Biografía de Figuras Destacadas: Un Recorrido por las Vidas de Alberto Vélez, Miguel Poveda, Alberto San Juan, Antonio Pavón y la Pareja Artística Pantoja y Consuelo

En el fascinante mundo del arte y el entretenimiento, existen figuras cuyas vidas y trayectorias merecen ser exploradas en detalle. Este artículo se adentra en las biografías de Alberto Vélez, Miguel Poveda, Alberto San Juan, Antonio Pavón y la pareja artística formada por Pantoja y Consuelo, destacando sus logros, desafíos y contribuciones a sus respectivos campos.

Miguel Poveda

Miguel Poveda: Un Universo Musical Flamenco

Miguel Poveda León nació en Barcelona el 13 de febrero de 1973. Creció en Badalona en una familia humilde sin tradición flamenca, aunque sus padres se mostraron entusiastas. Su padre era de Murcia y su madre de Puertollano (Ciudad Real). Miguel creció en un ambiente poco favorable para su desarrollo en el mundo flamenco de Barcelona, ya que no era gitano, era catalán y vivía en Badalona, una ciudad catalana.

Miguel Poveda era un niño tímido que solía encender la radio para escuchar flamenco, y pasaba las tardes en su habitación, escuchando los álbumes de flamenco de su madre. Con el tiempo, esa habitación se convirtió en su propio universo musical.

Miguel Poveda & Amigos | 'Música para la investigación'

En su habitación sonaban las coplas de Quintero, León y Quiroga, y todos los antiguos maestros del flamenco barcelonés como Antonio Mairena, Manolo Caracol, Tomás Pavón, La Perla, La Paquera de Jerez, La Niña de los Peines, Juan Varea, Rafael Farina y también los más contemporáneos como Camarón de la Isla, Enrique Morente y Chano Lobato.

Su entusiasmo por el canto lo llevó a grabar coplas y cantes caseros que escuchó en el programa de radio de su madre. Poco después de cumplir 15 años, en 1988, Miguel subió al escenario por primera vez, fue en la Peña Flamenca Sra. De la Esperanza, en Badalona. A Miguel le encantaba esa sensación y, a partir de entonces, pasaba todos los fines de semana cantando en diferentes peñas y en concursos de aficionados donde siempre era el más joven.

Sin embargo, los comienzos pueden ser difíciles, y aún más si tu familia es humilde y no tiene ninguna tradición flamenca. Miguel comenzó a trabajar en varios trabajos no vocacionales para poner algo de comida en la mesa. Sin embargo, cuando regresó de su servicio militar, comenzó a cantar en Tablao Cordobés Flamenco Barcelona, en Las Ramblas de Barcelona, donde trabajó casi durante un año y aprendió su profesión. Cantó con los mejores artistas y aprendió a cantar para los bailarines.

Algún tiempo después, Miguel Poveda cruzó las fronteras catalanas y viajó a Murcia para competir en el Festival Nacional del Cante de las Minas de La Unión. No solo fue seleccionado, sino que también ganó 3 de los 4 premios principales, incluido el más importante: La Lámpara Minera.

A pesar de que obtuvo un premio tan importante, el mundo flamenco de Barcelona no le facilitó las cosas. Su origen catalán y el hecho de que no tiene padres andaluces lo perjudicaron durante los primeros pasos de su carrera. Sin embargo, el talento y la dedicación de nuestro cantante eran demasiado grandes para ser ignorados y, en 1995, grabó su primer álbum de flamenco, Viento del Este, acompañado por Moraíto, Pepe Habichuela y Julián "El Califa".

Durante su carrera, Miguel ha colaborado con artistas como Enrique Morente, Carmen Linares, Paco de Lucía, Manolo Sanlúcar, Joan Manuel Serrat, Santiago Auserón, Israel Galván, Eva Yerbabuena, Manuela Carrasco, Rafael, Isabel Pantoja, Martirio y Rodolfo Mederos.

