Durante el embarazo, la posición del bebé en el útero es un factor crucial para un parto exitoso. Aproximadamente entre la semana 28 y la 32 de embarazo, el bebé suele colocarse en posición cefálica, es decir, presentando la cabeza hacia abajo, orientada hacia la pelvis materna. Sin embargo, en algunos casos, el bebé puede no adoptar esta posición ideal, presentando una posición de nalgas. Este artículo aborda las causas y soluciones para cuando el bebé se encuentra encajado en la pelvis en una posición no cefálica.
Tipos de presentación podálica.
¿Qué Significa que el Bebé Viene de Nalgas?
La presentación de nalgas, pelviana o podálica es el nombre que recibe la presentación en la que la pelvis fetal está en contacto con la pelvis materna. Por tanto, el feto se encuentra "sentado" sobre la pelvis de la madre.
Sin embargo, se pueden distinguir tres tipos de presentación de nalgas:
- Presentación de nalgas francas o puras: las piernas del bebé se encuentran estiradas hacia arriba. Por tanto, los pies estarán cerca de la cabeza. Es la presentación de nalgas más frecuente, entre un 65-70% de los casos.
- Presentación de nalgas completas: el feto está sentado sobre la pelvis materna, con las rodillas dobladas y los pies cerca de las nalgas. Se encuentra en un 5% de los casos de presentación de nalgas.
- Presentación de nalgas incompletas: en un 25-30% de ocasiones, el bebé se encuentra de nalgas, pero con uno o ambos pies en la vagina. Es en el momento del parto cuando puede producirse este prolapso de los pies.
El especialista puede comunicar a la embarazada que su bebé se encuentra de nalgas tras una palpación del vientre (maniobras de Leopold), auscultación del bebé o durante una ecografía.
No obstante, cuando se necesita confirmar la presentación podálica (por ejemplo, antes de realizar una versión cefálica externa) se emplea la ecografía que, además, proporciona más información.
¿Por Qué el Bebé se Presenta de Nalgas?
Hay ciertos factores que pueden dificultar que el bebé se dé la vuelta espontáneamente para colocarse en posición cefálica. Entre ellos, se encuentra:
- Bebé prematuro o con bajo peso.
- Alteraciones en la morfología del útero materno.
- Placenta previa.
- Cordón umbilical corto.
- Problemas con el volumen de líquido amniótico: oligohidramnios y polihidramnios.
- Embarazo múltiple.
No obstante, en muchas ocasiones (50-80%), las causas por las que el bebé se encuentra en posición podálica son desconocidas.
¿Qué Puedo Hacer para Cambiar la Posición del Bebé?
A partir de la semana 34 (o tras la ecografía del tercer trimestre), es posible realizar ciertos ejercicios o técnicas para intentar que el bebé se coloque en presentación cefálica. Si se realizan antes, aún puede ocurrir con frecuencia que el bebé se gire de manera espontánea.
Estos métodos no garantizan el éxito, pero pueden ayudar y favorecer que el bebé gire y se coloque con la cabeza hacia abajo.
Ejercicios
Hay una serie de ejercicios que la embarazada puede realizar, incluso en casa, para intentar favorecer que el bebé que viene de nalgas se dé la vuelta. No obstante, se debe consultar primero con el ginecólogo o matrona para comprobar que no existe ninguna contraindicación.
Estos ejercicios incluyen:
- Gatear sobre una manta o esterilla, para no hacerse daño en las rodillas.
- Practicar yoga adaptado al embarazo. Muchas de las posturas adaptadas en el yoga para embarazadas ayudarán al bebé a girarse. Una de ellas es la posición del gato.
- Ponerse a cuatro patas apoyando rodillas, pies y manos, para luego apoyar los antebrazos y bajar la cabeza y los hombros hacia el suelo. Esta postura final se puede mantener durante unos 10 minutos.
- Realizar ejercicios en el agua y matronatación.
No obstante, también es importante recordar la importancia de mantenerse activa durante todo el embarazo y realizar ejercicio adaptado a cada periodo gestacional si el especialista no lo ha contraindicado.
