El embarazo es una etapa crucial en la vida de una mujer, que demanda máxima atención a la salud tanto de la madre como del bebé. Si bien es conocido que el consumo de alcohol y el tabaquismo están prohibidos, existen otros factores menos evidentes que también pueden representar un riesgo.
Un estudio reciente de la Universidad de Yamanashi (Japón) advierte sobre el uso de desinfectantes domésticos durante el embarazo, ya que la exposición a estos productos podría causar problemas en el bebé, como asma y eczema.
Riesgos del Alcohol y Otros Desinfectantes Durante el Embarazo
Investigadores de la Universidad de Yamanashi investigaron las posibles consecuencias de la exposición a productos desinfectantes en los niños no nacidos. Para ello, realizaron una encuesta a gran escala entre 78.915 mujeres embarazadas.
Los investigadores pidieron a las mujeres embarazadas que cuantificaran su uso de desinfectantes mediante un cuestionario. Los investigadores no les pidieron que especificaran el tipo de desinfectante, abriendo la investigación a cualquier tipo de desinfectante.
Tras analizar los datos, se observó una relación entre el uso frecuente de desinfectantes por parte de las madres y el desarrollo de asma y eczema en los niños durante los tres primeros años de vida. No se encontró relación con las alergias alimentarias.
Es importante destacar que esta investigación se llevó a cabo antes de la pandemia de COVID-19, cuando la exposición a desinfectantes era moderada. Para limitar los riesgos, se recomienda que las mujeres embarazadas utilicen los desinfectantes con moderación.
Uso de Alcohol Durante el Embarazo y la Lactancia: Consecuencias y Tratamientos
Las consecuencias nocivas del uso de sustancias durante el embarazo y la lactancia están bien documentadas. El consumo de alcohol a lo largo del embarazo es uno de los factores prevenibles más importante como causa de defectos congénitos y deficiencia mental en los países desarrollados.
El etanol atraviesa con facilidad la placenta y alcanza así niveles similares a los de sangre materna. La eliminación depende en gran parte de la capacidad metabólica de la madre. El consumo en el primer trimestre se ha asociado con un aumento en la frecuencia de abortos espontáneos y con malformaciones.
El consumo a lo largo de todo el embarazo puede causar efectos en el neurodesarrollo, sin necesidad de malformaciones asociadas, y no se ha identificado un umbral de consumo seguro. Siguiendo la recomendación de no usar nada de alcohol durante el embarazo, en los casos de consumos elevados cualquier momento es bueno para interrumpirlos.
Tabla 1: Efectos del Alcohol en el Embarazo
| Trimestre | Riesgos |
|---|---|
| Primer Trimestre | Aumento en la frecuencia de abortos espontáneos y malformaciones |
| Todo el Embarazo | Efectos en el neurodesarrollo, bajo peso al nacer, retraso del crecimiento intrauterino, reducción en el coeficiente intelectual |
Durante la lactancia, el alcohol alcanza con facilidad niveles en leche materna paralelos a los de la sangre. Disminuye la producción y eyección de leche materna en contra de algunas creencias populares. Provoca cambios en el sueño, sedación e hipoglucemia inducida. Influye en el aprendizaje de los lactantes y a largo plazo provoca retrasos en el desarrollo motor.
Por ello también está desaconsejado su uso durante la lactancia pero a diferencia de en el embarazo, el lactante puede no ingerir alcohol si se ha esperado el tiempo preciso hasta que sea eliminado y por ello pequeñas cantidades ocasionales no justifican interrumpir la lactancia. La recomendación en ese caso sería esperar al menos una hora por cada unidad de bebida estándar antes de la siguiente toma y no realizar colecho.
En cambio, ingestas importantes diarias o atracones ocasionales (binge drinking) sí pueden ser causa de interrupción de la lactancia natural.