Alberto San Juan: Un Actor Vinculado al Teatro

Alberto San Juan

Alberto San Juan es uno de los cuatro hijos del dibujante e ilustrador Máximo San Juan y de la exlocutora de radio Pilar Guijarro Ortiz de Zárate. En 1996 protagonizó la serie de televisión Más que amigos, dirigida por Daniel Écija. En el cine se estrenó ese mismo año con Airbag, de Juanma Bajo Ulloa. En 2004 interpretó al preso Juan José Garfia en Horas de luz, en la que Emma Suárez interpretó a su mujer.

No obstante, Alberto San Juan se considera más vinculado al teatro, donde tiene «más autonomía y más dominio» para trabajar ya que, según sus propias palabras, «es más humano que el cine y no está sometido a tanta presión económica». Ha protagonizado Alejandro y Ana, obra que en 2003 consiguió el Premio Max al mejor espectáculo de teatro y a la mejor empresa de producción. Es autor de obras como Qué te importa que te ame y El fin de los sueños obteniendo por esta última el Premio Max de Teatro Alternativo.

A mediados de 2009 estrenó en el Teatro Romano de Mérida la obra Tito Andrónico junto a Javier Gutiérrez y Nathalie Poza.

Antonio Pavón: Torero, Cantante y Empresario en Supervivientes

Antonio Pavón

La cuenta atrás para el arranque de Supervivientes 2020 ha comenzado. El casting, elegido minuciosamente para contar con un miembro de cada saga familiar o de cada trama televisiva, lleva en esta ocasión a un concursante que promete revolucionar Supervivientes.

Antonio Pavón es un hombre español, andaluz y natural de Málaga, que se define a sí mismo como "cantante", "torero" y "empresario". Aunque una de las cosas de las que más orgulloso está es de ser "padre" de su hijo, Antonio Pavón Jr. De hecho, el pequeño ocupa un gran espacio en sus redes sociales. Sin embargo, su trayectoria dentro de la tauromaquia no cosechó gran éxito, más bien, todo lo contrario.

En mitad de la polémica, el diestro decidió cortarse la coleta y soltar el capote para agarrarse fuerte al universo de la televisión. Se convirtió en lo que en Latinoamérica llaman chico reality y participó en los programas Combate y Esto es guerra. Durante un tiempo, Pavón mantuvo un idilio con la presentadora Sheyla Rojas (32) y a continuación empezó un romance con Milett Figueroa (27).

Antonio Pavón se hizo popular en España en el año 2016. En el vídeo en el que Antonio Pavón confirma su participación en Supervivientes 2020 desvela que lo más difícil para él será la convivencia con sus colegas de edición: "Yo voy con intención de ganar el concurso. Tengo entendido que este año será el más difícil porque habrá un montón de tormentas. Creo que lo más difícil será la convivencia con el resto de concursantes en situaciones extremas.

Alberto Vélez García: Un Guitarrista Flamenco Legendario

Alberto Vélez García nació el 2 de febrero de 1921 en El Cerro de Andévalo, Huelva, pueblo y cuna de uno de los estilos de fandangos de la geografía onubense. Su padre, Alberto Vélez Sánchez, apodado Alberto el Huelvano, carpintero de profesión, se le consideraba un magnífico afinador de pianos, dedicado a la construcción de guitarras, laudes y bandurrias. Su madre, Carmen García Ventura, era cantante y solía trabajar cantando por casinos de distintas localidades.

El mismo Alberto Vélez, a los siete años de edad, cuenta que “mi padre era carpintero y hacía guitarras, bandurrias y yo lo tocaba todo. Aparte, mi padre iba con mi madre trabajando por los casinos y un día me dijo que me iba a llevar a aprender solfeo con el maestro Bautista, director de la banda de música del pueblo. Tiempo más tarde, viviendo en Huelva, sus padres prosiguen su trabajo artístico.

