Alba Lago está viviendo un gran momento tanto en su vida profesional como personal. Tras una larga y enriquecedora etapa en Informativos Telecinco, ha comenzado una nueva etapa como presentadora de Noticias Cuatro y no puede estar más feliz. A nivel profesional, todo son alegrías y tiene la suerte de compartir su éxito con Javier Gómez Santander, el 'cerebro' de La casa de papel, una de las series más vistas de Netflix.
La pareja comparte su vida desde principios de 2022. En estos dos años de amor, han recorrido juntos medio mundo: Italia, Marruecos, México, Egipto... Pero, sobre todo, han viajado de la mano a Galicia, la tierra natal de Alba Lago, y Santander, el lugar de nacimiento del periodista, guionista y productor ejecutivo, que ahora vuela en solitario con La pegaso, su propia empresa con la que desea seguir contando historias tan sorprendentes como la de la banda de ladrones más famosas de la pequeña pantalla.
Gómez, de 41 años, es uno de los guionistas más destacados de nuestro país. Además de escribir 33 de los 41 episodios de La casa de papel, ha participado en otras ficciones: El embarcadero, White Lines y Sky Rojo. Antes de explorar esta faceta, el periodista presentó el tiempo en laSexta hasta 2011, cuando comenzó a formar parte del equipo de Al rojo vivo, y de ahí pasó a crear y dirigir laSexta Columna, un espacio en formato documental que analiza temas de máxima actualidad política y social. El programa lleva más de 11 años en antena y se ha convertido en uno de los espacios de mayor identidad de la cadena.
Durante muchos años, el periodista compaginó la tele con su pasión por la escritura y son muchos los que todavía recuerdan el conmovedor artículo que publicó en Papel, del diario El Mundo. Se titulaba La rampa y contaba la dramática historia que vivió cuando su hermano, que estaba en silla de ruedas, se encontró en situación terminal debido a un cáncer y su familia, consciente del poco tiempo que le quedaba, decidió unir esfuerzos para construir una rampa que le permitiera salir y entrar de casa sin ayuda.
Años después, fue él quien tuvo que hacer frente a su propia "rampa personal" por un problema de salud mental. "Tenía una buena carrera en laSexta, dirigía un prime time de política desde los 28 años y me dijeron que con esa medicación no podía trabajar", contó en la Cadena Ser. A sus 38 años, tiene una gran trayectoria a sus espaldas. En 2009 hizo un casting para sustituir a Pilar Rubio en Sé lo que hicisteis y, aunque disfrutó mucho del reportaje, porque el equipo era maravilloso, se sintió bastante incómoda con el look que la pusieron: una minifalda excesivamente corta y mucho escote.
Sin embargo, pronto descubrió que tampoco era su sitio. "El proyecto estaba bien planteado. Los hombres venían de la radio y las chicas de la tele, y se trataba de nutrirnos los unos a los otros. El 1 de junio de 2014, fue seleccionada para presentar el tiempo en Telecinco en sustitución de Mario Picazo. A partir de ahí, su carrera despegó y logró presentar las noticias con el gran Pedro Piqueras.
Recientemente, Divinity estrenó un formato de entrevistas creado y protagonizado por chicas de 40 años y que presenta María Verdoy. "No me preocupa el paso del tiempo mientras toda mi gente siga creciendo a mi lado", dice Alba, la primera invitada. "No somos cuarentonas, somos cuarentañeras", se escucha comentar a María Verdoy y Alba Lago mientras se ponen los micrófonos.
Hay mucha historia entre estas dos periodistas que hoy triunfan en la pantalla de Telecinco y Cuatro. La confianza y la complicidad serán claves para que fluya una charla que profundiza en las virtudes y veleidades de cumplir 40 años. Porque de eso se trata este formato que estrenamos hoy, 'Las chicas de la cuarta planta', presentado por María Verdoy, estrella de 'Socialité', y que podrá verse todos los meses en esta web y en Mitele: cumplir 40 ya no admite comentarios peyorativos y, mientras los machismos insisten en etiquetar a las mujeres según edades, "Las chicas de la cuarta planta' vienen a demostrar que no hay etiquetas, porque ya no dejan que se las pongan. Empoderamiento, entusiasmo, estabilidad y autocuidado, son las palabras que las mujeres de 40 que vienen a este formato van a poner de moda.
María Verdoy cumplió 40 el 16 de febrero y sus amigos le organizaron una gran fiesta sorpresa para celebrarlo. Está feliz, radiante, enamorada y el paso del tiempo es lo que menos le preocupa: "No me cambio por mi yo de los 20 años". "Cuando logramos conocernos de verdad y cuando nos dejan un poquito en paz, la vida se ve más bonita. Os aseguro que las vistas desde la cuarta planta son espectaculares", dice en la apertura del formato para dar paso a su primera invitada, Alba Lago, periodista, todos los días al frente de 'Noticias Cuatro a las 14', y que cumplió 40 el 18 de marzo.
