Aladino y la lámpara maravillosa es uno de los cuentos más famosos de Las mil y una noches, una célebre recopilación medieval en lengua árabe de cuentos tradicionales recogidos por escrito a partir del siglo IX.
Ilustración de Aladino y la lámpara maravillosa
Incluso sin haber leído Las mil y una noches completa en cualquiera de sus adaptaciones o traducciones, la mayoría de la gente conoce este cuento o ha oído hablar de él. Quizás nos encontremos con la sorpresa de ser conscientes de que lo conocemos, los nombres de los protagonistas nos resultan familiares y tenemos una idea aproximada de su argumento. Sabemos que hay una lámpara maravillosa con un genio atrapado.
La historia marco de Las mil y una noches está ambientada en el Imperio Sasánida, que existió en Irán entre los siglos III a.C. y VII d.C.
Orígenes del cuento
Los orígenes de Las mil y una noches se encuentran probablemente en la Persia del siglo X, en una compilación de leyendas llamada Hazār afsāneh (“Mil historias”), aunque en aquel momento había menos de quinientas. De todos modos, el número mil era un indicador de gran cantidad más que un recuento exacto y a lo largo del tiempo el número ha variado desde unos pocos cientos hasta más de mil.
Estas historias diferían enormemente en estilo y origen, con cuentos y leyendas griegas, persas, árabes, sirias, indias, chinas y egipcias; una colección que fue creciendo con las aportaciones de los distintos pueblos que conquistaron Persia a lo largo de su historia. Incluso la historia de Shahriar y Sherezade, que sirve de marco para todas las demás, en origen era probablemente una narración singular como las demás, que el primer autor de la compilación escogió como principal.
Adiciones posteriores
Los cuentos de Las mil y una noches fueron agregados de manera desordenada a la compilación árabe entre los siglos IX y XVI. El número y los títulos integrados en cada versión varía mucho según la recopilación que se consulte. Pero los relatos más conocidos en occidente, Simbad el marino, Alí Babá y los cuarenta ladrones o Aladino y la lámpara maravillosa, son adiciones mucho más recientes al corpus original.
Aladino, concretamente, no aparecía en ninguna versión hasta que Antoine Galland la incluyó en su edición del siglo XVIII. El traductor francés los había escuchado de su amigo sirio Hanna Diab, que a su vez los conocía porque formaban parte de la tradición cuentística oral árabe.
La historia original de Aladino
Explica Sherezade entre las noches 732 y 772 que, en una ciudad de China de cuyo nombre no consigue acordarse, vivía un sastre muy pobre que tenía un hijo muy travieso llamado Aladino. Para empezar ya debería llamarnos la atención que el cuento esté situado en China. En realidad es una manera de referirse a una tierra lejana, exótica, diferente, sugerente.
Para la tradición cuentística árabe este lugar está representado por China. De hecho, a parte del nombre del país no hay nada que nos haga pensar que estamos en China. Los personajes son musulmanes, los genios mágicos son de tradición árabe, no hay referencia ninguna a confucionistas, ni budistas, aunque sí aparecen judíos.
El padre intenta enseñar el oficio de sastre al niño Aladino, pero resulta ser un travieso sin remedio y esto mata de pena, literalmente, al hombre. La madre de Aladino tampoco puede controlar al niño, que acaba convirtiéndose en un adolescente muy guapo y bastante insoportable.
Un día estaba Aladino jugando en la plaza y se fijó en él un mago marroquí que, según explica él mismo, iba buscando un muchacho de las características de nuestro protagonista. De nuevo debemos fijarnos en el hecho de que el mago sea marroquí. Si la China representaba lo exótico hacia el este, Marruecos lo representaba hacia el oeste.
En cualquiera de los dos casos se refiere al típico lugar de los cuentos de hadas muy, muy lejano. Después de investigar su vida, el mago se hace pasar por tío de Aladino, llora desconsolado la muerte del sastre y empieza a ganarse la confianza del chico y de su madre a base de proporcionales bienestar económico.
Aunque el mago nos de muy mala espina, también es cierto que consigue que por primera vez en su vida Aladino sienta vergüenza de ser un bala perdida y que le propina una buena reprimenda cuando se entera de que no tiene ni oficio ni beneficio y que se pasa el día haciendo el vago por las calles.
