Remedios caseros efectivos para el malestar estomacal durante el embarazo

Tener náuseas es un síntoma muy común en el embarazo. Afecta a 1 de cada 3 mujeres. La causa no se conoce exactamente, aunque se asocia a los cambios hormonales. En ningún caso afectan al bebé, a no ser que provoquen una pérdida de peso importante, como sucede con el vómito intenso.

Si al comienzo de la gestación la revolución hormonal que vive tu organismo provoca la mayor parte del malestar, a partir del segundo trimestre de embarazo, el crecimiento uterino y la presión sobre otros órganos causa otras molestias como estreñimiento. En los nueve largos meses de embarazo, 40 semanas, tu cuerpo cambia día a día. Y las necesidades nutricionales no son las mismas al comienzo, cuando tu hijo es un grupo de células, que en la recta final, cuando en tu interior crece un rollizo bebé.

De todos modos, no te desanimes. Hay fármacos específicos, aunque debe ser el médico quien indique cuál puede ser el más adecuado en cada caso y haga el seguimiento. Además, existen algunos remedios naturales y medidas que puedes poner en práctica para prevenirlas o disminuir su frecuencia o efectos.

Es mejor prevenir que tener que aliviar la indigestión en el embarazo. Al contrario, durante este periodo es recomendable evitar remedios naturales para la indigestión en el embarazo de eficacia no probada o no prescritos por un profesional sanitario.

🤮👎 8 TRUCOS conta las NÁUSEAS Y VÓMITOS del embarazo

Remedios para las náuseas matutinas

Las náuseas y los vómitos son dos de las incomodidades más frecuentes del embarazo y a menudo uno de los primeros síntomas que nota la mujer cuando se queda en estado. Suelen aparecer a primera hora de la mañana y mejoran a lo largo del día.

Hay que eliminar la piel, y rallarlo por encima de ensaladas y otros platos, como cremas. El jengibre también te puede ayudar a mitigar las náuseas al comienzo del embarazo. Jengibre rallado e infusiones. Se ha comprobado que ayuda a reducir las náuseas.

Prueba con el té de jengibre: añade una cucharadita de jengibre rallado en un vaso de agua hirviendo. Las infusiones de hojas de frambuesa también alivian los mareos y náuseas, son ricas en hierro y ayudan a fortalecer la pared del útero, incrementar la producción de leche y reducir los dolores del parto.

Elimina de la dieta los alimentos que por su textura o su olor te resulten desagradables. Los cambios hormonales pueden hacer que alimentos que antes nos gustaban no nos apetezcan o al revés. En general, se aconseja no comer alimentos picantes o muy aderezados con especias, ni los que desprenden olores fuertes, como la cebolla, el queso, el pescado o la leche (puede pasar en algunos casos).

Evita las comidas copiosas. El proceso de digestión es más lento y largo, lo que favorece las náuseas. Es mejor hacer muchas comidas, pero equilibradas. Distribuir las ingestas diarias en 4 o 5 comidas poco abundantes pero continuadas (cada 2 o 3 horas) equilibradas y suficientes. Y nunca correr después de haber comido o por el contrario, tumbarse, suele aumentar la sensación de náuseas. Picar algo cada 2 o 3 horas.

Evita los alimentos ricos en grasas, como los quesos muy curados, fritos, rebozados, alimentos procesados, bollería y repostería industrial. Decántate por preparaciones a la plancha o al vapor, escalfadas o pasadas por agua.

Consejo: Evita los guisos muy contundentes, elaborados con productos muy grasos. Los platos muy olorosos suelen acentuar las náuseas. Consejo: Al reemplazar los alimentos intentan que sean de la misma familia para no provocar carencias nutricionales.

Pero si esto no te funciona, prueba a ingerir comidas frías y alimentos que contengan mucho líquido, como los cítricos.

La alimentación supone probablemente la primera preocupación de la embarazada por la posible asociación de esta con el pronóstico y el curso de su embarazo, asociado con el desarrollo normal del bebé y la posible aparición de enfermedades o complicaciones.

Incrementa el consumo de líquidos a lo largo del día y fuera de las comidas. Come lentamente, masticando despacio todos los alimentos. Consume pequeñas raciones varias veces al día en lugar de menos pero más copiosas.

Aunque nunca antes hayas notado acidez, durante el embarazo es bastante común sentir ardor de estómago, acidez y reflujo [1], especialmente a partir del segundo trimestre. Así que si en estos momentos sientes molestias en el estómago, no te preocupes, está dentro de la normalidad.

Durante el tercer trimestre será cuando sufras más ardor de estómago [2], ¿por qué? Porque la presión del útero sobre el estómago es mucho más notable. Así que si notas molestias, ardor o acidez, es común en las embarazadas. ¿Cuáles son las causas de la acidez y los ardores en el embarazo?

Es imprescindible que tengas en cuenta que, durante el embarazo, los cambios hormonales que sufren las mujeres favorecen la acidez en el estómago. Al comienzo del embarazo, el cuerpo produce una gran cantidad de estrógenos y de progesterona. Estos relajan la musculatura del organismo, incluyendo la zona gastrointestinal. ¿Qué quiere decir esto?

En el último trimestre, como hemos adelantado, además, el útero ejerce presión en el estómago. Esto provoca que el ácido gástrico llegue al esófago lo que produce mucha acidez y reflujo durante el periodo de gestación. Asimismo, suele aparecer tras las comidas o al acostarse. No es una afección peligrosa, pero sí muy molesta, tanto si estás embarazada como si no lo estás.

