
Fumar reduce el aporte de oxígeno y nutrientes y se asocia a complicaciones como restricción del crecimiento, parto prematuro y bajo peso al nacer.
La embarazada que consume alcohol y otras drogas puede provocar crecimiento intrauterino retardado en su bebé.
Drogadicción en el Embarazo
La drogadicción representa uno de los grandes problemas de la humanidad, hasta el punto de ser considerada por algunos autores como una epidemia. Esta circunstancia hace que cada vez sea más frecuente encontrarnos con gestantes adictas a drogas. Aproximadamente la mitad de las mujeres que consumen drogas se encuentran en la edad de procrear (15-44 años).
Durante años se mantuvo la idea de que el consumo de drogas de abuso conducía a la esterilidad, pero estudios estadísticos recientes refieren que inicialmente no llegan a causar esterilidad, aunque pueden producir a largo plazo trastornos en la fisiología femenina y alterar así el potencial reproductivo de las mujeres.
Las consecuencias de la adicción a drogas durante el embarazo incluyen un aumento en el riesgo de abortos, malformaciones fetales, retardo del crecimiento, daño hepático, hemorragia anteparto, prematuridad, pérdida del bienestar fetal durante el parto y daño cerebral. Además, el recién nacido puede padecer los síntomas de la abstinencia.
El consumo de drogas por vía parenteral durante la gestación comporta una gran variedad de complicaciones médicas y obstétricas debidas tanto a la acción directa de la droga como a los factores asociados a la adicción a drogas. Las complicaciones más frecuentes durante el embarazo de una mujer adicta a las drogas son hepatitis, endocarditis y enfermedades venéreas. Entre las complicaciones no infecciosas nos encontramos la anemia como la más frecuente.
Asimismo, la adicción a drogas suele condicionar un estilo de vida poco compatible con el cuidado de la salud personal. Además, uno de los efectos más importantes del consumo de drogas durante el embarazo, especialmente las que tienen gran posibilidad de crear toxicomanía, es que tanto la madre como el feto presentan dependencia.
A menudo el feto, con tejidos en rápido crecimiento, mostrará alteraciones celulares tras la exposición al fármaco o droga. El principio fundamental consiste en que la administración afectará al tejido con un máximo índice de crecimiento y menor diferenciación en el momento de la exposición.
Además existen ciertos factores fetales que pueden incrementar la acumulación de agentes tóxicos. Las enzimas hepáticas como la glucuronil-transferasa (que solubiliza muchas sustancias químicas, permitiendo su excreción renal) son de maduración tardía, por lo que sustancias fácilmente excretables por un organismo maduro son retenidas por el feto, que es a su vez más vulnerable.
Complicaciones y Efectos del Consumo de Drogas en el Feto
Conviene diferenciar tres períodos básicos en el desarrollo del feto: fertilización, embrionario y fetal. Se caracterizan por la aparición de secuelas después de la exposición a un agente químico:
- La interferencia de los fármacos con los procesos de fertilización e implantación: (desde el momento de la concepción hasta alrededor el día 17 de gestación) traerá como consecuencia la interrupción de la división celular y la correspondiente muerte fetal.
- El período embrionario: (desde el día 18 al día 55 de gestación) se caracteriza por procesos de organogénesis y organización tisular. Durante este proceso tienen lugar la mayoría de los efectos teratogénicos. Estos efectos determinan la aparición de malformaciones morfológicas funcionales unidas a un grado importante de pérdida fetal.
- Durante el período fetal: (desde el día 56 hasta el parto) se pueden presentar algunos efectos teratogénicos, pero lo más significativo suele consistir en un retraso del crecimiento intrauterino con aparición de alteraciones morfológicas y fisiológicas menores que pueden manifestarse en una fase tardía y en consecuencia serán difíciles de confirmar.
Las malformaciones más graves tienen lugar durante las primeras seis semanas de gestación, ya que éste es el período de organogénesis. Esta observación es sumamente importante dado que, a menudo, un embarazo temprano pasa inadvertido tanto para la madre como para el médico, lo que puede determinar una exposición a fármacos teratogénicos en la fase más crítica de la gestación.
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