Un viernes, y es importante puntualizar que era viernes porque es el día de descanso de los musulmanes y por lo tanto el zoco está cerrado, el mago se lleva a pasear a Aladino. Caminan y caminan hasta que salen de la ciudad y llegan a terreno montañoso. El chico se queja porque no ha sido informado del motivo del paseo y empieza a sentirse cansado y un poco mosqueado, pero el astuto marroquí le insta a comportarse como un hombre y a dejar de quejarse.
El misterioso mago enciende una hoguera, prende incienso, empieza a recitar un hechizo en una lengua desconocida y consigue provocar un terremoto y abrir un agujero tapado por una losa delante de ellos. Aladino pierde totalmente la dignidad y empieza a gritar y a correr en círculos haciendo aspavientos. Entonces le explica que al otro lado de la losa hay un gran tesoro.
El muchacho recibe instrucciones tan precisas de lo que debe hacer para levantar la losa con las palabras adecuadas y de lo que se encontrará al otro lado -el número de escalones, de salas, de puertas, sus materiales, el número de clavos…- que cualquiera diría que el propio mago ha sido el constructor de semejante maravilla.
En realidad, Aladino no baja al infierno, pero desde el punto de vista simbólico no podemos evitar percibir ciertas reminiscencias clásicas en el viaje de autodescubrimiento que implica un descenso a las profundidades, reales o metafóricas, para conseguir el ansiado tesoro. En este caso no se trata de un paisaje infernal prototípico, sino de un jardín maravilloso lleno de árboles cargados de piedras preciosas y puertas misteriosas.
Aladino sigue al pie de la letra las instrucciones que le ha dado su tío falso, consigue la lámpara y rehace el camino para salir del agujero. Por el camino carga con todas las piedras preciosas que puede y cuando le pide ayuda al astuto mago para subir se encuentra con que primero le pide que le lance la lámpara y luego ya le ayudará. No parece haber ninguna razón lógica para esto.
Así que prefiere no subir hasta que al hombre no se le haya pasado el enfado. Accidentalmente frota el anillo, no la lámpara, y aparece un genio que, efectivamente, se presenta como protector del anillo y le concede cualquier deseo.
Como no podía ser de otra manera, Aladino pide ser sacado de allí y corre a casa de su madre para explicarle todo lo que ha pasado, incluido el hecho de que su tío es falso y una mala persona que se dedica a dar bofetadas a traición.
Pudiera parecer que la historia acaba aquí, pero no olvidemos que Aladino todavía tiene la lámpara que consiguió en el jardín subterráneo.
Adaptaciones de Disney
La historia de Aladino y la lámpara maravillosa es sin duda uno de los relatos más conocidos de la literatura oriental. Pero la película animada de Disney estrenada en 1992 y el remake con actores de carne y hueso estrenada recientemente han contribuido a oscurecer detalles de la narración original y han modificado la historia hasta el punto de convertirla en un cuento sustancialmente diferente del que llegó a Europa allá por el siglo XVIII.
La Historia Real de Aladdin es Diferente a la Película de Disney
Aladino de Disney
Aunque el cuento de aventuras de Aladino sea algo engorroso para un niño, lo cierto es que la película de Walt Disney es muy divertida y está repleta de canciones y de situaciones que los más pequeños disfrutan muchísimo. Los personajes, como Abú, el travieso mono de Aladino, Lago, el loro mascota de Jafar, o la Alfombra Mágica, son realmente muy carismáticos y protagonizan escenas que hacen que los más pequeños se rían mucho.
Por otro lado, la moraleja de la película explica que el afán por el dinero y el ansia de poder no pueden luchar contra la fuerza del amor y la honestidad. Aladino fue un pobre ladronzuelo, pero es puro de corazón y humilde, puesto que no duda en ayudar a los demás.
Diferencias entre el cuento original y la película de Disney
En cuanto a los personajes, la madre de Aladino fue suprimida en la película. Por su parte, en el cuento, Cassim era el hermano de Alí Babá (el protagonista del cuento Ali Babá y los cuarenta ladrones), mientras que en la película es el padre de Aladino, y su identidad no se revela hasta la tercera parte.