Con quince años, Alberto participa tocando unos temas en solitario en una actuación, y en 1934 forma el trío Los Huelvanos, junto a un niño y una niña de una escuela de arte dramático que existía en Huelva. Tras el estallido de la Guerra Civil Española, se mudan a Sevilla. Allí su padre había tocado con Manuel Vallejo, El Sevillano, Niño la Huerta o Canalejas de Puerto Real. Asentado en la capital hispalense, llega a sus manos el Método de Guitarra de Dionisio Aguado.

Desde finales de los treinta y durante los años cuarenta del pasado siglo XX, licenciado y de nuevo en Sevilla, los flamencos le proponen al padre que Alberto deje el clásico, que de eso no se come, y entre el Sevillano y Manuel Vallejo le enseñaron a acompañar al cante, sobre todo escuchando los disco de pizarra que poseía Vallejo. Una anécdota curiosa sucedió en el Festival de Cazalla de la Sierra mientras acompañaba a Canalejas de Puerto Real.

Tras realizar varios cantes, le proponen que cante por seguiriyas. Canalejas contesta: “No puedo, porque el niño no sabe tocar por seguiriyas”. Alberto, sin responder tras tocarle a Canalejas, se subió con Vallejo y le acompañó por seguiriyas, granaínas y bulerías. Alberto destaca a Vallejo como conocedor de todos los cantes y de los estilos rítmicos.

Es en esos años, primero Juanito Valderrama y más tarde Antonio Ruiz Soler lo reclutan para sendas compañías, para lo que se conocía como “hacer las Américas”. «En 1969 empieza a trabajar en el Tablao Las Brujas de Madrid, donde fragua una bonita amistad con Manolo Sanlúcar. De él afirma que es un genio de la guitarra y de la música. Nuestro protagonista nos habla que le ha tocado a todos los cantaores y a su vez ha pasado por numerosos festivales con Manuel Vallejo, Niño Gloria, el Sevillano, Canalejas, Niño la Huerta, José Cepero, Juanito Valderrama, Pepe Marchena, Fosforito, el Cojo de Huelva, Niña de la Puebla, Manuel Centeno, Pepe Azuaga, Niño de Barbate, Jacinto Almadén, Niña de Castro, etc.

Resalta que un productor de espectáculos catalán, Alberto Monserrat, solía viajar en verano a Sevilla y a todo cantaor que tenía grabado un disco lo contrataba. Creó la Trupe Flamenca, para realizar giras por las plazas de toros de diferentes ciudades. Estando en Sevilla, Alberto describe que con 17 años le llamaron para una fiesta, para sustituir a Niño Ricardo por problemas de salud. Acompañó a la Niña de los Peines y a su hermano Tomás Pavón.

También cuenta cómo en 1945 pasó una noche en el Tablao Villa Rosa con Antonio Mairena, a quien cataloga como una enciclopedia y gran conocedor del arte flamenco. Cantó horas por seguiriyas sin repetir ni una letra. En Villa Rosa coincidió entre otros con Bernardo el de los Lobitos, Niño de Toledo y Pepe el de la Matrona. De este último dice que la gente estaba equivocada con él, ya que conocía muchos cantes pero siempre solía hacer los mismos porque de ritmo estaba corto y era delicado para acompañarle con la guitarra. Allí también conoció Juanito Mojama.

Tras esos años se traslada a Madrid, donde tuvo unos inicios difíciles como guitarrista. Hasta que Ramón Montoya, del que opinaba que era un creador y de donde han bebido todos, le inculcó los secretos de la guitarra flamenca. Cariñosamente le decía Macaco, aunque Alberto Vélez se inclinó más por la escuela del Niño Ricardo.

Su trabajo resalta en diferentes compañías, sobre todo en la de Rosario y Antonio Ruiz Soler, donde conoce y forja una gran amistad con el maestro y guitarrista alicantino Mario Escudero. Recuerda con cariño las actuaciones en 1952 en Holanda y en Cambridge (Londres), y en 1953 junto a Mario Escudero en los Campos Elíseos de París. Sobre Antonio Ruiz Soler, destaca que le dedica una foto con mucho cariño.