Si tienes ardor de estómago durante el embarazo, existen algunos trucos y remedios para aliviar los síntomas de la acidez [3]. Cuando notes acidez de estómago, bebe agua en pequeñas cantidades. Masaje en el vientre. Los pequeños masajes harán que te relajes y, por tanto, que disminuya la acidez. Descansa. No descansar puede provocar que la acidez de estómago persista.

Hay varias formas de evitar el ardor de estómago durante el embarazo y la mayoría de ellas son muy sencillas de seguir. No comas comidas demasiado grasientas ni copiosas. Come más veces al día. Reparte tus comidas a lo largo del día. Come despacio. Comer de forma muy rápida no es nada recomendable en ninguna circunstancia, ya que, además, ayuda a coger peso. ¿Cómo comer más despacio? No te acuestes inmediatamente después de comer. Duerme con la cabeza elevada. No fumes.

Comer alimentos de fácil digestión y evitar alimentos picantes, muy dulces o muy grasos es otro consejo que nos dan los expertos. Además, tal y como indica Meritxell Martí, existen algunos en concreto que nos van a 'proteger' ya que, en cierto modo, van a neutralizar el ácido.

“Beber fundamentalmente agua, no tomar bebidas carbonatadas, cítricos, tomates y comidas ricas en grasa. Ojo con la leche: el alivio inicial que produce suele tener un efecto rebote que intensifica la acidez más tarde”, afirma.

Si te cuesta dormir bien en estas últimas semanas, Charo Martín, matrona que colabora con Weleda, aconseja a las futuras mamás elevar el cabecero de la cama y, eso sí, no irte a dormir hasta que hayan pasado dos o tres horas desde que cenaste. "Como remedios naturales pueden probar: chupitos de leche fríos del congelador, a algunas les ayuda la patata cocida, la manzana rallada o tomar infusión de regaliz (si no hay antecedentes de hipertensión)", añade.

En su opinión, además de insitir en la importancia de hacer varias comidas al día pero que sean pequeñas, para evitar estimular la producción de la gran cantidad de jugos gástricos que son necesarios para digerir esos volúmenes de alimentos; también recomienda llevar una dieta alta en verduras, legumbres, frutas y cereales; evitar el consumo de café, bebidas gaseosas, bebidas azucaradas y golosinas; y optar por cocciones ligeras, como a la plancha, el horno, el papillote, el vapor...

Se aconseja poner una cucharadita pequeña de bicarbonato debajo de la lengua y con un vaso de agua tragarla después del desayuno, comida y cena. Reducir alimentos acidificantes como la proteína animal, los lácteos, los azúcares, la bollería industrial, las harinas blancas, los aceites pasados por la sartén y en general todos los alimentos tóxicos y pesados.

Aunque nunca antes hayas notado acidez, durante el embarazo es bastante común sentir ardor de estómago, acidez y reflujo [1], especialmente a partir del segundo trimestre. Así que si en estos momentos sientes molestias en el estómago, no te preocupes, está dentro de la normalidad.

Durante el tercer trimestre será cuando sufras más ardor de estómago [2], ¿por qué? Porque la presión del útero sobre el estómago es mucho más notable. Así que si notas molestias, ardor o acidez, es común en las embarazadas. ¿Cuáles son las causas de la acidez y los ardores en el embarazo?

Es imprescindible que tengas en cuenta que, durante el embarazo, los cambios hormonales que sufren las mujeres favorecen la acidez en el estómago. Al comienzo del embarazo, el cuerpo produce una gran cantidad de estrógenos y de progesterona. Estos relajan la musculatura del organismo, incluyendo la zona gastrointestinal. ¿Qué quiere decir esto?

En el último trimestre, como hemos adelantado, además, el útero ejerce presión en el estómago. Esto provoca que el ácido gástrico llegue al esófago lo que produce mucha acidez y reflujo durante el periodo de gestación. Asimismo, suele aparecer tras las comidas o al acostarse. No es una afección peligrosa, pero sí muy molesta, tanto si estás embarazada como si no lo estás.

Si tienes ardor de estómago durante el embarazo, existen algunos trucos y remedios para aliviar los síntomas de la acidez [3]. Cuando notes acidez de estómago, bebe agua en pequeñas cantidades. Masaje en el vientre. Los pequeños masajes harán que te relajes y, por tanto, que disminuya la acidez. Descansa. No descansar puede provocar que la acidez de estómago persista.

Problema Remedios Caseros
Náuseas Jengibre rallado en ensaladas, té de jengibre, infusiones de hojas de frambuesa.
Ardor de estómago Beber agua en pequeñas cantidades, masajes en el vientre, dormir con la cabeza elevada.
Gases Evitar legumbres, coliflor, brócoli y bebidas carbonatadas.

Otros malestares comunes y sus remedios

Especialmente si ya eras propensa a padecer gases, trata de evitar las legumbres, la coliflor, el brócoli, las bebidas carbonatadas y todas aquellas comidas que puedan agravarlos.

Una vez que ya tienes jaqueca o dolor de cabeza, lo mejor que puedes hacer es tratar de tumbarte en un lugar oscuro y colocarte un paño frío sobre las zonas que más te duelan. Pero lo importante es detectar el origen de las cefaleas para poder tratarlas. El estrés, los cambios hormonales, la falta de sueño, la ingesta de determinados alimentos, o incluso la sinusitis. El ejercicio físico también es uno de los mejores liberadores de estrés. La avena o el trigo también ayudan a disminuir la ansiedad. La levadura de cerveza, por su alto contenido en vitamina B, también.

La producción de hormonas durante el embarazo suele causar alteraciones en la mucosa de la boca o provocar gingivitis (inflamación de las encías). Enjuágate con agua con sal tras lavarte los dientes siempre que notes sensibilidad o inflamación.

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