Las dos coinciden en el bienestar que les trajo el cumplir años, y aunque hay algunas "amenazas" que todavía no han llegado pero están cerca (las canas, las arrugas...), en esta conversación intentan tomárselo con filosofía: "Yo creo que tenemos que interiorizar y gestionar que nuestro aspecto físico va a ir cambiando. Y creo que es bonito aceptar que vamos cumpliendo años", dice Alba. En su caso, los cambios físicos suman: el periodismo es una de las profesiones en las que todavía se valora como algo positivo la edad.
Suele dar más credibilidad y en el caso de las mujeres, más peso a sus opiniones. "Estaba deseando que me salieran canas y arrugas para poder ser escuchada", cuenta y rompe una lanza en favor de la juventud dentro de esta profesión: "Hay que escuchar a la gente joven, es verdad que no tiene la misma experiencia, pero tiene opinión y nos va a mostrar una realidad que va cambiando. Antes de los 40 te ven como una niñata".
Ahora, profundicemos en la experiencia de otra figura destacada en el mundo de la danza, María Muñoz, y su perspectiva sobre el embarazo y el regreso a los escenarios.
María Muñoz nace en Cabezo de Torres, población murciana; desde muy pequeña comienza a interesarse por las artes y en la danza. Comienza su formación en el Conservatorio Profesional de Murcia, a continuación ingresa en la escuela de Víctor Ullate, donde cursa 5 años. Ha bailado piezas icónicas como Don Quijote, El Lago de los Cisnes y varias coreografías de Forsythe como Artifact e In The Middle.
Comienzas tu formación en el Conservatorio Profesional de Murcia a los 10 años. ¿Cómo recuerdas esa experiencia? ¿En aquel momento bailar era un juego, o ya lo considerabas un estudio que requería disciplina? Cuando yo entré al Conservatorio Profesional de Murcia mi profesora durante la carrera fue Fuensanta Zomeño; ella siempre nos trasmitió la idea de pasárnoslo bien con la danza. Mis padres siempre le quitaron un poco de hierro; a la hora de hacer pruebas, por ejemplo, mi padre me decía: “bueno, no te preocupes, esto es un juego”. Sí que es verdad que con los años esa disciplina va tomando forma, y entonces claro tú también le das esa importancia. Ya no vas a los cumples, siempre tienes clase de ballet.
También has estudiado temporadas en el extranjero, como en el English National Ballet de Inglaterra o la compañía Semperoper Ballet de Dresde en Alemania ¿Cómo se vive la danza en aquellos países? Dentro de las propias clases, ¿notaste diferencia en la manera de enseñar con España? Totalmente. No tienen nada que ver el uno con el otro. Antes de viajar a Inglaterra estuve estudiando durante 5 años con Víctor Ullate. Es una escuela bastante dura, férrea y disciplinada, por lo que el cambio a Inglaterra me chocó bastante, la manera de enseñar allí me pareció muy dulce.
Yo estaba acostumbrada a unas clases duras, rígidas, con mucha tensión… No te podías caer, no podías bajar la pierna, no podías fallar una pirueta…Eran clases larguísimas de dos horas y media. Y de repente paso a Inglaterra donde las clases eran de hora y media, y además nos enseñaban varias disciplinas, incluso teoría, algo que con Víctor no hacíamos; con Víctor era sólo clase práctica de ballet, y todo clásico, con puntas y demás. La manera de enseñar de los ingleses era mucho más dulce, te animaban… todo era más desde el lado positivo y bonito de la danza.
Y luego en Alemania trabajé en el Semperoper, pero mi director era canadiense, y casi todos los profesores eran americanos, por lo que esa mentalidad alemana, cuadriculada y estructurada no existía. Has formado parte del elenco en icónicas coreografías como El lago de los cisnes, El Cascanueces o Don Quijote ¿Cómo es participar en esos espectáculos? ¿Te sientes más presionada que en otro tipo de producciones, menos conocidas para el público general? Yo opino que sí, estás más mirada.
Al ser clásicos conocidos por todos ya sea un público entendido o no todo el mundo ha visto un Lago, todo el mundo ha visto un Cascanueces… Todo el mundo tiene su opinión o su estética propia sobre cómo debería ser. Para mí sí que son mucho más exigentes. Es verdad que hay otras versiones un poco más abiertas, que te permiten un juego personal o extender tu creatividad… Pero al final lo que es el acto blanco, es puras líneas, pura estructura y pura belleza estética. Y hablando de coreografías, ¿cuál es una que recuerdes con especial cariño? ¿Y la más difícil o complicada?
Recuerdo muchas con especial cariño. Ahora que mencionas el “Lago”, al “Lago” le tengo especial cariño. Lo bailé en Dresden y fue de mis primeras producciones clásicas allí. Se montó rapidísimo, en sólo dos 2 semanas, y me pareció espectacular, fue precioso. La música, el escenario, los vestuarios, todo… La verdad es que lo disfruté mucho. “Quijote” aquí ha sido siempre muy importante, sobre todo en la CND. Y luego a nivel más personal o como desarrollo personal Artifact o In the Middle; en realidad todas las piezas de Forsythe, que hemos bailado varias.