En el relato clásico podemos leer que "en una ciudad entre las ciudades de la China" había un sastre pobre cuyo hijo Aladino, "era un niño mal educado y que desde su infancia resultó un galopín muy enfadoso", según la deliciosa traducción clásica al castellano realizada por Vicente Blasco Ibáñez.
Si bien el relato explica que se quedó sin padre siendo adolescente, Aladino no estaba sólo: tenía una madre que lo quería tanto que le perdonaba su disoluta vida. Nunca le faltaba un plato de comida en la mesa porque ella, sacrificada como sólo puede serlo una madre, trabajaba día y noche para ganar los pocos dinares que su hijo gastaba de manera inconsciente.
Y no sólo eso, tampoco tiene límites de deseos que puede pedir. El primer genio que aparece en el cuento original es un espíritu "semejante a un negro embetunado, con una cabeza como un caldero, y una cara espantosa, y unos ojos rojos, enormes y llameantes" y sale de un anillo.
El segundo es propiamente el genio de la lámpara del título, tan feo que cuando lo vio, la madre de Aladino no pudo soportar tener a la vista "una cara tan repulsiva y espantosa como aquella, y cayó desmayada".
Proceso de creación de la película de Disney
La historia nació en 1988, cuando el letrista Howard Ashman tuvo la idea de hacer un musical basándose en 'Aladdin', uno de los cuentos que contiene Las mil y una noches. Ashman escribió un tratamiento -una especie de escaleta- de 40 páginas que se mantenía fiel a la historia original, pero incluyendo nuevos elementos. Creación suya fue el Genio que pasaría a la historia con la voz (y la improvisación) de Robin Williams, aunque por aquél entonces no estaba tan definido.
Woolverton utilizó elementos de El ladrón de Bagdad para crear la historia. De hecho, Jafar nació en esta fase del guion, al igual que un ladrón retirado llamado Abu y una doncella para la princesa.
Cuando llegó a manos del jefe del estudio, Jeffrey Katzenberg, en abril de 1991 este lo rechazó y pidió una reescritura completa. Los guionistas Ted Elliot y Terry Rossio trabajaron a fondo para tener la historia a tiempo. Decidieron no incluir a la madre de Aladdin, dieron más importancia a Jasmine y eliminaron gran parte de las canciones compuestas por Howard Ashman y Alan Menken, aunque mantuvieron la famosa 'Príncipe Alí'. Además, Aladdin cambió de personalidad y se hizo un poco más rebelde.
Mientras daban forma al universo de la película, los animadores encontraron varias complicaciones, ya que cada uno se encontraba en una punta de Estados Unidos. Glen Keane se encargaba de Aladdin y trabajaba desde California, mientras que Mark Henn, animador de Jasmine, estaba en Florida. Pasaron horas al teléfono y enviando los bocetos por fax, ¡qué fácil hubiese sido todo con la tecnología actual!
Además, esa simpática alfombra mágica fue el mayor reto del equipo. Según Randy Cartwright, este fue el personaje más difícil de animar porque es, simplemente, un objeto rectangular, no tiene forma humana ni animal. Cartwright utilizó un trozo de tela para trabajar las distintas posiciones de la alfombra.
Todo ese esfuerzo valió la pena. Aladdin se convirtió en una de las películas más queridas de la compañía y recibió cinco nominaciones a los premios Oscar: Mejor Canción Original por 'Un mundo ideal', Mejor Canción Original por 'Amigo fiel', Mejor Banda Sonora, Mejor Sonido y Mejor Edición de Sonido. Finalmente, se alzó con la estatuilla por 'Un mundo ideal' y Mejor Banda Sonora.
Tabla comparativa: Cuento original vs. Película de Disney
| Característica | Cuento Original | Película de Disney |
|---|---|---|
| Ubicación | China | Ciudad árabe ficticia (Agrabah) |
| Presencia de la madre de Aladino | Sí | No |
| Número de genios | Dos (uno en el anillo, otro en la lámpara) | Uno (en la lámpara) |
| Villano | Mago marroquí, visir y hermano del mago | Jafar (visir) |
| Límites de deseos | Sin límites | Tres deseos |