Moxibustión
La moxibustión es una técnica de medicina tradicional china que utiliza artemisa para elaborar una especie de puro, el cual se acerca caliente a un punto del pie en la parte externa del dedo meñique (en este caso de presentación fetal de nalgas).
Lo recomendable es consultar al ginecólogo/matrona y a un especialista en medicina tradicional china acerca de su eficacia, sus contraindicaciones y cómo realizarla correctamente (ya que una vez aprendida, esta técnica podría realizarse en casa).
Versión Cefálica Externa
La versión cefálica externa (VCE) es una maniobra obstétrica llevada a cabo en el hospital por un especialista (o dos) entrenado en esta técnica. Consiste en intentar girar poco a poco al bebé que se presenta de nalgas para que adopte la posición cefálica.
La VCE se realiza, como su nombre indica, de manera externa, es decir, el especialista coloca sus manos por fuera del vientre materno.
Esta técnica se suele realizar en la semana 36 o 37 de gestación si no existe ninguna contraindicación y la embarazada decide someterse a ella. Además, ya que la VCE trata de evitar la cesárea a la que se recurre en muchos casos de presentación de nalgas, la embarazada no debe tener contraindicado el parto vaginal.
La realización de la VCE es molesta y quizá algo dolorosa, pero es un procedimiento breve y suele ser tolerado. No obstante, se puede realizar tras la administración de analgésicos (siempre por parte del especialista) o con el uso de anestesia.
Finalmente, es importante mencionar que puede que no se consiga girar al bebé o que, incluso, este vuelva a darse la vuelta después del procedimiento. Además, la VCE puede tener algunos riesgos o complicaciones (los más graves son poco frecuentes), por lo que la mujer debe ser informada previamente de todo.
¿Y Si No Se Da la Vuelta?
Es cierto que en los últimos años (a partir del año 2000), cuando un bebé venía de nalgas, se optaba por la cesárea programada, ya que se pensaba que era mejor respecto al parto vaginal en bebés de nalgas a término.
No obstante, estudios posteriores han mostrado que, siempre y cuando se cumplan ciertos requisitos y con un adecuado control y atención al parto, el parto vía vaginal es una opción razonable en el caso de un bebé a término que viene de nalgas.
Entre estos requisitos se encuentra:
- Crecimiento intrauterino adecuado y peso estimado inferior a 4000 gramos.
- Actitud de la cabeza fetal (evaluada preferiblemente por ecografía al inicio del trabajo de parto) en flexión o indiferente.
- Presentación de nalgas puras o completas. La presentación de nalgas incompletas se asocia más a problemas relacionados con el cordón umbilical o a un riesgo mayor de atrapamiento de la cabeza fetal por una dilatación del cérvix incompleta.
En el caso de intentar el parto por vía vaginal, adoptar una posición en cuclillas es una buena idea. No obstante, si el parto no progresa bien, se realizará una cesárea.
Por todo ello, es importante que la mujer cuyo bebé viene de nalgas se informe previamente de todas sus posibilidades.
Bebé de nalgas, ¿qué significa y qué hacer para cambiar su posición?
Otras Causas de Malestar en el Bebé Encajado
Además de la presentación podálica, existen otras condiciones que pueden causar malestar en el bebé encajado en la pelvis, incluyendo:
Tensión Dural
La tensión dural se refiere a la tensión que puede sufrir la meninge duramadre del bebé durante el embarazo o el parto. La duramadre es una de las tres membranas que envuelven y protegen el cerebro y la médula espinal. Esta membrana no es muy elástica y ante una tracción o una posición mantenida en el tiempo puede presentar restricciones dando unos síntomas muy característicos en el recién nacido.
Así, en partos prolongados, instrumentados o durante la tracción que se realiza para ayudar en el nacimiento del bebé, la duramadre puede sufrir un estiramiento excesivo provocando una retracción de su tejido como respuesta derivando en tensión dural. También en situaciones en las que antes de nacer el bebé está mucho tiempo encajado en la pelvis de la madre, tiene poco espacio o está en una posición incómoda la duramadre puede estar más acortada de lo normal.