Me parece que sus piezas aportan algo diferente al baile en sí. Poseen una riqueza técnica y una riqueza de expresión corporal brutal, es una exploración corporal increíble. Allegro Brillante de Balanchine también fue difícil porque tiene mucho rigor musical y es muy exacta. Pero he de decir que la disfrute tantísimo… sobre todo por la exactitud, la rapidez de piernas y el fondo, porque son sólo 15 minutos pero es que no paras. Tengo tantos buenos momentos… Es una pieza dura nada más empezar, porque empiezas corriendo en el escenario, pero terminas y dices: “he ido a la guerra y he vuelto, y estoy vivo”. Sales con el pecho hinchado.
Dentro de la CND, se han realizado numerosos tours al extranjero. ¿Cuál es el país que más te ha gustado? ¿Alguna aventura que nos puedas contar de aquel viaje? De los tours más lejanos o más estrambóticos que hemos realizado recuerdo mucho el de Abu Dabi… Fue un cambio radical, porque es un país que se ha creado de la nada, es artificial. También es verdad que cuando vamos de gira vemos la cultura hasta cierto punto… Y esa en concreto fue sólo una semana aproximadamente, con lo cual tampoco pudimos mezclarnos mucho, y además la ciudad está muy enfocada al turismo.
La disfrute mucho con la compañía, con los amigos, íbamos a la playa y lo pasamos muy bien. Y el que más me gustó por su belleza fue México… y fue una gira corta, como una semana o así, pero me encantó. La danza condiciona muchísimo. También tú lo asumes. En un principio obviamente no, porque no eres consciente, pero con el paso de los años sabes dónde te estas metiendo, sabes lo que te supone, sabes que te condiciona la comida, el descanso, las salidas, las relaciones sociales… todo.
Es un precio a pagar… pero a mí me compensa, que es lo más importante. No es para todo el mundo, obviamente, sobre todo a estos niveles. ¿Cómo abordas esta nueva etapa en la que vas a ser madre? ¿Te planteas volver a bailar tras la lactancia? ¿Crees que el cambio del cuerpo va a suponer mucho esfuerzo? Yo estoy aproximadamente de 5 meses y pico. Me quedé embarazada en octubre, y pasé toda la función de Giselle en el Teatro de la Zarzuela embarazada.
Al principio es como un garbancito con lo cual puedes bailar sin ningún problema. Ahora ya no puedo hacer ciertas cosas, nada de impactos desde el tercer mes, no puedo subir tanto las piernas, no puedo contraer el abdomen con lo cual el eje se va perdiendo un poco en los giros… La columna ya no está alineada y en la tripa tienes más peso de lo normal. Con el avance del embarazo ya vas haciendo menos cosas y tu cuerpo te lo va diciendo. Ya tienes menos fuelle físico y te cansas mucho más.
No tengo nada de miedo a la vuelta sobre cómo pueda estar mi cuerpo… yo soy joven, tengo 28 años, hay gente que se recupera rapidísimo, y además dando el pecho la matriz se contrae con lo cual vuelves a tu ser mucho más rápido. También he visto que compañeras mías que han sido madres, cuando vuelven bailan mejor que antes. Aun no lo he experimentado, con lo cual no se decirte el por qué… Pero quizá tus prioridades en la vida cambian… Tu hijo se convierte en lo máximo, yo creo, y entonces al no ponerle tanta intensidad, tanta presión a ciertas cosas, bailas más relajado y bailar más relajado ayuda también a bailar mejor.
Encuentras otros caminos a los que no llegarías estando rígido. También creo que otro factor, el biológico, también ayuda. Cuando vas a ser madre tus células se regeneran y te fortaleces. Hay una hormona, la relaxina, que se genera al principio del embarazo y se mantiene durante dos años. Ayuda mucho a mejorar lesiones. Creo que es una experiencia muy bonita.
La verdad es que sí, cuando era pequeña pintaba mucho y una profesora le dijo a mi madre que me apuntara clases. El problema fue que como coincidía con el conservatorio no pude hacerlo… Ahora realizo escultura con “pasta das”, que es como la arcilla, pero que no necesita humedecerse. Son los buñuelos, pero los buñuelos de mi madre… los de mi madre o los de mi abuela. No soy muy de tartas, me gusta el dulce pero no soy muy pastelosa… Los buñuelos me pirran, el buñuelo sólo con azúcar, que es cómo se hacen en mi tierra, Murcia. Además como mi cumple suele coincidir con Semana Santa, es en la época cuando se cocinan, junto con un postre llamado paparajotes. Tengo el recuerdo del buñuelo en mi cumpleaños….
Etapas del embarazo.
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