Según los estudios consultados, del 16 al 56% de las embarazadas ha consumido alcohol de manera puntual o habitual durante el embarazo. No existe ningún nivel de consumo seguro, no existen estudios que avalen que una pequeña ingesta esporádica esté exenta de riesgo.
Beber alcohol en el embarazo es la primera causa no genética de retraso mental, puede provocar malformaciones faciales, cardíacas, renales, digestivas, morfológicas en las extremidades, alteraciones psicomotoras y conductuales, retraso del crecimiento y el desarrollo, hiperactividad, dificultad en el aprendizaje y la coordinación.
ALCOHOL DURANTE EL EMBARAZO: CONSECUENCIAS, CUÁNDO DEJAR DE BEBER, ALCOHOL EN LA LACTANCIA...
Tabaquismo y Embarazo
El 30,31% de las embarazadas fuman, y únicamente abandona el tabaquismo durante la gestación el 25% de las fumadoras y sólo un 3% lo hace durante la búsqueda del embarazo.
La combustión de un cigarrillo produce más de 4.000 sustancias, muchas de ellas tóxicas y más de 40 cancerígenas. La nicotina estrecha los vasos sanguíneos de la placenta y el monóxido de carbono disminuye el aporte de oxígeno al feto.
El tabaco afecta negativamente a la gestación produciendo mayor número de embarazos ectópicos, abortos y partos prematuros, alteraciones placentarias (desprendimiento prematuro y placenta previa), preeclampsia, retraso del crecimiento fetal y anomalías congénitas vasculares, digestivas e inmunitarias fetales.
Higiene Bucodental Durante el Embarazo
El tabaco y el alcohol afectan directamente a la salud bucodental, ambos disminuyen la respuesta inmunitaria de quien los consume, haciendo a estas personas más propensas a las infecciones.
El tabaco altera la capacidad de cicatrización de las heridas de la boca y los microorganismos de la flora habitual de la boca. Esto puede producir desde mal aliento hasta patologías como las caries, gingivitis u otras enfermedades periodontales y la pérdida de algún diente.
Se ha confirmado la relación entre el tabaquismo y el aumento del riesgo de desarrollo de cáncer oral.
El consumo crónico de alcohol también se relaciona con la pérdida de dientes, con la erosión dental y con la gingivitis.
Dado que el embarazo ya de por sí es una etapa delicada para las encías, aquí deberás centrar tus cuidados escogiendo una línea de productos específica: cepilla los dientes al menos dos veces al día o después de cada comida con el cepillo de dientes y la pasta dentífrica VITIS encías. Previene todas estas alteraciones optimizando tu higiene bucodental con el uso de una seda o cinta dental y el colutorio VITIS encías, al menos 2 veces al día.
Geles Hidroalcohólicos y Embarazo
El uso de geles hidroalcohólicos no supone ningún problema para embarazadas (ni para nadie) y que no hay ninguna evidencia científica al respecto; aunque recuerda que lavarse las manos con agua y jabón "es más recomendable para todo el mundo".
Ninguno de estos componentes será absorbido por la placenta ni llegará al feto. La base de los geles hidroalcohólicos es el alcohol, que impide por sí solo la aparición de bacterias; y no se les añade ningún tipo de conservante adicional, aunque algunos sí lleven fragancia, para hacerlos más atractivos.
Soluciones Yodadas y Embarazo
No debemos olvidar que el yodo es un elemento básico e indispensable durante el embarazo, influye en el desarrollo neurológico de nuestro hijo, y está lejos de ser perjudicial. Se recomienda su suplementación con 250 microgramos diarios.
Si el yodo excesivo es administrado durante el embarazo, produce esta disminución de la función del tiroides fetal, generando un hipotiroidismo en el recién nacido. Las soluciones yodadas, como la povidona yodada, han demostrado que aumentan los niveles de yodo en la sangre materna, este yodo traspasa la placenta y produce un hipotiroidismo transitorio en el feto. Por ello, una embarazada debe evitar curar sus heridas con este elemento, así como el contacto directo con él.