Esta tensión dural provoca un gran malestar en el bebé ya que le obliga a adoptar una postura corporal en extensión, arqueando su cuerpo, en lugar de la posición en flexión natural del recién nacido.
Un bebé con tensión dural presenta las siguientes características:
- El bebé está irritable y llora con frecuencia.
- Tiene alteraciones en el sueño y no descansa bien.
- Es capaz de levantar la cabeza desde los primeros días.
- Se estira hacia atrás y no tolera que lo cojan en posición de flexión ni le gusta el porteo.
- Dificultades en la lactancia: La posición arqueada y rígida del bebé dificulta el agarre.
- Hipersensibilidad al tacto (a veces rechazan los masajes o el baño) y a los sonidos.
- Duermen boca arriba con la cabeza mirando al techo o se estiran de lado formando un arco con su cuerpo.
- Alteraciones del neurodesarrollo.
Tensión Miofascial
Osteopatía pediátrica.
Esta condición se refiere a la tensión y restricción en los músculos y la fascia, el tejido conectivo que rodea los músculos, que puede ocurrir en los recién nacidos debido a diversos factores durante el embarazo y el proceso de parto. Para aliviar la tensión miofascial, se pueden utilizar diversas técnicas, como la terapia manual. Algunas causas de tensión miofascial en el recién nacido son:
- Posición Intrauterina: Durante el embarazo, la posición del feto puede influir en el desarrollo de la tensión miofascial. Si el bebé está en una posición poco óptima, puede experimentar compresión en ciertas áreas, lo que puede llevar a tensiones musculares.
- Parto Difícil: Un parto prolongado o complicado, que implique el uso de fórceps o ventosas, puede causar tensiones en los músculos y la fascia del bebé. Estas intervenciones pueden generar estrés físico en el cuerpo del recién nacido.
Las consecuencias de tensiones miofasciales en el nacimiento pueden ser:
- Bebé irritable y llanto prolongado
- Disminución de la libertad de movimiento
- Alteraciones del neurodesarrollo
- Alteraciones en el sueño
- Dificultades en la lactancia
Disfunción Craneal
En el parto o durante las últimas semanas del embarazo, el bebé puede sufrir una presión excesiva en su cráneo. Aunque varias semanas después del nacimiento los efectos de esta compresión se suelen resolver de manera natural, en numerosas ocasiones estas tensiones en las membranas y huesos del cráneo no se resuelven solas y requieren tratamiento de osteopatía pediátrica.
Estas disfunciones son más probables tras un parto difícil, cuando el bebé es muy grande, por una posición fetal complicada o en partos instrumentados.
Cuando esta compresión en el parto no se corrige de forma natural puede desencadenar una serie de consecuencias que suelen manifestarse en el bebé como un malestar general a pesar de que el cráneo tenga una apariencia simétrica. En este caso el bebé puede presentar estas características:
- El recién nacido está irritado y llora constantemente.
- Se lleva las manos a la cabeza o se estira del pelo.
- Alteraciones en el sueño
- Alteraciones digestivas
- Dificultades en la lactancia
- Deformidades craneales
Tratamiento de Osteopatía Pediátrica
Tras el nacimiento es conveniente realizar una revisión de osteopatía pediátrica para detectar posibles disfunciones que deben resolverse lo antes posible. Se recomienda esperar hasta las dos semanas de vida para dejar que algunas disfunciones se puedan solucionar de forma natural. Ahora bien, si el bebé muestra signos y síntomas importantes como llanto prolongado sin un diagnóstico médico, dificultades en la lactancia materna o deformidad craneal importante, se debe realizar una consulta antes de este periodo.
Después una valoración minuciosa se procederá al tratamiento mediante terapia manual. Las técnicas son suaves y no invasivas. Siempre se procede a la terapia tras explicar a la familia las disfunciones halladas y el tipo de tratamiento indicado.
La prontitud del diagnóstico normalmente pronostica una resolución más rápida de los problemas, por ello es importante una detección precoz de cualquier alteración.