Como anécdota, debemos mencionar que en esta época conoce a Raquel Lucas, bailaora de las compañías antes mencionadas, que se convertiría en su esposa, de cuya unión nacerían Carmen y Raquel. La relación con Mario Escudero no terminaría ahí, ya que tras actuaciones de dúos guitarrísticos años antes -Miguel Borrull y Amalio Cuenca, Sabicas y Escudero- surgía una nueva colaboración, Mario Escudero y Alberto Vélez, que le llevarían a grabar juntos con la colaboración en el cante de El Pili.

No solo destaca su aportación a la guitarra de acompañamiento tanto al baile como al cante. Su aportación a la guitarra solista es igual de importante, creando temas como la rondeña Capricho, la granaína Genil, las alegrías Raquel, la danza mora Recuerdo de Ceuta o las sevillanas Cerro de Andévalo, así como un concierto para guitarra flamenca en tres movimientos -tientos, guajira y zapateado- respetando la estructura del concierto clásico introduciendo pasajes orquestales.

Llegado el año 1969, empieza a trabajar en el Tablao Las Brujas de Madrid, donde fragua una bonita amistad de admiración y respeto con Manolo Sanlúcar. De él afirma que es un genio de la guitarra y de la música. De hecho, el propio Sanlúcar, en su Mundo y Formas de la Guitarra Flamenca, le dedica el tema Brindis por Alberto Vélez.

Tras unos años en la cumbre de su carrera artística, una enfermedad en un dedo de la mano derecha le impidió continuar tocando, por lo que decidió dedicarse a la enseñanza como profesor en el Real Conservatorio de la Escuela de Arte Dramático y Danza de Madrid, hasta su jubilación. Alberto Vélez murió en Madrid el 7 de abril de 2005 a los 84 años de edad.

NombreNacimientoFallecimientoProfesión
Alberto Vélez García2 de febrero de 19217 de abril de 2005Guitarrista Flamenco

Consuelo Pavón y Pantoja de Jerez: Una Pareja Artística Inolvidable

Tras conocerse en un teatro ambulante, estos maestros del cante se retiraron en 1954 y se instalaron en La Moneda. Formaron una de las parejas de artistas con más ángel que hubo en Dos Hermanas. ¿Por qué nada se ha escrito sobre ellos, siquiera una reseña, un pequeño homenaje? Quizá porque aquí llevaron una vida discreta, alejada de los focos. Su establecimiento en Dos Hermanas, en 1954, coincide con el momento de su retirada de los escenarios, si bien nunca dejaron de cantar y bailar en pequeños eventos. Lo llevaban en la sangre.

Hoy queremos dedicarle este reportaje a modo de recuerdo. Para la recogida de datos, que hemos mantenido en una cervecería de La Moneda, han venido de Jerez tres sobrinos de Pantoja (uno de ellos el famoso cantaor “El Gómez de Jerez”) y otros dos sobrinos de Consuelo. Con otra sobrina, la artista Chelo Pantoja, que reside en Madrid, mantuvimos una extensa conversación telefónica.

José Rodríguez Pantoja y Consuelo Verdugo Pavón fueron artísticamente “Pantoja de Jerez” y “Consuelo Pavón”. Jerezano él, de la rama de los “Pipoño”, de la que proceden otros artistas como Chiquetete. Nazarena ella, hija de Rosario Pavón Jiménez, prima hermana de La Niña de los Peines. El padre de Consuelo, Antonio Verdugo, natural de Cañete la Real, no quería que la niña cantara. “De chiquilla se ponía a cantar en la puerta de la calle San Antonio y él la metía para adentro“.

Consuelo y Pantoja se conocieron muy jóvenes, en el teatro ambulante del guitarrista Miguel Gómez Mejías “El Macareno”. Compartieron escenario con artistas de la talla de Rafael Farina, Porrina de Badajoz, el Niño de Aznalcóllar o El Sevillano. Pronto protagonizaron, junto a Manuela la Macarenita, uno de los números principales en las tournés. “Consuelo era calzonetista: cantaba muy afinada por todos los palos; un cuplé, una vidalita… y bailaba al tiempo que cantaba.

Cuando, ya retirados en Dos Hermanas, recordaban aquel teatro ambulante que recorría los pueblos de España en años de posguerra, mencionaban entre sus artistas a un músico que tocaba el banjo y a un caricato de nombre “Sardillera” que solo tenía dos dedos en una mano, y al que preguntaban con guasa “cuántas patatas se había comido: dos”. De ese mismo teatro ambulante formó parte, siendo un bebé, el Gómez.

La buena sintonía que tenían sobre las tablas la trasladaron poco después a su vida personal. Consuelo y Pantoja subieron al altar en 1944 para darse el sí quiero. Pero diez años después, el “Macareno” (abuelo materno de Gómez), desmonta la compañía por unos problemas de salud de su nieto que les obligaban a vivir en un barrio de La Línea, muy cerca de Gibraltar, “para conseguir la penicilina de estraperlo”. Finalmente deciden “dejar las fatiguitas de aquella vida errante” y dedicarse a otros menesteres.

Consuelo le pide entonces a su marido que se queden a vivir en Dos Hermanas, cerca de su familia. Pantoja accede y aprende el oficio de escayolista. Trabajó unos años para una empresa de construcción de Sevilla, mientras que Consuelo consiguió empleo en la fábrica de Yute y más tarde en los almacenes de aceitunas Terry. Pantoja montó un kiosco de prensa, revistas y chucherías.

Aunque la pareja siempre deseó tener descendencia, los hijos no llegaron. Las mascotas quizá rellenaran ese hueco. “Además del loro, tuvieron tres perros: Bobby, Diana y Copi”, recuerda Chelo. “Ella los adoraba. “Mi tía Consuelo”, señala Chelo, “me marcó por su inmenso talento, y por la forma en que admiraba el talento de su marido. Cuando él cantaba, ella le decía ole en el mismo tono. Se tenían un respeto mutuo, se contaban chistes el uno al otro. Estaban muy enamorados, hasta el punto de desplazarse él a Dos Hermanas a vivir con ella, siendo de Jerez. Dentro de la necesidad, fueron felices”.

La vida en Dos Hermanas de este peculiar matrimonio transcurrió en la barriada de La Moneda. Se ganaban la vida con los beneficios del kiosco y el trabajo de ella en los almacenes. “De vez en cuando ganaban algún dinerillo extra. En Semana Santa iban los dos al Gran Poder de Utrera, a cantar saetas pagadas”.

Un cáncer de páncreas se llevó a José Rodríguez Pantoja el 19 de marzo de 1995, estando ingresado en El Tomillar. Consuelo quedó muy afectada, aunque el amor por su marido nunca se apagó. Cuando él murió, ella dejó de fumar, porque decía que era “una falta de respeto hacia él”. Tres años después de Pantoja, Consuelo falleció de una peritonitis. Ambos artistas están enterrados juntos en el cementerio de Dos Hermanas.

Su sobrina Chelo, que pasaba con sus tíos muchos veranos, recuerda que “como en Dos Hermanas muchos bares tenían el cartel de “Prohibido el cante”, él iba por la calle cantando, y más cuando iba con mi tía Consuelo. Él cantaba un fandango, ella encadenaba con otro, y yo con otro. Por eso yo con 7 años ya cantaba”.

En otra ocasión, Chelo fue testigo de esta anécdota: “Mis tíos me llevaban a Jerez después de pasar en Dos Hermanas las vacaciones de verano. De pronto a él se la atrancó el cinturón de seguridad y le dijo a mi tía que cogiera un momentito el volante. Ella lo hizo y metió el coche en un campo de toros.

De Consuelo Pavón dice Gómez, con extraordinario cariño, que “te vendía a su padre por lo pies”. “Era una excelente vendedora, un día le vendió a su cuñado 30 pollos que él no necesitaba”. Y añade: “También era la más embustera de España. Una vez me dijo: “Sobrino, he comprao una olla de caracoles y cuando he salío pa la calle venían todos detrás de mí”.

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